13/05/2016

Hij@s del #Niunamenos

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Pasó casi un año de una movilización que quedará en la historia. Un grito desesperado que se convirtió en reclamo callejero y se multiplicó al infinito en las redes sociales. Fue el 3 de junio pasado, cuando miles y miles llenaron las plazas de todo el país para decir “ni una menos”, en protesta contra la inacción (o complicidad) estatal ante el crecimiento de los femicidios y la profusión de la violencia de género. Por Tomás Eliaschev


Fue un movimiento que se gestó en los encuentros nacionales de mujeres, en las feministas que pelean desde hace años en contra del sistema patriarcal y la dominación machista. La irrupción masiva de este movimiento ya está rindiendo sus frutos. Con su ejemplo de lucha y conciencia alumbró una nueva generación. Ahora es el turno de las y los estudiantes secundarios.

Así se comprobó en la masiva toma de 12 días de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini en protesta contra la violencia de género personificada en dos preceptores, Héctor Gómez Mastrogiovanni y Fernando Jodara, quienes finalmente fueron sumariados y separados de todo contacto con el alumnado. El primero está acusado desde 2007 por golpear a dos alumnas y por múltiples agresiones verbales. Estaba a punto de ser ascendido como regente del turno tarde. Recién este año consiguieron correrlo, pese a que las protestas en su contra se producen desde hace años. El segundo fue denunciado por arrinconar a una alumna de 14 años en un pasillo de la institución e intentar besarla.

Esto recién empieza: la rebelión estudiantil en contra de los violentos no se quedó sólo en el “Pelle” sino que se propagó también a otros colegios secundarios.

“Es un paso gigante: Mastrogiovanni es un tipo muy pesado que está hace mucho tiempo, es paritario nacional de la CTERA. Es un logro de toda la comunidad educativa, de estudiantes, docentes, graduados y padres que nos unimos en un comité de lucha. A partir de esto pudimos romper con la idea de que estas personas son intocables, fue gracias a la movilización y al apoyo que tuvimos. Es la primera vez que los medios nos apoyaron. La sociedad entendió que es un tema importante que trasciende el Pellegrini y que es necesario solucionarlo”, explica Victoria Camino, secretaria general del Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini (CECAP). León Leucovich, representante estudiantil en el Consejo de Escuela Resolutivo, agrega que “es la primera vez que los periodistas nos preguntaron por la problemática y no nos chicanearon”. Los dos están en quinto año y forman parte de la agrupación La Emergente.

““¿Qué diferencia hubo respecto de otras tomas?

Victoria Camino: ““Quizá cuando pedíamos por un bar, por fotocopias o clases de apoyo nos encontramos más solos. Esta vez, trascendió. Y los profesores y padres nos bancaron a pleno. Hubo asambleas de 400 padres, algo que no pasaba hace mucho tiempo. Más allá de que por ahí no compartían la medida, entendieron la gravedad del conflicto. Se pararon de nuestro lado y respetaron nuestra decisión.
León Leucovich: ““A partir del “Ni una menos” se empezó a hablar en toda la sociedad de la violencia de género. Nos sirvió para ver las actitudes de violencia física y psicológica contras las mujeres como un conjunto. Que un tipo golpee y maltrate chicas o que otro tipo que tiene casi 60 años haya querido besar a una compañera de 14 es violencia de género. Y que las autoridades los protejan es violencia institucional.

““¿Cuál fue la actitud de las autoridades de la universidad y del colegio?

L.L.: ““Tuvieron una actitud de encubrimiento. Primero dijeron que era todo mentira. Después no dijeron nada. Lo más importante que logramos es que no se pueda naturalizar esta situación. El día de mañana, si tenemos una situación similar, no vamos a tener que discutir si es o no es violencia de género. No nos van a poder decir “es una opinión de los chicos”, como dijo el rector Leandro Rodríguez.
V.C.: ““El colegio y la universidad deberían tener una posición clara respecto de la violencia de género, de los golpeadores y abusadores. Lo de Jodara, por ejemplo, era algo que todos sabían que iba a pasar.

““¿Estas situaciones suceden en otros colegios?

L.L.: ““Durante la toma, hicimos una reunión de la Coordinadora de Estudiantes de Base. En todos los colegios tenemos un conflicto con el código de vestimenta. Se fijan sobre todo cómo se visten las mujeres, en el largo de las polleras. El debate es si hay que educar a las mujeres para que no las violen o a los pibes para que no violen. Los compañeros del Normal 1 se pusieron polleras para reclamar en contra de esto.

““¿Cuál fue el aprendizaje de esta lucha?

L.L.: ““Demostramos, contra todo pronóstico, que la lucha y la organización son fundamentales. Son una herramienta enorme. Ahora tenemos que tener cuidado de que no se vuelva atrás. El Consejo Superior de la UBA, de la que dependemos, tiene un historial de tomar una resolución y después tomar otra. Necesitamos seguir estando al tanto junto a padres y docentes. Las autoridades deben tener bien en claro que acá hay un movimiento muy fuerte que no va a aceptar violencia de género. Seguramente vamos a ser muchos los estudiantes que vamos a participar de la próxima marcha. Queremos que el “Ni una menos” se multiplique.
V.C.: ““Durante la toma, hicimos actividades con Luciana Peker, Malena Pichot y Florencia Minici, todas militantes feministas. Nos explicaron el concepto de “revictimización”, cuando las pibas que fueron golpeadas o agredidas verbalmente por Mastrogiovanni o la compañera a la que Jodara quiso besar, son victimizadas nuevamente cuando la institución habla del tema pero no lo soluciona. Es una violencia que está ejerciendo la institución. Esta toma no fue solo para echar a estas dos personas. Queremos dejar sentado que estas cosas no se pueden hacer, ni en la escuela ni en la sociedad.

Fuente: Veintitres



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