11/02/2019

“La industria de los semáforos”

Foto: La Izquierda Diario

“Yo por lo menos me acuesto y duermo tranquilo”, dice un limpiavidrios entrevistado en un informe que El Doce TV nunca le avisó que iba a llevar el miserable título de “La industria de los semáforos”. Así intentan disfrazar de negocio rentable a escala industrial al rebusque diario al que se ven empujadas cientos de personas, a la lucha cuerpo a cuerpo contra el hambre, la pobreza y la desocupación. En esto se basan las propuestas del precandidato radical a la intendencia cordobesa, Javier Bee Sellares, que directamente quiere eliminar la presencia de personas que trabajan prestando diversos servicios en las esquinas, la mayoría limpiavidrios. Por Mucho Palo Noticias.


Muchas veces se trata de familias enteras, cuyos miembros rotan en la extenuante labor que les salva en el día a día, combatiendo la misma inflación que se lleva puestos a quienes cuentan con “lujos” como el trabajo en blanco, un sueldo fijo, cobertura de riesgos de trabajo y obra social. Un ejemplo son lxs que que hace años trabajan dignamente bajo el sol del verano y la crueldad del invierno en la esquina de Castro Barros y Caraffa.

Una familia completa: niñxs, madres, padres, tíxs y primxs, que alternadamente limpian vidrios y venden la chuchería de oferta de cada semana. A veces piden ropa. Están ahí, juntxs horas y horas. Se turnan para soportar. Esa imagen se repite en cientos de esquinas de la ciudad. El mismo relato con los carreros y la solución fue prohibirlos, lo mismo con lxs naranjitas y la solución fue criminalizarlos y por las dudas demonizarlos. Hablan de que trabaja el que quiere pero criminalizan y prohíben a aquellxs que, como pueden, quieren trabajar. Una perversa paradoja del sistema capitalista que asfixia día a día.

Un mito recurrente en las ciudades consiste en la afirmación de que lxs trabajadorxs de las esquinas logran recaudar considerables montos de dinero. Esto otorgaría tranquilidad a quienes se suman a los discursos que buscan criminalizar este tipo de trabajos (que suelen ser los mismos que afirman que “el que quiere, trabaja”, en lo que sea). Resucitando este tipo de mitos se prepara el terreno para que a nadie le incomode que el Estado persiga, reprima o incluso erradique estas actividades.

En esto se basan las propuestas del precandidato radical a la intendencia cordobesa, Javier Bee Sellares, que directamente quiere eliminar la presencia de personas que trabajan prestando diversos servicios en las esquinas, la mayoría limpiavidrios. Una vez finalizado el informe, el micrófono le es concedido al precandidato radical para que exponga sus “soluciones” teñidas de bolsonarismo.

La vulgar publicidad del precandidato intenta ser disfrazada de informe periodístico. Habla de inclusión de lxs jóvenes, pero más adelante, luego de su erradicación, y sin especificar una sola medida concreta. Las discusiones y las soluciones de fondo quedan una vez más postergadas y aplastadas por discursos y políticas represivas. No parece incomodar que haya pibxs que en lugar de estar en la escuela u ocupando puestos formales de trabajo en condiciones dignas estén pasando frío, calor, expuestxs a todo tipo de violencias y peligros, y al hostigamiento de las fuerzas de seguridad. Lo que parece molestar es su presencia, su pobreza, su rebusque, su supervivencia.



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