08/12/2015

Sobrevivir a la violencia machista y contarlo en una película

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El documental ‘Empieza en ti’ y el proyecto multimedia ‘Women in between’ muestran la vida de mujeres que superaron las violencias machistas. Por Jose Durán Rodríguez/Periódico Diagonal. Foto: La historia de Chiraz y sus dos hijas es una de las que recoge el proyecto audiovisual ‘Women in between’.


La cifra estremece: en los primeros quince días de noviembre ocho mujeres fueron asesinadas en España por su pareja o expareja, según datos del Ministerio de Sanidad. En el mismo mes, el día 7 se celebró la primera Marcha Estatal contra las violencias machistas y se ha estrenado en Barcelona, Madrid y Palafrugell (Gerona) el documental Empieza en ti.

Dirigido por Marta Vergonyós, se trata de un intento de cambiar desde el cine esa terrorífica realidad de la que el número de asesinadas es la cara más cruenta.

Empieza en ti no es, sin embargo, una película más. Vergonyós comenzó el proyecto en 2005 en Palafrugell con un grupo de mujeres que habían sufrido violencias machistas, con la intención de trabajar en su recuperación mediante el arte. Así, el 25 de noviembre de aquel año realizaron una performance en el lavadero del pueblo, una intervención en el espacio público que supuso el pistoletazo de salida.

Diez años después, con la película finalizada y estrenada, su directora reconoce a Diagonal que están “contentas de ver que el documental sirve a otras mujeres, y al público en general, para reflexionar y profundizar en la problemática de la violencia machista y en la capacidad del arte para transformarnos”.

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Vergonyós explica cómo su trabajo en Empieza en ti ha ido creciendo a lo largo de esta década, un parto muy esperado después de años de contracciones y dilataciones, en sus propias palabras. “Quería hacer una aproximación a través de un encuentro semanal con un grupo de mujeres y ver qué iba sucediendo a partir de la práctica del arte. Después ellas mismas me propusieron hacer una película y empezamos a rodar y a registrar todo lo que hacíamos, como, por ejemplo, las performances en espacios públicos”‹. El proyecto ha variado mucho con los años, ya que le hemos dado el tiempo necesario para que el grupo decidiera hacia dónde se encaminaba; ha sido un proceso colaborativo”.

El documental presenta a cuatro mujeres que viven junto al mar: Pili y su hija Nerea, Juana, Mercedes y María José. Las cuatro habían sido anuladas de distintas maneras por sus parejas. Nerea empezó el proyecto siendo una niña y lo termina siendo una chica que se convierte en pieza definitiva en la realización del filme y que ahora incluso quiere hacer ella misma un documental sobre cómo la violencia afecta a las hijas e hijos.

Vergonyós recuerda que su intención inicial era investigar como artista y cineasta otras posibles caracterizaciones de la violencia machista: “Las representaciones mediáticas tienden a la victimización y lo morboso, y yo quería profundizar en el contexto e intentar sacar otros modelos en positivo y de supervivencia”.

Desarrollar el proyecto durante diez años ha permitido que éste se enriquezca y ofrezca un resultado único. “Al darle el tiempo necesario, se han vislumbrado procesos personales y colectivos que sólo puedes captar con lo que yo llamo el ‘tiempo dilatado’, saliendo de la dinámica de la industria que exige unos tiempos y dejando que la vida atravesara también el proceso”, explica la directora, al tiempo que resume las dificultades de realizar un trabajo de estas características: “No puedes entrar en el horror y pretender salir ilesa, esto lo tenía claro. Ha habido problemas de todo tipo, ya que se trata de un contexto doloroso y el dolor nos toca y ha tocado también al proyecto. Sin ir más lejos, una de las protagonistas falleció”.

Empieza en ti combina tres perspectivas distintas. Por un lado, los testimonios a cámara de las protagonistas. Por otro, su trabajo en los talleres y en las distintas performances, y, finalmente, las reflexiones grupales a las que llegan tras pensar sobre el proceso que han desarrollado en sus obras.

Para la directora, las mujeres protagonistas han ido “cambiando cada vez a mejor”, y señala lo que dice una de ellas: “Hemos ido embelleciendo tanto por fuera como por dentro porque estábamos un poco marchitadas”. Vergonyós también destaca lo que está sucediendo ahora, una vez que la película ya se puede ver: “El proceso posterior del estreno y los debates y los grupos de apoyo a otras mujeres que viven esta situación están siendo muy importantes para dar sentido a todo el esfuerzo y la generosidad que han puesto ellas en el proyecto”.

La película se incardina en una estrategia de desmontaje de los modelos culturales propagados desde el cine durante décadas. Vergonyós analiza el poder que tiene el séptimo arte: “En tanto que generador de imaginario, el cine puede a su vez transformarlo y por eso es importante que se realicen películas en las que aparezcan nuevos roles y nuevos imaginarios de los afectos, nuevos referentes de feminidades no sumisas y masculinidades no violentas. La industria del cine tiene una gran responsabilidad en los estereotipos que se instalan en el imaginario social. Por eso es importante abrir brechas y nuevos caminos. Los mitos del amor romántico que el cine ha alimentado a raudales son los cimientos de las relaciones que posteriormente se vuelven tóxicas y generan tratos indignos”.

Sobrevivir al amor enfermo

Cuando la fotógrafa italiana Francesca Oggiano vivía en Barcelona comenzó a pensar que, como mujer, necesitaba contar el amor. “Todas hemos pasado en nuestra vida por un amor ‘enfermo’, un amor que nos daña y cambia mucho psicológicamente y socialmente. Y cuanto más hablaba con mis amigas y conocidas sobre el tema, más me daba cuenta de que en realidad había una verdadera urgencia de hablar y compartir esas historias”, explica Oggiano a este periódico.

De esas conversaciones ha nacido Women in between, un ambicioso proyecto que comparte con la directora de cine griega Georgia Tsismetzoglou. “Investigando el tema hemos llegado a un punto común como el mar que nos une: el amor, la vergüenza, el honor. No podemos hablar de violencia de género si no empezamos a romper con estas tres palabras clave que siguen en nuestra cultura y que automáticamente reproducimos en nuestra vida diaria, en nuestras relaciones sociales, privadas, con las familias o en parejas”, señala.

La referencia al mar como elemento común en este proyecto no es gratuita: Women in between (WIB) pretende realizar seis documentales sobre la vida de las mujeres en otros tantos países mediterráneos, comenzando por Túnez y pasando por Turquía, Marruecos, España, Italia y Grecia.

Así, su objetivo es mostrar problemáticas como las de las madres solteras, las bodas de menores, las refugiadas y las inmigrantes que viajan solas, el derecho al aborto, la violencia domestica, la violencia sexual o el feminicidio en la cuenca mediterránea.

“Una de cada tres mujeres vive una forma cualquiera de violencia. Podría ser yo, mi madre, mi hermana, mi hija, mi sobrina. No importa el estatus social que tenemos, si hemos ido a la universidad o somos directoras de bancos. Nos puede pasar y punto. Solamente porque somos mujeres y nuestra cultura nos sigue tratando como víctimas. Debemos romper el silencio, acabar con el tabú. Salir de este aislamiento en el que nos mantiene nuestra cultura”, plantea Oggiano.

WIB aspira a ser una referencia en un formato de web documental interactiva que archive los seis episodios en varios idiomas (foto, vídeo, audio, animación,”¦). De momento, han puesto en marcha una campaña de micromecenazgo con la que han conseguido financiación para el primer paso del proyecto, la grabación en Túnez.

Oggiano afirma que este proyecto “quiere compartir historias de heroínas normales, mujeres que han pasado por mucho dolor físico, psicológico, moral, juicios duros por parte de la sociedad. Mujeres que han procesado todo esto y se han reinventado una vida, un carácter, una cultura”. La fotógrafa recuerda una de las guías que han seguido a la hora de enfocar la mirada: “Una mujer que sufrió violencia en Túnez me dijo una frase que nunca olvidaré en mi vida y que he puesto como céntrica en nuestro proyecto: ‘Yo no me considero una víctima de violencia, yo soy una superviviente de la violencia'”.

Las promotoras de WIB quieren que su trabajo pueda llegar a las escuelas y que se convierta en una herramienta para romper tabúes entre los adolescentes. “Durante demasiado tiempo el tema de la violencia de género ha sido debatido solamente entre mujeres. Y aunque nos hemos concienciado, el problema ha vuelto en los últimos años con fuerza porque en tiempos de crisis económica la violencia de género vuelve a ser fuerte”, opina.

Para ella, el cine y todas las artes audiovisuales pueden hacer mucho para combatir la violencia machista, que prefiere llamar “violencia cultural”.

“La violencia de género está volviendo al cine porque necesitamos contar la sociedad en la que vivimos”, dice y recuerda títulos como 4 meses, 3 semanas, 2 días, El secreto de Vera Drake, Las hermanas de la Magdalena, Grbavica (El secreto de Esma) o Vergine Giurata para confirmar que en el cine contemporáneo no falta el tema de la violencia machista.

Sin embargo, en su opinión, “el problema es cómo dejar salir de las salas al cine comprometido en esos temas, cómo llevarlo a la vida diaria de mujeres y hombres. Porque luego la tele ‘censura’ películas como éstas. Y en las escuelas no se hace cine clubs con debates”.



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