01/08/2017

Sientan en el banquillo a policías que golpearon a un trabajador

tapa-3304.jpg Fue en octubre del año pasado. En una estación de servicio de Benavídez, zona norte de Buenos Aires. El video se viralizó rápidamente por las redes sociales y noticieros. En él se ve a José Ojeda, un repartidor de harina, en el suelo, con la cabeza ensangrentada, y sujetado violentamente por el cuello por el chofer del Centro de Operaciones de Tigre (COT), Héctor Eusebio Sosa. El golpe en la cabeza se lo había producido con un culatazo el sargento de la Policía Bonaerense Gustavo Castillo. ¿El motivo? El repartidor de harina les había pedido a los dos policías que por favor corran su patrullero para poder seguir trabajando. La respuesta, como representantes de las fuerzas represivas del Estado, fue la violencia y detención del trabajador. Luego se supo que Héctor Sosa tenía en su prontuario haber fusilado a tres jóvenes entre 1999 y 2006, en claros casos de gatillo fácil. El miércoles 2 y viernes 4 de agosto se sentará en el banquillo a los dos oficiales por el hecho. El espacio antirrepresivo “Chau COT” convoca a marchar ambos días a las 10 desde la estación de San Isidro a los tribunales (Ituzaingó 340) para “exigir cárcel común y efectiva para la policía que responde a Sergio Massa y María Eugenia Vidal”. Por ANRed.


El hecho ocurrió el año pasado en una estación de servicio de la localidad bonaerense de Benavídez, a la altura del cruce de las rutas 9 y 27. Y fue filmado por un vecino, que aportó la prueba principal en la causa. El repartidor de harina José Ojeda les había pedido a los policías Héctor Eusebio Sosa (chofer e inspector del COT de Tigre y Gustavo Castillo (sargento de la Policía Bonaerense) que por favor corran el móvil policial, para que él pudiera seguir con el reparto de harina. Sin mediar palabras, la respuesta violenta del sargento Castillo fue golpear al trabajador con un culatazo en la cabeza, lo cual le generó una grave herida cortante y sangrante. A su vez, el chofer del COT Héctor Sosa lo inmovilizó violentamente aplicándole una llave en el cuello. Luego, el trabajador fue detenido por “resistencia a la autoridad”.

Por los golpes que le propinaron Sosa y Castillo, José tuvo lesiones de más de un mes de recuperación como herida cortante en cuero cabelludo; – denuncian en un comunicado las organizaciones antirrepresivas nucleadas en “Chau COT” – equimosis en hombro izquierdo; escoriaciones lineales en el cuello; equimosis en zona temporal, en pómulo y puente nasal, y fractura metafisiaria distal de peroné. Y a pesar de todo esto, Ojeda fue detenido junto a tres compañeros que intentaron defenderlo por el clásico “resistencia a la autoridad”.

La integrante de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), María del Cármen Verdú, se constituyó en la abogada de Ojeda en la causa contra los dos policías. Éste miércoles 2 y viernes 4 sentarán en el banquillo de los acusados a los dos efectivos, y desde “Chau COT” convocan a marchar los dos días a las 10 desde la estación de San Isidro a los tribunales (Ituzaingó 340) para “exigir cárcel común y efectiva para la policía que responde a Sergio Massa y María Eugenia Vidal”.

Y sostienen desde el espacio antirrepresivo: “estamos seguros que sin la amplia solidaridad de clase que hubo con José Ojeda no podríamos haber llevado a estos represores al juicio, ya que fue muy importante la actitud de un vecino de haber filmado el momento en el que José fue agredido, como la actitud de los compañeros que intercedieron para que no le sigan pegando y que después salieron como testigos para poder fundamentar la denuncia. Pero también sabemos que Sosa y Castillo hoy vayan a juicio es resultado de la organización y la lucha, de la gran movilización popular que se hizo el 21 de octubre al municipio de Tigre, donde se logró que Héctor Eusebio Sosa sea separado del Centro de Operaciones de Tigre”.

Los prontuarios de los policías

Al Inspector del COT, Héctor Eusebio Sosa lo conocen como “el paraguayo”. En su prontuario policial figura haber fusilado a tres jóvenes entre 1999 y 2006, en claros casos de gatillo fácil, y siempre fue absuelto por la justicia.
El 6 de Febrero de 1999, junto a otros policías, Sosa corrío por los pasillos de la Villa 25 de la localidad de San Fernando a dos jóvenes de 15 y 17 años. Los jóvenes, que estaban desarmados, se escondieron en la cocina de una vecina. Los policías entraron violentamente y los descubrieron. A pesar de que Víctor Manuel Vital, de 17 años, les gritó “no tiren que me entrego”, fue fusilado de cuatro tiros que le impactaron en el tórax, la cabeza, la axila y el último en la mano con la que se cubría la cara. Por éste crimen de estado Sosa quedó impune, y además fue premiado con un ascenso a sargento en el 2002.

Siendo sargento, la nochebuena de 2006, vació su cargador y siguió disparando con el arma de su compañero, contra los jóvenes Jonathan Lorenzo, de 19 años, y Jorge Andrés Martínez, de 24 años, que iban en moto con un tercer chico, en el marco de una persecusión en patrullero, en la cual realizó más de 20 disparos, tres de los cuales terminaron en las espaldas de Jonathan y Jorge, y otro tres en la espalda del tercer chico, aunque éste último sobrevivió.

Desde “Chau COT” aseguran que “Sosa es la gran prueba de que la represión es política de Estado y la impunidad que te da tener un uniforme por eso no podemos dejar de remarcar que también quien golpeó a José Ojeda fue Gustavo Leonel Castillo un sargento que pertenece a la maldita Policía Bonaerense, que es la fuerza que más pibas y pibes asesinó, es la policía responsable del asesinato de Luciano Arruga y de la desaparición de Julio López , es quien dirige y protagoniza el crimen organizado y es la misma policía que hace solo un mes casi le quita un ojo a Bruno López en el barrio de Las Tunas de un disparo”.

Asimismo, señalan y anticipan que el Tribunal N°3 de San Isidro ““ donde tendrá lugar el juicio ““ es históricamente un garante de la impunidad policial: “Tiene una largo historial otorgándole impunidad a los represores de nuestra clase. En el 2005 absolvió al mismo Sosa por el asesinato del “Frente” Vital. Dos años antes condenó a la pena mínima y a uno sólo de los policías que durante una persecución con más de 30 patrulleros y 100 disparos, mataron a Alejandro Levickas y un ladrón que huía. En 2005 absolvió al policía que disparó en Villa Loyola y mató a la nena Florencia Ramírez que miraba TV en su dormitorio. Condenó a la pena de 3 años de prisión en suspenso al policía federal Pablo Alcides Barros, que en una fiesta de 15 mató por la espalda a Carlitos Bustamante de 21 años, cuando el pibe se iba, después de reprocharle al policía que anduviera disparando tiros al aire”.



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