15 de junio de 2017

Culturas

Cuando el amor entra en cortocircuito: Dos, una desconexión

Amor. Lo mismo de siempre, pero distinto cada vez. Si toda persona es un mundo, toda pareja crea uno particular en el cual habitan solo dos. El gran desafío es asumir la responsabilidad de evitar que se contamine o sea devastado por guerras. Dos, una desconexión muestra el desarrollo de tres momentos de una misma pareja, dos personajes, a través de varios actores. Se presenta todos los viernes 21hs. en Espacio Polonia Teatro (Fitz Roy 1477). Por Nadia Salinas para ANRed


El amor es una temática que no se agota. Puede ser por su carácter adictivo o enigmático, pero los Beatles lo declararon en los ’60: all you need is love. Aunque en ocasiones lo único que hace falta es tener la suficiente fuerza para dejarlo ir, porque si bien es algo necesario, como dice Calamaro, no se puede vivir del amor. Pero, ¿cómo despedirse de aquello que ya no nos provoca esa felicidad inefable? Así comienza Dos, una desconexión. Lo primero que se nos presenta es el llamado desesperado de una Claudia a un Miguel que no está en casa. Ya pasó la guerra e ingresamos en el mundo de los restos de la pareja, en el living de un departamento donde se enamoraron, convivieron y discutieron hasta cruzar el límite del respeto por el otro. La obra muestra de manera innovadora el duelo de una mujer que hace de la ausencia de Miguel una presencia constante.

Como cualquier buena historia que comienza in medias res, es necesario reponer al espectador todo lo ocurrido. Sin ánimos de plantear un punto de vista, la angustia del presentede una Claudia devastada repasa su pasado perfecto e imperfecto con Miguel. En este punto reside el mayor logro de la obra: Pablo Bellocchio encontró la mejor manera de estructurar esos vaivenes mentales a los que todos nos sometemos, pero sin asignarle a los hechos el nombre de un culpable. Claudia (Catalina Motto) no relata, no recuerda. Observa, junto con nosotros, a sus yoes del pasado, interpretadas por Malena López y Sheila Saslavsky. Así, la pareja que vuelve de la primera cita (conun Miguel interpretado por Nicolás Dezzotti) y la que un tiempo después convive entre peleas (con otro Miguel, Maximiliano Zago) forman parte de una puesta en escena por la Claudia del presente que repasa a modo de hecho fáctico la muerte del amor, lo dicho en las discusiones, pero en especial, lo no dicho.

La gran pregunta que atraviesa la trama es “¿cómo llegamos a este punto?”. Ese es el motor de una narración que intenta recolectar la información que permita entender a la Claudia del presente dónde está parada y en especial, por qué. Lo poco sencillo de verse sometida a transitar la ruptura se traduce en una trama igual de compleja: los pasados dialogan entre sí y con el presente. Todos los momentos de la relación conviven en el lugar común del departamento, el living. Y no sólo actúan, sino que interactúan entre sí juntando pedazos de esos recuerdos que siempre se quieren olvidar. Palabras de más, explicaciones que no se dieron o, hasta incluso, una cachetada. Como espectadores, ese entrecruce temporal puede ser entendido como una ruptura de la ilusión, porque si bien es verdad que las parejas se enamoran, pelean y cortan, el tiempo sigue siendo lineal, único e irrepetible. Aunque esta estructura elegida es la más real para representar una separación porque ¿acaso no responde directamente a la inherente naturaleza caótica de un dolor presente? El amor no tiene palabras. El desamor, tampoco. Quizás es como bien dicen los actores hacia el final y todo sea cuestión de alcanzar el punto de mirar con una sonrisa sobre todo lo que pasó.

Dato de color

El living es único espacio donde se desarrollan todas las escenas de la obra. Encontramos máquinas de escribir, libros, sillones, etc. Pero un cuadro en particular está colgado al fondo. Un cuadro que los personajes en algún u otro momento intentan enderezar. Un detalle que hace a la historia. En ese cuadro hay una pareja. Un hombre, ubicado como por encima, abrazando a una mujer. Y, como del dicho al hecho, de la pintura a la representación teatral, el conflicto principal de la pareja que Claudia señala con enojo es que Miguel intenta cuidarla, arreglarla o protegerla. Pero, ¿de qué?

Ficha técnico artística

Dramaturgia:Pablo Bellocchio
Actúan:Nicolás Dezzotti, Malena López, Catalina Motto, Sheila Saslavsky, Maximiliano Zago
Vestuario:A&m Realizaciones
Escenografía:A&m Realizaciones
Diseño de luces:Lucas García
Fotografía:Alejandro Chen
Diseño gráfico:Rodrigo Bianco
Asistencia de dirección:Rodrigo Bianco
Producción:Lascia Colectivo De Trabajo
Dirección:Nicolás Salischiker




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