25/04/2018

El alemán al borde de quedar libre

El TOF 1 de La Plata decidió dictar la excarcelación del genocida Juan Miguel Wolk, jefe del Pozo de Banfield durante la dictadura. Tras haber estado prófugo 1 año y gozar de la domiciliaria otros 2, con esta medida el represor sólo seguirá preso (en su casa) por estar procesado en otra causa. Por HIJOS La Plata.

El pasado 20 de abril TOF 1 de La Plata, con votos de los jueces Germán Castelli, Alejandro Esmoris y Pablo Vega, decidió decretar el cese de la prisión preventiva de Juan Miguel Wolk y su excarcelación con prohibición de salida del país. La medida está condicionada únicamente a la oposición del Ministerio Público Fiscal y no se hace efectiva porque el reo se encuentra con prisión preventiva en la causa por el CCD Brigada de Investigaciones de Lanús o “Infierno”. Seguirá entonces los procesos en su contra desde su casa de Benedetto Crocce 3045 en Mar Del Plata.

El comisario de la Policía bonaerense Juan Miguel Wolk, de 84 años, fue uno de los jefes del Pozo de Banfield y actuó como parte del Terrorismo de Estado por lo menos entre octubre de 1974 y diciembre de 1979. Conocido con los alias “El Nazi”, “El Patón” o “El Alemán”, en los ’80 había sido condenado a 25 años de prisión pero escapó al cumplimiento de la pena gracias a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Durante años la justicia lo dio por muerto. Sólo ante la denuncia de una compañera ex detenida que lo reconoció en la calle se determinó que vivía en el barrio marplatense de Punta Mogotes y seguía cobrando su jubilación como profesor de la Escuela Vucetich, se lo pudo imputar en la causa por el Pozo de Banfield. Fue detenido en octubre de 2009.

Pese a ello, en 2012 el juez Arnaldo Corazza realizó su indagatoria sin avisar a las querellas, y lo envió a su casa en una cómoda prisión domiciliaria. Ante la apelación de las querellas de los organismos de DDHH el caso llegó a la Corte Suprema, que confirmó el rechazo de la domiciliaria. Pero hasta que el expediente volvió a la Cámara de Apelaciones de La Plata y Corazza ordenó su detención, Wolk ya no estaba. Su abogado comunicó que la hija (que es policía) había denunciado su “desaparición”. En verdad su hija lo ayudó a escaparse y está procesada en una causa por tal motivo. Wolk estuvo prófugo entre el 7 de mayo de 2012 y el 17 de mayo de 2013. Tras ser capturado en la casa de su hermano en Mar Del Plata, volvió a recibir el beneficio de la domiciliaria en enero de 2016, esta vez otorgado por los jueces Ángela Ledesma y Norberto Frontini, de la Cámara de Casación.

En marzo de 2017 Wolk había solicitado su excarcelación por entender “lesionada la garantía de ser juzgado en un plazo razonable o de ser liberado sin perjuicio de la continuación del proceso”. El 25 de abril de 2017 el TOF1 le negó la libertad reclamada, haciendo prevalecer la especial gravedad del delito por sobre los 6 años y 6 meses que llevaba preso sin juicio y evaluando con alta probabilidad el riesgo de fuga, a la vez que le prorrogó por 6 meses la prisión preventiva.

Ahora el juez Esmoris evaluó que la preventiva le fue prorrogada 9 veces y que “desde hace varios años, el imputado se encuentra en prisión domiciliaria y que pese al menor rigor que importa esa forma de detención, no se ha vuelto a sustraer del accionar de la justicia”.

Sobre el punto es muy significativo que sea uno de los jueces responsables del estiramiento indefinido de las causas contra los genocidas quien destaque “el estado de incertidumbre en orden a la fecha en la cual podrá ver resuelta su situación procesal el nombrado, ante la ley y la sociedad, de un modo definitivo y aúna un nuevo argumento, a efectos de ponderar la razonabilidad del lapso que cumple en detención cautelar, es decir, la posibilidad de que en lo inmediato se materialice el juicio que decida sobre el fondo del asunto”.

Fuente: Hijos La Plata



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