01/11/2014

No es un policía, es toda la institución

TAPA-1002.jpgEn el marco de la presentación del Informe de la Situacion Represiva en Zona Oeste, realizada el pasado sábado 25 por familiares e integrantes de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), entrevistamos a María del Carmen Verdú, abogada y militante de la organización, sobre la dinámica de la represión en el distrito de Moreno, las repuestas del aparato policial, judicial y político, y las luchas de los familiares contra la impunidad y el silenciamiento. Por Anred Oeste.


ANRed: ¿Porqué están realizando ésta actividad hoy en la zona Oeste?

 María del Carmen Verdú: hoy estamos aquí en la Plaza San Martín de Moreno para presentar el Informe de la Situación Represiva en otras zonas del Gran Buenos Aires, como anticipo de la actividad que todos los años, el 28 de noviembre, a las 18 de la tarde, en Plaza de Mayo, haremos con la presentación del informe a nivel nacional y el archivo de casos. El archivo de casos es un trabajo estadístico que Correpi viene desarrollando desde 1996, donde registramos todos los datos disponibles a los que logramos acceder, de las personas que son asesinadas por el aparato represivo estatal, tanto en las variantes del gatillo fácil, de la tortura, de la muerte en las cárceles y comisarías o desapariciones. Es decir, lo que tiene más que ver con la militarización del territorio, con el control social sobre los sectores no organizados de la clase trabajadora, como la represión que se descarga sobre los trabajadores organizados, que también nos vienen tirando muchos muertos, concretamente en los últimos diez años más de veinte y desde 1983 a la fecha setenta. Por el otro lado tenemos registrados ya, de las primeras modalidades, es decir de la represión de control social, alrededor de 4300 casos que se reparten proporcionalmente entre estas modalidades que mencionamos.

ANRed: Acá en Moreno, que es un distrito que está bastante militarizaco, ahora que esta la escuela de policía y que hubo muchos casos, ¿cuál es la dinámica que hay acá en el distrito de la represión, en los dos niveles, tanto en el preventivo, como en el selectivo?

 María del Carmen Verdú: Bueno, lo que nosotros observamos, sobre todo a partir de que precisamente sucede en Moreno es que tenemos un desarrollo territorial importante con compañeros familiares y militantes no familiares que desde hace muchos años vienen teniendo bastante presencia en las calles, en los distintos barrios, con permanentes actividades y con mucho vínculo con las organizaciones políticas, sociales, los grupos estudiantiles. Vemos que a medida que pasan los años se va fortaleciendo cada vez más el desarrollo de una política de carácter aparentemente difuso, indiscriminado pero con un alto contenido de selectividad de clase, que apunta directamente a disciplinar al joven, al pobre, al diferente, a la minoría discriminada desde el poder, que apunta básicamente a lo que hoy es el diseño del enemigo interno de la clase dominante que es el pibito con el pantalón bolsudo, con las zapatillas importantes y la gorra con visera, que es el que debe ser exterminado para garantizar la tan sacralizada seguridad, y es en realidad esa política de Estado la que nos genera la tremenda inseguridad de tener un pibe muerto por el gatillo fácil por día, un pibe muerto en la tortura por día.

ANRed: ¿Cómo es el tema, desde la organización de trabajo de Correpi, que también se legitima o también se desnudan las políticas supuestamente destinadas a los jóvenes de barrios humildes, jóvenes denominados NiNi, por el ejemplo, el Plan Progresar o Jóvenes con Primer Empleo?

 María del Carmen Verdú: Todos sabemos que en los sistemas democráticos, a diferencia de los sistemas autoritarios o dictatoriales, la cooptación, la construcción de consenso tiene para las clases dominantes tanta importancia como la coerción directa. Por eso, sus políticas represivas abarcan siempre las dos mecánicas en una especie de relación dialéctica: a esos pibes que los llaman NiNi porque ni estudian n trabajan, que son en realidad los pibes que pibes que quedan excluidos de la posibilidad de integrarse a un proyecto de vida, de formar parte de un futuro que puedan desarrollar desde sus propias individualidades, por un lado los tratan de cooptar con estos mecanismos asistencialistas, que además tienen como contraprestación el voto cautivo, la filiación cautiva, la participación en actos oficiales, y que fundamentalmente bloquea la posibilidad de desarrollo de la conciencia, del cuestionamiento y del pensamiento crítico y por el otro lado el que por díscolo o porque tiene la posibilidad de tener un nivel mayor de conciencia se retoba, dice “no”, bueno, a ese es el que le viene el palo.

ANRed: En su trabajo en Moreno ¿cctualmente están llevando un caso desde la Correpi? Y haciendo un balance de los casos del distrito, ¿cuántos han podido resultar en una condena efectiva para los policías asesinos en su defecto, como en el caso del “Checho” Casal, donde los mismos se han podido fugar con el aval de la justicia y sin respuestas del poder político?

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 María del Carmen Verdú: Sí, es necesario hacer esa distinción porque si hablamos de condena, efectivamente la condena del policía federal Néstor González fue importante: 12 años de prisión, como lo fue la prisión perpetua de Apes Echea, el asesino del “Pata” Díaz, o antes que eso todavía, la condena también a 12 años de prisión de Oscar Ayunta, el asesino de Christopher Torres.

Pero justamente en el caso de Ayunta, para empezar desde el final, tuvimos que luchar más de cuatro años (desde que se dictó la condena) para que finalmente fuera encarcelado a mediados de este año, al mismo tiempo que iniciamos la campaña de búsqueda de Néstor González, que fuera condenado por el asesinato del “Checho” Casal, profugado el mismo día en que se leyó la condena.

Y vos fíjate que seis meses después ocurrió lo mismo en la Ciudad de Buenos Aires con el tribunal 23, que condenó a otro policía federal, Martín Alexis Naredo, por el fusilamiento también de un chico de Moreno, Jon Camafreitas, que estaba circunstancialmente en la CABA pero cuya familia es de acá, de La Reja y también este caso fue condenado a prisión perpetua. Igual que González, dijo que se sentía mal… Insisto, nadie que no sea policía con una posibilidad de condena a perpetua va a estar en libertad hasta el mismo día del juicio. Lo dejaron ir a la casa y cuando lo fueron a buscar después de leer dos horas la sentencia, ya no estaba. El pequeño detalle es que González y Naredo eran compañeros de la misma comisaría octava y nosotros habíamos advertido al tribunal. Lo ocurrido con González diciéndole, si él era superior de Naredo (porque él era sargento y Naredo cabo) es de suponer que el subordinado va a hacer lo mismo que su jefe.

ANRed: ¿Cuál es la relación que se va construyendo con los familiares a partir de lo que sale a la luz con los casos y el comienzo con toda la movilización, para que se pueda aclarar primero y después exigir una condena efectiva?

 María del Carmen Verdú: Correpi convoca a los familiares de víctimas de la represión policial o a la victima sobreviviente de la represión a integrarse a nuestras filas como militantes plenos. La convocatoria que nosotros les hacemos es, no a centrarse individualmente en el caso propio, sino entender que justamente el mejor camino para poder visibilizar, para poder denunciar y para poder lograr el encarcelamiento del autor del asesinato (en ese caso individual) es la tarea colectiva, la discusión colectiva que incluso es lo que permite afrontar esta situación.

ANRed: Acá tenemos la Escuela de Policía Juan Vucetich, que este año han llamado a convocatoria, en esto nuevo que salió de Provincia, la ley de policía local. Ahora en Moreno están llamando a jóvenes para que se puedan inscribir. Además de esa iniciativa a nivel local, a nivel nacional está la presentación del anteproyecto del código penal procesal. ¿Cuál es su postura?

 María del Carmen Verdú: Bueno, empezando por lo primero, la formación de estas policías municipales no es más ni menos que el incremento de la tropa que ya tienen en la calle, de este ejército de ocupación cada vez de más colores. Tenemos gendarmes, prefectos, policías bonaerenses, comunales, federales, metropolitanos Esta creación de la escuela local que convoca además a los pibes de los barrios a integrarse al aparato represivo estatal forma parte de esto que hablábamos antes, de la construcción y de la cooptación de consenso. Qué mejor manera que neutralizar la rebeldía propia de la juventud, la necesidad propia del pobre de cambiar la forma en que vive, que convertirlo en perro guardián de la propia clase que lo oprime.

Y sobre el código procesal penal, lo primero que tenemos que tener en cuenta es esto que se está proponiendo de modificar los principios rectores del sistema procesal penal, en el ámbito federal, con la adopción de un código fundado en los principios del sistema acusatorio y no del viejo sistema inquisitivo. Es que es necesario indudablemente en el ámbito nacional, que tiene uno de los códigos más atrasados del país. En las mayorías de las provincias es un hecho. La Provincia de Bs. As. tiene un código procesal presentado como modelo allá por el año 97´, que consagra los principios de oralidad, de la inmediatez, de la contradicción; todo el sistema acusatorio a pleno, ni hablar de otras provincias como Córdoba, pioneros en materia de técnica legislativa procesal en el país y sin embargo vemos todos los días. En la practica la justicia sigue funcionando como es, el órgano de una justicia de clase que mira con la venda absolutamente levantada. Es una herramienta de búsqueda de consenso pensando en las próximas elecciones.

ANRed: Como nosotros desde los barrios, como si lo escuchara cualquier vecino/a de cualquier barrio popular: ¿Cómo desnaturalizar estos estigmas sobre los pibes de los barrios humildes, desde el “no te metas” hasta la mirada despectiva del pibe con gorra?

 María del Carmen Verdú: Yo creo que la clave está en desnaturalizar este tipo de cosas, porque precisamente esta represión de control social que tiende a estigmatizar, a segmentar, a romper las redes de solidaridad, a marcar a ese pibito como el peligroso y en cambio confiarle al policía, que es en realidad, sabemos, que narcotrafica, que cobra peaje en los prostíbulos, a los chorros de verdad, etc.

Solamente se puede romper si dejamos de pensar como algo natural que la vida funcione así. La represión de control social se apoya en dos pilares: uno es la naturalización hacia dentro de la clase que la padece, la otra es la invisibilizacion hacia afuera, hacia la clase que disfruta de sus beneficios y de sus privilegios y que no quiere que sus zapatitos lustrados se manchen con la sangre que es necesario derramar en los barrios. Es mucho más fácil y mucho más posible que, inmersos en los barrios, romper con esa naturalización y decir basta. Decir que así no queremos vivir, que cada vez que nos levantan un pibe, cada vez que lo apalean en las comisarias, cada vez que torturan a un detenido, salir a hacer escándalo, salir a movilizarnos y lo única manera en que esto pueda ser posible, sin caer en manos de los verdugos, es hacerlo de manera organizada.

ANRed: La última nota que habíamos hecho desde Anred, tenía que ver con el Encuentro Nacional Antirepresivo que se había hecho en Capital Federal. Se hizo un nuevo encuentro en Córdoba. ¿Cómo sigue avanzando la coordinación desde los sectores que están trabajando lo antirepresivo a nivel nacional?

 María del Carmen Verdú: El fin de semana largo de Octubre, en la Provincia de Córdoba hicimos el 7mo. plenario del ENA que es el espacio de coordinación y de militancia común que tenemos desde hace ya más de cuatro años, formado con organizaciones de distintos lugares del país, desde la Patagonia hasta la Puna, desde el Litoral hasta la Cordillera, y como en todas las demás reuniones que acordamos hacer semanalmente articulamos una agenda de actividades para los próximos meses, también dejamos establecida una agenda basada en cuestiones que nos parecen centrales en la militancia anti represiva, de acuerdo por un lado, a la realidad concreta de cada uno de los distritos y también a aquellos temas que son eje a nivel nacional, como es la necesidad de la organización y la lucha cada vez más profunda a nivel de los frentes anti represivos, y afortunadamente, como viene ocurriendo en todos los plenarios anteriores, también hubo varias organizaciones nuevas que se sumaron, con lo cual seguimos creciendo. Aspiramos a construirnos como una verdadera organización nacional que pueda dar respuestas inmediatas y mucho más contundentes frente a cada uno de los hechos represivos.

ANRed: Finalmente, ¿cómo ven uds. las iniciativas políticas como por ejemplo la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional, o el Control Popular de las Fuerzas de Seguridad?

 María del Carmen Verdú: Ninguna de esas dos iniciativas surgen en movimientos sociales, son iniciativas gubernamentales que se presentan con un baño de azúcar glaseado, que es la participación de esas organizaciones, indudablemente con una fuerte vinculación o directamente pertenecientes al partido de gobierno, como el Movimiento Evita, La Campora, Unidos y Organizados. Son instancias que se vinculan directamente con el desarrollo que ha tenido a lo largo de 11 años de gobierno el kirchnerismo en el ámbito de los derechos humanos, pretendiendo convertirse en defensor de las propias situaciones de represión y violación a los DD.HH. que ellos como gobierno generan.



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