05/01/2008

Cien años de lucha por la tierra

Foto_Parque_Patricios.pngLos problemas de vivienda son permanentes a lo largo del tiempo, cambian las formas en que estos se manifiestan sin que los anteriores problemas hayan desaparecido. Desde el siglo XX hasta el XXI: la Huelga de Inquilinos de 1907; las ultimas movilizaciones por tierra y vivienda; el desalojo a las familias de Parque Patricios; la toma de tierras de Matheu del partido de Escobar. Por periódico “Tierra para Vivir”.

A cien años de la Huelga de Inquilinos de 1907

(Selección extraída de la página del MOI- Movimiento de Ocupantes Inquilinos-)

Al cumplirse 100 años de esta gran lucha protagonizada por la clase trabajadora en la Argentina, pretendemos no solo mantener viva en nuestra memoria colectiva estos hechos; sino traerlos en perspectiva histórica a nuestros días para enmarcarlos en la lucha de LOS SIN TECHO HOY.

Somos parte de la misma clase trabajadora que hace 100 años enfrentara a los “dueños de la ciudad”, a los expropiadores del pueblo trabajador. Queremos ser dignos herederos de esta historia. Una historia viva que continua hoy en nuestra pelea cotidiana por una vivienda digna.

Hace 100 años la clase trabajadora se enfrentó a la clase dominante disputándole a través de la Huelga ni más ni menos que su pretensión de sumergirnos en una vida miserable por generaciones. Ni el océano fue capaz de dejar atrás la injusticia de la barbarie capitalista. Pero el mar trajo a estas tierras hombres y mujeres que con su experiencia y sus ideas dieron forma a la clase trabajadora Argentina dando muestra de su poder en la Huelga de Inquilinos de 1907. Demostrándole a la clase explotadora, a sus fuerzas represivas y a sus gobiernos alcahuetes de lo que era capaz con unidad y convicción.

100 años pasaron, el pueblo trabajador fue capaz de grandes conquistas, muchos dieron hasta su propia vida en esta lucha sin embargo la felicidad de nuestro pueblo sigue siendo una tarea a cumplir.

Peleamos por los mismos ideales de igualdad, luchamos por una sociedad sin explotadores ni explotados y en ese camino vamos a conquistar el derecho a la vivienda digna.

El conventillo

Con este nombre se comenzó a conocer a las casas que alquilaban cuartos a inmigrantes. Consecuencia del fenómeno de crecimiento urbano que significó la inmigración europea, nació el conventillo. La mudanza de los grupos tradicionales al Barrio Norte (alrededor del 80% por la epidemia de fiebre amarilla) permitió alojar a muchas familias, que se hacinaron en los ya obsoletas casonas del sur. Los especuladores, no tardaron en acondicionar viejos edificios de la época colonial o en hacer construir precarios alojamientos para la demanda ansiosa por obtener, su techo. El hacinamiento, la falta de servicios sanitarios y la pobreza sin demasiada esperanza hicieron el resto.

El patio del conventillo fue sede de reclamos y un ámbito de sociabilidad. Hasta mediados de 1880 no hubo agua potable en la ciudad. No había cloacas. El baño era comunitario. El alto precio de los alquileres fue convirtiendo a los conventillos porteños en focos de conflicto. El inquilino moroso era desalojado por la fuerza pública. Los desalojos solían terminar en batallas campales contra la policía.

El conventillo fue el centro de la única huelga de inquilinos de la historia. El 13 de septiembre de 1907 comenzó en las 132 piezas de Ituzaingó 279 la huelga más masiva de la época: una medida de fuerza realizada por más de cien mil inquilinos. Durante dos meses lucharon, entre otras reivindicaciones, por la reducción del 30 por ciento en el precio de los alquileres. Costaba mucho pagar el alquiler. 1907 fue un año de aumentos masivos.
Los trabajadores inmigrantes traían la vivencia de lucha de los trabajadores europeos. Anarquistas, Socialistas, luchadores sindicales. Propusieron entonces luchar por rebajas. Impulsaron la designación de delegados y crearon una dirección centralizada. Fue el comité central de la Liga de Lucha Contra los Altos Alquileres e Impuestos el que lanzó la huelga general en septiembre de 1907.

El inquilinato que dio la patada inicial de la huelga estaba en la calle Ituzaingó, Barracas.
La huelga se extendió como un rayo a otros cientos de conventillos de la ciudad, Avellaneda, Lomas de Zamora, Bahía Blanca, Corrientes y Rosario.

La resistencia a los desalojos tuvo diversos métodos. Por ejemplo cerrando las puertas de calle con cadenas y manteniendo guardias día y noche. Junto a las puertas acumulaban piedras, palos. Los desalojos tuvieron un final funesto. El 22 de octubre una comisión judicial y policial fue a ejecutar un desalojo a la calle San Juan 677. El rumor corrió y cientos de vecinos quisieron impedirlo. Entre los gritos, los golpes y los sablazos, se abrió fuego. Cayó fulminado con un tiro en el cráneo un muchachito obrero baulero, Miguel Pepe, de 18 años. En esos días la Policía era comandada por el coronel Ramón Falcón, el mismo que dirigió la represión obrera durante la Semana Trágica de 1919. Ante la firmeza del reclamo algunos propietarios cedieron. En muchos patios paladeaban el triunfo. Pero en donde la organización era débil, los desalojos avanzaron. Docenas de familias quedaron en las veredas, a solas con sus pocos muebles. El gremio de los conductores de carros, anarquistas y solidarios, se puso al servicio de los desalojados. El desalojo que quebró los ánimos fue el del conventillo iniciador del movimiento. Pero el golpe final en el conventillo líder ocurrió el 14 de noviembre: 250 hombres a máuser y bayonetas lo invadieron y la casa de Ituzaingó 279 quedó transformada en una barraca de la milicia. La huelga se hizo larga. La cárcel aisló a muchos dirigentes. Y la Ley de Residencia, que autorizaba a expulsar del país inmediatamente a todo extranjero “revoltoso”, mandó a otros a su país natal.


“Lucha por tierra y vivienda: la toma de Matheu”

Toma de tierras en Escobar
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El objetivo de los vecinos es construir “viviendas dignas” y desarrollar un proyecto cultural, productivo, deportivo y de salud para el barrio. “La idea principal del centro cultural es tener una panadería, un microemprendimiento productivo que nos abastezca, también apoyo escolar y actividades para los chicos. Que sea propio, que lo hagamos todos, los vecinos mismos.”

Más de 30 familias sin tierra y vivienda del partido de Escobar se organizaron para tomar un predio y construir viviendas adonde poder vivir. El sábado 27 de octubre los pobladores/as acompañados de un flete con casillas y carpas partieron hacia los terrenos ubicados entre las calles Los Ceibos, Colombia, Los Pinos y Paraná del Barrio Villa Saboya en la ciudad de Matheu. La mayoría de las familias pertenecen al barrio, muchas forman parte del movimiento de trabajadores UTP -en el FOL-, todos/as se movilizaron por tierra y una vivienda digna.

A las siete de la mañana estaba armada la primera casilla. Chicos y grandes, hombres y mujeres, codo a codo trabajaron durante horas, transportando chapas y madera, clavando estacas, levantando carpas en la toma, dándose ánimo, alertas ante la posible llegada de la policía; con la fuerza y el ánimo que da el hacer entre todos y todas. Las primeras casas se fueron levantando con mucho esfuerzo, se realizaron con la ayuda del emprendimiento productivo de carpintería “Manos Obreras” que lleva adelante el FOL donde trabajan varios de los pobladores y las pobladoras de la toma. “Las casillas se están construyendo en base a que cada vecino reúna los fondos, la cooperativa Manos Obreras consigue madera, y desde el FOL, impulsamos la construcción colectiva de estas casillas.”, cuenta una pobladora.
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Por qué la toma

La toma de las tierras surge básicamente por la necesidad de varios de los integrantes de este movimiento que estaban pagando alquileres que ya no podían costear, directamente lo que tenían de ingreso ya no les alcanzaba para sobrevivir. Entonces, “se optó por la toma de tierras y después se habló con los vecinos que no tenían vivienda o estaban en casa de parientes”, cuenta Julio, del FOL. Alquilar o comprar son opciones impensables. “La situación económica no te da para comprar algo, lo que están pidiendo en las inmobiliarias es una locura. Además, no hay una fuente laboral estable y la mayoría de las familias que ahora vivimos acá tenemos varios hijos”, cuenta Carolina, una de las vecinas.
La mayoría de los pobladores/as de la toma son compañeros y compañeras desocupados que tienen trabajos precarios: cartoneros y changarines.

Falsos dueños

El último propietario del terreno murió hace más de 60 años y no dejó heredero (herencia vacante). El problema es que hace unos años una persona se presentó a la Justicia para hacer un juicio “veinteañal” (se reclama la propiedad del terreno después de 20 años de “posesión” de hecho). Esa persona dice haber ocupado el terreno cultivando la tierra y se hace pasar por dueño legítimo y está relacionado con otros “falsos dueños” que han vendido parte del terreno (eran 4 manzanas, la toma se hizo en una sola hectárea, la que no está construida y habitada) a vecinos del barrio, con papeles truchos, sin ningún tipo de comprobante que acredite legalmente la propiedad de la tierra.

Los vecinos que fueron estafados no tienen títulos de propiedad de la tierra que pagaron; y cuando se dieron cuenta de la estafa dejaron de pagar la cuota de los terrenos. Estos falsos dueños tienen influencia sobre el poder policial, pero este no ha resuelto el caso. Las familias están decididas a resistir cualquier intento de desalojo.

Organización para resistir

El terreno de una hectárea a donde ahora viven las familias es muy lindo, está arbolado por los bordes, ubicado en un barrio tranquilo, con casitas bajas, a cinco cuadras de la Ruta 25. A pocas horas de haber instalado las primeras casillas llegó un móvil policial de la Subcomisaría de Matheu, sacó fotos e hizo las averiguaciones del caso. Luego los compañeros aclararon que estaban tomando el terreno y que se quedarían, ante lo cual la policía se retiró, procediendo a asentar la denuncia en la fiscalía.

A media mañana se hizo una asamblea entre todos para compartir la información y discutir los temas de organización y los criterios para la división de las parcelas. Se crearon las comisiones de negociación, organización y seguridad para defender la toma.

En el transcurso del día se fueron sumando algunas familias más del barrio, que se acercaron a compartir la asamblea de la tarde, a contar su realidad y las condiciones en que vivían. Luego de dos meses, las comisiones siguen funcionando, garantizan la organización y la seguridad, a partir de las reglas establecidas en las asambleas que se realizan dos veces por semana, los miércoles y sábados. Se organizaron las guardias para cuidar el predio: “primero se hacían varios turnos de 2 horas, después se estableció otra manera de hacerlo de corrido, de doce de la noche a 6 de la mañana, por grupos, ya que antes era muy desgastante”, comenta Javier, que vive junto a su hermano en la toma.

Estos primeros tiempos serán difíciles porque todavía la toma es precaria y sigue la amenaza del desalojo. Empieza un proceso largo para que la tierra sea de quienes viven en ella y la poseen por derecho. Los compañeros y compañeras están decididos a resistir en el lugar y esperan el apoyo de otros compañeros.

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A movilizar, que la tierra es nuestra, tuya, de aquel”¦

En el mes de marzo, en medio de la campaña electoral, el gobierno Nacional anunció con bombos y platillos un plan para construir en tres años 255 mil viviendas que está funcionando media maquina, según el argumento de los funcionarios del Ministerio de Infraestructura y Vivienda por “falta de tierras” a pesar que el presidente había anunciado que el problema de la tierra estaba solucionado.

Mientras en la Ciudad de Buenos Aires existen más de 3 mil desalojos anunciados, que se están cumpliendo, nos dicen: “va a estar bueno Buenos Aires”. Los desalojos de hoteles, tomas de tierra y asentamientos se multiplican. Hay miles de familias que están viviendo en una situación de hacinamiento, muchas otras viven en la calle o no llegan a pagar el alquiler y los servicios. Construir o comprar una vivienda, son opciones impensables. Está claro que la clase trabajadora vive en “emergencia habitacional”.

Estas razones hacen que diferentes organizaciones sociales salgan a la calle, para decirles que no está bueno que cerca de 3 millones de personas vivan esta problemática. Movilizaciones por tierra y vivienda, para denunciar la continuidad de una política de vivienda basada en represión para desalojar y un asistencialismo de 450 pesos para contener el problema por un mes.

Las familias que se encontraban realizando desde el jueves 29 de marzo la tercera toma de tierras en Lugano en un predio que está ubicado frente a Villa 20; el 3 de abril se movilizamos al Instituto de Vivienda de la Ciudad (I.V.C), a la Jefatura de Gobierno y al Ministerio del Interior.

Entregaron un petitorio donde exigían “el efectivo traspaso de las tierras de manos de la Policía Federal al Gobierno de la Ciudad ; la entrega de viviendas transitorias de manera inmediata, hasta que se cumpla el Plan de Urbanización; el reconocimiento de las cooperativas en la implementación del Plan de Urbanización; el cumplimiento de la Ley 1.770 de Urbanización de la Villa 20 de Lugano”.

Con más fuerza desde cinco tomas de tierras y asentamientos de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, el miércoles 18 de julio movilizaron 500 familias al Ministerio de Infraestructura y Vivienda para exigir una inmediata solución a los graves problemas habitacionales. Las familias de Villa Lugano, Nuevo Huracán -Parque Patricios, Nuevo Agustín Ramírez -Alte. Brown-, Florencio Varela y Matheu, fueron atendidas por los funcionarios del Ministerio, quienes dijeron estar al tanto de la problemática y argumentaron que para apalear el déficit habitacional existente tienen que construir 150 mil viviendas por año.

Ante los argumentos de los funcionarios de “falta de tierra” para implementar el plan del gobierno nacional de construcción de viviendas, los/as vecinos/as respondieron que si ese era el problema, se disponían a buscar esas tierras, porque el problema es que son usadas en función comercial y no social. No es un problema de escasez, el problema es como en esta sociedad capitalista esta organizada la distribución de la tierra.

El 8 de agosto, más de 15 organizaciones de la ciudad de buenos aires, confluyeron en una macha conjunta hacia la Jefatura de Gobierno “por tierra y vivienda”. Allí, se encontraron con puertas cerradas y bloqueadas por un cerco policial. Las organizaciones esperaron algunas horas mientras, cortaron las calles Avenida de Mayo y Diagonal Norte. Ante la negativa de las autoridades a que el Jefe de Gobierno los atienda a un grupo de delegados. Ante la presión, luego de estar algunas horas cortando Avenida de Mayo, se nos entregó un acta que comprometía a Telerman a recibir a miembros de las organizaciones el 15 agosto. Poco fue el avance con los funcionarios en relación al pliego petitorio.

Desde el Frente de Organizaciones en Lucha(FOL) y el Frente Popular Darío Santillán salimos a la calle el 24 de octubre para que se detengan los desalojos, los remates y el aumento de alquileres. La marcha partió desde el Obelisco y se dirigió primero al Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), para después avanzar por Avenida de Mayo hasta la Jefatura de Gobierno porteño, donde se exigió una audiencia con Jorge Telerman.

Durante noviembre salieron a la calle numerosas veces los cooperativistas perjudicados por el no cumplimiento de la resolución 341.Asimismo se produjeron numerosos cortes de calle en las inmediaciones del Parque Lezama y en la calle Bolivar. Las organizaciones Asamblea del Pueblo y CIBA que organizaron a numerosa cantidad de inquilinos y ocupantes de los barrios San Telmo y Constitución estuvieron muy activos par poder detener la ola de desalojos.

Los entremeses entre la victoria de Macri y la transferencia de Telerman fueron prolíficos en cuanto al avance del proyecto de Macri para la ciudad. Una ciudad comercial y turística donde “va estar bueno vivir” para todos los que tengan dinero. Los trabajadores y los pobres se verán en figurillas para sostener la situación anterior, una topadora amenaza las viviendas y los derechos sociales conquistados en luchas del pasado. Habrá que con la lucha sostener esas posiciones. Y al parecer no alcanzara la lucha fragmentada. La madurez de las organizaciones populares en lograr la unidad tendrá la palabra.


“Un Huracán de desalojos”

Parque Patricios

En el mes de julio, a pocos días de sellado el acuerdo entre Jorge Telermán (en ese momento jefe de Gobierno porteño) y Maurico Macri (Candidato del PRO, que ganó las últimas elecciones en la ciudad), el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires comenzó el “trabajo sucio” de la transición. El desalojo violento a más de 500 familias el 4 de julio del barrio porteño de Parque Patricios fue el claro ejemplo de la política de vivienda pensada para la ciudad.

En un predio de Parque Patricios, los/as pobladores/as provenientes de inquilinatos de la zona, desde el mes de abril estaban construyendo con mucho esfuerzo sus viviendas. Los terrenos están ubicados detrás de la cancha de Huracán entre las calles Miravé, Lafayette, Suárez y Zavaleta. Al mismo tiempo, las familias mantenían una mesa de diálogo con la Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social y el OBABE (Organismo Nacional Administrador de Bienes del Estado) donde se había acordado realizar un censo a concluir el domingo 8 de julio, claro que quedó inconcluso cuando se procedió al desalojo de las familias cuatro días antes de empezarlo.

La orden de desalojo fue emitida por el Juzgado Nacional de primera instancia en lo Contencioso Administrativo Federal Nº 9. En el operativo policial, donde se derribaron y quemaron las construcciones de los vecinos, participaron más de 200 efectivos pertenecientes a infantería.

Las familias realizaron una asamblea, luego del desalojo, donde decidieron pasar la noche en un galpón ferroviario ubicado frente a las vías del tren de la estación Buenos Aires (ex línea Belgrano Sur) cercano a las inmediaciones del predio. Allí, al día siguiente, sufrieron un asedio policial durante todo el día. Las fuerzas policiales dependientes de la Comisaría Nº 28 convirtieron a la zona en un virtual estado de sitio, donde los/as pobladores/as no tenían luz, agua ni alimentos, hubo varios accidentados. Quienes salían para comprar víveres no podían regresar porque la Policía los despojaba de las pocas pertenencias que tenían.

Tampoco faltaron los funcionarios del gobierno de la ciudad para dejar en claro la política pensada para darle una solución a esta problemática: un subsidio de 450 pesos para las familias desalojadas. Gran parte de los pobladores que quedaron sin techo se negaron a aceptar esa burlesca oferta.

No conformes con nada de esto, los/las pobladores/as se movilizaron el viernes 6 al ONABE para exigir una respuesta. Luego de una mesa de negociación los organismos IVC (Instituto de Vivienda de la Ciudad) y ONABE se habían comprometido a dar una solución transitoria. Lo cierto es que nunca se cumplió.

Actualmente, están organizados a través de asambleas. Por otro lado, el gobierno de la ciudad se comprometió a comprar un terreno para las familias, aunque no es novedad decir que de eso no se sabe nada



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