24 de junio de 2017

Especiales

“Ernesto es mi hermano de sangre y mi compañero de ideas”

Entrevista a Juan Martín Guevara. “Patatín”, como lo llamaba el Che, pasó por la ciudad de Alta Gracia y dejó algunas definiciones sobre el revolucionario universal. Por Adrián Camerano | La tinta.


A sus 74 años, y a medio siglo de la muerte del Che, Juan Martín Guevara no para. En los últimos meses editó un libro, dio una charla multitudinaria en Italia, participó de una nueva Semana del Che en Alta Gracia y habló en un homenaje porteño al revolucionario universal. “Voy a tener que seleccionar un poco, porque voy tomando cosas como si tuviera 40 años y ya tengo 74, la memoria no es la misma, y el cuerpo te dice que no”, dice, mientras se acomoda en un banco de madera de Villa Nydia, el chalet donde Ernesto vivió parte de su infancia.

“He venido aquí varias veces, y siempre ha sido bajo la premisa de que no íbamos a hablar de Ernestito, sino que íbamos a hablar del Che, obviamente partiendo de Ernestito. Lo interesante para mí es destacar que este lugar es museo porque aquí, en esta casa, vivió Ernesto Guevara, el Che”, se posiciona. Ocurre que el museo, inaugurado cuando despuntaban los 2000, tuvo en sus inicios una impronta ligada a “Ernestito”, que soslayaba el contenido político del personaje. Eso cambió años más tarde, de la mano del interés del gobierno cubano por el sitio donde vivió el guerrillero heroico.

“Me parece también que es un proceso de madurez del lugar, de la gente; de la figura, la imagen y la presencia internacional del Che. El interés de la gente crece cada vez más, vienen de todos lados con esa visión y esas preguntas acerca de quién era el Che, ya no solo quién era Ernestito”, señala.

-¿Tiene Ud. recuerdos de esta casa?

-En realidad yo no viví acá, nací en Córdoba capital. Y de la época del Che niño yo no tengo recuerdos, me fui de Córdoba a los 5 años. Pero sí he siempre venido a Córdoba, no tanto a Alta Gracia sino a Carlos Paz, a Icho Cruz, porque una tía mía tenía una tapera por ahí, e iba porque me gustaban las sierras.

El menor de los Guevara militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y también vivió en Córdoba circunstancias muy ingratas. “Yo milite acá, y caí preso por primera vez en el 74, por el Navarrazo”, relata. Bajo el número 449 estuvo preso ocho años, durante e incluso antes de la última dictadura cívico-militar, cuyas autoridades se ensañaron particularmente con la familia Guevara.

En la Semana del Che

Juan Martín es un asiduo animador de la Semana del Che, el encuentro en honor al revolucionario que Alta Gracia organiza desde hace 14 años. Fue en ese marco que brindó esta entrevista y que dejó algunas reflexiones acerca del Che.

-¿Cómo vive cada regreso a Alta Gracia?

-Con gran hospitalidad y cordialidad cada vez que vengo. La gente se sorprende de que un hermano de una figura así este vivo. En la charla hice hincapié en el humor, porque quedó en la foto esa cara de él así, rígida, de un día terrible, el día de la explosión del barco La Coubre, estaba con una cara que no era de gran alegría. Pero su estado natural era irónico, y el humor es un símil de la autocrítica, cuando uno puede reírse de uno mismo. Esa era una característica de Ernesto, irónico, jodedor, jocoso y muy autocrítico, no se dejaba escapar a él mismo algo que estaba mal.

-¿Y cómo lleva este legado de difundir sus ideas, su figura? ¿Es una “carga”?

-Yo digo que es un legado, porque una carga no es. Ernesto es mi hermano de sangre y mi compañero de ideas. Cuando hablamos del Che hablamos de Ernesto, y cuando hablo de Ernesto hablo del Che. A mí me definió una cosa de adentro y una de afuera: lo de afuera es haber ido percibiendo los cambios, cuando estaba en la militancia no era muy bueno decir que era hermano del Che, cuando estaba preso menos, después del Golpe también; conocí mucho Cuba en los 80 y 90 y no era el momento. Pero pasado el tiempo las cosas fueron cambiando y hubo un cambio en mí, y esto de los museos fue uno de los disparadores. Se crea Los Caminos del Che en la Secretaría de Turismo de aquella época, se crean tres museos, éste, el de Misiones y el de La Pastera, en el sur.

-Buenos Aires se resiste, parece.

-Un día presentamos los museos en el Congreso, y allí me encontré sentado con una serie de personas y me encuentro con que todos decían que el Che era propio: los misioneros por la panza de mi mamá, en Rosario porque nació allí, los cordobeses porque se había formado en Córdoba y los cubanos porque se había hecho dirigente en Cuba. Pero en Buenos Aires no pasaba nada. Y eso me disparó.

-Y entonces hubo un proceso interno

-Si, y también influyeron las preguntas que me hicieron. Más allá de lo que digo, yo aprendo, y aprendo porque voy buscando bibliografía y documentos. Entendí que es bueno hablar, es necesario, porque sobre mi hermano el Che hay ignorancia, mentiras y deformaciones.

-Inclusive esto lo lleva a viajar, y hasta a editar un libro sobre el Che

-Ahora he estado en Europa, en cuatro países, y tuve charlas, debates y entrevistas de todo tipo. Estuve en Pescara ante 5 mil personas y en ese viaje descubrí que había perdido el miedo escénico. Y saqué un libro con una francesa, yo lo charlé, ella lo escribió y se tradujo a varios idiomas. La idea de ese libro es humanizar al Che, para poder darle a ese hombre Guevara contenido humano, político, filosófico, económico… fue periodista, escritor, poeta, deportista, en fin. Tenemos la ventaja de que la figura existe, entonces el contenido es más fácil ponérselo. Tengo que reconocer también que esto es un poco cansador, ahora he retomado actividades privadas, un poco tengo que ver el tiempo, porque además tengo 74 años, la memoria no es la misma, yo voy tomando cosas como si tuviera 40, y el cuerpo te dice no.

-¿Es igual hablar sobre el Che en el contexto argentino actual, que en otras etapas de nuestra vida política? ¿Influyen las noticias de todos los días?

-A veces me preguntan dónde estaría ubicado el Che en este momento, y es una metáfora, yo no puedo meterme en esa locura. Lo único que sí puedo, y hasta cierto punto, es dar mi opinión. Tengo libertad de pensamiento y de palabra, y también trato de ser lo más diplomáticamente correcto, trato de no decir lo que no vale la pena decir en el lugar equivocado. Pero sí, sale, aparece, lo dije el otro día, cada vez que pasa alguna cosa como lo de las pensiones por invalidez, o la baja de la imputabilidad a los 14. El tema no es ese, ni llenar todo de policías, el tema es la causa, sino vamos a terminar imputando a los 5 años. Yo he estado en la 11.14 en Buenos Aires, en la Villa 31, en distintos barrios; yo sé cuál es el problema de la calle, es más, yo me crié en la calle. Entonces que me digan que la baja, que es una cosa jurídica, legal, normativa nada más, va a resolver el problema… cámaras por todos lados hasta ahora no lo resolvió, al contrario.

-¿Y sale también la consulta acerca de la actualidad de las fuerzas progresistas hoy?

-Cuando me preguntan cómo está la izquierda hoy, yo digo que si el francés Hollande es socialista yo soy de Marte, y que si el chino si Deng Xiaoping es comunista, yo soy de Júpiter.




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