25/07/2017

Trabajadores/as de la librería Adán Buenosayres denuncian estafa patronal

Difundimos comunicado:

PROMETIÓ UNA COOPERATIVA Y ESTAFÓ A SUS EMPLEADOS

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Los trabajadores y trabajadoras de la famosa librería de la calle Corrientes, Adán Buenosayres denunciamos a su dueño, David Esteban de Vita, quien nos mintió al prometernos cooperativizarnos para mantener colectivamente nuestras fuentes de trabajo.

Es por eso que decidimos denunciarlo ante el INAES, la AFIP y frente a diversas organizaciones sociales, políticas y del sector cooperativo que al igual que nosotros fueron estafados en su buena fe por De Vita. Él lo único que pretendió y pretende es evadir el pago de impuestos, cargas sociales, sueldos, aguinaldos y registrarnos correctamente como sus empleados. Por si fuera poco el dueño de la librería ejerció violencia física sobre una de nuestras compañeras que osó en reclamar sus derechos laborales. Más allá de repudiarlo públicamente, la compañera ya lo denunció frente a la justicia (sumario policial 1303/2017, interviene el Juzgado Criminal y Correccional 57, Secretaría 61).

Debido a esta lamentable situación, nos organizamos y decidimos apostar por el armado de una real cooperativa para defender verdaderamente nuestras fuentes de trabajo, en respuesta al abuso patronal.

Le pedimos a la ciudadanía que nos acompañe en esta lucha para recuperar nuestros puestos de trabajo y para que este tipo de maniobras empresariales dejen de suceder.

Trabajadores de Cooperativa de Trabajo Adán Buenosayres Libros Ltda

Agradecemos su difusión.

Contacto: Nicolás Palazzini – 11 3247 1669



Cooperativa de Trabajo ” Adán Buenosayres” Ltda.

e-mail: coopadanbuenosayres@gmail.com


Crónica

Las reuniones de la cooperativa Adán BuenosAyres Libros suelen llevarse a cabo los sábados por la mañana. El domingo 4/6 a las 21 bajamos la persiana para hacer una asamblea extraordinaria. Nos reunimos en ronda en el salón y empezamos con la orden del día: 1) el ingreso de un nuevo compañero a la cooperativa y 2) el estado crítico de las ventas de la librería. Acá arranca la cuestión.

La compañera Sol Aparicio toma la palabra, saca los balances de los últimos meses y todos daban positivos. Las ventas superaban los gastos. Es decir que el mencionado estado crítico no se generó por la baja en ventas de los últimos meses, ni por la crisis política y económica que atraviesa nuestro país.

Por lo tanto, la librería no estaba siendo rentable porque David De Vita, dueño de la librería e impulsor del proyecto cooperativo, pagaba deudas personales con la plata de la cooperativa. Nuestra plata, la de los trabajadores. Como si esto no bastara, acto seguido, la compañera le dice que se rumoreaba que David De Vita había vendido el fondo de comercio de la librería, que él mismo había cedido meses antes como capital inicial para constituir la cooperativa. Esta cesión está documentada y firmado por él en el proyecto de viabilidad presentado ante el INAES. Con estos argumentos sobre la mesa, le pedimos la renuncia a la cooperativa. David De Vita respondió que sin él no hay cooperativa posible. Nosotros retrucamos que sí la hay y que la conformaríamos sin él. De Vita llama a votación y pierde. La cooperativa seguirá adelante sin él. En ese momento, De Vita se levantó, se dirigió a la caja, extrajo toda la plata que había en ella, la guardó en su bolso y empezó a gritar: “Yo soy la cooperativa. Sin mí no existe la cooperativa”. Luego firmó un acta en el que aclaró que él no iba a abandonar la cooperativa y que nosotros habíamos violado el espíritu cooperativista.

Él nos estafa, nos roba, vende nuestro material de trabajo sin consultarnos y nosotros somos los que estamos en falta.

Por lo general, las cooperativas de trabajo se fundan luego de que los dueños de una empresa contraen deudas, quiebran el negocio y dejan a los trabajadores sin sus fuentes de trabajo. Pero nosotros fuimos por otro camino. El año pasado, nuestro jefe, David De Vita, nos dijo que frente al tarifazo, nos veíamos obligados a hacer una liquidación por cierre definitivo a través de un 2×1 (llevás 2 libros, pagás 1).
El respaldo por parte de la sociedad fue increíble. Se trabajó a puertas cerradas porque la librería se desbordó de clientes que se solidarizaron con la causa. Los empleados no dábamos abasto laburando 12 horas por día.

En este punto, es necesario que hagamos una observación: las políticas económicas del macrismo contribuyeron al estado crítico en que se encontraba la librería hace un año, pero no fueron la causa principal. David De Vita se aprovechó de la situación económica y de la empatía de una gran parte de la sociedad con los trabajadores para llevar adelante un plan macabro. Se victimizó en todos los medios de comunicación, cuando el principal responsable y explotador de los trabajadores es él.

Nos instó a formar una cooperativa fantasma con el único fin de sensibilizar a la sociedad, para luego dejarnos en la calle. ¿Cómo lo hizo? Se llenó los bolsillos con las ofertas ya mencionadas. Luego, para conformar la cooperativa en nuestro lugar de trabajo, tuvimos que renunciar a realizar cualquier tipo de reclamo por irregularidades (trabajo en negro, falta de pagos, falta de aguinaldo o vacaciones, etc.). Es decir, De Vita se eximía de pagarnos lo que nos debía. Cuatro meses más tarde, nos quitó las cargas sociales con la excusa de que la cooperativa ya era un hecho. Pasaron 6 meses sin cargas y seguíamos en la misma situación: el trámite seguía dilatado. ¿Por qué? Por la voluntad (o la falta de voluntad) de De Vita. El mismo que se llenó la boca hablando de Adán BuenosAyres como cooperativa de los trabajadores, el mismo que nos acusa de falta de espíritu cooperativista. De Vita presentó los papeles tomando el cargo de Secretario, sabiendo que él como dueño no podía figurar como Presidente, Tesorero, Secretario ni Síndico. El fin claramente era y sigue siendo que los papeles sean rebotados y la cooperativa nunca llegue a constituirse.

Por otro lado, los compañeros que no conformaron la cooperativa fueron despedidos de forma estratégica: primero se les bajaron las horas de trabajo y, luego, De Vita les puso un plazo para que renunciaran. Todo amparado, según De Vita, en que los trabajadores de la librería tenían 2 caminos: ser parte de la cooperativa o dejar sus fuentes de trabajo.

Lamentablemente, la noche del 4 de junio no terminó cuando De Vita perdió la votación y abandonó la asamblea. Pasadas las 00hs del lunes 5 de junio, irrumpió en la librería golpeando con vehemencia la cortina baja. Uno de los compañeros le abrió para que pasara. Este dato es clave, ahora aclararemos por qué. De Vita ingresó al local gritando “Me están tomando la librería” y nos ordenó que nos fuéramos en el acto, tirando nuestros objetos personales. Está claro que si nuestro objetivo hubiera sido tomar la librería, no lo habríamos dejado entrar. De Vita decidió materializar sus ataque de ira con la compañera Lucía Fanesi, de 19 años, revoleando una mochila al cuerpo y pegándole un cachetazo. A los compañeros varones ni atinó a empujarnos. En ese momento, De Vita llamó a la policía denunciando que estábamos tomando la librería, lo cual, quedó comprobado, no era cierto. Nosotros también llamamos a la policía para denunciar la violencia laboral de la que fuimos víctimas. Cinco minutos más tarde, llegaron dos patrulleros. Cuando los policías preguntaron qué estaba pasando, De Vita admitió automáticamente que había golpeado a Lucía.

En la comisaría, efectuamos la denuncia y dimos los testimonios correspondientes. Nosotros salimos a las 5 de la mañana. Pero él no. David De Vita quedó demorado toda la noche por violencia y agresión a nuestra compañera. El lunes por la mañana, nos presentamos a trabajar, pero la librería estaba cerrada y habían cambiado los candados de la persiana. Desde ese momento estamos sin trabajo.



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