12/08/2008

La producción discursiva respecto al juicio a Bussi

bussi400.jpgPara la mayoría de los medios masivos de comunicación, el represor Antonio Bussi es «el ex gobernador» o «ex represor» y «manejó» la provincia a partir de 1975. Detrás de esos eufemismos, refuerzan el discurso de la teoría de los dos demonios y que en Argentina hubo una guerra. Esconden así, el plan sistemático de exterminio enmarcado en el genocidio perpetrado en todo el país. Así, el genocida y sus defensores son voces legitimadas y consolidadas permanentemente por los medios hegemónicos. Hasta el propio Bussi remarcó la función de La Gaceta en su alegato. Por CONTRAPUNTO.



«Todos y cada uno de los actos de la guerra, con la secuela propia de todo conflicto armado, muertos, heridos, detenidos, desaparecidos, fueron registrados y sustanciados en tiempo y forma por la justicia militar, provincial y federal, y difundidos públicamente mediante comunicados oficiales, informes de combate, por todos los medios de comunicación locales y nacionales. La Gaceta es un archivo viviente de nuestras comunicaciones, de nuestras publicaciones, de los encuentros producidos y de los muertos habidos»
. Palabras del represor Antonio Bussi, una vez leídas las acusaciones en su contra

El título principal de La Gaceta (el diario de mayor tirada de Tucumán y que impone gran parte de la «agenda» mediática de actualidad), del sábado 9 de agosto, rezaba: «Bussi justificó la detención de Vargas Aignasse y dio detalles de cómo manejó Tucumán en los 70». Un mínimo análisis del discurso desnuda algunas cuestiones trascendentales. Por un lado, Bussi es presentado simplemente por su apellido. O sea, ni represor ni genocida. Para La Gaceta, Bussi es simplemente Bussi.

Luego, Vargas Aignasse no es un detenido – desaparecido. Es sólo un detenido. Implícitamente, despega a Bussi del destino posterior del ex senador.
Pero lo más peligroso, es la presentación de Bussi como un «administrador» de la provincia. El «cómo manejó Tucumán en los 70» oculta que hubo un golpe militar contra un gobierno democrático y que a partir de allí tuvo lugar un genocidio de dimensiones desconocidas en suelo argentino.

Sería negar la realidad no reconocer que todavía Bussi sigue teniendo una imagen positiva para una parte importante de la sociedad tucumana.
Esto es asumido por las empresas periodísticas locales. Por eso, sus coberturas parten de esta premisa y al mismo tiempo la refuerzan.

Así, el genocida y sus defensores son voces legitimadas y consolidadas permanentemente por los medios hegemónicos. Sus planteos son respetados y presentados con «objetividad». No se les discute. Siempre en nombre del equilibrio periodístico.

La producción ideológico – simbólica de estos sectores apunta a reforzar la postura de que no se revise la historia, que no se rediscuta el genocidio. Piden mirar hacia adelante.

¿Por qué?La Gaceta, principal diario de Tucumán, fue uno de los actores principales de apoyo a la sangrienta dictadura militar y a la actuación de las Fuerzas Armadas en Tucumán.
Durante esa época, ambos sectores compartieron intereses. Tanto económicos, como políticos y sociales.
Por eso, las categorías discursivas son eufemizadas. Pero no como búsqueda de sinónimos imparciales. Sino como la (re)construcción y (re)producción de una memoria histórica que no aleja a La Gaceta de los planteos de Bussi.

EDITORIAL CONTRAPUNTO EDICIÓN IMPRESA

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CONTRAPUNTO



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