14/06/2018

Galería de desaciertos: los dinosaurios hoy también sesionaron en el congreso


En la sesión histórica que empezó ayer y terminó hoy a media mañana, los opositores al proyecto de la Interrupción Voluntaria del Embarazo tuvieron su protagonismo al momento del debate, no pasaron desapercibidas las comparaciones desafortunadas, los argumentos forzados y las relaciones que poco tenían que ver con la ley que se estaba discutiendo. Olmedo anunció que el FMI podría pagar los abortos y pidió un cementerio de fetos, Estela Regidor sostuvo que las mujeres deberían ser como los perros y Bianchi afirmó que pagan hasta cien dólares por feto y que hay un tráfico de sus cerebros. Repasemos quiénes fueron estos diputados y cuáles sus desacertadas intervenciones. Por ANRed.

Todos los bloques, exceptuando la izquierda, estaban divididos. El debate fue intenso, conmovedor y profundo por algunos momentos. Sin embargo, no faltaron los discursos que hicieron lo posible por desviar el eje del debate, centrado en la salud pública y la ampliación de los derechos de la mujer. Fue entonces cuando se escucharon los razonamientos más desopilantes. Repasemos quiénes fueron éstos diputados y cuáles sus intervenciones.

Luis Contigiani, diputado por el Frente Progresista Cívico y Social de Santa Fe, fue uno de los que se alejó de inmediato de “la línea ideológica y partidaria”, hasta el punto de construir un bloque aparte del partido por el que asumió su cargo para no afectar con su voto negativo la imagen del Partido Socialista. Desde esta individualidad construyó un discurso enérgico y pasional basado en la moral de lo que personalmente cree que está bien o mal. “A los que me quieran linchar que me linchen” dijo refiriéndose a las redes sociales, porque tiene en claro cuáles son “sus limitaciones y contradicciones como ser humano”.

Un lugar común en los discursos pro-vida fue correr el debate del terreno político y social para colocarlo en el plano moral y personal. Otro caso, fue el de Estela Regidor UCR de Corrientes, también mencionó explícitamente su ignorancia, “he hecho uso de la razón y del corazón en mi escaso razonamiento (sic)” se la escuchó antes de hacer una comparación que, al menos, resulta desafortunada. “¿Qué pasa cuando nuestra perrita queda embarazada? No la llevamos al veterinario a que aborte, sino que salimos a buscar a quién regalarle los perritos. Fíjense cómo son los animales, hasta las peores fieras quieren a sus crías. Si fuéramos un poquito más animales, no mataríamos a nuestras crías, las criaríamos como fuera”. Pareciera que esta sentencias morales que bien recuerdan a las viejas fábulas de la antigüedad protagonizadas por animalitos, tienen el único propósito de impartir una enseñanza alejada de la realidad social que viven millones de mujeres en nuestro país.

Es el turno de Nicolás Massot diputado por el PRO con un oscuro pasado familiar ligado a la dictadura y a los crímenes de estado. En su discurso manifestó que el proyecto de IVE significa ir en contra de los derechos humanos y estableció una perversa comparación con el terrorismo de estado durante la última dictadura militar diciendo “nunca nos animamos a tanto, tampoco en ese momento nos animamos a tanto, tenemos que seguir siendo referentes de los derechos humanos”. Dando vuelta por completo la lógica que llevó esta ley al recinto.

Otra de las intervenciones que destaca por lo insólita es la de la diputada Ivana Bianchi, diputada de Unidad Justicialista de San Luis, quién se manifestó hoy en contra del proyecto de ley llegando a extremos impensados. Según ella “se puede pagar hasta cien dólares cada feto. Lo mismo ocurre en el Reino Unido. También hay tráfico de cerebros de fetos en Francia. Por eso me pregunto: ¿cuál va a ser el destino de estos fetos, van a ir a bolsas, van a ir a investigación, van a ser comercializados?” Un discurso que sobresale, no ya por su morbo, sino por su descontextualización social, siendo que ciento de miles de abortos se practican actualmente y el destino de esos fetos nunca fue preocupación de nadie.

El que no podía faltar es Alfredo Olmedo con su característica campera amarilla, diputado por Salta Somos Todos, “¿vamos a pedir plata al Fondo (FMI) para pagar los abortos?” comenzó haciendo una relación alejada completamente de lo que se venía debatiendo. Continuó “si sale la ley, yo estoy pidiendo un cementerio para las víctimas del aborto, tendrán que quemar a los chicos para que nadie haga negocio con ellos”. No obstante estos desatinos, fue uno de los pocos que planteó una contrapuesta: “adopción desde el vientre de la madre”, sostuvo como plena solución al problema del aborto pero olvidó a las miles de mujeres que a unos metros nada más, contra el frío y la indiferencia de allí dentro, cantaban y gritaban recordando que sus vientres no son incubadoras.

A última hora, Elisa Carrió, diputada por la Coalición Cívica, tuvo la desdichada idea de intervenir una vez finalizado el debate que duró cerca de un día entero y en el cual estuvo ausente. Mientras desde la capilla emitía el tweet “No es necesario hablar, solo la oración que es la debilidad de Dios y el poder de los hombres”, en el Congreso de la Nación se debatía una ley fundamental en la historia del país. Tardaron en acallar a los diputados que no la dejaban hablar, señalándole el reloj y reprochándole su falta de compromiso. Fue breve, provocativa, innecesaria: “He estudiado cuarenta años este tema (sic) y no he hablado para preservar la unidad de Cambiemos”, dijo antes de irse casi abucheada por el recinto.



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