02/06/2015

Ledesma: la construcción de un sindicalismo combativo

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El secuestro y desaparición de 33 trabajadores y estudiantes en julio de 1976, conocido como “El Apagón”, fue la respuesta desde la empresa y el estado a la organización sindical tejida desde las bases. Por Patricia Rodriguez para ANRed


A partir de la última huelga de los trabajadores de Ledesma, en el año 1949, se va tejiendo lentamente un trabajo sindical, clandestino, que desemboca en la gran huelga de 1972, en paralelo con una nueva dirección sindical antiburocrática y antipatronal.

Para 1973, pese a la campaña sucia realizada por la burocracia y la empresa, gana la lista, encabezada por Melitón Vázquez y Jorge Weiss; orientada por sectores de la izquierda y del peronismo combativo. Planteaban la necesidad de rescatar al gremio de las manos de la burocracia sindical peronista por medio de una construcción pluralista y clasista. Los zafreros comenzaron a visualizar a sus nuevos dirigentes como uno más de ellos que caminaban el campo, se interiorizaban de sus problemáticas, necesidades y sobretodo que hacían cumplir el convenio. Durante esta etapa, la situación de los trabajadores del azúcar había mejorado sustancialmente, y el nivel del salario había aumentado de manera considerable, como consecuencia de la organización y la lucha sindical alcanzada.

Melitón Vázquez y Jorge Weiss se conocieron en 1968 y emprendieron la recuperación del gremio. En principio, ganando compañero por compañero, luego difundiendo la posibilidad de un cambio integral, a través de, reuniones, volantes y finalmente tratando de conocer los manejos administrativos entre la empresa y el sindicato. Comienzan incorporándose como delegados junto a Carlos Figueroa y Vargas. Consiguen ciertas reivindicaciones que los llevan a recibir el apoyo de los obreros, por lo tanto, logran hacer retroceder a la burocracia durante las asambleas. La empresa advierte el rol referencial de Weiss entre los trabajadores e intenta cooptarlo por medio de una suma importante de dinero, por lo que Weiss responde:”la guita se quema y se va, la conciencia de un hombre con esa guita se va, así que Ledesma que se quede con su plata y yo me quedo con mi conciencia”. Sin posibilidades de ganarlo con prebendas, lo echan y queda Melitón al frente de la construcción que habían conseguido.

Si bien la fortaleza de la organización la tenían en la fábrica, luego de ganar las elecciones del 73´logran sumar a los trabajadores del campo. Pero en el año `75, la derecha se va adueñando del poder. Durante el mes de marzo, los empresarios, el gobierno y la burocracia sindical se aúnan para intervenir el sindicato de Ledesma. Detienen a casi la totalidad de la dirigencia sindical, entre ellos a Jorge Weiss. Sin embargo, luego de la intervención del año `75, desde la clandestinidad se conformó una comisión de lucha con compañeros de segunda línea. En ese momento había un clima de rebelión, había que organizarlo, pero estaba ahí, latente. En ese contexto, sin dirección sindical, y en respuesta a la represión empresario-estatal, la gente sostuvo una huelga de once días. Se logró un programa, se hicieron asambleas, se retornó a un estado de organización. Pero, durante la tercera semana de julio de 1976 implementaron los apagones como método de terror en la zona del Libertador- Calilegua. El ejército, la gendarmería y la policía privada de la empresa allanaron, saquearon viviendas y se llevaron detenidas a cientos de personas. Algunos debieron soportar años de cárcel, 33 compañeros permanecen desaparecidos.

El costo político para Blaquier fue tal que tuvo que secuestrar a 400 compañeros, utilizando el aparato militar durante la semana del apagón. Luego vino una etapa de repliegue. Finalmente, después del golpe de estado de marzo de 1976, la desarticulación del movimiento sindical, la caída en picada de los salarios obreros y del poder adquisitivo de los mismos, la pérdida de miles de puestos de trabajo fue garantizada por la represión, silenciando a las masas obreras.

El caso Blaquier, es un caso emblemático

Para Héctor ex miembro de Vanguardia Comunista, detenido-desaparecido del Ingenio Ledesma: “Ledesma reúne una clase que ha hecho la experiencia del sindicalismo clasista. Por otro lado, los Blaquier representan a la oligarquía íntimamente ligada con los Estados Unidos. La prueba está en los datos recabados por la agencia norteamericana sobre los militantes populares. En el 2005 se hallaron documentos que comprueban el espionaje realizado por la empresa desde los años 70 hasta nuestros días. La complicidad de la empresa en los secuestros y desaparición de personas demuestra la relación poder- estado que se conserva en la actualidad. Se siguen sosteniendo las indemnizaciones con dinero del estado, cuando debieran ser las empresas, los que se enriquecieron con las políticas represivas de la dictadura los que hagan frente a la reparación económica. Por eso es necesario unir esfuerzos para que Blaquier vaya preso y que su empresa, conseguida gracias a la explotación, se expropie para los trabajadores. Entonces el caso Blaquier, es un caso emblemático.
La clase trabajadora tiene la fuerza suficiente para cambiar el rumbo, sin embargo los grupos económicos la fragmentan. Divididos los sectores populares, el poder puede llevar a cabo políticas de ajuste. En consecuencia, resulta necesario reestablecer las direcciones clasistas y combativas bajo la hegemonía de la clase trabajadora, quien debe motorizar los cambios. Por eso, este esfuerzo por condenar a Blaquier es un paso necesario para ir desarrollando un proceso que conduzca a una sociedad sin explotadores”.



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