10/06/2018

“La iniciativa de una nueva central busca devolverle su herramienta organizativa a la clase trabajadora y no conciliar con la patronal”

Entrevista a Catalina Rojas, Presidenta del Sindicato de Trabajadores Honorarios del Servicio de Salud Metropolitano Central de Santiago de Chile, sobre las modalidades de precarización laboral, la situación de la organización sindical en el país, el feminismo sindical y las perspectivas de fundar una nueva central. Por Jacqueline Aimacaña.


-¿Qué es el Sindicato de Trabajadores a Honorarios (TH) y porque surge?

-Nosotros somos un sindicato perteneciente al sector público, somos trabajadores del Estado y el trabajo honorario es una expresión de la precarización laboral dentro del modelo neoliberal del sistema capitalista. Este funciona dejando a los trabajadores sin ninguna protección, ni laboral ni social, se nos desconoce nuestra calidad de trabajadores dependientes subordinados a un empleador y se genera en la teoría una idea de que los trabajadores a honorarios somos “prestadores de servicios independientes” y que entre el Estado y nosotros hay un contrato que es civil y no un contrato que se rija por el código laboral. Esto significaría que el Estado y nosotros estamos en igualdad de condiciones como para generar un acuerdo de trabajo, entonces con esto se nos desconoce como trabajadores públicos. Con esa idea de creernos independientes no se nos cubre ningún derecho laboral ni social; es decir no teníamos vacaciones, no teníamos en el sector público al menos acceso a días administrativos, derecho a capacitaciones, ninguna cobertura de previsión social, nada. Entonces, lo que fue pasando fue que los TH nos fuimos transformando en trabajadores permanentes del Estado y somos cada vez más, alrededor de 360.000 trabajadores hoy día en el sector público. Es así que el sindicato surge como la única herramienta que tenemos los trabajadores y trabajadoras para organizarnos, afrontar esta realidad de precarización y luchar por nuestros derechos como trabajadores.

-¿De dónde surge este modelo de precarización laboral de lxs trabajadorxs chilenxs en el sector público?

-Nosotros lo asociamos con un periodo de reformas que se empezaron a implementar en el Estado que nosotros vemos como la profundización del sistema capitalista neoliberal como los gobiernos de la concertación en adelante, es decir post dictadura, esto con la idea de tomar los elementos de la gestión del sector privado y trasladarlos a la gestión pública. Eso se denominó en Chile “la nueva gestión pública” implementada principalmente por el gobierno de Ricardo Lagos. Ahí se establecieron una serie de reformas donde se insertaron al sector público criterios vinculados al mercado privado, como eficiencia, efectividad, oferta, demanda, etc.; en el sector público se supone que se implementan políticas vinculadas a los derechos del pueblo. Esto apuntaba a instalar la flexibilización en la contratación de los trabajadores, entonces antiguamente los trabajadores del Estado entraban a planta que era un símbolo de estabilidad laboral, había carreras funcionarias, es decir podías durar 15, 20, 30 años trabajando en el sector público donde te iban subiendo de grado, te iban dando bonificaciones. Eso se perdió con la contratación “a contrata”, como se le denomina que son contratos a plazo fijo por un año, esta es la primera forma de precarización laboral en el Estado y luego surge la figura de “honorario”. Entonces vemos que esta es una expresión de la flexibilidad laboral implementada por el neoliberalismo en el sector público, además del privado, generando un aumento de la ganancia a costa de los trabajadores.

-¿Qué argumentos se usaron en aquel entonces para implementar estas medidas?

-El argumento fue que se necesitaban expertos calificados, especializados para ciertas tareas específicas y esporádicas. Se instaló esa idea para empezar a contratar a destajo a cualquier funcionario permanente Por ejemplo, yo trabajo en un hospital y el grueso de los trabajadores del hospital somos a honorarios, no hay solo trabajadores calificados trabajando ahí, el argumento fue que solo iba a aplicarse para determinadas ramas profesionales pero hoy día hay trabajadores a honorarios en todos los ámbitos. Con esto los empleadores se estaban ahorrando plata de cobertura jubilatoria entre otras cosas.

-¿Es decir que con este modelo no existe el aporte para su jubilación?

-No tenemos nada. De hecho actualmente estamos en una coyuntura en que el Estado dice que como nosotros somos trabajadores independientes tenemos que aportar nosotros mismos, es decir exigió a los trabajadores a honorarios a cotizar, a aportar para la previsión. Esto es todo un tema ya que no es que nosotros nos opongamos a aportar para la previsión social sino que, lo que nosotros exigimos, es que se nos reconozca como trabajadores dependientes y que sea el Estado el que se haga cargo y no el sector privado, como lo es actualmente, de esas aportaciones. En Chile el sistema de cotización o aportación son las AFP, es un sistema de ahorro individual para tu jubilación, este es descontado de nuestro sueldo. Esto es un negocio manejados por empresas privadas que colocan ese dinero en el sistema financiero y no se sabe el manejo de ese dinero y al final se reciben pensiones jubilatorias sumamente indignas. Actualmente somos más de 360.000 trabajadores a honorarios que no estamos cotizando, claramente a los que tienen los negocios de las AFP estos les debe molestar por eso nos quieren obligar a cotizar. En este modelo ni el empleador ni el estado se hacen cargo de las jubilaciones, la ley exige que lo haga el propio trabajador.

-El sindicato de TH ¿Cuál es su historia?

-El primero surge en el 2006 pero el conflicto de los honorarios estalla en el 2014 cuando se aprueba la Ley de Cotización Obligatoria, allí surge una masiva movilización que se articula con un proceso de sindicalización en el Sindicato de Trabajadores a Honorarios en municipios, ministerios, universidades, salud etc. Producto de esto se consiguió una prórroga para la cotización desde el 2015 al 2018, sin embargo esto generó una disminución de la organización. Los sindicatos se empiezan a perder, en los municipios empiezan a despedir a los TH sindicalizados, incluyendo directivas completas. Entonces podemos decir que somos un movimiento nuevo, ha sido difícil que se reconozcan nuestras organizaciones, por ejemplo no tenemos fuero es decir que si como trabajadores sindicalizados nos despiden no se estaría cometiendo ninguna ilegalidad, no tenemos protección, al dirigente no se le reconocen sus horas sindicales, etc.

-¿Qué puedes comentarnos sobre la situación de la mujer trabajadora chilena en este contexto? ¿A qué denominan ustedes feminismo sindical?

-Para entender esto es importante recordar la alianza que ha existido entre el capitalismo y el patriarcado (sistema de explotación de la mujer por el hombre), dos elementos indisociables que ha generado que la mujer tenga una condición de doble explotación y opresión porque el capitalismo se ha fortalecido con la estructura del patriarcado. Como sindicato entendemos que la apuesta feminista debe ser clasista porque la mujer doblemente explotada es la mujer trabajadora, tiene doble jornada de trabajo, el asalariado y el doméstico, este último es finalmente la reposición de toda la fuerza de trabajo invertida por el hombre y el grupo familiar en general por medio de la alimentación, las labores domésticas, el cuidado de los hijos, el cuidado de los enfermos, la crianza, las compras, el aseo, etc. Entonces hay un ahorro por parte del capitalismo en esa recomposición de la fuerza de trabajo que al final recae sobre la mujer trabajadora. Por otro lado la mujer es explotada al vender su fuerza de trabajo en el mercado. La articulación entre el capitalismo y el patriarcado también ha generado un nivel de opresión sobre la mujer cuando esta se transforma en un patrimonio, en la propiedad, tanto del hombre en el contexto familiar como del Estado, por lo tanto se ve expuesta a una serie de vulneración de derechos y de discriminaciones. La opresión social, cultural, sexual, económica, ha hecho que el rol de la mujer sea solo estar en la casa. Esto hace que para la mujer sea más difícil organizarse y cuando sale y levanta la voz también surgen una serie de discriminaciones, yo lo veo mucho en el sindicalismo, los hombre que levantan la voz son admirados pero las mujeres que levantan la voz somos tratadas como locas, inestables o que no controlan sus emociones, por eso para las mujeres ha sido todo un tema, en el mismo sindicalismo, legitimarse como dirigentes y organizarse en el puesto de trabajo. Hay condiciones materiales, sociales, subjetivas que limitan para que la mujer pueda organizarse.

-¿Cuáles son las perspectivas actuales sobre la organización sindical en el país? ¿Surgirá una nueva central?

-La iniciativa por una central clasista de trabajadores surge porque hoy en día hay una deslegitimación generalizada de los grandes gremios, federaciones o asociaciones sindicales en Chile. Existe una crítica en todos los planos, desde sus prácticas, la forma en que se toman las decisiones, la forma en que se pagan las cuotas, etc., pero la más profunda es que la CUT, una de las 3 centrales más importantes de Chile (además de CAT y UNT), hace tiempo que dejó de defender los intereses de la clase trabajadora y ha tomado una posición de conciliación con la patronal. Esto se expresó claramente en la última reforma laboral la cual colocó muchos límites al quehacer sindical, la CUT fue promotora de esta reforma. Esto junto con conflictos internos hace que los trabajadores ya no se sientan identificados con esta central. Además de esto el estado del movimiento sindical actualmente es complejo porque hay bajos niveles de sindicalización y alta fragmentación, lo poco que está organizado está desarticulado, por eso la iniciativa de una nueva central busca hacer este trabajo con los sectores que se definan clasistas es decir que quieran luchar por devolverle su herramienta organizativa a la clase trabajadora y no conciliar con la patronal, autónomo e independiente de cualquier organismo, con independencia en la toma de decisiones, financiamiento , con estrategias de lucha que busquen la movilización y la combatividad, creo que esto es lo que diferencia a este sector de otros. En esta iniciativa por la central confluyen diferentes asociaciones y organizaciones sindicales. Este proceso inicio el año pasado y esperamos tener un congreso fundacional en agosto de este año. Se han estado trabajando en propuestas de estatutos, de principios y plataformas de lucha y actualmente se está haciendo un trabajo a nivel nacional de invitar a los sindicatos a este proceso, inicialmente seremos una central de hecho y no de derecho es decir reconocido por la inspección de trabajo pero nosotros creemos que hoy día es una necesidad de los trabajadores construir una nueva central, sin interés personales. En cuanto a los TH seguiremos exigiendo que haya un solo sistema de contratación para todos y continuaremos movilizados contra la cotización obligatoria.

 

 

 

 

 

 



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