29 de noviembre de 2017

Derechos Humanos

CNU La Plata: habrá un genocida suelto por la calle

Se trata de José “Pipi” Pomares, quien fue absuelto hoy por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata, mientras que Carlos "el indio" Castillo fue condenado a cadena perpetua. Ambos integraron la organización paramilitar Concertación Nacional Universitaria (CNU) durante la dictadura y participaron del secuestro, tortura y asesinato de cuatro personas. Por ANRed


En línea con la dura época que atraviesa el país desde la asunción de Mauricio Macri, la Justicia retrocede una vez más en materia de juicio a los genocidas, y en un fallo que generó la indignación y la sorpresa de los organismos de derechos humanos y de los familiares de las víctimas, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de La Plata dictó hoy la absolución del represor José “Pipi” Pomares, mientras que Carlos “el Indio” Castillo fue condenado a perpetua.

La sentencia se da en el marco del juicio que se les siguió por haber participado, en calidad de integrantes civiles, de la organización paramilitar Concertación Nacional Universitaria (CNU) en la ciudad de La Plata. El tribunal estuvo integrado por los jueces Germán Castelli, Pablo Vega y Alejandro Esmoris.

Ambos represores fueron acusados del secuestro y homicidio de cuatro personas entre febrero y abril del año 1976, en los primeros meses de la última dictadura cívico-militar. Tras conocerse la polémica sentencia que deja en libertad a Pomares, los hijos de los imputados se retiraron de la sala con una clara actitud provocativa, dedicando gestos insinuantes e insultos hacia los familiares de los fallecidos y testigos de la causa.

María Luz Santos Morón, una de las abogadas de la querella del colectivo Justicia Ya!, expresó sobre el fallo: “Estamos completamente, no desilusionados, porque nosotros sabemos que todo lo que hemos conseguido en todos estos años ha sido producto de la lucha en las calles, y vamos a redoblar esa pelea, no nos van a quebrar, vamos a seguir en la calle reclamando juicio y castigo por todos los compañeros”.

“En el 2006 logramos que se los condenara a Miguel Etchecolatz a prisión perpetua en el marco del genocidio, en el 2015 conseguimos que se los condenara como coautores del delito internacional de genocidio, y hoy esta Justicia retrocede absolviendo genocidas como el “Pipi” Pomares, que durante años tuvo la impunidad del poder del Estado, porque era funcionario de la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires y también ejerció funciones en la Municipalidad de La Plata”, agregó la letrada.

Los hechos

La CNU fue una organización paramilitar que nació en 1968 en el país, como una fuerza choque dentro de la derecha peronista, y que actuó a partir de 1975 como una herramienta paraestatal, en los meses previos al golpe genocida. En pleno auge de la Triple A, la CNU cometió decenas de crímenes en La Plata y Mar del Plata, las ciudades donde centraron su violento accionar. Asesinaban a sus víctimas y arrojaban sus cuerpos acribillados en lugares alejados hasta que eran encontrados.

Castillo está acusado por su participación directa en el secuestro y asesinato de Carlos Antonio Domínguez, quien fuera titular del gremio del turf de La Plata en aquella época. El activista fue secuestrado por una banda de la CNU en la madrugada del 12 de febrero de 1976, y su cuerpo apareció horas después a un costado de la ruta que conduce a la localidad de Magdalena.

En tanto, otro de los hechos que se juzgó tuvo lugar el 19 de abril de 1976, cuando los integrantes de la organización paramilitar secuestró a tres trabajadores: Leonardo Miceli, Horacio Urrera y Carlos Alberto Sathicq, quienes fueron encontrados luego flotando en el arroyo Sarandí, “acribillados a balazos, tanto de frente como por la espalda”, según detallaron fiscales.

Por su parte, Pomares está acusado del siguiente episodio: entre la noche del 3 y el 4 de abril de ese año, otro grupo integrante de la CNU secuestró a Néstor Hugo Dinotto, Graciela Herminia Martini, y a otra pareja que finalmente sobrevivió, a quienes capturaron en momentos en que viajaban en un auto por la localidad de Villa Elisa. Las víctimas fueron llevadas a una zona rural, presuntamente cercana a Punta Lara, donde fueron torturadas. Dinotto y Martini “aparecieron asesinados al día siguiente en la calle 11 del Barrio Los Porteños de City Bell, con numerosos impactos de proyectiles”, describieron los fiscales en el requerimiento de elevación a juicio.

Castillo está detenido desde el 2011, y durante estos años tuvo varias entradas y salidas de la carcel, sobre todo en los años ‘80 en causas por robo y tenencia de armas, mientras que en la década del ‘90 se vinculó a los carapintadas, incluso llegando a militar para el Modín de Aldo Rico.

Por su parte, Pomares se recicló dentro del Partido Justicialista, llegando a trabajar en la municipalidad de La Plata durante las gestiones del intendente Julio Alak (1991-2007) y de su sucesor, Pablo Bruera (2007-2015); llegando además a ser asesor del bloque del FpV en la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires.




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