16/04/2018

“Colectivericidio”: asesinan a sangre fría a otro colectivero

Leandro Miguel Alcaráz, un joven de 23 años, fue asesinado el domingo por la tarde mientras conducía su unidad de la Línea 620 en la localidad bonaerense de Virrey del Pino. Sus compañeros cortaron el servicio y presionaron a la Unión Tranviarios Automotor para que convoque a un paro general. El hecho se enmarca dentro de una embestida feroz contra los trabajadores del transporte. Los responsables de la Seguridad en la provincia de Buenos Aires aún no han dado una respuesta. Por ANRed.


Son las cuatro de la tarde de un domingo de abril en la zona oeste del conurbano bonaerense. Leandro Alcaráz se detiene en las paradas, carga y descarga pasajeros, y continúa su rutina: desea terminar la jornada. En una esquina de San Justo se suben dos hombres, no tienen saldo para abonar el boleto. Discuten con Leandro, pero este, finalmente, y quizás para no pelear, decide dejarlos pasar. Los hombres no quedan conformes y comienzan a insultarlo. Se genera un ida y vuelta. Sin que medie otro suceso, uno de los hombres saca su pistola y ejecuta a Leandro de dos tiros: uno en la cabeza, el otro en el corazón.

Todo, absolutamente todo, queda repleto de sangre. Cómo puede verse en la foto que rápidamente se viraliza por whatsapp: Leandro sentado en su colectivo, con la cabeza caída, con el rostro ensangrentado, con la mirada perdida. Leandro muerto. Leandro asesinado. Un pibe joven que vino del Chaco buscando progresar. Un pibe humilde que no resistió el tiroteo y murió en camino al hospital Evita. La noticia, como la imagen, corre veloz -también corrieron veloces los atacantes, que se dieron a la fuga-. Sus compañeros paralizan el servicio. Ahora están de huelga, con la empresa parada y con el luto en sus corazones.

“Nosotros venimos pidiendo seguridad, venimos reclamando porque no es el primer hecho. Este muchacho era un pan de dios, mirá, un pan de dios, te lo puedo asegurar, destruyeron a una familia: no les importa nada”. El que habla entre sollozos es uno de sus compañeros, uno de los miles que en la tarde de este lunes coparon la comisaria segunda, exigiendo justicia por Leandro Alcaráz. En medio del paro dispuesto por el sindicato, de 24 horas y solo de la zona oeste, otro colega suyo agrega: “Tuvimos que venir acá y hacer todo este quilombo porque sino no te dan bola y nosotros ya estamos podridos: el sindicato se abre de gambas, acuerdan entre ellos y nosotros nos jodemos”.

Los atentados contra los trabajadores del transporte son moneda corriente. La actual dirección de la UTA, el sindicato que nuclea a los choferes, en más de treinta años de gestión no ha brindado solución alguna a este problema. Se ha hablado de botones anti pánico, de cabinas anti robo y de cámaras de video. Pero nada de esto se ha implementado (a excepción de las cámaras en algunas unidades, que los trabajadores denuncian que son utilizadas por el empresario para sancionarlos). Mientras los medios aprovechan los robos y ataques para demonizar la pobreza y exigir más mano dura, los sindicalistas acuerdan medidas provisorias con los gobernantes de turno. Los choferes, mal pagos y con jornadas de hasta 15 horas, continúan expuestos a perder la vida al volante.

Al cierre de esta nota, algunos medios masivos se hacen eco de la búsqueda de los asesinos de Leandro Alcaráz, otros informan que la Unión Tranviarios Automotor ha desmentido los rumores de un paro general para el día de mañana y muy pocos informan que los trabajadores de las líneas 620 y 382, en conjunto con choferes de otras empresas que se han acercado a brindarles su apoyo, continúan cortando la Ruta 3. Mientras algunos mienten o evaden la verdad, hay una familia llorando por la pérdida de Leandro y miles de choferes que la siguen peleando para que no quede en vano, para que se haga justicia por su compañero, para que de una vez por todas se deje de asesinar colectiveros.



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