29 de mayo de 2013

Derechos Humanos

Pablo Salinas y su nuevo libro, “El caso Penitenciarías de Mendoza y el sistema Interamericano"

Dialogamos con el abogado, que vive y milita en Mendoza, y es querellante en los juicios por lesa humanidad que se desarrollan en esa provincia, además de miembro del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH). Durante la charla, Salinas se refirió a las actuales condiciones carcelarias a las que calificó como “desastrosas”, al discurso de mano dura que mantiene un sector de la sociedad y también a la necesidad de replicar las posibilidades de estudio y trabajo digno dentro de los penales. Por La Retaguardia


“El caso Penitenciarías de Mendoza y el sistema Interamericano" fue presentado hace pocos días en Mendoza con la participación del ministro de la Suprema Corte de Justicia provincial Omar Palermo, el abogado Diego Lavado, el camarista y presidente de la Asociación Pensamiento Penal Mario Juliano, y la historiadora Susana Ramella, hija del constitucionalista Pablo Ramella, quien junto con Arturo Sampay, elaboró la Constitución de 1949. Un panel que llenó de orgullo al autor del libro, tal como lo relató en diálogo con La Retaguardia.

Uno de los hechos más importantes y dolorosos de la vida carcelaria en Mendoza fue el motín que tuvo lugar en el penal de Boulogne Sur Mer en marzo de 2000. Allí actuó la Policía Federal y se cometieron graves abusos que tuvieron repercusión tanto a nivel local como internacional. Varios abogados, entre ellos Salinas, realizaron presentaciones denunciando lo sucedido, lo que generó la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que cuestionó las condiciones infrahumanas del sistema carcelario mendocino, señalado como uno de los peores de Latinoamérica.

Respecto a cuáles son las temáticas más graves que se viven actualmente en las cárceles, Salinas enumeró: “en Mendoza, en Argentina y en Latinoamérica, el problema fundamental es el hacinamiento, la falta de condiciones mínimamente dignas, las horas de encierro, la falta de atención médica, la tremenda resistencia que hay en los distintos sistemas públicos para atender a las personas que están privadas de la libertad y una total falta de conciencia en la sociedad, de que las personas privadas de libertad son parte de nuestra sociedad y debe trabajarse en su reinserción social. Más allá de las críticas que se puedan hacer desde la teoría criminológica al concepto de reinserción, hoy es un concepto que nos guía y debemos trabajar en ese sentido, y hay una deuda pendiente enorme en todo el país en materia carcelaria”.

“El carcelario es un sistema híper complejo que no corresponde a un gobierno, sino que es un problema institucional arrastrado de muchísimos años, donde se debe trabajar en conjunto para poder mitigar la violencia y el horror que se vive en todas las cárceles”, afirmó Salinas a La Retaguardia y se detuvo en la figura de una persona que fue una gran promotor de cambios carcelarios y que comprendió la importancia política de trabajar en estos temas: Roberto Pettinato, padre del conductor televisivo. “En el libro de Lila Caimari, ‘Apenas un delincuente’, se cuenta cómo Pettinato consiguió que el propio Perón tomara la dimensión de lo que era el problema carcelario, un tema para el que hoy necesitamos otros Pettinatos, para intentar poner en el tapete una realidad donde la mayoría de las cárceles del país y de Latinoamérica son cuarteles de la muerte, donde todo conduce a la muerte, a la enfermedad, a todas situaciones espantosas y hace falta mucha gente digna que trabaje para revertir esto. Creo que hay algunas señales positivas, que indico en mi libro, que tienen que ver con el plan de educación en contexto de encierro donde Mendoza es la provincia que tiene mayor oferta universitaria en la cárcel, y el trabajo en el sistema carcelario”.

Salinas también destacó la creación en el último tiempo, a partir del impulso de la actual procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, de distintas unidades especiales. En especial, la Unidad Fiscal contra la Violencia Institucional a cargo a Abel Córdoba, quien llevó adelante las causas por crímenes de lesa humanidad en Bahía Blanca, y que en el marco de esta nueva actividad estuvo recorriendo cárceles mendocinas. Salinas calificó el trabajo que viene realizando como excelente y agregó: “Córdoba es una persona muy seria que está trabajando con un compromiso humano enorme y hoy podemos decir que el trabajo que vino a hacer a Mendoza lo cumplió acabadamente ya que luego el fiscal Dante Vega, que es el nuevo fiscal general, presentó siete habeas corpus que fueron acogidos favorablemente gracias al trabajo de Córdoba”.

En este sentido, Salinas señaló: “me parece que el tema carcelario es donde se pone a prueba la verdadera defensa de los derechos humanos porque generalmente muchos defensores de derechos humanos no quieren trabajar el tema cárceles porque no quieren mala prensa, no quieren que los acusen o que los ataquen o los traten, como nos han tratado a nosotros en muchos casos, como ‘defensores de los delincuentes’. Nosotros nos metemos y nos embarramos porque nuestra decisión es mejorar las condiciones, y nuestro compromiso es con la dignidad humana, entonces no nos interesa si esto tiene buena o mala prensa, sino que es un tema espantoso que hay que revertir”.

El abogado también hizo referencia a cierto discurso presente en la sociedad al que calificó como nazi y que enarbola la mano dura: “en Mendoza se ven pintadas que dicen ‘derechos humanos para los argentinos que son derechos’, como sosteniendo que hay dos especies de razas humanas: la clase media o alta por un lado y para los delincuentes no debe haber derechos ni nada y deben sufrir toda clase de vejámenes. Contra este discurso uno sale a pelear todos los días y, como decía Raúl Zafaroni, lo peor que uno puede hacer es no discutir o no darle respuesta a este discurso”.

El próximo paso de Salinas será participar del primer juicio a cinco ex jueces y fiscales de Mendoza que fueron parte de la complicidad civil durante la última dictadura, un tema que es, en palabras del entrevistado, “la gran deuda que todavía queda en materia de memoria, verdad y justicia”.

Una de las personas que ha impulsado la denuncia contra estos magistrados cómplices fue Omar Palermo. Sobre él, Salinas afirmó: “ha tenido la seriedad y la fuerza como para poder impulsar en un sistema tan corporativo como el judicial la denuncia que terminó con la destitución de (los ex jueces) Otilio Romano y Luis Miret”.
Palermo fue, a su vez, uno de los participantes de la presentación realizada hace pocos días en el Colegio de Abogados de Mendoza del libro de Salinas “El caso Penitenciarías de Mendoza y el sistema Interamericano", publicado por Editores del Puerto.


La Retaguardia




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