30/12/2017

El mejor regalo siempre lo traen las Abuelas

abuelas.jpgLas Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la restitución de la nieta nº 127. No se conoce el nombre ni apellidos que le dieron los apropiadores, pero sí la identidad de sus padres, aún desaparecidos. Es la hija de María del Carmen Moyano y Carlos Poblete, dos militantes montoneros secuestrados y desaparecidos por la dictadura en abril de 1977. Por Pablo ‘Pampa’ Sainz | El Salto.


“Hace pocos días pudimos anunciar la restitución de la nieta 126, que está con nosotros ahora. Hoy cerramos el año, en nuestro 40 aniversario, con otra noticia feliz: el encuentro de la nieta 127, a quien podremos conocer pronto para abrazarla y acercarle a su historia”, expresó Carlotto con una sonrisa enorme.

La presidenta de Abuelas estuvo acompañada por las tías materna y paterna de la nueva nieta, Adriana Moyano y Elsa Poblete. También estaban presentes Adriana Garnier Ortolani, quien recuperó su identidad hace apenas unos días, y otros nietos recuperados, como Horacio Pietragalla, Victoria Montenegro, Catalina de Sanctis Ovando o Juan Cabandié, entre otros.

Las familias biológicas fueron avisadas de la noticia el viernes 22, a través de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad. Ahora toca aguardar el momento del reencuentro. “Esperamos 40 años para saber que andaba por acá. ¿Cómo no vamos a esperarla a ella a que se acomode ante semejante noticia?”, dijo Adriana. Palabras que secundó su cuñada, Elsa: “Que ella ponga la hora y el lugar para encontrarnos, para hablar de amor, como dice la canción, de amor de familia”.

“No sabemos ni siquiera su nombre, pero nos colma la alegría de saber que existe, que está ahí, era lo que más queríamos. Ahora que ella se tome el tiempo para pensar, para reconstruir su historia. Acá estaremos para abrazarla cuando ella quiera”, afirmó.

La familia apropiadora, según denunció Carlotto, se trata de un matrimonio que vive en la provincia de Mendoza -la misma de donde era oriunda María del Carmen- “y está vinculado al terrorismo de Estado”. Desde el Ministerio Público Fiscal se indicó que la partida de nacimiento de la nieta no tiene la firma de ningún profesional sanitario, sino que se hizo mediante un procedimiento de “inscripción por testigos” y fue inscripta en julio de 1977.

“El MPF solicitó que se impute a los apropiadores y a uno de los testigos por la sustracción, retención y ocultamiento de una menor de diez años; alteración del estado civil de una menor de diez años; y la falsedad ideológica de documentos públicos destinados a acreditar la identidad”, detalla el comunicado oficial del Ministerio.

Abuelas cierra el año con seis nuevas identidades recuperadas. Historias que habían sido truncadas por la violencia de la dictadura. Hombres y mujeres que hoy tienen entre los 35 y 45 años y que vivieron gran parte de su vida con dudas razonables sobre su identidad.

En la web de la organización puede consultarse el listado de chicos y chicas nacidas en cautiverio y también el de los casos resueltos. El primero, en 1978, se trata de Emilio Damián Gines Scotto.

La historia familiar

María del Carmen Moyano nació en la ciudad de Godoy Cruz, provincia de Mendoza, el 9 de mayo de 1954. Era la tercera de cuatro hermanos y la apodaban “Pichona” o “Gorda. Estudió Farmacia y Bioquímica en el Instituto Maza de Mendoza y comenzó a militar en la villa San Martín [las villas en Argentina son barrios de chabolas] con un sacerdote, el padre Pedro, también desaparecido por la dictadura. En la villa se instaló un dispensario y daban apoyo escolar.

Cuando allanaron su domicilio decidió mudarse a la ciudad de San Juan, donde conoció a Carlos, nacido allí el 2 de noviembre de 1944. Él pertenecía a una familia numerosa -tenía once hermanas mujeres-, lo apodaban “Tula” y había estudiado Ingeniería Civil.

“La pareja compartió militancia en la organización Montoneros. Luego de seis meses de novios, decidieron vivir juntos. Entre abril y mayo de 1977, María del Carmen y Carlos fueron secuestrados en Córdoba. Ella estaba embarazada de entre ocho y nueve meses. La pareja fue vista por supervivientes en el centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba. Luego María del Carmen fue trasladada a la ESMA, donde dio a luz una niña. De acuerdo con los testimonios de sobrevivientes de ese campo de concentración, el parto fue atendido por el médico represor Jorge Luis Magnacco”, detalla el comunicado de Abuelas.

Magnacco es uno de los nombres más conocidos en los testimonios e investigaciones por el robo de bebé dentro del principal centro de detención de Argentina, la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). En los años 90 fue el primer represor escrachado por la agrupación Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS).

Pese a estar condenado en varias causas por el “robo sistemático de bebés durante la dictadura militar”, a principios de los años 2000 gozó del beneficio del arresto domiciliario, el cual violó y volvió a la cárcel.

Recientemente, fue condenado en la llamada causa ESMA, pero por la unificación de penas con otras sentencias anteriores, se vio beneficiado al haber cumplido dos tercios de su pena.

“Una de cal y otra de arena”

Hasta en las historias más bonitas, siempre hay un “pero”. Y la alegría por la nieta recuperada se ha visto enturbiada por la decisión del Tribunal Oral Federal nº 6 de La Plata, de dar el beneficio de la prisión domiciliaria al ex policía condenado por genocidio Miguel Etchecolatz, quien a partir de ahora podrá retirarse a su casa en la ciudad balnearia de Mar del Plata.

“Una de cal y una de arena”, dijo Carlotto, y aclaró que “él sabe dónde están los nietos, sabe dónde están sus padres. Es inesperado el beneficio e impensado que este personaje siniestro esté en la calle, trataremos de impedirlo”, adelantó.

La noticia de este beneficio causó conmoción, dado que para la opinión pública está vinculado a la desaparición de Jorge Julio López, ocurrida el 18 de septiembre de 2006, cuando era uno de los principales testigos en los juicios llevados en su contra por delitos de lesa humanidad, y que determinaron con su condena a prisión perpetua.

Además, según reveló este 29 de diciembre el diario Página 12, la decisión adoptada por el Tribunal citó sólo una parte del informe sobre el estado de salud de Etchecolatz realizado por los peritos médicos, obviando las conclusiones, en donde los facultativos se pronunciaban contra su puesta en libertad.

“Es un paciente de avanzada edad, tiene y transtornos neurológicos que alteran la estabilidad, hipertenso, no requiere internación, es autovalido parcial y no es un incurable por eso no se comprendería dentro del artículo 32”, dice el informe pericial, en referencia a no dar el beneficio de arresto domiciliario en virtud de la llamada ley del 2×1, que permite hacer un nuevo cómputo de la pena.

Etchecolatz fue director de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires entre marzo de 1976 y finales de 1977. Tuvo a su cargo el funcionamiento de los 21 centros clandestinos de la provincia de Buenos Aires.



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