03/01/2007

“Buscamos recuperar la cultura que se quiso aniquilar”

tand1.jpgTa’AndandÓ es un grupo de música latinoamericana que rescata los orígenes y la esencia de los pueblos originarios. ANRed fue a escucharlos y luego conversó con uno de sus integrantes, quien no sólo habló sobre la formación y los inicios de la agrupación, sino que también reflexionó sobre la importancia de los cantos populares, de esas voces que se niegan a extinguirse y que luchan por mantener su cultura ante los dominadores que pretenden acallarlas para siempre.


Aplausos y ovaciones para que no se vayan. Ellos, Ta’AndandÓ, se despiden sabiendo que volverán por una última canción. El público también lo sabe, pero el ritual de los recitales suele funcionar de esa manera y no es fácil poder alterar sus costumbres. Por suerte, en lo demás, este grupo deja volar al máximo la creatividad escapándole a los lugares preestablecidos del género, lo que le permite lograr las más armoniosas y originales melodías mediante la combinación de exóticos y, a la vez, autóctonos instrumentos. Pero dejando en claro que la música no está aislada de los procesos culturales, sociales y políticos. Al menos no esta música.

Canciones populares y latinoamericanas fueron las que se escucharon e interpretaron en escena. Melodías, colores que fusionan raíces indígenas, africanas y europeas. Voces que se niegan a callarse y a doblegarse ante los conquistadores victoriosos que mediante su poder pretenden extinguirlas y condenarlas al olvido absoluto.

“Se trata de recuperar lo que se quiso aniquilar. En muchos de los textos se pueden encontrar los rastros de los negros que fueron esclavizados. Se encuentran ritmos que tienen que ver con la música africana que ahora es criolla porque se mezcló con lo europeo”, nos cuenta, ni bien se baja del escenario, Daniela Schillaci, una de las integrantes de la agrupación, encargada de ejecutar la flauta traversa, además de rotar en los coros, tocar la percusión y el sikus.

Múltiples roles son los que desempeña esta joven, tantos como el resto de sus acompañantes, quienes una vez de iniciado el trayecto no se detienen más y, lo que es más importante, no permiten que nosotros, los espectadores, lo hagamos. Se aspira, según invita el programa del show, a realizar un viaje imaginario que va de los sones cubanos a los vientos andinos, del Perú negro al samba reggae del Brasil.

Todo un recorrido que Ta’AndandÓ viene realizando desde hace algunos años. En el camino fueron atravesando distintos quiebres y modificaciones, desde un cambio de nombre del grupo, obligados por la decisión de un antiguo compañero que con su partida decidió llevárselo con él, hasta el recambio de varios de sus músicos. Pero lo que nunca modificaron fue su esencia latinoamericana y popular. Algo que una vez que se rescata no vuelve a abandonarse.

 ANRed: ¿Cómo surge la idea de empezar a tocar música latinoamericana?

 Daniela Schillaci: Teníamos un compañero en la primera de las formaciones que era chileno y que nos invitó a tocar esa música. Yo venía de tocar folklore del altiplano, tocaba sikus, quenas, tarkas, todos instrumentos del altiplano argentino-boliviano, además, de la flauta. Y así empezamos; con Perú, por ejemplo, primero escuchamos el ritmo que nos gustó mucho y enseguida lo estudiamos, después recolectamos información de la zona, de lo que pasaba culturalmente, de cómo nace. Luego, seguimos con esta metodología con los demás países.

 ANRed: ¿O sea, que no sólo tocan la música, sino que también se involucran con ella desde sus orígenes?

 D.S: Eso fue cerrando cada vez más. En un principio estábamos más centrados en el estudio musical, pero hace un año y medio nos llamaron de un programa de radio para que habláramos de la música latinoamericana. De cómo se usaba el canto. Y ahí empezamos a profundizar lo que ya sabíamos, a meternos cada vez más en lo que pasaba a escala social y cultural. Aparte, comenzó a ayudarnos una musicóloga de la cual sacamos muchos datos. En el caso de Perú, nos brindó una investigación de las etnias africanas, no es lo mismo cuando traían directamente esclavos de África que de otras zonas de América; y si fueron aniquilaron o si esa cultura pudo sobrevivir de alguna manera. Acá, por ejemplo, la cultura negra casi no sobrevivió y en otros lugares sí.

 ANRed: ¿Pensaron en componer sus propios temas?

 D:S: Sí, pero todavía no lo concretamos. Estamos ahí. Lo que hacemos es escribir los textos, los poemas que leemos en escena y que le dan la esencia al espectáculo. Lo primero que hacemos es escuchar algún tema que nos gusta y empezamos a investigar y a armar el arreglo, pero siempre intentando respetar las instrumentaciones. Con respecto a lo que es Perú, tocamos casi todo con cajón y con la idiosincrasia de lo que se canta, con su ideología. Igual tenemos algunas cosas compuestas que andan dando vueltas, hay una composición mía que tiene la onda de lo que es la murga uruguaya. Después, hay otra que compuso otro compañero, Jorge Rodríguez, que es de folklore, pero les faltan las instrumentaciones, armar como suena. En realidad, cuando yo pienso lo hago en forma de estructuras, las imagino a las canciones para realizarlas arriba del escenario con todos sus acompañamientos para situarlas y situarnos en su contexto original.

 ANRed: ¿Cómo nace el concepto de viaje que introducen en su último espectáculo?

 D.S: Nace como una cuestión anecdótica en donde yo presento a los integrantes del grupo e invito al público a viajar a través de la música. Porque para mí es eso, acercarse a un lugar de otra forma, desde lo musical. Y al estudiar el llano de Venezuela, cómo hace el llanero para cuidar los animales, uno visualiza un lugar, una manera. La idea del último show fue ver como lográbamos mediante la música y los textos transportar a la gente al lugar de origen.

 ANRed: ¿Qué lugar te parece que ocupa la música popular?

 D.S: Me parece que ahora está teniendo más difusión y atención por parte de la gente, pero habitualmente hay mucho desconocimiento. Se trata de un circuito muy cerrado en donde somos varios los que tocamos la misma música y nos vamos escuchando entre nosotros. Por lo general, la mayoría de la gente nos desconoce y cuando viene y nos escucha se queda asombrada, porque no tenía idea de que existíamos.

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 ANRed: ¿Y qué crees que le aporta a la gente este tipo de música?

 D.S: Primero que nada, logra sacarla de lo más comercial y de lo que te encajan en los medios todo el tiempo y que te hacen creer que es popular o que es folklórico y que respeta la cultura de una zona y en realidad no lo es. Muchos escuchan música latina o salsa y piensan que es del folklore latinoamericano. Y no, la salsa es un híbrido que fue tomado así y todos los músicos tocan lo mismo y de la misma forma. Y no es lo mismo un rum que una rumba, tiene otra cadencia, otra forma de usar los instrumentos. Hay mucho de improvisación en la música popular. Los soneros cantan e improvisan coplas, que eso también se ha perdido y es lo que te posibilita abrirte la cabeza. No escuchamos a un Ricky Martín improvisando una copla acerca de la realidad social. La idea es rescatar la parte cultural, lo que más nos identifica y nos acerca a lo más latino que es una mezcla de razas y culturas.

 ANRed: Pareciera que desde los sectores más tradicionalistas esa mezcla no es tan aceptada, ¿no es cierto?

 D.S: Hay una confusión acerca de lo que es un canto popular, porque uno al ir a cualquier pueblo ve que están improvisando chacarera, hay una fiesta popular. La gente toca y no sé está preguntando si es más o menos argentino o boliviano. Porque no hay una división jerárquica. Es lo mismo Jujuy que Bolivia, en toda esa zona del altiplano hay muchos temas que se tocan de la misma forma, que tienen los mismos festejos. Pero los sectores más tradicionalistas, en cuanto al folklore, creen que si uno no se pone el poncho o si no se viste de gaucho no puede tocar la chacarera. Se crea un círculo cerrado que mide si uno es más o menos argentino o que divide a los porteños del resto de los argentinos. Es como si dijeran: si vos cantas chacarera sin el poncho no sos argentino y eso no es folklore. Pero el folklore está vivo y permanentemente cambia y va a seguir cambiando. Dentro de 30 años no va a hacer lo mismo y esta bien que así sea.

 ANRed: ¿En cierta forma es una manera de cerrarse y desprestigiar a las nuevas formas de cantos populares?

 D.S: Son como formas de dogmatismo y el dogmatismo, lo cerrado, siempre lleva a cuestiones negativas. De hecho el folklore es un producto cultural de mezclas de distintos orígenes, es la mixtura de lo europeo, lo criollo y lo indio. Pero en cuestiones de gusto me parece que todo es válido y hay lugares que para bailar se usa mucho más lo que tiene que ver con las cuestiones más tradicionalistas o que respetan las formas y los ritmos. Lo que a veces se ve es que desde ese lado conservador se quiere negar todo lo que tenga que ver con proyecciones más actuales y que hay gente que toca folklore con otros instrumentos, que le agrega otra forma de interpretar, con otra riqueza, que también es válida. Creo que se tienen que respetar todas las formas de expresión popular.

ANRed: ¿Cómo viene la mano a la hora de poder conseguir lugares para tocar?

 D.S: Eso es lo más difícil, sobretodo después de Cromañón en donde se cerró la posibilidad de tocar. Lo que hacemos es presentar un demo, con nuestra carpeta de presentación, el curriculum de la banda, fotos y, si tenemos, algún video. Golpeamos la puerta, dejamos la carpeta y empezamos a hacer el seguimiento a ver que pasa, hasta que alguno seguro enganchamos. De todas formas venimos tocando hace tiempo en “La Scala de San Telmo”, que es un lugar habitual para nosotros, que entramos en ese circuito y sabemos que de ahí ya nos llaman seguro. Pero es muy complicado poder entrar en el circuito. Aunque hace dos o tres años empezó a tener un auge importante este tipo de música.

 ANRed: ¿Por qué te parece que pasa eso?

 D.S: Desde la parte oficial creo que es porque empezaron a abrirse carreras que tienen que ver con la música popular. Y por otro lado, hay una cuestión casi comercial de lo que es el uso de los tambores, que esta cómo muy de onda ahora. No como en otras épocas que estaba prohibido tocarlos.

Esos tambores que hoy suenan con más fuerza que nunca y que junto a los demás instrumentos son imposibles de poder silenciar. No importa que el recital haya terminado y que no estén sus músicos para poder tocarlos, porque sus ecos siguen y seguirán resonando, haciendo valer su existencia, manifestando su cultura, aquella que ni los conquistadores más poderosos pudieron destruir.

Mariano Minasso


Ta’ AndandÓ

Integrantes:

 Laura De Iudicibus (voz, bajo electrónico, sikus y percusión)

 Marina Mulatero (coros, guitarra criolla, guitarra acústica, charango, cavaquinho y percusión)

 Daniela Schillaci (flauta traversa, sikus, coros y percusión)

 Omar Diaz (voz, guitarra criolla, cuatro venezolano, tiple y percusión)

 Jorge Rodríguez ( guitarra acústica, guitarra criolla, voz, bajo eléctrico, coros y accesorios)

 Gustavo Sánchez (percusión cubana y brasileña, coros)

Esta es una de las letras de las canciones que interpretan: Negrito bonito (Roy Brown)

El negrito bonito / se va pa’ San Juan

Buscando trabajo/ buscando más pan

No sabe en serio/ que va a hacer

Pero esto si sabe / no va a volver

A picar la caña/ en la llamarada

Luchando con nada/ sin saber por qué

Acaba en relincho/ buscando a Jacinto

Encuentra al compay/ tirao en la calle

Hablando de cosas/ que no se pue’n ver

Diciendo entre babas/ no voy a volver

A picar la caña/ en la llamarada

Luchando con nada/ sin saber por qué

El negrito bonito/ no encuentra trabajo

Esta atolondrado/ se siente muy bajo

Un tipo muy listo/ dice al bonito

Que allá en Nueva York/ todo es mejor

No se pica caña/ no hay llamarada

No se lucha por nada/ sin saber por qué

El negrito bonito/ no encuentra abrigo

Se siente acosado/ se muere de frío

Allá en Nueva York/ donde todo es mejor

Se sienta gimiendo/ “pero estoy viviendo”

Aunque

No se pica caña/ no hay llamarada

No se lucha por nada/ sin saber por qué

Acaba en relincho/ el negrito bonito

Buscando al compay/ tirao en la calle

Hablando de cosas/ que no se pue’n ver

Diciendo entre babas/ no voy a volver

A picar la caña/ en la llamarada

Luchando con nada/ sin saber por qué



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