18/10/2012

Comunicado de la Lista de maestros y profesores de Ademys

Difundimos:

Las conquistas de los estudiantes y el gobierno de la educación

A lo largo del último mes los estudiantes tomaron más de sesenta escuelas en contra de una reforma inconsulta que atenta contra la calidad de la educación y a favor de un debate democrático que brinde la posibilidad de construir entre todos la escuela secundaria que queremos. Del otro lado, ministros y funcionarios con un prontuario repleto de ataques a aquello que dicen defender, se atrincheran en la necedad propia de quienes saben que tienen poco que perder. Se sabe: los políticos que pregonan el amor a lo público, al mismo tiempo que lo privatizan, no envían a sus hijos a las escuelas del Estado ni tampoco, en muchos casos, estudiaron en ellas.
Sin embargo, y aunque el ministerio se niegue a reconocerlo así, la lucha de los estudiantes ha logrado conquistas importantísimas: logró posponer en la mayoría de las escuelas la aplicación arbitraria, autoritaria e inconsulta del plan para la Nueva Escuela Secundaria, con sus perjudiciales consecuencias para casi la totalidad de las áreas de educación media de la Ciudad de Buenos Aires. Los pibes lograron que la discusión sobre títulos, orientaciones y planes de estudio exceda las paredes de los ministerios de educación y se comience a discutir en las aulas, en los medios y en las calles. Las prácticas tecnocráticas en lo que se refiere a políticas educativas no son privativas de ningún gobierno y la ilusión de diálogo y consenso que buscan proyectar mediante sus declaraciones se quiebra ante las evidencias. Miles fuimos los que marchamos uniendo los dos edificios simbólicos de este conflicto.
Ante la instalación del tema en la opinión pública, el propio Ministerio de Educación de la Ciudad se vio obligado a pronunciarse sobre la “Nueva Escuela Secundaria” en su página de internet y a comenzar a enviar a las escuelas algunos borradores de posibles currículas, con los que los docentes comenzamos a tener más claridad acerca de qué tipo de reforma se busca implementar y empezamos a participar de manera más activa en los debates y la lucha por defender los títulos técnicos, artísticos, pedagógicos, etc.. La solidaridad y la acción unificada terminaron por desenmascarar a los que, haciendo del diálogo una prédica permanente, en la práctica sólo dialogan bajo la presión del poder judicial y la lucha popular.

Las tomas de los colegios también obligaron a Bullrich a convocar, en lo queda del año y durante todo el 2013, jornadas de discusión en donde docentes, padres y alumnos vamos a poder debatir sobre la reforma. Dividido el cronograma por áreas (Artísticas, Medias, Técnicas y Formación Docente), diferentes colegios comenzaron durante estas semanas a tener las primeras jornadas. Es necesario, entonces, reflexionar acerca del papel que asumiremos como comunidad educativa frente a los debates que se avecinan.

Desde Lista de Maestr@s y Profesor@s creemos que es necesario realizar algunas modificaciones en la escuela pública y es por eso que debemos aprovechar todas las instancias posibles: jornadas, asambleas y reuniones para discutir colectivamente qué tipo de reforma necesitamos en términos académicos pero también en términos organizativos e institucionales. En síntesis, es una gran oportunidad para discutir qué educación y qué escuela necesitamos como pueblo.

De Pizzurno a Paseo Colón

Para comenzar con esa reflexión entendemos que debemos ser críticos de las resoluciones 84/09 y 93/09 del CFE, presidido por el Ministro Sileoni, que implican, por ejemplo, la eliminación de la orientación pedagógica cuando, por lo menos en la Ciudad de Buenos Aires, faltan docentes, o que enumeran expresiones de deseo que nunca van a ser realidad mientras la pobreza continúe condicionando las posibilidades de aprender de millones de estudiantes. ¿Cómo emprender una reestructuración de todo un sistema, que implicaría un cambio en el uso del tiempo de todas y todos los integrantes de la comunidad educativa sin prever modos de financiamiento o adecuaciones edilicias? La misma crítica debemos ejercer los trabajadores de la educación cuando se plantea la posibilidad de que las horas cátedra se conviertan en talleres o seminarios optativos, materias cuatrimestrales, etc. La experiencia nos indica que estas alternativas para que cada estudiante “elija su propia trayectoria” terminan significando para los docentes la lisa y llana precarización e inestabilidad laboral, pagos en negro, fuera de término, etc. Estas cuestiones no son menores a la hora de discutir los planes de estudio y son parte de las orientaciones pedagógicas e institucionales de la Nueva Educación Secundaria (ver Anexo I de RCF 93/09).

En el mismo sentido consideramos que se deben rechazar todas las formas de trabajo encubierto que pudieran llegarse a implementar para los estudiantes, por ejemplo a través de los “proyectos sociocomunitarios solidarios” que serán de cursada obligatoria para los jóvenes: ¿en qué tipo de instituciones se realizarían dichos proyectos y prácticas? Debemos también oponernos y rechazar enérgicamente la aplicación del decreto nacional 1374, que le garantiza mano de obra barata a los empresarios excusándolos de pagarle lo que corresponde a los estudiantes técnicos que hacen las prácticas profesionalizantes porque estos, según la Ley de Educación Técnica Profesional, no estarían brindándoles ganancias a las empresas. No es un dato menor que, aunque la información circule poco, estas reformas fueron resistidas en Córdoba y Entre Ríos y actualmente hay también marchas de protesta en Río Negro.

Llegando a Paseo Colón, las cosas se ponen peor. Allí se esconden los que nunca quieren dar la cara, los que tienen el paradójico método de mejorar la educación pública cerrando grados y cursos mientras se aumenta el dinero que subsidia a los colegios privados, elimina los organismos democráticos de clasificación docente, manda instructivos de confección de listas negras de los estudiantes, y un largo etcétera que todos conocemos.
Sin embargo, ante el discurso que busca encubrir el deseo de quererlos brutos y baratos es que los pibes se rebelaron defendiendo su derecho a la educación técnica, artística y a las cientos de orientaciones que hasta ahora se garantizan. No podemos permitir que el fantasma de la validez nacional nos inmovilice. Las reformas se deben hacer para mejorar los planes de estudio, no para empeorarlos. Mientras nos chantajean con la pérdida de la validez que se encuadra en una homologación (y reducción) de títulos, ¿por qué debemos resignarnos a que las escuelas de la Capital pierdan las numerosas ofertas educativas y titulaciones que existen hoy en día? ¿Qué criterios pedagógicos son los que justifican que en un listado de diez orientaciones se excluya el físico-matemático y el pedagógico y se incluya turismo? ¿Qué criterio de igualación justifica perder una titulación específica en arte además del bachiller? ¿Por qué un técnico debería perder
posibilidades laborales debido a la merma de horas de taller?

Por ello debemos exigir, como lo hacen los estudiantes, que además de garantizarse la realización de las jornadas, éstas sean democráticas, resolutivas y vinculantes. Es decir, que realmente las reformas sean parte de un proceso de reflexión, elaboración y acuerdo del conjunto de la comunidad educativa. El proceso abierto por la lucha de los estudiantes sirvió también para empecemos a desnaturalizar la idea de que lo que hacemos todos los días (aprender y enseñar) debe ser regulado mediante leyes y resoluciones elaboradas sin nuestra participación. En el fondo, los estudiantes pusieron en cuestión la institucionalidad verticalista y antidemocrática que gobierna la educación en la actualidad, que disocia la práctica de la teoría, que pone en manos de un grupo de tecnócratas de turno la solución de los problemas del sistema educativo sin considerar a quienes somos sus verdaderos protagonistas. Por ello, entendemos que es tiempo de discutir a fondo el problema del gobierno de la educación, aprovechando los espacios de debate colectivo que se han generado para comenzar a pensar e impulsar instancias colegiadas (con la participación de estudiantes, docentes, intelectuales y padres) donde la información se comparta, las posiciones se discutan, y las medidas que se tomen cuenten con la legitimidad y la idoneidad que sólo pueden obtener las decisiones verdaderamente democráticas. En lo que resta del año debemos seguir exigiendo la derogación de los planes de estudio que se quieren implementar en las escuelas técnicas en el 2013, la defensa de las titulaciones y orientaciones que se quieren eliminar y al mismo tiempo, aprovechar los espacios conquistados para ir construyendo formas organizativas en las que podamos canalizar la necesidad de que las decisiones sobre qué y cómo queremos enseñar y aprender se tomen, de una vez por todas, democráticamente.

Si las jornadas, por el contrario, se convierten en espacios vacíos donde no se decide nada, nada tampoco nos impide ponernos firmes y evitar la destrucción de la educación pública por leyes que no deben ser consideradassagradas. No lo fue la Ley Federal de Educación y el tiempo le dio la razón a los que en su momento fueron acusados de cometer sacrilegios. No lo es la Ley de Educación Nacional, que no ha modificado en lo sustancial los problemas del sistema educativo: privatización, fragmentación, financiamiento insuficiente y desigual. Y no lo serán tampoco las resoluciones y leyes de esta reforma cada vez que demuestren ir contra los intereses del pueblo y la educación laica, gratuita y científica que se merece.

Lista de Maestr@s y Profesor@s

17 de Octubre de 2012



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