13/02/2007

“El documental es una razón de Estado y no de mercado”

doca.jpg“Somos documentalistas, tenemos una idea, una cámara y queremos un subsidio para poder filmar y mostrárselo a la gente”. Esta meta parece fácil de realizar, pero en la Argentina no lo es. Por eso se formó Doca, una asociación independiente de cineastas que lucha para que el documental tenga su lugar. ANRed diálogo con dos de sus integrantes, Ernesto Ardito y Virna Molina, quienes, además, afirmaron que “los fondos que tiene el INCAA pertenecen al pueblo argentino. Es parte del dinero que debe ir destinado al apoyo, a la producción y a la difusión del cine nacional”.


En una ficción suele existir “una realidad” que es construida, por lo general, bajo el lente creativo de su autor, quien juega a armar y desarmar una historia para que unos personajes la representen y así generar un producto lo más verosímil posible. En cambio, en un documental, esa “realidad” emerge como resultante de un acontecimiento real que el ojo de su realizador convierte en un testimonio que sirve como prueba de lo que muchas veces se trata de distorsionar o directamente encubrir. Sucesos, hechos, distintas vidas son las que claman por ser develadas e investigadas.

“Hay algo muy conflictivo en el documental dado que tiene un contenido social y político muy fuerte”, afirma Virna Molina, quien junto a Ernesto Ardito (ambos responsables de las realizaciones de la ya mítica “Raymundo” y de “Corazón de Fábrica”, esta última a punto de estrenarse y que pondrá en foco la lucha de los obreros de Zanón) integran Doca, una asociación independiente recientemente formada por 80 cineastas que busca que el Estado argentino apoye legítimamente la realización documental a través del INCAA, generando políticas para su efectivo desarrollo y presencia.

Aunar luchas: ese el es objetivo de Doca. Al escuchar la palabra de Ardito no parecen quedar dudas. “Había una necesidad latente de juntarse, de hablar de objetivos y necesidades en común, pero no sólo desde lo productivo sino también desde la discusión teórica. Hasta ahora los documentalistas lo hacíamos de forma individual; para que nuestras películas pudieran estrenarse, para conseguir una sala o algún tipo de apoyo del Instituto o de otros lados”.

 ANRed: Concretamente ustedes tuvieron hace poco una reunión decisiva con el INCAA, ¿qué acordaron en ella?

 E.A: Por un lado planteamos que se subsidien más producciones documentales. De diez que están surgiendo que pasen a sesenta. Pero también buscamos modificar el modo con que el INCAA se encuentra con estas producciones. Es decir, el cine documental independiente tiene un modo de producir: precisa el dinero antes de comenzar a filmar y el INCAA te lo da después. Por eso, queremos que se manejen como lo hacen las fundaciones que subsidian documentales en el exterior que te dan un 70 por ciento al comienzo y un 30 por ciento después.

 V.M: Aparte, estamos hablando de mucha plata, de más de 45 millones de peso, que el año pasado fueron a parar a la producción cinematográfica. Y si uno ve las realizaciones que hubo y la repercusión que tuvieron, está más que claro que se debe revisar los criterios de selección que tienen los comités para decir cuál es el proyecto que va. Además, solicitamos un jurado independiente que sea exclusivo para los proyectos documentales y que esté integrado por representantes de los distintos sectores del cine documental y no estamos hablando sólo de realizadores, productores y técnicos, sino también de investigadores, historiadores, gente vinculada al cine documental. Pero, aparentemente, nos afirmaron que esto va a cambiar, dado que ahora tienen una necesidad urgente de apoyar al documental. Que era algo que ya estaban evaluando por el desarrollo que el documental estaba teniendo, que había superado la estructura que tenían para el subsidio y la difusión. Así que ahora tendrían una política de apoyo al documental. Pero esto hay que tomarlo con pinzas.

 ANRed: ¿Qué pasa una vez que se logra el subsidio con el tema de la exhibición del documental?

 E.A: Paralelamente al plan de fomento, estuvimos trabajando un plan para la exhibición. De la propia experiencia que tuvo cada realizador para exhibir su película independiente en el país nos dimos cuenta que hay un montón de espacios, pero que les hace falta un subsidio muy chiquito para poder existir. Y son espacios que si no estuviera la gente de esa ciudad o de ese pueblo no podría ver documental. Entonces, con el subsidio para exhibición proponemos también que se haga un concurso o que se presenten diferentes espacios que consideren que pueden llegar a exhibir documentales de forma continua y que el Estado los financie con un pequeño subsidio para comprar un proyector o lo que les haga falta.

 V.M: Con el tema de la exhibición, al ver que después de 2001 se creó un circuito alternativo de difusión en espacios como asambleas, fábricas recuperadas, bibliotecas populares, centros culturales, planteamos la creación de un fondo de subsidio a la difusión del cine documental para esos lugares o los que puedan surgir.

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 ANRed: ¿Cómo fue la convivencia entre los distintos documentalistas de Doca?

 E.A: Al comienzo hubo dos tendencias que se generaron naturalmente. Una que hacía cine social, política, y la otra que era un poco más industrialista, que veía el costado más de mercado. Entonces, no pudieron convivir. Nosotros, con el plan de fomento, buscamos democratizar y redistribuir mejor los fondos del INCAA para el documental. Lo único que pedimos es un concurso libre e igualitario para todos; que cada uno- de acuerdo a su capacidad intelectual y creativa- tenga las mismas condiciones para poder filmar. La otra línea no quiso saber nada porque les convenía que siga siendo para poca gente, dado que ya tenían generado un lobby.

 ANRed: ¿Cuál es el valor que posee o que debería tener el género documental dentro de una sociedad?

 V. M.: Fundamentalmente el documental apela a diferentes subjetividades de la existencia. Plantea cuestionamientos y no sólo desde lo político social, sino también desde lo científico, desde lo artístico y desde muchos puntos de vista. La esencia del documental no está regida ni por la industria ni por el mercado, sino por el hecho de contar historias y de ampliar las miradas que hay sobre la realidad.Impulsando al documental independiente se estarían abriendo nuevos caminos, nuevas formas de lenguaje y miradas que hoy desconocemos. Y la mayoría de los documentalistas estamos para eso; no para aumentar la calidad técnica acrecentando el monto asignado a cada documental y manteniendo una elite. Somos una asociación de documentalistas pero no defendemos los derechos de los asociados a Doca, defendemos los derechos de todos los documentalistas, estén asociados a Doca o no.

 E. A.: El cine documental no es una razón de mercado sino de Estado. Tiene una producción de un gran aporte cultural y de debate político social que no sólo hace al desarrollo cultural de una sociedad en un momento determinado, sino que también sirve como legado para futuras generaciones. Y nosotros, que trabajamos en el cine documental con películas históricas y con material de archivo, nos damos cuenta de cómo el siglo veinte pudo contarse de alguna manera gracias al archivo visual que hay.

 ANRed: ¿Y por qué les parece que el documental por lo general suele ser resistido a la hora de su financiación?

 V.M: Creo que esto se debe a que gran parte de los documentales que se hacen y que han tenido mucha repercusión hablan cuestionado al Gobierno, a las estructuras del poder y al sistema en que vivimos. Por eso, es complicado que ese propio sistema subsidie a ese cine. La realidad que nosotros planteamos desde Doca y que discutimos es que los fondos que tiene el INCAA son los fondos de todo el pueblo argentino. Es parte del dinero que tiene que ir destinado al apoyo, a la producción y a la difusión del cine nacional

 ANRed: ¿Cuál es la justificación que venían encontrando desde la parte oficial para apoyar a grandes producciones y no así a los documentales?

-V.M: La justificación del Instituto hacia apoyar grandes producciones como “Paturusito” o “Bañeros 3” es que generan mucha fuente de empleo en la industria. Pero habría que ver si 60 películas documentales generan menos o más empleo que 2 o 3 producciones. Además, venían sosteniendo que la gente no estaba interesada en ver documentales, que carecían de interés del público. Pero hoy esto es refutable, se ve en las películas que están saliendo con una difusión independiente y que tienen más convocatoria que películas que vienen con un apoyo tremendo. Ya ese argumento no lo pueden sostener.
Gracias a la presión de los documentalistas, más la importancia de los festivales del exterior que están cobrando las distintas realizaciones y la misma devolución de la gente, hicieron que el Instituto comenzara a escuchar y abrir un espacio, pero por la fuerza
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 ANRed: Al no venir contando con el apoyo del INCAA para realizar sus producciones, ¿cómo se las arregla un realizador independiente?

 E.A : Por lo general, uno tiene que caer en un productor que te pone la plata para luego recuperar ese dinero. Y ese productor tiene la libertad de limitarte el contenido de la película. Pero el documental no está obligado a dar ganancia. Su aporte es otro a la sociedad. Por eso, el rol del Estado para apoyarlo debe ser fundamental.

 V.M: Asimismo, existen pocas casas productoras grandes y con capacidad de invertir en un capital total para hacer una película. Además, tienen una línea política y hay películas que no las van a apoyar. Ni van a hacer los trámites para que dentro del Instituto consigan un subsidio. Eso es clave. O, si lo hacen, ponen concesiones grandes como cortar parte de las películas o modificar el guión. Las grandes financiadoras también van marcando como debe ser ese documental. Cuando uno viaja a los festivales de cine documental internacional, hay un patrón común: todas las películas parecen hechas en serie, a excepción de un par. Entonces, uno se pregunta cómo puede ser que una película hecha en la Argentina tenga el mismo formato que una hecha en la India o en Estados Unidos. Aparte hay ciertos festivales que van marcando la tendencia que tiene que tener el documental para que sea vendible, exitoso y gane premios.

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 ANRed: ¿Y cuál es esa tendencia?

 V.M: Lograr documentales que deslumbren en cuanto a la puesta de cámara, en cuanto a la iluminación y en todo lo que tenga que ver con la estética. Pero que se vayan vaciando de contenido. Buscan vaciar el punto de vista, que se rescate la realidad en estado puro, sin manipulación ni intervención del realizador. Y esto no es real, porque siempre hay una manipulación. El sistema pretende un punto de vista apolítico, sin intervención, que no se planteen propuestas ni interrogantes, simplemente mostrar, esbozar. Casi como un fresco naturalista de la realidad. Y lamentablemente el monopolio de la producción comienza a apuntar en esa línea haciendo que las películas se tornen aburridas, cuadradas, bellas estéticamente, pero sin sentido. Y a la vez que vayan logrando la estructura de la publicidad. Y el origen está en los medios de producción. Por eso, si ponemos al género documental dentro de la dinámica del mercado, automáticamente lo destruimos hasta generar un híbrido, que después sí no va a generar interés en el espectador.

 E.A: También está bueno que el documental se escape de las leyes del mercado y se pueda financiar mediante becas o algo que permita mucho más la libertad de producción. Porque una película de ficción se puede filmar en dos meses. Pero en un documental, uno tiene que estar tres o cuatro años conviviendo con la historia o con los personajes, tiene que esperar los tiempos del conflicto que está desarrollando. Y eso tiene que ser aislado del apuro del mercado.

 ANRed: Doca estuvo presente en la marcha del 20/12 por los cinco años de 2001, ¿cómo vivieron esa experiencia?

 E.A: Y… me acuerdo que uno veía en la televisión que no pasaban ninguna imagen de lo que fue la represión en Plaza de Mayo. Y como nosotros las exhibimos ahora en la pared del Cabildo. Imágenes que fueron registradas por documentalistas en ese momento. Entonces, la comparación es evidente y como la televisión quiso borrar la historia. Ahí, también uno se da cuenta del rol que tiene el documental. Que es un documento que va a contar la verdad. Imagínate que hoy se pudiera ver una filmación de las huelgas en la Patagonia, lo que sería ese material. Esa es una de las razones del documental, más allá de lo creativo y de las demás cuestiones.

Mariano Minasso


Las fotos de la nota son de la actividad de Doca del 20 de diciembre de 2006 en el Cabildo, donde se proyectaron imágenes del 19/20.



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