Día del padre: padres ausentes y redes feministas

Este domingo pasado fue el Día del Padre. En ese marco, compartimos una reflexión en torno a la realidad de los hogares sostenidos por las madres: «los hogares monoparentales, sostenidos por las madres, son una realidad más en el contexto de este colapso civilizatorio. La romantización de la maternidad y los estereotipos de ‘buena madre’ se juegan en esta realidad de padres que incumplen las cuotas alimentarias y en ese contexto, nosotras nos hallamos en un punto en que, o bien reproducimos otras formas de opresión, que muchas veces se traduce en una autoexplotación, o criamos a nuestres hijes de manera feminista. En los meses en que las cuotas no se pasan, las niñas y niños, les niñes, comen, van a la escuela, usan zapatillas, se enferman, juegan. Sin embargo, si algo sucediera a lxs niñxs, las madres son las primeras en ser juzgadas». Por Jessica Visotsky y Berenice Muñoz, para ANRed.
Los padres ausentes: una realidad a voces
Los hogares monoparentales, sostenidos por las madres, son una realidad más en el contexto de este colapso civilizatorio. La romantización de la maternidad y los estereotipos de “buena madre” se juegan en esta realidad de padres que incumplen las cuotas alimentarias, y en ese contexto, nosotras nos hallamos en un punto en que, o bien reproducimos otras formas de opresión, que muchas veces se traduce en una autoexplotación, o criamos a nuestres hijes de manera feminista.
En la Ciudad de Buenos Aires desde 1999 y en la Provincia de Buenos Aires desde 2004, hay un Registro de Deudores/as Alimentarios/as Morosos/as. En dichos registros que funcionan en el área de la Secretaría de Justicia y Seguridad porteña y el Ministerio de Seguridad bonaerense, se ingresa a un deudor alimentario si la persona incumplió al menos tres cuotas consecutivas o cinco alternadas e implica la imposibilidad de abrir cuentas corrientes, recibir tarjetas de crédito, habilitaciones, concesiones, licencias o permisos por parte de instituciones y organismos públicos.

Aún así, los hombres deudores muchas veces no justifican el total de sus ingresos o especulan con los plazos del vencimiento de las cuotas.
El 13 de noviembre de 2020 la Comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados dio dictamen favorable al proyecto de ley para la creación de un Registro Nacional de Deudores Alimentarios Morosos que había recibido media sanción en el Senado en 2019.
Esto es una parte de toda una realidad desgarradora que se vive en los hogares en un contexto de desempleo y precarización laboral, que para las mujeres que quedan a cargo de sus hijos e hijas se agrava por estas prácticas machistas y patriarcales.
Gisella de Chubut tiene une hije de cinco años. Le preguntamos en relación al padre de su hije: ¿qué excusa ha escuchado de parte de él para no hacerse cargo de la parte de la responsabilidad que le tocaba como padre?
“La excusa principal para no responzabilizarse es que trabaja, o que esta ocupado o cansado, cuando hay veces que trabajamos las mismas horas. A él trabajando en blanco o en negro le pagan bien, yo soy trabajadora de la limpieza y me pagan lo que sea, siempre tengo que trabajar más horas para igualar el pago. A pesar de ya tener mi vida ‘armada’ la excusa para no pasar la cuota alimentaria es que yo estoy dolida o resentida. Y por eso le pido plata o le quiero exigir que cumpla con los horarios establecidos, los cuales, nunca cumple.”
Según datos de la Encuesta sobre la Estructura Social en Argentina el 11% de los hogares son “monoparentales”, de esos hogares, el 84% son monomarentales. A su vez, según un informe publicado por UNICEF en 2018, la pobreza infantil es mucho más elevada (52%) cuando se trata de hogares con una sola persona adulta a cargo.

En los meses en que las cuotas no se pasan, las niñas y niños, les niñes, comen, van a la escuela, usan zapatillas, se enferman, juegan. Sin embargo, si algo sucediera a lxs niñxs, las madres son las primeras en ser juzgadas.
Rosalía de Chubut es madre de tres mujeres y nos cuenta su experiencia exigiendo la cuota alimentaria:
“Si me endeudaba era un problema mío. Un día recuerdo que no tenia plata para comprarles la leche y yo tenía una tarjeta de credito a su nombre. Tuve que pedirle permiso porque me sentía mal de “meterle la mano en el bolsillo”. Pero no se trata de mí sino de un derecho de lxs chicxs. En cuanto a la cuota alimentaria, al principio me daba lo que a él le parecía. Cuando me informé, pedí la custodia legal de ellas y la cuota alimentaria como decía la ley. Costó, él no accedía. Legalmente me iba a dar lo minimo, pero porque supuestamente iba a colaborar igual. Pero solo aparecía esa colaboración a modo de regalos en fechas puntuales como un día del niño o un cumpleaños. Lo que decía la ley era lo que él aceptaba, aportaba con lo mínimo indispensable. La cuota alimentaria es amplia no tiene q cubrir solo la comida sino también vestimenta, educacion, salud y esparcimiento.”
Es claro que estos incumplimientos de la cuota alimentaria son solamente la punta del iceberg de muchas otras violencias, obligaciones y responsabilidades que no se cumplen.
Ser madres solas es una realidad y una problemática que tiene que ser comprendida como un problema de la clase trabajadora, y es indiscutible que hay un violencia económica hacia cada mujer y cada niñez de un hogar donde se incumplen las cuotas.
Ramona tiene 24 años y es de Bahía Blanca. Es hija no reconocida por parte de su progenitor y nos cuenta: “Él claramente tiene un privilegio ya que no soy la única hija no reconocida. Él tiene un patrón y como ve que no pasó nada, pudo hacer lo que quiso sin ninguna consecuencia. Él pudo seguir manteniendo esa imágen de padre de familia. De hecho, quienes quedaban mal, eran mi mamá y la otra señora (madre de la otra hija no reconocida). Ellas eran las ‘rompe familias’. Mi progenitor nunca se hizo cargo de mí en ningún aspecto, ni en lo material ni afectivo.”
El 16 de abril la Defensoría de la Provincia de Buenos Aires a cargo de Guido Lorenzino denunció que, desde el inicio de la pandemia, había cada vez más mujeres con problemas para cobrar la cuota alimentaria. Detrás del incumplimiento del pago no sólo está una crisis económica, está el patriarcado.

Maternar desde los feminismos
El encierro y la cruda realidad está doliendo en las vidas cotidianas de las mujeres y en este contexto es preciso estrechar lazos y ejercer colectivamente una maternidad feminista, y este camino será y es sin duda un camino a contramano y desobediente.
Es con una red, de lazos entre mujeres que se subsiste en medio del desempleo, pero es esa red la que permite encontrar soluciones a situaciones que nos toca enfrentar y en las que el Estado está ausente o su tremenda burocracia hace que las ayudas o herramientas lleguen tarde o nunca ante situaciones que requieren la urgencia. Las organizaciones sociales, movimientos y organizaciones feministas terminamos apelando a la articulación con cumpas, a la autogestión de recursos propios.
En este contexto la Educación Sexual Integral feminista, es necesaria en los espacios territoriales. En este sentido es preciso trabajar en la urgencia pero también en el cambio de conciencia, en derribar el patriarcado desde los territorios, desde cada quien que se comprometa en este cambio, porque una crianza conjunta, paternidades responsables son posibles en esa otra sociedad posible en la que nunca más los varones entiendan que están colaborando, cuando en realidad no hacen más que hacerse cargo de sus obligaciones.
El organizarse, resistir y producir y en ese contexto las crianzas, en cada territorio tienen que ser también feministas.