17/10/2016

#MiercolesNegro: ¡Yo Paro!

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A dos días del Paro Nacional de Mujeres, expresión espontánea y colectiva femenina frente a los últimos femicidios ocurridos, trato de comprender el asesinato de Lucía, como una expresión del poder y dominación masculina, en esta etapa del capitalismo, en una ciudad gobernada por neonazis. Por Leticia Corral para ANRed/Ilustración: Disculpen la Molestia


 

Hace exactamente una semana, miles de mujeres viajamos a Rosario, para celebrar nuestro encuentro nacional, para conversar, debatir, construir, deconstruir, pero por sobretodo recuperar nuestro lugar en el mundo. Ese lugar “entre mujeres” el que la familia heteropatriarcal, nos arrebató y nos confino al interior de los hogares, cuidando de los hijos, la casa, el marido. Esa soledad de la familia, a la que fueron retraídas nuestras abuelas, nuestras madres, es lo que tratamos de destruir en los encuentros. Sin embargo, mientras estábamos allí, otras morían.

Ni bien puse un pie en Buenos Aires me enteré la horrorosa noticia del femicidio de Lucia. Justamente en Mar del Plata, aquella ciudad que fue sede del encuentro el año pasado, que termino con una feroz represión policial, con la coparticipación de neonazis.

Hago esfuerzos para analizar, hilvanar los hechos como puedo, y me valgo de las brillantes ideas de Rita Segato, (antropóloga argentina especialista en violencia hacia las mujeres) para tratar de hacer inteligible, lo ininteligible.

Trato de no caer en los clichés, pensar que son crímenes de odio hacia las mujeres, porque a Lucía no la mataron solo por el hecho de ser mujer. No me quedo tranquila oyendo que en la TV hablan de femicidio, porque el tema no se agota nombrándolo. ¿Qué resolvemos al nombrar el crimen como femicidio? Decir que el asesinato de Lucia, fue producto del odio y la misoginia, es como bajar el martillo y decir: ¡Caso cerrado! Tenemos un culpable: el odio hacia la mujer. Sin embargo, trato de no repetir burocráticamente esos conceptos para poder entender ¿qué paso?
No resulta un dato menor, que el asesinato ocurriera en Mar del Plata. Empecemos por allí. El lugar.

En octubre del 2015, gano las elecciones accediendo a la intendencia de la ciudad Carlos Arroyo. El candidato de Cambiemos, rodeado de militantes de ultraderecha, xenófobos, arribaba a la administración de esa ciudad. A partir de allí, Mar del Plata fue noticia por femicidios (casualmente durante el ENM 2015, ocurrió el asesinato de Rosario del Carmen Salinas. Su pareja en una “discusión” la asesino dándole 11 puñaladas, frente a sus hijos). También supimos del ataque sufrido por jóvenes gays, golpeados brutalmente por su condición sexual.

La violencia es un mensaje, algo nos quiere decir. Segato afirma que las violaciones son medios de expresión, expresan potencia, la expresan ante la víctima, pero sobre todo la expresan frente a los pares, es decir otros hombres “Las violaciones son crímenes por medios sexuales, pero no son crímenes para la sexualidad” (“¦) El acceso sexual es una forma de castigo, de dominación: “No hay placer, sino gozo dominador”. Y es un acto expresivo dirigido a otros, pues “la persona más importante para un hombre es otro hombre, se constata todo el tiempo, todos los días”.

En el crimen de Lucia, la violencia que exhibe su cuerpo es un mensaje, escrito sobre su piel. Mensaje dirigido a otras mujeres, a su padre, a sus hermanos, a su familia, hacia toda la comunidad.

¿Por qué tanta crueldad? La espectacularizacion de la tortura sufrida, nos deja atónitos. El método utilizado por los agresores, el empalamiento, forma de ejecución arcaica, da cuenta que no tenía un fin sexual, sino que por medio sexuales se muestra un cuerpo torturado, exhibiendo una expresión de poder y dominación sobre ese cuerpo. Para explayar mejor esta idea, la gran Segato desarrolla el concepto de “pedagogía de la crueldad” y dice que esta rapiña sobre el cuerpo femenino “alcanza el máximo de su eficacia cuando actúa por medios sexuales, supone el “asesinato moral” del sujeto, despojándole de la jurisdicción sobre su propio cuerpo que, también la cultura occidental, designa como cosa, como objeto de despojo y rapiña”.

Para reforzar esta pedagogía de la crueldad, el capitalismo, necesita romper con la solidaridad y la empatía con la víctima. Los medios de comunicación hegemónicos refuerzan éstas ideas. Intentan desviar la atención, buscando caminos alternativos que solo nos conducen a revictimizar a la víctima: estaba drogada, le mintió al padre y se fue dos hombres desconocidos, etc. De esta manera Lucía termino siendo víctima de sus malas decisiones “Para esta fase del capital es indispensable que las personas se vuelvan menos empáticas, que sean menos vinculadas” afirma Segato.

Existe una sintonía entre la toma del poder y las instituciones, por parte de un grupo en que la mayoría de sus miembros ha sido vinculada con expresiones nazis, proyectos misóginos, homofóbicos y xenófobos, y los crímenes que ocurren en sus “dominios”. Estos crímenes, como el de Lucía son la expresión de esas ideas, las demuestran. Estos grupos pretenden sustituir la ley por la moral, una moral que sostienen. Y como dice Rita Sagato “no nos olvidemos que no hay sujeto más moralista que el sujeto violador” (“¦) “Es un sujeto moralista al extremo, la mujer violada es una mujer que mereció ser violada, que ya no es moral, una mujer que es violable por su falta de moralidad”

El caso de Lucia, no es un caso aislado, ni excepcional. Es la expresión de un estado bélico. No es un tema de mujeres. Resolver esta escalada violenta expresada en el cuerpo femenino, requiere el esfuerzo de romper, con la idea que son víctimas porque algo habrán hecho, porque no se cuidaron lo suficiente, porque llevaban la pollera muy corta. Se trata de solidarizarnos entre todas, crear lazos sororos como en el encuentro. Tomar las calles para demostrar que ofreceremos resistencia, pero no solas, porque resulta urgente y necesario que los varones, reflexionen sobre su construcción de masculinidad.

¡Por eso YO PARO! el miércoles 19 de octubre, por Lucia, por nosotras, por nuestra comunidad, por nuestra sociedad.



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