15/07/2005

Jueves 14 de julio. Posición de la Asociación Madres de Plaza de Mayo frente al hallazgo de los cuerpos de sus compañeras Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco, el pasado 8 de julio.

Desgrabación de la conferencia de prensa aportada por el área de prensa de la Asociación.

“Vamos a dar comienzo a esta conferencia, que tiene como motivo principal plantear la posición de la Asociación Madres de Plaza de Mayo frente a este hecho tremendo y trágico, que es la aparición de los cadáveres de nuestras compañeras Azucena, Mary y Esther.

Las Madres siempre hemos tenido una posición absolutamente diferenciada de los otros organismos con respecto a tres temas fundamentales: reparación económica, exhumación de cadáveres y homenajes póstumos. Con respecto a este hecho concreto, a la aparición de los cuerpos de nuestras compañeras, que nunca las vamos a considerar muertas, por supuesto, es otro hecho político el que nos hizo reunir, conversar con los familiares de nuestras compañeras y conversar entre nosotras para ver que posición íbamos a tomar frente a este hecho, como dije, tan trágico y tan conmocionante que es que te digan “aquí están los cadáveres”.

Cuando aparecieron cuerpos en las playas fuimos pero no pensando que eran nuestras compañeras, pensamos que eran algunos cuerpos de nuestros hijos, algunas seguimos el camión rojo famoso con las bolsas con los cuerpos. La decisión que hemos tomado las Madres, después de estar reunidas varias horas, es respetar la decisión de la hijas, de los hijos, de los nietos (que algunos están aquí) de lo que ellas hagan, vamos a respetar absolutamente lo que ellas hagan, pero nosotras lo que queremos decir hoy, esencialmente, es que esta sociedad se calló. Que esta sociedad no habló de la desaparición de las Madres, que la prensa no dijo y yo estuve recorriendo todos los periódicos porque tenemos un archivo muy grande. Que los organismos casi no dijeron, era demasiado pesado que este pueblo se callara frente a la desaparición de tres mujeres, de tres Madres, de las mejores sin duda, no se llevaron a cualquier Madre se llevaron las mejores”¦.las que nos enseñaron montones de cosas desde la solidaridad más absoluta.

No se llevaron a cualquiera, está sociedad calló, esta sociedad no dijo nada, solo habló de las monjas francesas. Y ¿por qué las monjas francesas desaparecieron?, una sobre todo porque estaba con las Madres. Hoy en Francia le dan un premio a la mujer, a Ivonne, a la que dirigía a estas monjas, que siguió trabajando en Misiones sin que nadie la viera”¦alguna vez la hemos visto nosotras. Porque era una congregación de monjas dignas y están desaparecidas porque estaban con nosotras y sin embargo no se habló nunca, o casi nunca se las juntó con las Madres.

Esta sociedad tiene una gran responsabilidad de no haber salido a la calle a enfrentarse con quién sea, como debió haber sido, como le pedimos nosotras par reclamar por nuestras madres, que eran tres madres que lo que hacían era reclamar y exigir por sus hijos.

Y esta sociedad está llena de milicos de curas, mejores y peores y de Obispos y de sindicatos”¦.nadie dijo una sola palabra. Porque qué pasaba en ese momento: estábamos caratuladas como madres de terroristas y esta sociedad lo aceptó y por eso se calló porque esa era la justificación. Si los matan”¦.son terroristas.

Y esto fue lo grave que pasó. Infiltraron a un capitán de la Marina para que vieran quiénes éramos las Madres, no puedo decir que dirigían, pero que nos daban los mejores pensamientos. Azucena que siempre nos enseñó que significaba la solidaridad, por qué había que estar con el otro. Esther que ya tenía una batalla ganada en el Paraguay y que nos decía no hay que callarse Madres, no hay que callarse. Cuando hay otro que opina y tiene el micrófono, aunque sea párense arriba de una mesa para gritar, eso nos enseñaban ellas. Y Mary que estaba en la Iglesia de la Santa Cruz trabajando con la Iglesia del Tercer Mundo, ella ya se animaba a decir Madres tenemos que hacer algún volante, y teníamos miedo nosotras a eso. Eran las tres mejores Madres, las que más sabían, las que sabían hacer una carta. Y el otro día les entregué a las compañeras, a las hijas de nuestras compañeras, una de las cartas firmadas por Esther y por Azucena, Mary todavía no había firmado esa carta; y era una carta que le dirigíamos a Íllia para que nos consiguiera una entrevista con Videla. Pero lo importante de esta carta, más allá de todas las firmas que tiene de las Madres, es que Azucena ponía su domicilio, ponía su casa. Cuando nosotras, en esa época, ni sabíamos qué apellidos teníamos cada una. Cuando lo firmábamos ni lo tomábamos en cuenta. Todas nos llamábamos por el nombre, ninguna o casi ninguna ponía su casa, salvo Juanita, salvo María Adela, en La Plata Haydeé y yo. Porque las demás no los queríamos dar porque teníamos miedo, pero ellas nos iban enseñando, con esto de hacer el volante, o de que Azucena ponga su casa, su dirección, era decirnos Madres, este es el avance, por eso se las llevaron. Y por eso hay que reclamarle a esta sociedad que se calló, que no le importó, y que si va cuando hacen actos para las monjas francesas. Sí que las reivindicamos, como que no.

“El secuestro fue todo un operativo programado para ver a quien se iban a llevar. Azucena estaba juntando dinero en una Iglesia Metodista, y yo estaba juntando dinero en La Plata, por eso no estábamos en Santa Cruz. Y qué pasaba y qué pasó, el único que le desconfiaba a Astiz era Pedro, el marido de Azucena, que todos los días me decía `Hebe ese tipo no me gusta, ¿por qué está todo el día al lado de mi mujer?”™ No deja, le decíamos nosotras, es un chiquito joven.

Acá tiene que quedar claro que Estados Unidos tuvo muchísimo que ver y que la Embajada de Estados Unidos tuvo muchísimo que ver porque a los tres días fuimos a ver con Pedro al embajador de Estados Unidos, Jorge Castro, y él nos dijo “˜ustedes ya tienen sus primeras mártires`. Quiere decir que a los tres días él ya sabía qué había pasado con nuestras madres. Sin embargo no hicieron absolutamente nada, por eso las Madres cuando vino Ted Harris, que fue muy recibido en este país, nosotras lo echamos desde la puerta, no lo dejamos ni entrar, le dijimos `usted no tiene derecho, porque usted era un delator, usted nos sacaba información”™. Entonces por eso se confunden las cosas.

Nuestras compañeras están más vivas que nunca. No vamos a permitir que nadie tome esto de la muerte como el final. La historia recién empieza. Y este país que hace tantas marchas hoy, que reclama tanto hoy, que se horroriza tanto hoy porque una mujer se pegó un tiro porque se mató su marido; resulta que no dijo, ni dice hoy, porque ya el tema está desaparecido, por qué desaparecieron nuestras compañeras, se llevaron a las tres mejores madres que teníamos. Y acá todo el mundo creó, nadie fundó y puso una banderita. Ellas estaban desde el 76, caminando con Juanita, como recordaba el otro día la hija de Mary Ponce. O Esther. O Azucena.

El 30 de abril es una fecha importante, sí, que la tenemos que recordar. Pero este país, los medios, los políticos, los de hoy y los de antes”¦ acá no sirve una calle que se llame Azucena, acá sirve la reivindicación de que un grupo de mujeres salimos a enfrentar la más feroz dictadura; y como no sabían qué hacer con nosotras nos infiltraron y secuestraron a las tres mejores Madres, a las que nos indicaban lo que había que hacer, ni siquiera se sentían dirigentes. Eran nuestras hermanas, nuestras compañeras, las que nos hicieron mejores personas. Y esto es lo que queremos decir las Madres hoy. No importa que juez, ni que juzgado, ni si el equipo de antropólogos las reconoció.

Nosotras las reconocemos vivas, más vivas que nunca. Las reconocemos entre nosotras, en lo que hacemos, cuando leemos las cartas que ellas escribían porque nosotras no sabíamos como dirigirnos. Y Azucena las hacía en su casa. Y Mary las hacía en su casa. Y nos las traían escritas a máquina, y cuando se la llevan a Azucena, ella tenía todo guardado en un bolso amarillo, de cuero descolorido, el marido lo quemó porque tuvo miedo. Y quemó mucho de nuestros principios y de nuestras cartas. Pero la dictadura no pudo ni este país silencioso, que sólo vivaba el mundial, no pudo apagar el grito de nuestras Madres porque nosotras seguimos y decidimos seguir esta lucha en que ellas nos acompañaron, nos acompañan siempre.

La marcha de los jueves, que no es una ronda, porque rondar es rondar sobre lo mismo. Marchamos y marchamos hacia algo. Cuantas veces habremos hablado con ellas qué significaba la educación, cuantas veces soñamos que los íbamos a encontrar. En esa época en que se las llevaron, todas esperábamos que nuestros hijos volvieran. Esther, a pesar de que su hija había vuelto, ella quiso seguir con las Madres. ¿Qué significaba eso? La solidaridad más absoluta, cuando había Madres muertas de miedo que nunca salieron ni aun hoy, y que hoy sacan un recordatorio en Página 12, pero que no salieron a la calle a ponerle el cuerpo a la dictadura, a que nos cagaran a palos, a que nos llevaran presas cada jueves. Por eso nuestras compañeras nos marcaron un camino que no vamos a dejar, que no vamos a negociar, que es el camino de la vida, de la vida de los hijos, de la vida de ellas. Pero como enseñanza única y absoluta: qué significa enfrentar una dictadura, qué significa dejar todo. Todas teníamos otros hijos, todas teníamos una casa, “pero qué es lo más importante” nos decían ellas, esto que estamos haciendo. La lucha para siempre y por siempre. Y este es el camino que hemos asumido las Madres.

No vamos a acompañar nada que tenga que ver con la muerte, vamos a respetar la decisión de las familias, pero no vamos a acompañar nada que tenga que ver con la muerte porque nuestro pañuelo que no lleva el nombre de un hijo, que dice `Aparición con vida de todos` es el pañuelo que representa a más de 200.000 desaparecidos de toda Latinoamérica. Y este pañuelo que representa esto tiene que seguir atado a la vida. Vamos a respetar a las hijas de nuestras compañeras y a los nietos a los que amamos y por los que seguimos luchando, porque el mundo que estamos armando es para ustedes chicos, no es para nosotras. Para nosotras ya no queremos nada, pero sí queremos seguir reivindicando a nuestras compañeras. La Casa de las Madres se llama Azucena, Mary y Esther, y si alguno cuando sale quiere fotografiarlo ahí está, desde hace tres años se llama Azucena, Mary y Esther.

Nosotras no luchamos por un desaparecido, luchamos por todos. Y ellas también nos lo enseñaron, porque si Esther se quedó, se quedó por eso, porque todos eran sus hijos. Y de ahí sacamos la socialización de la maternidad, de ese hecho concreto, de esa madre que nos señaló ese camino.

Las tres mejores Madres, a las que esta sociedad, los políticos de hoy y de antes, le deben no un monumento, no una calle; sino libros en las escuelas que enseñen quienes eran estas tres mujeres. Muchas Gracias.
Pueden preguntar lo que quieran, estamos para contestarles.

 ¿Por qué cree usted que los medios, algunos medios, no hicieron hincapié en esta noticia?

 Porque es muy duro para una sociedad que desaparezcan tres Madres, tres mujeres que buscaban a sus hijos, y hubo un silencio brutal. ¿Cómo lo van a justificar? ¿Qué es lo que van a decir? Que tuvieron miedo, qué es lo que van a decir. Entonces lo tapan y lo ocultan. Ahora mostraban los restos, todo lo que tiene que ver con la muerte les interesa, lo que tiene que ver con la vida es mucho más complicado. Y esto de socializar la maternidad y de ser madre de todos no es una cosa fácil. Porque tenés que dejar a tu propio hijo para juntarlo con los otros, que es lo que hacían los nuestros, que es lo que hacían estas tres madres. Enseñarnos a juntar a los hijos, y enseñarnos a juntarnos nosotras.
El primer día que fui a comer a la casa de Azucena, yo iba a comprar algo para llevar, y ella me alcanzó por el camino y me dijo “no, qué vas a hacer, en mi casa se come lo que hay`.

 Usted decía que la sociedad se había callado mucho tiempo y ahora está despertando de alguna manera.

 No, la sociedad todavía no despertó porque no ha hecho nada para reivindicar a las Madres que dieron la vida por sus hijos.

 Hoy se va a entregar una condecoración a una de las monjas que las acompañaron en esos primeros años.

 Nosotras la conocemos mucho, nos ha venido a visitar, nosotras a ella también. Y sigue trabajando con el mismo sentido que antes, pero las condecoraciones no sirven, acá lo que sirve es que los gobiernos, Filmus, que es el ministro de Educación a que los libros tengan esta parte de la historia. Qué pasó en el `76 y sobre todo qué hicimos las Madres, que pasó con estas mujeres que fueron secuestradas porque buscaban a sus hijos, qué pasó con este Ejército y esta Marina que sigue siendo la misma basura.

 Con respecto a las declaraciones que hubo en el día de ayer de Chiche Duhalde que sostuvo que su marido en el `83 fue acompañado por las Madres de Plaza de Mayo, ¿qué reflexión hace con respecto a este tema?

 En este lugar tan increíblemente serio, en este momento tan trágico para las Madres, tan fuerte para todos los que estamos acá, esa mujer no tiene lugar.

 Hebe usted hablaba de los homenajes”¦

 Creo que el homenaje es esta Universidad donde se van a hacer unas clases sobre estas tres Madres para que se las conozca más. Las Madres estamos invitadas a dar clases en las universidades de Napoli para contar lo que hacemos. No en las universidades de nuestro país. En las universidades de nuestro país hay un colador para invitar. Si vos vas a hablar de la reivindicación de las compañeras que dieron su vida ya es más complicada. Sin embargo vamos a dar clases durante ocho días en todas las universidades de Napoli. Y esto haría falta en este país. Acá se invita a lo más “potable”, pero las Madres que hemos reivindicado a nuestros hijos como revolucionarios y a nuestras compañeras, eso ya es más difícil que lo acepten.

 Respecto de la aparición de cuerpos, ustedes como madres ¿no tienen la necesidad de encontrarlos? Tiene que ver con la verdad”¦

 No. La verdad ya la sabemos, no precisamos que aparezca un muerto para saber lo que pasó. Nosotras dijimos que nuestros hijos iban a estar desaparecidos para siempre. La socialización de la maternidad tiene que ver con eso, ser Madres de todos es no volver al individualismo. El capitalismo acá se unió con Estados Unidos para llevarse todo, para expropiarnos, mandaron los Ford Falcon para secuestrar, mandaron el dinero, mandaron las armas, prepararon a los milicos en la Escuela de Panamá y de las Américas. Y después el capitalismo inventó que cada una se ocupe de su hijo. ¿Qué es esto de las Madres todas juntas? ¿Qué es este colectivo de mujeres? Que cada una se ocupe de su hijo, un muerto, una reparación económica y un monumento. Nosotras dijimos no, esto no lo queremos. Primero porque todos no van a aparecer. ¿Por qué vamos a aceptar de a uno? Si nosotras somos Madres de todos. Desde el principio, una vez Azucena dijo “si aparece uno será el hijo de todas”. Por eso nosotras rechazamos todo lo que tenga que sea individual, por eso rechazamos la reparación económica. No hay plata para reparar el asesinato.
Y nuestros hijos, donde hayan caído, peleando, luchando, asesinados, destrozados, ahí van a quedar porque están con sus compañeros.
Para nosotras el encuentro más importante es el de cada jueves en la Plaza, en la marcha. Y esta Asociación lo decidió hace muchos años, desde 1984 decidimos que no vamos a aceptar nada de lo que el capitalismo ofrezca. Monumentos, calles, no. ¿Qué pasa cuando hay nombres de estudiantes? Cincuenta estudiantes en arquitectura, parece que se los llevaron por arquitectos. No dicen nada de que se los llevaron por revolucionarios, por haber enfrentado una dictadura feroz, por haber enfrentado al capitalismo, por haber creído en el socialismo. Eso es lo que reivindicamos las Madres y quien reivindica al socialismo no puede reivindicar un muerto.
Nosotras no hablamos de los temas personales, porque no es que me pasó a mí. O a Cota, o a Juanita, o a María. No. Esto le pasó a la sociedad. Nuestros hijos dieron la vida por este pueblo. Y la dieron con una generosidad absoluta, y nuestras compañeras también. Porque no es que Azucena no sabía que si ponía el nombre y la dirección en una carta la iban a ir a buscar, pero se arriesgaba y lo hacía. ¿Cómo podemos ser individualistas nosotras? De ninguna manera. La lucha individual no es para el socialismo que queremos las Madres.

 La aparición de los cuerpos confirmó el círculo de los Vuelos de la Muerte, ¿usted qué opina de eso?

 Ya aparecieron otros de los Vuelos de la Muerte. No son los primeros. Son los de las Madres y esto es lo pesado. Son las tres Madres que nunca aparecieron, de las que no se habló y no se sabía cómo había sido el círculo, y ahora se sabe. Pero no es que necesitamos esto para condenar, de ninguna manera. Para condenar el sistema capitalista, a Martínez de Hoz y a toda la lacra de políticos, sindicalistas, curas, monjas y obispos no se precisa que aparezcan los muertos. Lo que tiene que aparecer es la decisión política de decir vamos más al fondo. Y no que todo quede parado cuando denunciamos que la Pepsi prestaba los galpones, que Coca Cola prestaba los camiones, que el Papel Ledesma secuestraba, cuando paran eso te das cuenta que todavía la decisión política no está tomada. Si Duhalde no va a la cárcel por el asesinato de Kosteki y Santillán no está tomada la decisión política. Por más que digan que Duhalde es el padrino, como hace años lo decimos las Madres.

Si no hay más preguntas, les agradecemos mucho que hayan venido, les agradecemos a los nietos de nuestras compañeras que están acá. Vamos a seguir en lo mismo que hemos hecho hasta ahora”.



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