08/06/2021

Condenan a cadena perpetua a Ratko Mladić, el comandante de la masacre de Srebrenica

La Corte Penal Internacional (CPI), de La Haya confirmó la cadena perpetua para el excomandante serbobosnio Ratko Mladic, apodado «el carnicero de Bosnia» por los crímenes cometidos durante entre los años 1992 y 1995, La masacre de Srebrenica, es considerada la mas violenta matanza de personas sucedida en Europa luego de la segunda guerra mundial. El veredicto es también considerado desde varios sectores como un señalamiento a la comunidad internacional, ya que esta masacre pudo haber sido evitada. Por Ramiro Giganti (ANRed).


La masacre de Srebrenica fue un asesinato masivo de personas de etnia bosnia musulmana en dicha región, en julio de 1995, durante la guerra de Bosnia por parte del Ejército de la República Srpsk (Serbobosnia) al mando de Ratko Mladić. En dicha masacre fueron asesinadas mas de 8000 personas incluidos niños. De una manera asimétrica, y con la complicidad de la Comunidad Internacional, el ejercito serbobosnio (de religión ortodoxa) encaró una limpieza étnica contra la población bosnia musulmana ejerciendo brutales prácticas genocidas. La campaña de limpieza étnica había comenzado en 1992 en distintas partes de la región rodeando la ciudad de Srebrenica. Pese a la amenaza desde el Consejo de Seguridad de la ONU no se tomaron las medidas pertinentes luego de que en 1993 se declare a la región como «área segura».

En Bosnia, su población celebra la condena pero también alerta sobre la responsabilidad de la comunidad internacional, por no haber evitado la masacre.

«A diferencia de los altos rangos del batallón holandés, que intentaban apaciguar a decenas de miles de personas que llegaron a Potocari en busca de protección y facilitaban así la implementación del plan de los serbios, ambos observadores podían ver claramente lo que estaba sucediendo y la verdadera intención de los serbios: seleccionar y separar a los hombres y los niños, exiliar a las mujeres y las niñas, y aprovechar la oportunidad para masacrar a los hombres y violar a las mujeres», cuenta el escritor Emir Suljagic , actual director del Centro Memorial Srebrenica. Profesor en el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Sarajevo (SIU) y autor de dos libros que abordan la temática.

Mientras en distintas partes de la región se desarrollaba la campaña de limpieza étnica, la ONU había declarado en 1993 a Srebrenica como «área segura». Luego, mientras las fuerzas sitiadas en Srebrenica se desmilitarizaron supervisadas por la ONU, las tropas serbias que les acechaban permanecieron bien armadas y se negaron a cumplir con su parte del acuerdo de desmilitarización de la zona.

A principios de 1995, cada vez menos convoyes de suministros conseguían entrar en la ciudad. El contingente holandés Dutchbat que tomó el relevo y comprobó cómo la situación empeoraba cada vez más. Incluso ellos contaban con cada vez menos alimentos, medicinas, munición y combustible, por lo que se vieron forzados a patrullar la zona a pie. Tal como se preveía y había sido reportado, a mediados de ese año la situación tanto de los bosnios de Srebrenica como del personal militar allí establecido era catastrófica. A finales de junio y principios de julio el mando de la 28ª División envió una serie de peticiones urgentes para que fuera reabierto cuanto antes el corredor humanitario a la ciudad. Al no ser atendidas sus peticiones, comenzó en Srebrenica la tragedia del hambre. El 7 de julio, en una de sus últimas comunicaciones, el Mayor al mando de la 28ª División comunicó la muerte por hambre de 8 habitantes.

Debido a la declaración de enclave seguro por la ONU, más de 60.000 civiles se encontraban refugiados en la ciudad cuando el 2 de julio de 1995, el general serbobosnio Ratko Mladić decidió atacar Srebrenica. El día 6 de julio, dos columnas del VRS penetraron 4 km en el área segura para detenerse a tan sólo uno de la ciudad. El 8 de julio, un blindado holandés que obstaculizaba el avance fue atacado por los serbios y se retiró. Un grupo de bosnios exigió que el vehículo permaneciese en la zona y les ayudase, la respuesta fue negativa.

Durante los días 10 y 11 de julio distintos pedidos a la OTAN fueron denegados. Luego, la OTAN canceló todas sus operaciones cuando el ejército al mando de Ratko Mladić amenazó con matar a 55 soldados holandeses que habían tomado como rehenes, así como con bombardear la fábrica de Potočari, donde, además de los miles de civiles, se encontraban los soldados holandeses.

Una mujer llora cerca de la lápida de un familiar en el cementerio de Potocari Foto; Dado Ruvic / REUTERS

Luego Mladic recorrió la ciudad y frente a las cámaras de televisión declaró: «Aquí estamos, el 11 de julio de 1995, en la Srebrenica serbia, justo antes de un gran día para Serbia. Entregamos esta ciudad a la nación serbia, recordando el levantamiento contra los turcos. Ha llegado el momento de vengarse de los musulmanes».

Los días siguientes se desarrolló la masacre mas cruel de los últimos años en ese continente donde el ejercito separó mujeres para violarlas y asesinó a los varones. Lo que hoy horroriza al mundo pudo haber sido evitado por los mismos organismos que arbitrariamente intervienen y avalan bombardeos en distintas partes del mundo.

El juicio se desarrolla por un tribunal internacional situado en el país de donde proviene el cuerpo de Cascos Azules señalado por su complicidad e inacción. Hoy se condenó al criminal ejecutor, pero no a la complicidad de la comunidad internacional. La misma comunidad internacional que en estos días permite por acción u omisión distintas violaciones de los Derechos Humanos alrededor del mundo: Desde Colombia a Myanmar, de Palestina a Yemen, o en 2019 con el golpe de estado en Bolivia, los organismos multinacionales contemplan los sucesos y luego reescriben la historia a su antojo.



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