02/07/2018

El caso de Andrés García Campoy, a 4 años y sin justicia

El 13 de Junio de 2014, Andrés García Campoy fue parado en un control de Gendarmería en la ruta 7, Luján de Cuyo, en el kilómetro 1060. Sus papeles estaban en regla. Ese día Andrés murió por un disparo en la nuca, pero desde gendarmería lo presentaron como un suicido. El hermetismo y silencio en torno a la causa y la participación de gendarmería hacen inevitable la relación con Santiago Maldonado, a poco tiempo de cumplirse un año de su desaparición seguida de muerte. Por ANRed.

 

“Ya tengo tu regalo” decía un mensaje de texto que Andrés le había enviado a un amigo que cumplía años. Esa tarde del 13 de junio Andrés, junto a otros amigos, iba a reunirse para celebrarlo. A las 14hs de ese día “Andy”, como solían llamarlo, salió a trabajar al local de reparación de motos que atendía su tío. El regalo que Andres le había comprado a su amigo era una botella de vino que había comprado en la vinoteca al lado del local donde él trabajaba.

 Mendocino de nacimiento, Andrés vivió en San Luis con su madre durante su infancia y luego regresó a Mendoza donde estudiaba Seguridad e Higiene Industrial en la Facultad Aconcagua en la Provincia de Mendoza. Tenía 20 años. Residía en la Cuarta Sección de la provincia y tenía contacto permanente con su madre que vive en La Punta (San Luis) al igual que con Juan, su hermano menor. El día anterior había pagado la cuota del mes siguiente de su carrera (la facultad donde estudiaba es privada).

El mundial de Brasil 2014 acababa de empezar y Andrés lo había dejado un partido programado en su TV para verlo a la noche en su casa. Nunca pudo ver ese partido ni tampoco pudo ver a la Selección Argentina llegar a disputar una final por primer vez en su vida, ya que su nacimiento fue algunos años después del mundial de Italia 90. A Andrés, además del fútbol le gustaba el Rock Nacional. Y salir los fines de semana al campo, su pasión eran las montañas.

Andrés fue detenido ese día en un retén vial de la ruta 7 (kilómetro 1060, en Luján de Cuyo) que llevaban a cabo agentes de Gendarmería Nacional. El joven mostró todos los papeles de su Peugeot 504 en regla. Según cuenta su madre hubo testigos que vieron como bajaron a Andy del auto. En el auto había un arma antigua de colección heredada, que quería vender para juntar algo de dinero. Andres murió por un tiro en la nuca cerca de su oreja, lo que se muestra como muy contradictorio con la hipótesis de suicidio presentada por las fuerzas de seguridad.

Otro dato es que un primer adelanto de las pericias estableció que la lesión provocada por la bala mide aproximadamente 7 milímetros, lo que no coincidiría, en principio, con la versión de los gendarmes que aseguraban que el joven se disparó con su carabina calibre 22. Es por esto que especialistas coinciden en que de ninguna manera pudo haberse matado con esa arma de colección que Andrés pensaba vender. Según sus seres queridos Andy no sabía como manejar un arma, por eso quería vender esa pieza de colección.

En las pericias que le hicieron no encontraron restos de pólvora ni en su mano ni en el vehículo donde tampoco había sangre, lo que suma más incongruencias a la causa. Su madre sostiene que lo mataron afuera del auto y que después “armaron todo” para inventar un supuesto suicidio. Cuando realizaron el test psicológico post muerte, la doctora Marta Mulat junto a otras personas, sostuvo que Andres nunca pudo haberse suicidado.

“Andrés estuvo conmigo los días anteriores, renovó su carnet de conducir y sacó el seguro del auto. Me dijo que venia para el día 13 de julio para pasar unos días conmigo y el 20 de julio se juntaba con sus amigos de la secundaria de San Luis y se iban a San Francisco del Monte de oro. Tenía muchos proyectos. En la facultad le iba muy bien”, comentó Monica Campoy, su madre, recientemente a ANRed.

 

Actualmente la causa figura como homicidio agravado por fuerza de seguridad y están implicados los gendarmes Maximiliano Alfonso Cruz y Corazón de Jesús Velázquez. El juez federal Walter Bento los dejó en libertad. Según afirma Monica, madre de Andrés: “Nosotros peleamos con el juez y por su mala instrucción tengo miedo que quede impune el caso. La causa tiene varias irregularidades y él lo sabe.”

A menos de un mes de cumplirse el primer aniversario de la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado, el caso de Andrés García Campoy pudo haber dejado un triste precedente: de de la impunidad de un crimen perpetuado por agentes de Gendarmería Nacional con el amparo del poder judicial.

Foto del gendarme Maximiliano Alfonso Cruz, Monica, madre de Andrés, lo señala como uno de los responsables

Foto del gendarme Corazón de Jesus Velazquez, el otro involucrado en la muerte de Andrés

 

 

 

 

 

 

 

 

Informe de Periodistas en la red: ” A mi hijo lo mataron, no se suicidó”, asegura Mónica Campoy



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