22 de abril de 2016

CABA
Derechos Humanos

Salud y doble discurso: La droga como chivo expiatorio (II)


Luego de las muertes en el festival “Time Warp” en Costa Salguero, las drogas y la problemática juvenil ocuparon los titulares y gran parte del aire en medios audiovisuales, como también páginas de diarios. En todos los medios se habló de drogas en estos últimos días. Sin embargo, las responsabilidades institucionales y los vínculos gubernamentales con quienes fueron parte de la organización siguieron ausentes en la mayoría de los medios masivos. Por Ramiro Giganti, para ANRed.


Ahora todos/as hablan de drogas, todos dan sus alertas, todos advierten, todos acusan. La droga está ahí, sentada en el banquillo, acusada por el daño que hace y de paso, también por el que no hace. Del daño que hace, de cuanto tiempo tarda el efecto, de cómo afecta al cerebro, a los músculos, etcétera, etcétera. Se da información que muchas veces contradice los testimonios de los chicos que estuvieron presentes. Por ejemplo, en relación a momentos de hacinamiento o de ahogos evitables, por la falta de aire en los escenarios indor, o simplemente por el movimiento de un escenario a otro al presentarse un DJ conocido. La droga en el Prime Time, la droga en el centro de espectáculo, la droga en los columnistas. La “realidad” mostrada por los medios superando a “Breaking Bad” o “Trainspotting”, según el enfoque.

No es un tema nuevo en los medios aunque si es novedad, por un lado su aparición en una suerte de “cadena nacional” (un canal al lado del otro, todos hablando del tema) y por otro el foco en las “fiestas electrónicas” y la sorpresa porque el “objeto de estudio” en este caso, no son chicos de sectores populares, sino de clase media o alta. Informes sobre “las previas” o “las ingestas alcohólicas de los jóvenes”, que en muchos casos llegaron a exhibir, no solo miseria y falta de seriedad de los noticieros, sino hasta volverlos en ridículo. Vale recordar cuando, hace algunos años, C5N sacó al aire un informe sobre una bebida casera que los jóvenes según el informe consumían llamada “Grog”, que no era más que el nombre de una bebida ficticia tomada de un juego de computadora llamado “Monkey Island” y que, por sus ingredientes, jamás podría ser consumida por ningún ser humano, ya que entre otros contiene Kerosene, grasa para ejes, o ácido para baterías. Sin embargo “fue noticia”. Y luego fue chiste.

Las “respuestas” de las autoridades gubernamentales

El Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta fue el gran ausente de estos días. Su única aparición pública pronunciándose al respecto fue a través de su cuenta de Facebook, en la que dijo estar al lado de las víctimas, destacando la labor de los médicos, y que él y su familia estaban “rezando por ellos”, refiriéndose a quienes están internados. En ningún momento se pronunció al respecto sobre su relación con Martin Gontad, organizador de otros eventos masivos de música electrónica como la conocida Creamfield, y que habría ocupado un rol de “asesor artístico” en esta Time Warp. Rodriguez Larreta tampoco habló de la vinculación de funcionarios de su propio partido con, por ejemplo la empresa Telemetrix, que controla la organización de eventos en el complejo Costa Salguero, donde es conocida la participación de Fernando Polledo Olivera, marido de la actual vicepresidenta primera de la Legislatura Porteña. Faltará saber si en el futuro este espacio seguirá siendo el bunker del PRO durante las elecciones, y el elegido por sus propios líderes (el presidente Macri celebró su casamiento allí).

Diego Santilli, además de intentar desvincular a Polledo, declaró que la policía no puede ingresar al interior de una fiesta, mientras Patricia Bullrich dijo que es necesario ser más estrictos pero que “chocan” con una cultura que los acusa de “pasarse de la línea”, curiosa declaración pocos días después de haber realizado 42 allanamientos en la Villa 31 en busca de drogas.

Vale aclarar que estas declaraciones, además de escasas, no ocupan los lugares centrales en los medios masivos de información. Es muy marginal el espacio que ocupan en relación a “la droga”.

La salud en los medios: hipocresía y doble discurso

Contemplamos numerosos informes y consejos para tener una “vida saludable”, desde las comidas hasta consejos que muchas veces son muy difíciles de llevar a cabo en los horarios y coyunturas a las que la mayoría de los trabajadores son sometidos. Muchas veces, al terminar el informe, la tanda publicitaria contradice los consejos dados en el programa televisivo. Sin embargo, en muchos casos vale la pena prestar más atención no a “lo que se dice” sino a “lo que no se dice”. Aconsejar andar en bicicleta y elogiar las bici-sendas es contradictorio con la política de devastación de espacios verdes, incluyendo el propio complejo Costa Salguero, cuya finalidad legar es la de un espacio verde de libre acceso al río para todos los vecinos, pero en lugar de un espacio “verde y saludable” por el que un vecino podría ir con su bicicleta al río, o a hacer ejercicio, es un complejo de eventos como el Time Warp.

Hablemos de chicos que mueren por el consumo de sustancias tóxicas. Hablemos, por ejemplo, de Ezequiel Ferreyra, entre tantos otros. Ezequiel murió a los 6 años por un tumor generado por agro-tóxicos. Fue además de ser víctima del trabajo infantil y esclavo, víctima de un veneno del que poco se habla: los agro-tóxicos. Ezequiel era explotado por la empresa avícola Nuestra Huella. Se puede encontrar mucha información sobre Ezequiel en Internet, pero hay que buscarla. Los medios masivos de comunicación poco o nada dijeron al respecto. En la provincia de Misiones, 5 de cada 1000 niños nacen con malformaciones, los casos se reiteran en las zonas tabacaleras y papeleras donde se utilizan agro-tóxicos. Algo similar ocurre en las provincias sojeras con el uso de glifosato.)

Quienes aprietan sus puños y fustigan contra “la droga”, en la mayoría de los casos no suelen pronunciarse respecto a este tipo de situaciones de tremenda gravedad, y en las que, incluso las víctimas “no eligieron consumir veneno”, como suelen opinar sobre las víctimas del pasado viernes. Su “excusa” puede ser que desconocían el caso de Ezequiel u otros, tal vez lo sea porque los medios que consumen no lo informaron. ¿Es cada uno responsable de los medios de comunicación que “elige consumir”?

Los pueblos de la cordillera arrasados por la minería tampoco habrían “elegido tomar veneno”, de hecho la lucha de los vecinos de El Jáchal, en la provincia de San Juan, llevan una lucha de más de 7 meses en contra de la mega-minería, y en particular, la empresa Veladero, que envenenó sus ríos. La respuesta de las autoridades fue represión. El actual presidente Mauricio Macri, premió a las empresas mineras eliminándole las retenciones.

Otro desastre sanitario es el vinculado al dengue y otras enfermedades similares, cuya gravedad parece subestimada, tanto por los medios masivos, como por las autoridades gubernamentales. Los casos se multiplican en villas y asentamientos, en la Ciudad de Buenos Aires. La villa 20 de Lugano fue una de las más afectadas, donde los casos en estos últimos meses serían más de 1000 (solo en esa villa). Los legisladores Gustavo Vera y Marcelo Ramal se pronunciaron al respecto alertando la gravedad del problema. Este último denunció las condiciones, por la falta de urbanización (una promesa incumplida por el gobierno) y la desidia al entregar sólo 50 repelentes en un barrio de 40.000 habitantes. Al expresarlo durante una sesión en la legislatura, quien presidía la sesión era nada más ni nada menos que Carmen Polledo, quien silenció a Ramal, diciendo que su intervención era muy extensa, dejando en evidencia el lugar que la problemática ocupa entre sus prioridades.

A modo de cierre

Los casos mencionados son solo algunos. Seguramente seguirá el show televisivo, los allanamientos, y las opiniones de “sentido común”. Se seguirá deliberando y ocupando espacio dedicado al espectáculo en torno a la noticia, espacio que se le niega a otras noticias de gravedad similar. El abogado Burlando seguirá desfilando por los medios defendiendo a impunes y perejiles, y donde se presente la oportunidad, se criminalizará a todo lo rebelde, lo alternativo, lo distinto. Como cuando fue la masacre de Cromañon, el peso irá sobre lugares independientes y pequeños. Una información “Offshore” en donde las principales cabezas rara vez son señaladas. La culpa será de “la droga” o “la música electrónica”, de “la bengala”, de “la crisis” o “la pesada herencia”.


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