21/07/2018

Qué está pasando en la economía mundial

La escalada proteccionista de Donald Trump con China amenaza con impactar en la economía global y puede llegar a modificar la geopolítica mundial. Por Eduardo Lucita.


Nubes negras en un cielo azul suele decirse para pronosticar las posibilidades de una tormenta. Tal es la metáfora con que la Reserva Federal (Fed) caracterizó la situación entre las dos principales economías del mundo, cuando a poco de conocidas las medidas proteccionistas tomadas por los EE.UU. se hicieron públicas las respuestas de la República Popular China.

Haciendo realidad sus promesas de campaña, Donald Trump concretó sus amenazas proteccionistas que buscan un intercambio más equilibrado con sus principales socios comerciales para reducir su fuerte déficit comercial, del orden del 4% de su PBI. Subió primero los aranceles al acero y al aluminio perjudicando a aliados históricos como Canadá, Alemania y Francia entre otros, que a su vez respondieron poniendo aranceles a un conjunto equivalente de productos norteamericanos. Ahora gravó con el 25% la importación de más de 800 productos chinos (equipos electrónicos, bienes industriales y artículos de consumo) por un valor de 34.000 millones de dólares. La respuesta de China fue equivalente en la suba arancelaria y en el monto, alcanzando más de 500 productos (soja, aviones y automóviles, diversos productos alimenticios).

Nubes negras

Por si algo faltara, Rusia se sumó a la disputa comercial: impuso aranceles -entre 25 y 40%- a productos norteamericanos (equipos petroleros y gasíferos, para la construcción, fibras ópticas, herramientas). El Ministerio de Comercio chino acusó a EE.UU. de violentar las normas de la OMC “lanzando la mayor guerra comercial de la historia económica”, mientras que EE.UU. aduce que esas importaciones, también las de Canadá y Europa, implican un riesgo para su seguridad nacional.

Esto ha ocurrido cuando la economía mundial está creciendo en el último semestre impulsada por el alza combinada del 6,5% en China (fuerte suba del consumo) y especialmente del 4,8% en EE.UU. (fuerte suba de las inversiones) que muestra la tasa de desocupación más baja de las últimas cuatro décadas, apenas por debajo del 4%.

Diversos organismos como el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) o la Reserva Federal (Fed) de EE.UU. han encendido las alertas rojas alertando sobre los riesgos de este avance proteccionista sobre la marcha de la economía mundial. Sin embargo el Bank of América-Merrill Lynch ha señalado en su reciente informe que por ahora se trata “solo de una leve escalada en la guerra comercial. Sin embargo no podemos descartar una guerra comercial desatada y que provoque recesión mundial”. De hecho Trump ha amenazado con nuevas medidas que alcanzarían los 200 mil millones de dólares.

No solo el comercio

Para muestra puede tomarse el impacto en nuestra economía nacional. El aumento del empleo en los EE.UU. empuja al alza de los salarios -congelados durante más de una década- que a su vez empujan la inflación que es lo que lleva a la Fed a subir las tasas de interés, que encarece el financiamiento de la deuda y que succiona los fondos disponibles, a su vez la guerra comercial ha tirado abajo los precios de la soja y ha subido los precios del petróleo. Un combo exactamente inverso a lo que necesita nuestra economía.

Pero los arrebatos de Donald Trump no se detienen en los intercambios comerciales. En la reciente reunión del G7 mocionó que Rusia -que fuera expulsada por los europeos por la anexión de Crimea- regresara al grupo de los poderosos, tras cartón amenazó con retirarse del mismo. Así el G7 podría volver a ser G8 o bien reducirse a un G6. En la reunión de la OTAN volvió a la carga con que los europeos aporten el 4% de su PBI para financiar los gastos de armamento y operaciones, lo que es resistido por todos los países de la Unión.

Además no se ahorró en modales, trató de delincuentes a Rusia, a China y a la UE y tuvo actitudes despectivas con la canciller Angela Merkel, el presidente Michel Macrón y la primer ministra Theresa May.

Qué está en disputa

¿Se marcha a una disputa abierta o son todos movimientos para mejorar condiciones de competencia y posicionarse para la disputa estratégica de largo plazo? Por un lado y como lo hemos señalado en columnas anteriores, EE.UU. tiene a China como su rival estratégico, aunque en lo inmediato se necesiten mutuamente -incluso es el G2 el que mantiene la gobernabilidad mundial- sin embargo compiten y disputan poder. Por el otro, EE.UU. tiene un conflicto con sus aliados históricos del G7, a los que quiere llevar a nuevos criterios comerciales y de inversiones. En ambos casos son políticas de Estado establecidas en las agendas “de Política Comercial” y en la de “Estrategia de Seguridad Nacional”.

La verdadera razón oculta detrás de tanto chisporroteo es la disputa por el poder mundial que está centrada en el liderazgo y control de la llamada cuarta revolución industrial: robótica, internet e inteligencia artificial. Todo esto cuando el orden mundial construido tras la salida de la II Guerra Mundial ya no alcanza para contener la tensiones de un nueva situación.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda)



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