05/01/2016

Rosario: El problema de la exclusión económica y territorial

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Mientras Rosario entraría esta semana en el nivel de evacuación, la ciudad capital de la provincia continúa sufriendo los daños de la inundación. Falta de previsión, pobreza estructural, lógicas habitacionales expulsivas y un pronóstico climático poco alentador, son el combo que pone en jaque a los sectores más vulnerables de la población ribereña santafesina. Por Sofía Alberti*/foto: Manzanas Solidarias


Con 1300 evacuados en toda la provincia y 392 en la capital, el agua avanza nutriendo el Paraná y alertando la zona de Rosario que entraría en su nivel de evacuación en los próximos días. En la ciudad de Santa Fe, la población más afectada es la del paraje Vuelta del Paraguayo, donde hay 129 personas en los refugios y la de Colastiné Sur donde 123 personas debieron abandonar sus casas. Se suman a la lista localidades afectadas Reconquista, con 160 evacuados, entre otras.

La CTA Autónoma Santa Fe tiene compañeros y compañeras recorriendo y asistiendo a personas afectadas o en riesgo de serlo, muchas de las cuales forman parte de las organizaciones territoriales de la Central. Marcos Perusini, Secretario General de la seccional Santa Fe, analizó que el mayor problema sigue siendo “la exclusión económica y territorial, no hay terrenos para gente pobre que no se inunden, por eso terminan viviendo a la vera de los ríos lejos de los anillos de defensa”, aseguró.

La situación es tensa y compleja, no sólo por las lluvias anunciadas sino también porque, de sostenerse el nivel actual, pueden seguir las evacuaciones a raíz de las filtraciones que generan desborde de pozos ciegos, entre otros problemas. Preocupa especialmente la situación de los autoevacuados, que quedan afuera de las planificaciones de asistencia y son acompañados principalmente por organizaciones de la zona. El dirigente alertó además sobre la vulnerabilidad en la que se encuentran los más pequeños, cada vez más expuestos a enfermedades y ratas y víboras.

Quien también manifestó preocupación fue Claudia Albornoz, integrante de Carpa Negra, organización de inundados afectados en 2003 y 2007 que permaneció 197 días acampando frente a la gobernación en la capital provincial. “Esta vez el agua viene del este, del Paraná. Lo que más nos preocupa es que vemos cierta improvisación, como que los gobiernos no aprendieron”, aseguró. La militante denunció la falta de comunicación oficial, que incentiva la preocupación de una población fuertemente traumatizada como la santafesina, a raíz de las inundaciones sufridas por los desbordes del Salado. De hecho señaló un dato elemental que falta resaltar para llevar tranquilidad, como que el Paraná y el Salado crecen de manera distinta, vienen de diferentes lados, “pero esto no se comunica por lo que hay mucho miedo”.

Zona de sacrificio
El hecho de que cientos de personas habiten en una zona costera e inundable expresa, como planteó Perusini, un problema más complejo. Los pobres de toda pobreza, viven inundaciones casi todos los años, sea por lluvia o la crecida del río, aunque hoy la nota la da la magnitud del desastre, que afecta todo el litoral y países vecinos.

El Secretario de Formación de la CTA Santa Fe, Homero Ramírez recordó que “siempre los más afectados son los sectores populares. Los compañeros con condiciones de vida más precarias son quienes habitan los terrenos más precarios con menos acceso a obras. Son los primeros rehenes de las situaciones políticas mal llamadas desastres naturales”.

Desde la CTA Autónoma local están día a día ayudando y planifican convocar a una multisectorial para “plantear soluciones de fondo, primero con el tema de la pobreza, la falta de viviendas, la garantía en lo que es el mantenimiento de los anillos de defensa porque no es sólo un problema municipal, sino también provincial y nacional”, aseguró su Secretario General.

Como víctima de las inundaciones, Albornoz destacó un punto que no suele ser debidamente abordado por el funcionariado. “El momento de inundación es de retroceso económico significativo de las familias. Son momentos difíciles en el país con salarios que se devalúan, encima pasar por una inundación. Muchas familias no se pueden ocupar de trabajar. Esto nunca lo tomaron los gobiernos, ni siquiera realizaron un análisis de lo que ya nos pasó”, consideró.

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Perusini, quien vivió en La Vuelta del Paraguayo, recordó que en aquel entonces la familia llegaba muy acotada a fin de mes, pues vivía de changas, lo que hacía imposible reponer elementos del hogar como una heladera o un ropero. El dramatismo de que el agua se lleve todo, se potencia por una vida de privaciones para muchas familias, impedidas siquiera de recuperar posteriormente lo poco que tenían. La inundación del 2003 en Santa Fe, reveló que de la población afectada, el 69% vivía en el oeste de la ciudad, sector coincidente con el territorio de mayor índice de vulnerabilidad social.

Tanto Perusini como Ramírez, ambos integrantes de organizaciones fundadoras de la central obrera que han hecho de la defensa del hábitat y el derecho a la ciudad un estandarte de lucha, señalaron las lógicas expulsivas de las personas con menos recursos. Según indicó el Secretario General de la CTA santafesina “hay dueños de hasta cien casas de Santa Fe que las tienen para el lucro inmobiliario y los compañeros están en ranchos de chapa y cartón”.

Según datos censales del 2010, en la Provincia de Santa Fe, 309.567 familias tienen problemas habitacionales, de los cuales el 84% son viviendas recuperables; el déficit registra 120.000 familias: 27% viven en ranchos y casillas, 54% tiene hacinamiento, y un 19% son irrecuperables. En la ciudad de Santa Fe el 45 % de los hogares alquila u ocupa una vivienda, y un 30% no es propietaria (ocupación o préstamo). El déficit habitacional se aproxima a las 24.000 familias y se registran “oficialmente” en la ciudad 40 asentamientos informales en el que habitan unos 70.000 habitantes (Plan Urbano, 2010). En Rosario la situación no es mejor: el censo demostró que los inmuebles vacíos casi duplican el déficit habitacional calculado en 50 mil viviendas.

Lamentablemente, mientras la cuenca del río marrón ha sido objeto de numerosas planificaciones para potenciar su rol de vía de salida para las materias primas de nuestro país, poco se ha hecho en materia de planificación para paliar los eventos climatológicos como éstos, cuando los tres principales ríos crecen a la vez. “Esto muestra nuevamente la necesidad de un plan estratégico nacional e internacional sobre la cuenca del Río de la Plata, que debería incluir hasta a cinco países latinoamericanos” (por Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia vía el Salado), aseguró el integrante del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y querellante en la causa por las inundaciones en la ciudad de Santa Fe (2003 ““ 07), Jorge Castro.

“El Paraná desde la boya 457 de Timbúes hasta la desembocadura del Río de la Plata no es nuestra, está concesionada a una empresa belga argentino (Hidrovías S.A.) que cobra el peaje a los barcos que entran a Rosario valuado en 4 dólares por tonelada. De los puertos se adueñaron en los 90 y de las vías navegables en 2003, acuerdo firmado incluso por el ex Presidente Néstor Kirchner. No peleamos solo por el agua que te penetra, sino por el trasfondo económico que tienen las inundaciones y afecta a todos los ciudadanos”, concluyó.

*Sofía Alberti, Comunicación CTA Rosario



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