23/03/2017

Educación argentina ¿En proceso de privatización?

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La educación argentina atraviesa una de sus crisis más profundas, por la creciente participación del sector privado en ese ámbito. La indiferencia del gobierno nacional amenaza uno de los mayores logros de Estado: el predominio de la educación pública en la sociedad. Los datos oficiales evidencian un crecimiento sostenido en la parte privada y una disminución de alumnos matriculados en instituciones estatales. Por Guillermo Alamino para ANRed/ Fotos: Matías M.


El proceso de privatización que sufre la educación es un tema poco tratado, pero reconocido por el Estado nacional. En el año 2013, un documento del Ministerio de Educación de la Nación titulado “El debate sobre el crecimiento reciente de la educación privada” afirma que el porcentaje de alumnos inscriptos en establecimientos privados pasó de un 22,7 % en 2003 a un 25,7% en el 2010 (considerando todos los niveles educativos), es decir hubo un aumento del 3%.

El caso más alarmante se observa en la primaria. “El sector privado en el nivel primario va alcanzando en cada década nuevos pisos históricos que ya no son perforados en los períodos siguientes: 7,8% en 1950; 10,6% en 1960; 15,9% en 1970; 17,3% en 1980; 19,3% en 1990; 20,6% en 2000 y; 24,9% en 2010”, asegura aquel informe. Según el Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (2011), Argentina es el segundo Estado con mayor porcentaje de alumnos en escuelas privadas(31%) después de Chile(56,9%), en comparación con otros quince países de la región(teniendo en cuenta el nivel primario). En el nivel universitario, la participación privada era de 14,5 % para el año 2003 y de 20,5% en el 2010.

Las principales causas expuestas por la administración pública nacional que pueden explicar esta problemática son: la intermitencia del servicio educativo por huelgas, ausencia de docentes, aumento de ingresos económicos en la población, subvenciones de Estado a escuelas privadas, entre otros. Más allá de las diferentes interpretaciones, lo cierto es que el Estado es el responsable de alentar, ignorar o minimizar este conflicto.

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“Según datos del 2006, el 27% de los alumnos de todos los niveles educativos del país (excepto el universitario) concurrían a establecimientos privados; las diferencias entre provincias muestran que las jurisdicciones más pobres son precisamente las menos “privatizadas”: Chaco y Formosa sólo tienen un 9% de la matrícula en establecimientos privados, frente a la Ciudad de Buenos Aires (49%), provincia de Buenos Aires (33%), Córdoba (32%) y Santa Fe (30%)”, explica la investigación “La privatización de la educación argentina: un largo proceso de expansión y naturalización”, realizada por la profesora Susana E. Vior y la docente Laura R. Rodríguez de la Universidad Nacional de Luján. De este modo, la educación en vez de generar igualdad reproduce desigualdades y pierde una de sus funciones esenciales como herramienta de inclusión. El INDEC afirma que el 29,3% del alumnado asistía a una entidad privada para el año 2015(sin incluir el nivel universitario).

Es imposible pensar en una educación de calidad si no se garantizan sueldos dignos a los docentes, ni existe una política pública destinada a revalorizar la educación pública. Necesitamos pensar en un sistema educativo inclusivo, diverso e integrador, que respete las diferencias y sea un instrumento de justicia social. La educación pública debe volver a ser la protagonista.



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