03/05/2015

En Hollywood no hay LGTB

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Hollywood muestra un mundo en el que sólo hay heterosexualidad. Los personajes LGBT son sistemáticamente excluidos. Por Jose Durán Rodríguez/Edición impresa de Periódico Diagonal


En el mundo creado por Ho­llywood apenas se ven parejas de mujeres ni tampoco a dos hombres besándose con pasión. De personas transexuales mejor ni hablamos. Ese cine de superproducciones multimillonarias, rutilantes estrenos con alfombra roja y distribución planetaria ignora completamente en sus historias a las personas cuya sexualidad se sale de la heteronormatividad, aunque gran parte de sus estrellas, guionistas y, desde luego, público no se ciña a ese modelo.

Los ríos de tinta que provocó el estreno de la película La entrevista, con un supuesto ciber ataque a la productora Sony Co­lumbia que aplazó la puesta de largo de esta ficción sobre el asesinato del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, velaron el impacto de la aparición del rapero Eminem al inicio de la cinta.

En su cameo, el cantante hacía de sí mismo reconociendo que es gay en una entrevista al periodista interpretado por James Franco. Teniendo en cuenta algunos versos en sus letras, calificados de homófobos, y varias declaraciones polémicas sobre el tema, parece claro que era un gancho promocional para que se hablara de la película. Una estrategia publicitaria que se vio superada por todo lo que sucedió después.

Mucho más importante resulta que esta intervención de Eminem fuese lo único relativo a lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) que se pudo ver en las dieciocho películas estrenadas por Sony Columbia en 2014.

El gigante Disney tampoco es mucho más inclusivo. Una breve aparición de Lady Gaga, que ha reconocido y posteriormente negado su bisexualidad, ataviada con un delantal e interpretándose a sí misma cantando una canción al comienzo de la nueva película de los Teleñecos fue todo lo que las trece cintas producidas por la corporación el año pasado mostraron sobre sexualidades LGBTI.

Sony Columbia y Disney son las dos grandes productoras que salen peor paradas en la edición 2015 del análisis anual de la organización estadounidense Glaad (Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación) sobre cómo la industria de Ho­llywood retrata, incluye o representa a quienes no practican la heterosexualidad. Pero las otras cinco todopoderosas máquinas del celuloide mundial tampoco están para tirar cohetes ni presumir de empeño por la igualdad. Ni mucho menos.

Las cifras son demoledoras: de las 114 películas estrenadas en 2014 por las siete grandes majors, sólo en 20 aparecen personajes identificables como lesbianas, gays o bisexuales. Y la calidad es peor aún que la cantidad: ninguno de los 28 personajes LGBTI que figuran en esos veinte films es protagonista ni suma más de diez minutos del metraje total de la película. La mayoría apenas llega a los treinta segundos. No busquen personajes transexuales: en toda la galaxia Hollywood no se vio ni uno solo en 2014.

El informe de Glaad también revela un sesgo machista y racista en el tratamiento de estas sexualidades. De los citados 28 personajes, únicamente seis eran mujeres, y nueve no blancos. Aterricemos los datos: si cada noche proyectáramos una película de las 114 estrenadas durante 2014, al cabo de casi cuatro meses habríamos visto muy brevemente en pantalla a tres lesbianas.

“No se ha avanzado en modelos de representación desde los años 90, que fue la década en que se presentaron más modelos y de manera más masiva. El gay como personaje secundario, amigo de la protagonista, está asentado desde hace unos años, pero no ha habido aportaciones recientes que hayan dejado gran calado”, afirma Alejandro Mele­ro, profesor de la Universidad Carlos III, que resume las causas de esta invisibilidad cinematográfica de lo LGBTI en una frase: “Sigue existiendo miedo al rechazo por parte de la sociedad, y las grandes productoras deciden seguir jugando sobre seguro”.

Coincide en esta opinión Gerjo Pérez, director del festival Lesgaicinemad, una cita que este año alcanza su vigésima edición. “Los gurús de las empresas entienden que no es comercial porque creen que sólo gustará a un público LGBTI. Pero estoy seguro de que cuando alguien arriesgue y haga un Superman gay, por ejemplo, será un exitazo. El cine es una herramienta potentísima de identificación, pero el cine comercial arrincona y oculta esta realidad, lo que hace que esos modelos positivos no existan”.

Para Ana Useros, una de las promotoras de la Muestra de Cine de Lavapiés (Madrid), “los rasgos que sobresalen en la representación contemporánea de las minorías sexuales son la capacidad de empatía, la alegría de vivir, el estilo bohemio… cosas que encajan muy bien con los personajes secundarios de toda la vida de las comedias románticas”.

Notable en homofobia

Aunque los retratos insultantes se han reducido, y que esto sea noticia ya es muy indicativo, como recoge el estudio, el cine mainstream sigue incluyendo representaciones vejatorias. Así, el informe señala a Exodus: dioses y reyes, dirigida por Ridley Scott, y Transformers: la era de la extinción, de Michael Bay, como las peores por su mantenimiento de estereotipos denigrantes sobre las personas LGBTI.

Otra circunstancia que se siguió repitiendo en 2014 fue que, para ver en la gran pantalla a un gay, una lesbiana o una persona bisexual, hubo que recurrir a la comedia o al drama. El cine de fantasía y ciencia ficción, paradójicamente, no quiere saber nada de comportamientos ajenos al patrón más convencional.

“La orientación de los personajes LGBTI es casi siempre dramática, en las películas en las que salen son secundarios que lo pasan mal, gente que sufre. Es difícil que estos personajes sean felices”, apunta Pérez. “Sigue habiendo miedo a romper la barrera de que una persona que ama de forma diferente pueda ser un héroe de película, que es una figura destinada a un machito al que deben adorar las mujeres”.

Melero confirma esa sensación de veto más pronunciado en determinados géneros cinematográficos y señala una diferencia positiva en los productos televisivos. “La ciencia ficción, que tan ‘LGBT-friendly’ ha sido en la literatura, es un terreno muy protegido en el audiovisual. Tal vez se aprecien cambios si miramos a la televisión. La última temporada de The Walking Dead ha supuesto un gran avance en este aspecto”.

Useros, por su parte, cuestiona que el análisis se reduzca a una mera contabilidad numérica, que podría resolverse mediante cuotas. “¿Por qué debería un guión especificar la sexualidad de un personaje cuya función no va a estar determinada por esa sexualidad? Ahí los personajes LGBTI se topan con un problema que denuncian también las actrices y actores afroamericanos, que tienen una tasa de paro exageradamente superior a la de los actores y actrices caucásicos”, opina. También plantea lo que sería su modelo ideal: “Lo que quiero son películas en las que la rabia y el deseo LGBTI exploten y hagan explotarlo todo, no películas en las que la existencia LGBTI sea un plácido recordatorio de la diversidad que no cuestione el orden patriarcal”.

Por acción y por omisión

El panorama de la visibilización cinematográfica de sexualidades no hegemónicas es especialmente desolador en el caso de las personas transexuales. Es una realidad inexistente para el cine comercial estrenado en 2014. Para Glaad, esta ausencia también demuestra que la televisión va muy por delante de la gran pantalla, con ejemplos como las series Transparent y Orange is the new black. Lo más aproximado a una representación trans que encontró la asociación fue un chiste en No hay dos sin tres que, según el informe, sulfuraría a cualquiera que lo viese en una serie de televisión actual.
“Cuando aparece algún personaje transexual, siempre es un estereotipo: la drag cabaretera, la trabajadora del sexo o la persona atormentada por su situación”, explica Pérez mientras Melero pronostica que en el horizonte no se atisban mejoras. “Las otras letras de LGTBI son las grandes discriminadas y no parece que los proyectos que se presentan para un futuro inminente vayan a cambiar esto”.

¿Es posible otro cine?

¿Cómo se podría revertir esta situación de invisibilización en el cine de más éxito? La crítica Elena Oroz apela a la intervención institucional y a un cambio en el modo de analizar, de contar. “Es una cuestión compleja, pero supongo que hay dos cuestiones clave: políticas culturales que fomenten la diversidad y políticas educativas que contemplen la formación audiovisual y, transversalmente, los estudios de género y LGBTI. Un cambio en la crítica también sería necesario, al fin y al cabo es un elemento clave en la cadena de valor (cultural y económico) de los filmes. Pienso por ejemplo en la cobertura que se da a los festivales especializados en temática gay, lésbica y queer, me atrevería a decir que es casi nula”.

Useros propone que la sensibilidad LGBTI esté presente en todo el proceso de producción, “no tanto la representación mediante personajes como la representación del mundo y de sus relaciones a partir de la experiencia de ruptura con el orden patriarcal que debería suponer el hecho de asumir un deseo diferente”.

Melero prefiere ver la botella medio llena y valora muy positivamente algunos cambios observados en los últimos tiempos. “Se dan circunstancias que hacen avanzar las representaciones LGBTI, como por ejemplo la oleada de estrellas que salen del armario. Actores como Matt Bomer, al representar personajes LGTBI, nos están presentando un doble avance”.

https://www.diagonalperiodico.net/



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