13/10/2015

“Los caminos aparecen muy marcados, pero el Estado los enturbia”

a-148.jpgEl 11 de octubre se conmemora el último día de libertad de los pueblos originarios en el continente. El programa radial La Revancha entrevistó al miembro del Grupo de Apoyo Jurídico para el Acceso a la Tierra (GAJAT) Victor Quilaqueo. “Los caminos que en la letra aparecen muy marcados y con muy buenas intenciones, en la acción de las agencias del Estado se enturbian”, afirmó Quilaqueo. Por Manuel Perez Berro / La Revancha.


-Ahora que estamos en campaña, ¿podés identificar qué lugar ocupan los pueblos originarios en la agenda de los principales candidatos?

-Está subsumido a la temática de derechos humanos. Entonces, deberíamos rastrear las reflexiones de los candidatos sobre ese tema, y quizás ahí podría aparecer. Hemos seguido las declaraciones, el debate y algunas gráficas que publicó Amnistía Argentina respecto a los temas de las agendas de los candidatos y no aparecen los pueblos originarios. Es preocupante.

-Desde el GAJAT realizan asesoramiento jurídico para que campesinos y pueblos originarios accedan a la tierra, ¿con qué tipo de trabas o dificultades se encuentran a la hora de avanzar sobre la recuperación de las tierras de los pueblos ancestrales?

-En Argentina existe un paquete legislativo bastante progresista que no se cumple. No hay un efectivo cumplimiento de las leyes. Por otro lado, los organismos estatales que están a cargo de la política indígena tienen una política bastante errática, una definición de su quehacer que está muy por debajo de los estándares internacionales. Hay contradicciones bastante fuertes. Los caminos que en la letra aparecen muy marcados y con muy buenas intenciones, en la acción de las agencias del Estado se enturbian. Esto se suma a que los pueblos originarios no están en la agenda pública porque está subordinada a interesas particulares. Sigue habiendo una omisión muy grave respecto de la existencia de los pueblos originarios y de una reflexión en la práctica de la diversidad.

-Teniendo en cuenta eso, ¿qué balance se puede hacer de estos doce años respecto a las políticas que hubo hacia los pueblos originarios?

-Los pueblos originarios comparten el diagnóstico con los movimientos de acceso a la tierra o movimientos campesinos. Con las políticas de Estado, el kirchnerismo entró con mucha fuerza en las organizaciones territoriales. Más allá de una idea ilusoria respecto de la unidad de los pueblos originarios, encontramos un panorama de múltiples organizaciones sociales enfrentando conflictos enormes, individualizados, criminalizados y sin un apoyo estatal claro y clave. Después de doce años de políticas kirchneristas, tenemos un escenario marcado por una avanzada muy fuerte del modelo extractivista, que habilitó o replanteó el mapa de las organizaciones que antes no estaban afectadas por los problemas del capitalismo internacional. Es un panorama muy complejo y dinámico, con recambios generacionales muy importantes. Es cierto que hay presencia de antiguos referentes originarios en organismos del Estado pero con baja posibilidad de acción. Están presentes en subsecretarías u oficinas provinciales sin la posibilidad de generar una política integral.

-Y eso se refleja en la cuestión más macro, porque en las provincias se ejerce la represión contra los pueblos y por otro lado se monta una estatua de Juana Azurduy en la Casa Rosada.

-Fue un ejemplo de que se escribe con una mano y se borra con la otra. De ese acto participaron los CPI, que son una especie de representantes muy secundarizados de los pueblos indígenas dentro del ámbito estatal. Además, esto fue a 7 cuadras del acampe Qopiwini, que no tuvo la posibilidad de participar y establecer otro discurso acerca de la realidad de los pueblos originarios.

-¿Cómo incide el avance de la frontera agropecuaria o el crecimiento inmobiliario en la disputa por el territorio?

-Hay una interesante reflexión de Maristella Svampa en ese sentido, sobre el llamado consenso de los comodities. Plantea que hay una especie de consenso a nivel mundial del modelo económico, que establece que Latinoamérica es productora de comodities. Mientras se potencie esa función del modelo económico en general, hay que habilitar nuevos espacios para la extracción de esos comodities. Entonces, estamos en un ciclo de intensificación de la extracción de las materias primas vía monocultivo, minería, o extracción no convencional. Eso en los territorios ha afectado muy notoriamente, porque hay lugares donde la presión por la integración de estos sectores a una economía extractivista no se había llegado a sentir hasta entrado el Siglo XXI. Comunidades que anteriormente tenían acceso a pastura, a lugares de caza, a espacios ceremoniales y tenían control sobre algunos territorios, en la actualidad se encuentran cercenados, perseguidos o criminalizados por seguir utilizando el territorio de la manera tradicional.

-En la carava y la ceremonia del fuego que organizó desde el acampe Qopiwini participaron activamente movimientos sociales, ¿es importante que esta articulación exista?

-Me parece clave ese trabajo colectivo porque cuando hablamos del acceso a la tierra o a la justicia, estamos hablando de un modo distinto de comprender la relación con el capital, la relación con el Estado o cuestionar nociones tan naturalizadas como el desarrollo y el consumismo. Entonces siempre viene bien ese cruce y potenciar una lectura política del movimiento social e indígena y también en un marco de respeto de la diversidad.



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