18/01/2008

Dieciséis meses sin Julio López

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Al acercarse un nuevo 18, el juez Arnaldo Corazza determinó que se reconstruyera un operativo llevado a cabo en septiembre de 2006, días después de la desaparición del testigo clave en el juicio al genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz. La abogada Guadalupe Godoy tildó la reconstrucción y rastrillaje como una payasada, dado que hace casi un año Justicia YA! viene reclamando al magistrado la medida y recién accede ahora.


La Justicia vuelve a dar pruebas de que no ha hecho mucho por dar con Julio López. El juez Arnaldo Corazza, a cargo de la instrucción de la investigación de la desaparición del ex detenido desaparecido, llevó adelante recién hoy una reconstrucción y rastrillaje hasta un arroyo lindero en la localidad de Atalaya. El primer operativo se había realizado el 23 de septiembre de 2006, a días de la desaparición de López y había estado plagado de irregularidades, tal como denunciaron desde Justicia YA!. Aunque este colectivo había reclamado que se volviera a repetir el procedimiento desde junio del año pasado, el magistrado recién ahora así lo dispuso.

Tal como aportó Justicia YA!, el expediente señalaba que se llega a esa localidad supuestamente siguiendo el rastro de los perros, que conducen al personal policial a una finca que resulta ser propiedad del delegado municipal de Atalaya, Rubén Darío Durso. Una vez dentro de la casa uno de los perros huele y marca que Julio López podría haber estado en el lugar, señalando unas prendas del baño y un colchón.

Las irregularidades estarían a la orden del día. “El acta fue elaborada describiendo el segundo procedimiento realizado en el lugar, el cual culmina por una decisión hasta hoy inexplicable a las 22:50, siendo que
los perros marcaron rastros relevantes exactamente en el lugar en que horas antes personal policial dijo haber visto a alguien muy parecido a López. Esta información no fue registrada en ningún acta”
, denuncia una presentación hecha por el colectivo. Y prosigue: “Lo que se omite informar en el acta de referencia es que por la tarde se había realizado un procedimiento en el mismo lugar, violando las más elementales normas de actuación, más aún cuando un rastro da positivo. En declaraciones posteriores los policías reconocen que por la tarde habían aceptado la invitación a tomar mate en el interior de la vivienda y que estuvieron allí durante una hora mientras los perros quedaron fuera de la finca”. Como declararía Durso, uno de los efectivos policiales que merendó en su casa, había entrado con una zapatilla del testigo desaparecido en la cintura, elemento que se usaba para orientar a los canes.

“De la actividad no se labró acta, lo que demuestra la clara intención de encubrir el irregular accionar policial. Hasta el día de hoy no queda en claro por qué se toma la decisión de investigar en Atalaya, ni por qué se interrumpe este procedimiento, con el absurdo argumento de “lo tupido de la vegetación y la oscuridad reinante” a pesar de encontrarse ante la posibilidad de seguir encontrando rastros de Jorge Julio López”, dieron a conocer tiempo atrás los organismos de Derechos Humanos.

Las iregularidades y la falta de voluntad judicial y política para llegar a avances en la investigación quedó plasmada con que no se citó a declarar a los vecinos de Rubén Durso, entre los que se encuentra un abogado que pertenece a la organización pro-dictatorial “Memoria Completa”, y otro, con domicilio en La Plata quien es el dueño del campo de enfrente, donde los policías declaran que vieron entrar a una persona muy parecida a López, que sale del campo de Durso y se mete en el de Domínguez, siendo exactamente este lugar donde los fiscales y la policía interrumpen el procedimiento justo cuando el rastro de los perros da positivo.

Otro dato más sobre este operativo resulta escalofriante. Un único vecino de Atalaya, de apellido Buseta, dijo haber visto un día después de su desaparición a Jorge Julio López en las inmediaciones. Resulta claro que el hombre podría aportar una línea firme de investigación; sin embargo, eso es imposible dado que murió por problemas cardíacos. “La reciente muerte de Buseta demuestra que hubiera sido relevante tomar esas declaraciones lo antes posible”, afirmaba la presentación de Justicia YA!.

Tal como denunciaron, una y otra vez, el procedimiento estuvo viciado en todas sus etapas. Pero fue un día antes de cumplirse 16 meses del secuestro de Jorge Julio López, que la justicia decidió realizar la reconstrucción. “Para nosotros, fue ratificar lo que ya sabíamos: las contradicciones en los testimonios, las irregularidades”, afirmó la abogada Guadalupe Godoy en diálogo con ANRed. “Hacerlo ahora tiene bastante menos sentido que cuando lo pedimos por primera vez que fue en junio. Fue todo una payasada”, disparó. Godoy dejó en claro que haber ordenado una medida así – al menos- podría tildarse de oportunista.

La abogada también se refirió a los nulos avances que ha tenido la investigación y a la exigencia de que la policía bonaerense sea retirada de ésta. “De hecho, la instrucción si bien la tiene el juez Corazza; en la práctica, está delegada a la policía bonaerense. Con lo cual la policía funciona como filtro y selección de las medidas de prueba que solicitamos. Es decir, pasan por varios filtros: el juez que a veces las concede y otras no; la fiscalía que está ausente- que cuando le dan traslado a todo le dice que no y, después, la Bonaerense que de lo poco que llega hace lo que se le canta”, denunció. Más que alarmante resulta que la misma fuerza que intervino en el secuestro de López durante la dictadura militar sea la misma que lo esté buscando después de haber declarado contra el ex comisario Etchecolatz.

Godoy también enfatizó que las cosas no han cambiado demasiado con la llegada de nuevas autoridades políticas. “En realidad, poco vamos a esperar de un ministro de seguridad que dice que hay que darle más poder de fuego y político a la policía”, dijo en alusión a la política bosquejada por el fiscal y actual ministro Carlos Stornelli.



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