08/12/2015

¿Qué significa el nuevo Código de Convivencia?

policia_1.jpg Nuevamente la polémica se desató en la provincia de Córdoba tras la reforma del código de convivencia. Opiniones cruzadas y mucha tela que cortar en un nuevo intento del oficialismo delasotista por ajustar las clavijas de la represión sobre los/as trabajadores/as cordobeses, con nuevas figuras punitivas y un marco general que garantiza la violencia estatal. Por COB La Brecha-Córdoba. /Imágenes de archivo.


Al fin el delasotismo pudo modificar el Código de Convivencia Ciudadana, de cara a construir un plafón legal a las intervenciones represivas del estado provincial sobre los/as trabajadores/as cordobeses y garantizar el ajuste planificado para el nuevo año.

A continuación reproducimos comunicado:

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Código de Convivencia: El nuevo nombre del Código de Faltas

A fines del 2014, el gobierno provincial intentó llevar adelante un proceso para modificar al Código de Faltas vigente, para convertirlo en el nuevo “Código de Convivencia Ciudadana”.

El gobierno desarrolló un proceso que pretendía legitimar las modificaciones al Código, pero no le salió como esperaba. En una audiencia pública en la que participaron como oradorxs más de 70 personas, la abrumadora mayoría de las intervenciones se dedicó a criticar las modificaciones propuestas, entendiendo que con ellas se profundizaba aún más el carácter represivo del Código de Faltas, como por ejemplo la tipificación de nuevas figuras para criminalizar a los sectores populares.

Ante esta situación, sumada a la movilización en la que nos manifestamos en contra del nuevo Código de Convivencia, los bloques de la oposición adelantaron que votarían en contra, y el oficialismo reculó de posición, dejando el proyecto cajoneado por el momento.

Las elecciones y todo el revuelo mediático opacaron la noticia de que en los últimos meses el tema se había vuelto a tratar, y se estaba avanzando en una propuesta para que los bloques mayoritarios la votaran.

El oficialismo propuso una serie de modificaciones profundamente regresivas que endurecían mucho más la letra del Código de Faltas, creando nuevas figuras, endureciendo las penas, ampliando los alcances y criminalizando fuertemente a grupos específicos como carrerxs, trabajadorxs sexuales y cuidadorxs de autos (“naranjitas”).

El miércoles 2 de diciembre el Código de Convivencia se aprobó en la legislatura provincial con el apoyo del delasotismo, el radicalismo, el kirchnerismo y el Partido Socialista, votando en contra solamente las bancas del FIT y del MST-Nueva Izquierda. Para lograr ese apoyo, el oficialismo bajó muchas de las modificaciones propuestas, e incluso cedió ante algunas propuestas de algunas bancas de la oposición.

Los cambios en el Código. Malo conocido y malo por conocer

Las organizaciones del campo popular venimos denunciando al Código de Faltas porque entendemos que su función es la de ser una herramienta para avalar la represión que se descarga todos los días sobre el pueblo trabajador y especialmente sobre la juventud. La aplicación del Código de Faltas en la provincia es la que legitima que la Policía realice 80.000 detenciones arbitrarias anuales por contravenciones, es decir, una cada 15 minutos. Esto está garantizado porque el Código de Faltas:

a. Define contravenciones poco claras y ambiguas, completamente manipulables por quién las aplica, como por ejemplo “merodeo” o “escándalo en la vía pública”.

b. Da poder a la Policía para definir qué es una falta y qué no, y para actuar de acuerdo a ello.

c. Da poder a la Policía para realizar detenciones “preventivas”, si sospecha que se estaba por cometer una contravención. Las penas por contravenciones incluyen el arresto.

Entendemos que estructuralmente no cambió nada con este nuevo Código de Convivencia, porque los tres puntos que marcábamos antes se mantienen igual. Las figuras ambiguas persisten, la potestad de la Policía es la misma y la capacidad de realizar detenciones “preventivas sigue inalterada. De todas formas, la letra del Código cambió, así que aquí analizamos los principales cambios:

Con respecto a las contravenciones, se agregaron algunas como “tocamientos indecorosos” (¿Cuál es un tocamiento indecoroso y cuál no?), “actitud sospechosa” (que a pesar de que está especificada, es extremadamente ambigua, y deja librado a la imaginación de la policía quién es sospechosx y quién no), y una que apunta específicamente a criminalizar a lxs “naranjitas”.

Como contracara, se quitaron las figuras que penalizaban a la “mendicidad”, a la “prostitución escandalosa” (un artículo que criminalizaba a las trabajadoras sexuales autónomas, haciéndolas especialmente vulnerables a la represión policial), al “merodeo en zona urbana” y a “consumir bebidas alcohólicas en la vía pública”.

Con respecto al procedimiento de la aplicación, un cambio relevante es que la edad mínima para ser detenidx por contravenciones ascendió de 16 a 18 años.

Otro cambio es que ahora se exige que se le provea a quien sea detenidx de un abogado defensor, y que en el juzgamiento deba intervenir alguien del poder judicial (unx ayudante fiscal o juez de paz), y que no pueda realizar el juzgamiento el personal policial que lo hacía con el Código de Faltas. Otro punto de suma importancia es que la detención preventiva que antes no tenía un tiempo mínimo, ahora está limitada a 8 horas.

La movida del delasotismo: Cambiar algo para no cambiar nada

A simple vista, algunas de las modificaciones que se introdujeron con el Código de Convivencia aparentan ser leves mejorías, sobre todo con respecto a lo procedimental.

Lamentablemente dudamos de que sean efectivamente aplicadas, dado que depende de un sistema judicial que hoy resulta cómplice de la represión o como mínimo muy lento, además dcle que tiene una falta en el presupuesto para cubrir las responsabilidades que debería realizar con el nuevo Código. Así, además de que no alcanzarían lxs ayudantes fiscales actuales para tantas contravenciones, se les agrega una tarea para las que no son competentes y para la que no hay garantías de que se desempeñen en mejor forma que un Comisario, como estipulaba el Código de Faltas.

Por otro lado, de dónde saldrían los fondos para pagar honorarios a lxs miles de abogadxs necesarixs para cubrir las 80 mil detenciones anuales.

Con respecto a las contravenciones, no hay grandes cambios. Lo central es que la controvertida figura de “merodeo en zona urbana” (el preferido de la cana para las detenciones arbitrarias) se elimina, pero a cambio de ella se instaura la figura de “actitud sospechosa”, que viene a cumplir la misma función.

Luego de lo analizado, es evidente que ha cambiado muy poco desde el Código de Faltas hasta el Código de Convivencia. Y para entender esto, es importante leer cuál fue la movida que hizo el delasotismo y para qué la hizo. Ante un fuerte desgaste a nivel social de la vigencia del Código de Faltas, con movilizaciones masivas como la Marcha de la Gorra, que instalaron fuertemente la impugnación al Código, el delasotismo se vio obligado a dar una respuesta para afrontar esa situación.

Primero planteó una modificación profundamente regresiva y represiva, con lo que tensionó la relación de fuerzas en la calle y al interior de la legislatura. Luego de eso cedió ante las modificaciones propuestas por las bancadas progresistas y dio lugar a sus críticas, mostrando una aparente debilidad.

El saldo de esa simple maniobra es que el Código de Convivencia fue aprobado por amplísima mayoría, y que gracias a eso ahora el gobierno tiene la legitimidad parlamentaria para decir que el Código está avalado por la mayoría de la sociedad y acallar la lucha por la derogación.

La eliminación de la figura del merodeo es parte de la misma jugada, dado que era un artículo conocido por su discrecionalidad y que encarnaba el odio hacia el Código de Faltas. Además, le sirve al delasotismo para intentar limpiar la imagen de la Policía cordobesa, que está en la mira por el fallo que declaró culpable al comisario Márquez por ordenar detenciones arbitrarias, y por la investigación en curso por robo de armas y el narcoescándalo del año pasado.

El movimiento desde abajo

Pero la movida del delasotismo no alcanza para acallar el gran movimiento contra el Código de Faltas, que ahora va a ser contra el Código de Convivencia. En la última Marcha de la Gorra más de 20000 personas nos movilizamos contra las detenciones arbitrarias, contra los casos de gatillo fácil y contra la represión estatal.

Este cambio de barniz no alcanza para contentar a nadie que esté realmente en contra de la política represiva del estado y su gobierno, por lo que la reivindicación sigue siendo la derogación del Código, ahora de Convivencia.

La lucha antirrepresiva va a seguir, difundiendo las injusticias y la violencia que se sufren todos los días y contribuyendo a crear lazos de solidaridad y compañerismo entre todxs lxs que creemos que la situación represiva no puede tolerarse más y sufrimos en carne propia la represión del estado. Para que unidxs seamos más fuertes, y podamos resistir mejor.

¡Ante la represión del Estado, organización y lucha!



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