28/04/2020

Corte de calle y pedido de justicia para el trabajador fallecido de PedidosYa

Foto del corte sobre las calles 25 de mayo y San Martín. – :Hecho En Quilmes

Franco Almada perdió su vida el jueves pasado en un accidente de tránsito mientras trabajaba de repartidor con su moto para la empresa PedidosYa. Compañeros de trabajo, amigos y familiares reclamaron justicia realizando un corte sobre la calle donde le tocó sufrir el fatídico acontecimiento. Días atrás, otro repartidor, Emma Joncka, había fallecido al ser envestido por un colectivo sobre una avenida. Las muertes de los trabajadores de las plataformas de delivery online se manifiestan como accidentes de tránsito, aunque sujetan, al interior de la actividad, una serie importante de condicionamientos que concluyen en la exposición de la propia vida de los contratados hacia los incidentes mientras el descontento y la acción de protesta aparecen. Por Máximo Paz para ANRed.


Compañeros, amigos y familiares de Franco Almada, quién trabajaba para la empresa PedidosYa, una de las empresas multinacionales más conocidas de delivery online, manifestaron su pedido de justicia mediante un corte sobre la confluencia de las calles San Martín y 25 de mayo, pleno centro de la localidad quilmeña de Bernal y lugar donde sucediera el fatídico accidente que atentara sobre la vida del joven trabajador. Si bien la investigación se encuentra bajo despacho judicial, todavía hay claroscuros a resolver. Por caso, el conductor del automóvil que lo atropelló se encuentra prófugo. Asimismo, la investigación de la justicia deberá precisar los tiempos en que la empresa de delivery acotó el desempeño del empleado en posible detrimento del propio resguardo del sujeto para conducir en la vía pública, entre otras cosas. La reciente muerte aparece luego de que días atrás sucediera un hecho similar en la ciudad de Rosario, cuando el joven haitiano Emma Joncka encontrara la muerte bajo las ruedas de un colectivo de pasajeros mientras trabajaba, también, para PedidosYa. “Dejaron una familia destruida, una nena de un año sin su padre y esto no debe quedar impune. Franco tenía 19 años y toda una vida por delante”, comentaron familiares al solicitar colaboración en el caso.

Emma Riosendaulv Joncka, murió en Rosario. También repartía para PedidosYa. Foto: La Capital.

Franco

Franco Almada perdió su vida en un accidente vial mientras cumplía su trabajo de repartidor. El hecho fatídico sucedió el jueves pasado en la localidad bonaerense de Bernal cuando un Ford Focus blanco giró de forma abrupta para doblar desde la Avenida San Martín hacia la calle 25 de mayo. Según trascendió, Franco iba con su moto del lado derecho, paralelo al cordón, mientras el auto iba por afuera, sobre el carril próximo al boulevard. El giro brusco hacia la calle 25 de mayo produjo la colisión que hizo que el motociclista callera violentamente y su cabeza diera contra el cordón de la vereda causándole múltiples fracturas y hundimiento de cráneo. De inmediato, la víctima fue trasladada al hospital Iriarte de Quilmes y, de allí, al sanatorio De la Trinidad donde, al poco tiempo, perdió a vida. El conductor del auto, por su parte, se dio a la fuga sin detenerse a atender al herido.

Franco tenía 19 años, vivía con su madre y era padre de una niña. Los familiares del joven realizaron la denuncia y los primeros pasos de la averiguación de los hechos fueron dados por la policía zonal para luego, ya en forma de incipiente causa, recaiga en manos de la fiscal Claudia Vara, titular de la Unidad Funcional de Investigación (UFI) 9 de Quilmes. El proceso judicial fue caratulado como “lesiones culposas”, pero al poco tiempo el nombre del expediente mutó a “homicidio culposo”.

Por orden judicial, vecinos y comerciantes aportaron a la investigación algunas filmaciones particulares. Según se muestra, el auto siguió su marcha por 25 de mayo y luego dobló a contramano sobre la calle Coronel Pringles, primera paralela a San Martín. De todos modos, ninguna grabación pudo dejar en claro la letra y número de la chapa de dominio del vehículo. Lo cuál, el autor del hecho continúa prófugo.

Emma

Emma Riosendaulv Joncka murió el viernes 10, ya de noche, en la ciudad de Rosario de la provincia de Santa Fe cuando un interno de la línea de colectivos 113 chocó con la moto que conducía mientras trabajaba para, también, la aplicación de repartos PedidosYa.

Emma era un joven haitiano, de 23 años, estudiante de la Universidad de Rosario. Murió casi de inmediato cuando el colectivo y su moto modelo Honda Wave chocaron el la intersección de Avenida Francia y Cerrito. La ambulancia del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES), a su arribo, solo pudo confirmar la defunción del empleado repartidor por traumatismo de cráneo grave. Las causas de su fallecimiento son investigadas bajo las consecuencias que estiman las infracciones del homicidio doloso.

Integrantes de la comunidad haitiana en Rosario, compañeros universitarios y de trabajo se colocaron al hombro todas las acciones que requirieron para hacer frente el sostenimiento de las gestiones sobre la muerte de un residente extranjero, sin familiares próximos y con las limitaciones que presenta un hecho de tal magnitud dentro del marco de una pandemia mundial.

«Me llamaron, fui hasta el lugar, pero los médicos dijeron que ya no había más nada que hacer», soltó Kesler Jean Mary, referente de la colectividad haitiana en Rosario y estudiante de Ciencia Política. También, el compañero de Emma agregó: «De la empresa no se presentó nadie, ni nadie se comunicó, al menos, por el momento”. Una multitud de compañeros marcharon por la rosarina calle Carlos Pellegrini en el último sentido adiós a Emma. La reivindicación que exclamó “justicia para Emma” también emergió en la jornada de despedida.

 

Cortes y marchas

Los cortes y marchas de pedidos de justicia afloraron sobre aquellas dos víctimas que tuvieron el infortunio de perder la vida a partir de un accidente fatal en la vía pública, pero las demandas de los trabajadores de las compañías de reparto online recorren un trasfondo calamitoso y al proceder a su conocimiento, tales desgracias en la vía pública ofician como terrible punta del iceberg que contiene un tendal de contrariedades que le son encajados a los repartidores de delivery.

En el marco de la pandemia mundial y a partir del nombramiento como actividad esencial a la actividad de pedidos se adosaron una serie de cuestionamientos a los que los trabajadores arrastraran ya antes de su trabajo en cuarentena, como son el suministro de barbijos y material de profilaxis adecuado para evitar el contagio del Covid-19 y que por lo cual, todo ello derivara en una huelga de cadetes repartidores el miércoles 22 último en varios países, incluido Argentina y que seguirá su plan de lucha mediante la concreción de reuniones asamblearias de trabajadores.

Además del nuevo riesgo de contagio que surgió por el coronavirus sobrevuelan los problemas de siempre: en el ambiente laboral del gremio, las cifras que rondan acerca de las remuneraciones por el trabajo realizado alcanzan, como mucho, para los repartidores en motovehículo, los 60 mil pesos mensuales brutos, de los cuales, de acuerdo a la modalidad de contratación precaria, el empleado le debe restar los gastos de celular, nafta, repuestos, pago de patente y seguro. Sobre una bicicleta, el trabajo es realizado desde un esfuerzo físico importante y el monto final es mucho menor. Eso sí: todos los trabajadores, pedaleen o no, deben contribuir al pago mensual del monotributo, cuyo monto aportante rozan los 2 mil pesos. Tales cifras se calculan siempre y cuando el repartidor esté dispuesto a desempeñarse laboralmente al menos seis de los siete días de la semana y alrededor de 12 o hasta 14 horas.

La contratación de las plataformas se deslinda de otros beneficios históricos, como la paga del aguinaldo, las vacaciones, la indemnización por despido o los días de estudio o por enfermedad. Por otro lado, al no contar con convenio, las resoluciones acerca de las actualizaciones sobre las pagas suelen ser muy poco claras. En Argentina, por ejemplo, en dos años (2018-2019) de inflación fulminante, las Apps aumentaron en solo cuatro pesos el kilómetro por viaje.

Los accidentes que no legan a la fatalidad, los robos y los atropellos en la vía pública también son moneda corriente que trafican sobre la salud de un trabajador a la deriva.

Como se entiende, el trabajo no es fijo, dependiendo de la cantidad de horas, kilómetros recorridos y la voluntad sobre las intensidades de autoexplotación, poniendo en riesgo desde la demanda de rapidez en los traslados a la vida misma.

El recorrido que pide justicia proviene, entonces, desde más abajo y sobre condiciones que empujan hacia el infortunio callejero.



1 comentarios

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  1. dieglobo · 2020-05-10 08:46:50
    vivo sobre av. libertador en olivos, los veo pasar desde casa saltando los semaforos en rojo a altisimas velocidades y con desprecio absoluto por los peatones,especulando que de las calles transvesales no saldran vehiculos e importandoles poco y nads que algun peaton cruce con el semaforo a su favor, van por las veredas, van en contramano, sin luces,giran en u repentinamente....no sorprende que ambls fallecidos sean de procedencia venezolana...se ve que alli respetan aun menos que en argentina las leyes de circulacion y respeto a otros motoristas y peatones..

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