19/12/2015

Pulso al bipartidismo en las elecciones generales en España

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Cinco claves de las elecciones del domingo, las primeras de la democracia en las que la suma de los dos primeros partidos puede no alcanzar el 50% de los votos. Por Pablo Elorduy para Periódico Diagonal/Gráficos de Ter García.


Las elecciones generales del domingo, en las que se prevé una alta participación, se juegan en dos planos distintos: el comportamiento de los partidos de la “vieja política” respecto a los partidos emergentes, especialmente Podemos, y la amenaza de nuevos comicios si no se forma Gobierno en un plazo de dos meses tras las elecciones. Dos palabras, ‘sorpasso’ e ‘ingobernabilidad’, pueden ser las grandes triunfadoras del 20 y el 21D.

1. El Bipartidismo en su declive

Catalunya será la primera comunidad autónoma en la que ninguno de los dos partidos del bipartidismo esté entre las fuerzas más votadas. En 2011, en esa comunidad, PSC y PP tenían el 46% del voto. En Comú Podem, Ciutadans, Esquerra Republicana de Catalunya y Democràcia i Llibertat pueden comerse la merienda de socialistas y populares, que obtuvieron en Catalunya 25 diputados en aquella cita.

El PP se mantiene en el interior del Estado, pero perderá apoyos también donde gane. En 2011 obtuvo más del 50% de los votos en 11 de las 17 comunidades autónomas. En esta ocasión, su victoria puede venir acompañada de 70 diputados menos.

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¿Conseguirá el PSOE detener su caída? Andalucía, Asturias, Castilla-La Mancha y Extremadura son las principales esperanzas para vencer, al menos en número de escaños, a Podemos, con el que las “encuestas andorranas”, publicadas en el Estado pirenaico para burlar la ley electoral, le sitúan en empate técnicos. En este último partido se analiza la existencia de un cambio a dos velocidades: más rápido en las grandes ciudades y comunidades como la valenciana o Galicia, más lento en el interior y en el Sur.

2. Emergentes: Podemos acaricia el sorpasso

La voz italiana sorpasso, ‘adelantamiento’ o ‘superación’, será la palabra de la noche electoral si se cumple una sola condición: que Pablo Iglesias sea más votado que Pedro Sánchez en la circunscripción de Madrid. Ningún partido había pasado por la izquierda al PSOE en Madrid hasta la irrupción de Ahora Madrid en las municipales. Independientemente de los resultados en el resto del territorio, Sánchez quedará tocado a nivel interno si se produce el sorpasso.

Los límites de Podemos son las circunscripciones más pequeñas, donde puede quedarse con buen número de votos que por el sistema electoral se conviertan en papel mojado. Para los de Iglesias, la cifra mágica es el 15%. Allí donde superen ese umbral, sumarán y pueden situarse en opciones de triples e incluso cuádruples empates. Si no llega a ese 15%, puede darse la paradoja de que Podemos gane al PSOE en votos pero quede más de diez escaños por detrás que los socialistas en el futuro hemiciclo.

3. Ciudadanos: Barcelona, Madrid y viceversa

Ciudadanos también opta a ser la más votada en Barcelona. Es poco probable que tenga esa opción en otra circunscripción. Albert Rivera, que votará en L’Hospitalet de Llobregat, volará a Madrid para seguir los resultados. Las últimas semanas de campaña se le han hecho largas a C’s. Su desinfle en las encuestas ha movido a Rivera a dar un giro en el guión que había mantenido hasta este viernes. El 18 de diciembre aseguraba que se abstendrá para dar paso a Mariano Rajoy si la suma de PP y C’s alcanza la mágica cifra de los 170-175 diputados. La jugada: no perder votos con el PP, toda vez que el empuje de Podemos en el ultimo tramo le descarta como receptor de votos del centro-izquierda. Puede tener un coste para Ciudadanos: que el voto útil de la derecha regrese al PP.

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Los de Albert Rivera tienen difícil ser segunda o tercera fuerza en votos, pero un buen resultado en Madrid y Barcelona, así como su progreso en el resto de grandes ciudades, catapultará sus opciones de convertirse en relevo del PP a cuatro años vista. A falta de confirmación de sus resultados, su partida parece ya echada.

4. Actores secundarios: la suma de todos

No atraerán los focos, pero su papel será necesario en la suma de diputados que se produzca a partir de la madrugada del 20.

Otro sorpasso posible: el de ERC a Democràcia i Llibertat, anteriormente conocida como Convergència, en Catalunya. Será muy interesante ver cómo eso se traduce en los últimos intentos de investidura en el Parlament antes de las elecciones anticipadas: la suma de PP y C’s en Madrid puede terminar de acercar a las Candidaturas d’Unitat Popular ““que no se presentan a las generales”“ a Junts Pel Sí, por aquello de plantear un frente contra el nacionalismo español. Otra suma, en la que cuenten los votos de Podemos y el PSOE puede acercar al nacionalismo de JPS. El entendimiento pasará por un nuevo marco legal (reforma constitucional) o el referéndum vinculante.

El sorpasso improbable en País Vasco y Comunidad de Navarra, de EH Bildu a PNV. La clave será la segunda comunidad, donde Geroa Bai ““en el Gobierno foral”“ podría quedarse con un solo escaño e incluso no mandar representantes a Madrid. El caso navarro es un ejemplo de la anomalía del sistema de circunscripciones: seis partidos con una implantación real en el territorio se disputan cinco escaños. PNV, afín al PSOE, ya ha avisado que no apoyará a ningún gobierno en el que participe Ciudadanos, que ha puesto en entredicho el concierto económico vasco.

IU-UP: Al margen de la participación de parte de su militancia en los proyectos encabezados por Podemos en Galicia y Catalunya, IU-UP tiene opciones en varias circunscripciones, aunque también la dificultad de saber que será menos votado que cuatro partidos en cada una de ellas. Si Alberto Garzón cumple las encuestas y entra podrá dar por buenas estas elecciones, más si le acompañan diputados de las circunscripciones de Asturias, Sevilla o Valencia.

5. Gobernabilidad: la palabra del 21D

La noche del 20 al 21 arrojará el resultado que servirá para elucubrar durante las cenas navideñas. El Reglamento del Congreso de los Diputados pone un plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, para disolver las Cortes Generales y convocar nuevas elecciones en el caso de que ninguno de los candidatos propuestos obtenga la confianza del Congreso.

Los escenarios más posibles para el acuerdo son:

a) La suma de PP y Ciudadanos, si, con el apoyo de partidos regionalistas, superan los ansiados 175 diputados. Rivera sale fortalecido porque se sitúa como la pieza clave de toda la legislatura. Prácticamente podrá pedir lo que quiera al PP, aunque corre un riesgo: fortalecer a su gran rival. Mariano Rajoy comienza a preparar su sucesión en Soraya Sáenz de Santamaría. Una legislatura de muchas curvas.

b) Gran Coalición. La opción entonces pasa por un Gobierno de gran coalición PP-PSOE, al gusto de la gobernanza europea pero que puede provocar el hundimiento definitivo del PSOE. Si se produce el sorpasso por parte de Iglesias, los socialistas tienen tres opciones: gran coalición, apoyar a podemos o abstenerse y esperar a nuevas elecciones. Es una incógnita que se jugará en la correlación de fuerzas entre quienes se presentan el 20D y Susana Díaz, presidenta del mayor granero de votos socialista.

c) Coalición de socialdemocracias e izquierdas. A la vista de las encuestas, PSOE y Podemos no alcanzarían por sí solos una posición estable. Tendrían que buscar apoyos en los partidos catalanes (ERC, CDC) , vascos (PNV, EH Bildu), en IU-UP, y echarse a rodar con un ambiente hostil: en el Congreso nunca ha formado Gobierno otro partido que no hubiese obtenido la mayoría en votos. A su vez, Podemos no será un bloque homogéneo, ya que ahora mismo “lo componen” cuatro organizaciones distintas. Un acuerdo con el PSOE puede tensar las cuerdas del grupo cuando se aborden temas sensibles como la reforma constitucional. Un escenario complejo para una legislatura movidísima.

La amenaza de la “ingobernabilidad” será un arma arrojadiza entre unos y otros a la hora de forzar extraños pactos, como EH Bildu apoye por acción u omisión un Gobierno apoyado, por acción u omisión, por los socialistas, que Ciudadanos tenga que resetearse por completo para aparecer como un novio formal a ojos del nacionalismo vasco, o que Mariano Rajoy tenga que “ser fuerte” y despedirse para desbloquear un posible pacto con el PSOE.



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