08/06/2015

Elecciones en Turquía: El partido kurdo y la izquierda entran al parlamento

izquierdistas-y-kurdos-celebran-en-turquia-efe.jpg

El domingo 7 de junio hubo elecciones legislativas en Turquía, los resultados provisionales (probablemente cuando salga publicada esta nota ya haya resultados oficiales), le dan al HDP (Partido Democrático de los Pueblos), alrededor del 13% de los votos y 79 bancas en la Gran Asamblea Nacional, el parlamento turco. Si bien el partido islamista AKP, con 259 bancas, sigue siendo la primera minoría, se le va a hacer muy difícil formar gobierno. Pero lo más importante es que el partido del presidente Erdogan no pudo obtener la mayoría cualificada (dos tercios del total) que necesitaba para poder reformar la Constitución sancionada en 1982 durante la dictadura militar del recientemente fallecido general Evren. Erdogan se proponía darle a la Constitución turca un carácter mucho más represivo y antidemocrático del que ya tiene e implantar un sistema presidencialista. Por Pablo Mestrovich para ANRed


El paisaje político-partidario turco está compuesto por cuatro fuerzas principales. El gobernante AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) es neoliberal en el ámbito económico. Profundizó las políticas de privatizaciones y precarización laboral que había iniciado en los años ´80 el gobierno de Türgüt Ozal. Al mismo tiempo es un partido de ideología islamista “moderada”, si bien no se propone abiertamente hacer de Turquía un estado islámico, su política hacia la violencia de género oscila entre la indiferencia y la justificación (generalmente los encargados de justificar los femicidios o las violaciones son dirigentes del AKP a nivel local, Erdogan cuida lo más posible su imagen de “islamista democrático” de cara a occidente) y recientemente dio un paso más. Hace un par de semanas, un fallo judicial reconoció la validez del matrimonio religioso. Si bien en Turquía se estableció el matrimonio civil en 1926, en las zonas rurales los clérigos musulmanes siguen celebrando “matrimonios” al margen de la ley que generalmente son forzados, poligámicos y las mujeres son casadas a una edad muy temprana.

Del otro lado, y como heredero de la tradición “laicista” iniciada por Mustafá Kemal en 1923, está el CHP (Partido Republicano del Pueblo), que obtuvo alrededor del 25% de los votos. El CHP defiende el “kemalismo” que se podría definir por dos componentes principales: el laicismo (laiklik), con un fuerte componente positivista y planteado como un proyecto de modernización y occidentalización. Dentro de este aspecto entra la defensa de los derechos civiles y políticos de las mujeres (Turquía tuvo ley de divorcio en 1926 y voto femenino en 1930), pero sin insertarla en una lucha contra el carácter estructural de la opresión de género. Y todo esto acompañado de la defensa de la prohibición del uso del hijab (velo) en el sistema educativo público y por las trabajadoras estatales. El otro componente es la negación de la diversidad étnica de Turquía. Para el CHP el pueblo kurdo y cualquier otro grupo étnico no turco que viva dentro de los límites del Estado turco simplemente no existe.

En la misma tendencia nacionalista turca a ultranza está el MHP (Partido del Movimiento Nacional), que obtuvo alrededor del 16%. Sin embargo, el MHP carece del tinte socialdemócrata del CHP. Su origen está en las organizaciones parapoliciales formadas en los años “™70 para combatir a la izquierda y al movimiento obrero y estudiantil. Su ideología es abiertamente fascista y durante la campaña electoral sus partidarios atacaron varios actos del HDP, en el último de ellos incendiaron una camioneta de propaganda electoral con el conductor adentro.
En este contexto, el HDP representa una verdadera alternativa política. No es solamente, como los medios hegemónicos gustan presentarlo, un “partido kurdo”, más allá de que su base social esté principalmente en el Kurdistán turco y haya surgido como una expresión electoral legal del proscripto PKK. Aunque no es un partido estrictamente anticapitalista (si bien dentro de su seno hay corrientes trostkistas, anarquistas, etc.), el HDP defiende los derechos sociales y rechaza el neoliberalismo y la subordinación al capital transnacional. Por otro parte, representa en Turquía al proyecto revolucionario que se está desarrollando en Rojava, con las limitaciones que supone la actuación legal en un contexto tan represivo como el de Turquía. En materia de género, cuestiona la política reaccionaria del AKP y defiende la paridad en cuanto a la participación política (tiene dos candidatos a primer ministro, Selahattin Demirtas y Figen Yüksekdag, un hombre y una mujer) y la represión efectiva del femicidio y la violación (la legislación penal turca prevé un atenuante por “provocación” que permite a los autores de femicidios y crímenes homolesbotransfóbicos conseguir una pena menor). Al mismo tiempo, el HDP defiende la libertad de las mujeres de vestir de acuerdo a sus creencias religiosas. Este último punto le ha permitido ganar a una parte del electorado del AKP, descontento con el “laicismo” impuesto desde el Estado. Por supuesto, el HDP defiende el derecho del pueblo kurdo a la autodeterminación, aunque eso no implica necesariamente la creación de un Estado kurdo, sino que se basa en la “autonomía democrática”, un sistema similar al implantado en Rojava.

Si bien el resultado de la elección no significa el fin del régimen del AKP, que seguramente va a intentar una alianza con el MHP, con el cual tiene más afinidades que diferencias, supone un retroceso para los sueños de Erdogan de convertirse en una especie de “sultán”. Con el avance del HDP, el Estado turco va a tener que hacer algún intento por retomar el proceso de paz con el PKK, estancado precisamente por la falta de voluntad política de su parte. En suma, la elección del 7 de junio es un avance considerable para las fuerzas populares en Turquía, el único país de Medio Oriente miembro de la OTAN, una de las principales economías de la región y uno de los principales aliados de Estados Unidos e Israel.



0 comentarios

1000/1000
Los comentarios publicados y las posibles consecuencias derivadas son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Está prohibido la publicación de comentarios discriminatorios, difamatorios, calumniosos, injuriosos o amenazantes. Está prohibida la publicación de datos personales o de contacto propios o de terceros, con o sin autorización. Está prohibida la utilización de los comentarios con fines de promoción comercial o la realización de cualquier acto lucrativo a través de los mismos. Sin perjuicio de lo indicado ANRed se reserva el derecho a publicar o remover los comentarios más allá de lo establecido por estas condiciones sin que se pueda considerar un aval de lo publicado o un acto de censura. Enviar un comentario implica la aceptación de estas condiciones.
Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


Ir arriba