Carta de una mamá en la cuarentena: «la escuela y los maestros son irremplazables»

En estos días se viralizó en redes la carta de una madre que reivindica – en este contexto de cuarentena obligatoria ante la expansión del coronavirus (covid-19) en el mundo y Argentina – el importante rol de los y las maestras y la educación para niños, niñas y la juventud. «Una vez más queda demostrado el valor de la escuela. La escuela es irremplazable. Los maestros son irremplazables. Esto que pasa ahora, sin dudas, es algo válido, pero además lo es por su carácter de exclusivo y momentáneo. Porque no se podría sostener en el tiempo. Aplaudo una y mil veces la obligatoriedad de la escuela. Aplaudo a la Argentina por sus escuelas, que por más que a lo largo de la historia las han querido destruir, nunca lo han logrado y nunca lo lograrán. Con sus deficiencias sujetas a ser corregidas, la escuela es el gran acierto. Esta crisis no hace más que evidenciar lo que muchos ya sabemos: la escuela es y será el mejor lugar para nuestros jóvenes», expresó.
Difundimos la carta de la mamá, que se viralizó en las redes sociales:
Me permito una reflexión como madre. En estos días a los docentes se les ha pedido que imaginen contenidos que puedan ser aplicados a través de plataformas virtuales, y de ese modo mantener el contacto de los alumnos con la escuela. En primer lugar, destaco la creatividad de los docentes. Absolutamente todos nos tuvimos que “inventar”.
¿Qué hacer? En el caso de materias como educación artística, educación física, y materias prácticas, la tarea es altamente compleja. A esto se suma que el niño en casa recibe el material y en algunos casos está solo, puesto que muchos padres van a trabajar.
Pienso en familias sin internet. Pienso en familias con poca instrucción como para ayudar a sus hijos. Pienso en familias ausentes. Está clarísimo que muchos alumnos sin ayuda no podrán realizarla.
Por otro lado, en la casa los chicos tienen sus distracciones. Habrá padres que logren una cierta disciplina, pero es realmente complejo (casi una lucha) ponerlos a completar tarea. ¿Por qué digo esto? Porque una vez más queda demostrado el valor de la escuela. La escuela es irremplazable. Los maestros son irremplazables. Esto que pasa ahora, sin dudas, es algo válido, pero además lo es por su carácter de exclusivo y momentáneo. Porque no se podría sostener en el tiempo.
Por más formación y educación que tengan los padres, la educación en casa tiene un carácter endogámico, y justamente eso es lo que desarticula la escuela.
Lo voy a lograr (aunque los pibes me contestan y me peleen como jamás lo harían con un docente; obvio: porque son mis hijos y hay confianza y resistencia) pero todo lo que yo les pueda enseñar será lo que ya circula en esta familia. Conmigo no aprenderán vocabulario más que el que ya tienen, y todo lo que aprendan será lo que ya está en mi hogar. En cambio, la escuela rompe con eso y trae a mi casa nuevo vocabulario, nuevas curiosidades, nuevas músicas, nuevas historias, nuevas preguntas y justamente eso es lo enriquecedor.
Ojo… El intercambio también es posible en la casa de los amigos o en la calle, pero la escuela garantiza que ese “lleva y trae” sea de calidad. Aplaudo una y mil veces la obligatoriedad de la escuela. Aplaudo a la Argentina por sus escuelas, que por más que a lo largo de la historia las han querido destruir, nunca lo han logrado y nunca lo lograrán.
Con sus deficiencias sujetas a ser corregidas, la escuela es el gran acierto. Esta crisis no hace más que evidenciar lo que muchos ya sabemos: la escuela es y será el mejor lugar para nuestros jóvenes.
Mamá de Alejo, Abril, Segundo y Juan Sagrera