22 de mayo de 2017

Culturas

“Nadie podrá apagar el fuego de Raymundo, de su cine”

A partir de esta semana, al cumplirse 41 años de la desaparición de Raymundo Gleyzer, estará a la venta el libro Compañero Raymundo, editado por Sudestada, al mismo tiempo que se exhibirá Las tres A (de Jorge Denti, último film del Cine de la Base) y Fuego eterno. ANRed dialogó con Cynthia Sabat, realizadora de esta última película y coautora del libro junto a Juana Sapire. Por Nicolás Rijman, para ANRed.


Cada 27 de mayo se conmemora en la Argentina el Día del Documentalista en homenaje a Raymundo Gleyzer, militante y realizador secuestrado en esa fecha en 1976. La extensa trayectoria de Gleyzer en sus 34 años de vida es imposible resumir en un breve artículo. Podemos indicar aquí que, desde su militancia política en el PRT-ERP, volcó su energía a la creación fílmica, creando -junto al Cine de la Base del que fue fundador- una joya del cine mundial como Los traidores (1973), realizada en gran parte en la clandestinidad de la dictadura de Lanusse. Además de registrar las penurias y las luchas de los explotados en Argentina, no estuvo ausente en Gleyzer el espíritu internacionalista, reflejado en La tierra quema y México: la revolución congelada, entre otros documentales.

Pocas personas conocen más sobre Gleyzer y su cine que Cynthia Sabat. A partir del sábado 20 de mayo, se puede conseguir Compañero Raymundo (editorial Sudestada), libro que Sabat escribió junto a Juana Sapire, la compañera del realizador, tras cinco años de trabajo. Además, el martes 23 se podrá ver, además de Las tres A (un clásico del Cine de la Base) y Fuego eterno, film que Sabat realizó acerca de Juana y Diego Gleyzer (ambos residentes en Estados Unidos) en 2012. Se trata de un mediometraje documental intenso, intimista y poético que registra, entre otras cosas, el momento en que Sapire vino a declarar por los juicios de crímenes de lesa humanidad a la Argentina.

-¿Cómo conociste a Juana y cómo nació el proyecto del libro y la película?

-Durante muchos años escribí notas sobre el cine de Gleyzer en la web y Juana me escribió mails agradeciéndomelas. Así me enteré que vivía en Nueva York. Un día comenzamos a hablar por Facebook, después por Skype. Una tarde me dijo que la había convocado por primera vez la Justicia argentina para dar su testimonio en el juicio por el CCD El Vesubio y que en su estadía quería quedarse conmigo, en mi casa. Así fue que compartimos los días de su testimonio y ese gran momento nos unió. Antes de irse a Nueva York, Juana me dijo que hacía tiempo venía pensando en escribir un libro sobre Raymundo y que creía que yo era la periodista que mejor podía hacerlo.

-¿Cómo fue el proceso de creación, tanto del libro como de la película?

-Para escribir este libro tuve que viajar dos veces a Nueva York y convivir con Juana durante varios meses. El proceso duró cinco años, pero esos días en su casa fueron los más ricos, porque a medida de que nuestra relación se afianzaba Juana recordaba anécdotas, datos, vivencias y yo las ordenaba para crear un relato. Fue muy emocionante cada paso del proceso creativo. La película Fuego eterno nació como una colección de apuntes audiovisuales que al momento de grabarlos, con una cámara muy modesta, no tenían ninguna pretensión más que la del registro privado. Pienso que en eso reside cierta frescura y espontaneidad del material.

-En el libro hay mucho material inédito sobre Raymundo. ¿En qué consiste?

-La razón por la que viajé a Nueva York para escribir este libro fue precisamente porque en la casa de Juana está el archivo de Raymundo. Consiste en una serie de carpetas rotuladas con los nombres de los films, donde Raymundo ordenaba todo tipo de materiales como guiones, contratos de venta, facturas de laboratorios, cartas, etc. Además existen cajas y cajas de fotos y negativos dispersos por cajones, baúles, álbumes. Me encargué también de seleccionar las fotos que ilustran el libro, que en su mayoría son inéditas.

-¿Por qué ese nombre del film, Fuego eterno?

-Porque quise que el nombre del film fuera poético y evocara de alguna manera la estela que dejó Raymundo como persona y cineasta en este momento. Nadie podrá apagar el fuego de Ray, de su cine. La prueba fue que lo desaparecieron, o sea, lo secuestraron, lo torturaron, lo asesinaron, y sólo lograron que estuviera más presente.

-¿Cómo fue el recorrido internacional de la película y qué respuestas tuvieron de las diferentes audiencias?

-La película se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en 2012. Para mí eso fue un sueño cumplido, porque había pensando en liberar la película en internet con el propósito de que se vea y se discuta. Más tarde pasó por varios festivales nacionales y se proyectó en Estados Unidos, en la Universidad de Yale, donde dí una clase sobre “Cine argentino y dictadura” que provocó gran interés entre los alumnos. No ha tenido gran recorrido internacional porque me tuve que concentrar en terminar el libro. Hoy está liberada en Cinemargentino, donde pueden verla gratis.

-¿Qué aspectos te gustaría reivindicar de Raymundo para las nuevas generaciones?

-A Raymundo no sólo se lo reivindica como cineasta, sino también como periodista y como militante. Creo que fue un artista que logró resolver el dilema de su época: ser artista era estar al servicio del pueblo. Algunos decidieron tomar las armas; otros, como Raymundo, reivindicaron siempre su papel de cineastas revolucionarios y desde su militancia (en el PRT-ERP) cumplieron su rol con máxima entrega. Lamentablemente la feroz dictadura de 1976 tomó nota de esto y lo desapareció el 27 de mayo de 1976. Creo que la figura de Raymundo sigue interpelándonos acerca de nuestro compromiso y nuestro rol, especialmente en tiempos adversos para las causas populares como los que estamos viviendo. Sus películas siguen vigentes, frescas, intensas a través del tiempo, y esta sensación les llega también a las nuevas generaciones que no vivieron las décadas del ‘60 y ‘70.

-¿Cómo ves la situación política hoy en Argentina, en especial en el tema de la memoria y la justicia en relación a la última dictadura, y cómo esperas que pueda impactar el lanzamiento del libro en ese contexto?

-El contexto en el que vivimos hoy es preocupante. La derecha en el poder impulsa un retroceso en materia de derechos humanos que vuelve de la mano de la teoría de los dos demonios y, a partir del polémico fallo de la Corte Suprema, de equiparar los delitos de lesa humanidad con los delitos comunes. Esto debe enseñarnos que la lucha es todos los días. Si hay algo que destaco de nuestro libro Compañero Raymundo, es el haber podido terminarlo en sus páginas finales con la crónica de los juicios de lesa humanidad por el CCD El Vesubio, último destino de Raymundo, y haber podido dar los nombres de los responsables del campo y sus condenas. Eso fue un logro colectivo que debemos defender como sea. Los dichos del secretario de Derecho Humanos Claudio Avruj duelen, pero sabemos que se trata de un funcionario que encarna una política, y que lo que debemos combatir es esa política negacionista. Este libro es parte de esa lucha.


Fuego eterno se podrá ver este martes 23 de mayo en el Espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso (Alsina 1835, Ciudad de Buenos Aires) a las 18.30 horas. Además, está disponible online en http://www.cinemargentino.com/films/914988475-fuego-eterno.

Para más información, ingresar a https://fuegoeternofilm.wordpress.com/




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