27/09/2014

Riesgos y debilidades que pone al bloque al borde de una nueva recesión

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La economía europea está al borde de una nueva recesión, mientras que los sistemas políticos se ven jaqueados por el ascenso de las derechas y la vocación democrática del derecho a decidir en el caso de los movimientos separatistas. Por Eduardo Lucita


El laberinto de la crisis europea puede abordarse centrando la mirada en diferentes aspectos pero no puede ignorarse que estos aparecen cada vez más interrelacionados y que todo se desenvuelve teniendo como telón de fondo que la crisis mundial sigue sin resolverse.

Riesgos y debilidades

La OCDE ha revisado a la baja sus previsiones de la economía mundial para el año en curso: 3,9 por ciento (-0,2 frente a la estimación de noviembre pasado) e igual porcentual para el próximo. La eurozona crecerá este año solo 0,8 por ciento (1,2 la anterior previsión), mientras que Estados Unidos lo hará un 2,1 por ciento (2,6 estimado anteriormente), Japón 0,9, China 7,4, América latina 2,2 y Brasil apenas 0,3. Solo la India muestra pronósticos al alza 5,7 por ciento para este año y 5,9 para el 2015.

Al mismo tiempo el organismo internacional no deja de alertar sobre los “importantes riesgos” como son las dificultades para mensurar la desaceleración y el riesgo bancario en China, la baja inflación en la eurozona o la debilidad de la inversión en varias de las economías importantes y aun los riesgos geopolíticos (Ucrania, Medio Oriente, tendencias separatistas) “que acechan a las previsiones”.

Para el analista internacional Francois Chesnais “la política monetaria se ha convertido en el instrumento principal, cuando no único, de intervención económica. El dilema central en estos momentos es el siguiente: sin el recurso permanente (desde 2008) a ‘políticas monetarias de inyección de liquidez’ (las quantitative easing) América del Norte y Europa habrían continuado en recesión y ni siquiera habrían conocido las tasas de crecimiento débiles que han alcanzado. Este flujo de dinero no ha servido para relanzar las inversiones sino sólo para satisfacer a los inversores financieros”.

Debilidades de la eurozona

La lenta recuperación que mostraban las economías europeas sufrió un duro golpe al conocerse los resultados del último trimestre. Alemania e Italia vieron retracciones del 0,2 por ciento mientras que el estancamiento predomina en Francia. En este período también cayó la inversión en la región.

Estos tres países explican algo así como el 60 por ciento del producto de la zona y los débiles crecimientos de las economías de Holanda, Austria o España no alcanzan a contrarrestar esta tendencia que pone al bloque al borde de una nueva recesión. Sería la tercera desde el 2007 (2008-2009 la primera y 2011-2013 la segunda), pero esta vez con el agravante que una baja de precios y liquidación de stocks concluya en deflación. De hecho el Banco Central Europeo (BCE) que había fijado metas de inflación de 2 por ciento para este año, ha registrado en el segundo trimestre un alza de precios de solo 0,3, su respuesta ha sido un programa de compra de títulos para inyectar liquidez en el mercado y bajar la tasa de interés a un irrisorio 0,25 por ciento anual. Esto es la misma receta monetarista.

Por si algo faltara para trabar aun más el crecimiento en la zona, la crisis ucraniana ha derivado en una guerra de sanciones. La UE tomó una serie de disposiciones que dificultan o impiden el financiamiento a empresas rusas y restricciones a las exportaciones de los grandes complejos gasíferos (Gazpron), petroleros (Petrolneft) y de oleoductos (Rosneft y Transneft). La respuesta rusa no se hizo esperar: bloqueó la compra de productos alimenticios de la UE, Canadá y Australia (estos dos países habían apoyado las sanciones) y al mismo tiempo convocó a ex Estados soviéticos y a Argentina, Brasil, Turquía e Irán entre otros a aumentar sus exportaciones. Dde hecho una delegación de más de cien empresarios argentinos presidida por la secretaria de Industria ha viajado en estos días a Rusia.

Separatismos

En estos días las miradas están centradas en Escocia y Cataluña. En el referéndum escocés ganó el No, pero este triunfo no garantiza que todo quedará como estaba, nuevas tensiones tendrán lugar si el gobierno de Gran Bretaña, como hizo en su momento el de Canadá, no cumple con las promesas de grandes cambios impositivos y políticos, que hiciera para contrarrestar lo que se esperaba fuera una votación mayoritaria por el Sí. Mientras que en Cataluña su parlamente ha aprobado la realización del referéndum para principios de noviembre. El fuerte activismo separatista puede dar nuevo impulso a acciones similares en Bélgica, Italia del norte (la Padania) o el País Vasco. Sin dejar de lado que en numerosos países se expresan movimientos similares, incluso que la situación ucraniana sigue latente, aún cuando ha entrado en un Plan de Paz que incluye una zona desmilitarizada de 30 kilómetros por lado.

Estos movimientos separatistas tienen raíces históricas, pero expresan también intereses económicos de las burguesías locales -distribución de la renta petrolera, sistemas de coparticipación tributaria, crisis industrial- y en la actualidad están acicateados por las políticas neoliberales que impulsa la troika (FMI, BCE, CE). Por otra parte deben distinguirse las expresiones autonomistas -sostenidas más que nada por los intereses de la gran burguesía- de las independentistas -cuyos contenidos son de raíz nacionalista y su sustento social más popular-.

Estas expresiones de rebeldía frente a las políticas de austeridad impuestas por la troika y la negativa alemana a cualquier modificación, se han expresado también con el ascenso de la derecha y ultraderecha en numerosos países que, aún con sus diferencias, obtuvo una fuerte representación a mediados de este año cuando las elecciones al parlamento europeo. Allí duplicaron sus bancas, pasando de 64 eurodiputados a 143, un 19 por ciento del total de representantes a la asamblea de la UE. Francia está a la cabeza de este retroceso social y político. Los sondeos más recientes auguran que si las presidenciales fueran en este momento hay muchas posibilidades de que el Frente Nacional resultara triunfante.

Claro que en esas mismas elecciones hubo situaciones diferenciadas como las coaliciones de izquierda en España (Podemos) y en Grecia (Syriza) que muestran que otra perspectiva, que no sea la austeridad sin fin, el ajuste y la cesión de soberanía monetaria, es posible.

El derecho a decidir

Golpeados por la crisis económica, el ascenso de las derechas y los movimientos separatistas los sistemas políticos europeos ven debilitarse sus instituciones a la par que su legitimidad es cuestionada. Europa aparece así cada vez menos democrática y menos social.

Pero estas tendencias son contrarrestadas por otras que tuvieron su origen en el movimiento de los indignados, en las movilizaciones y huelgas contra la austeridad, incluso el impacto de las revoluciones democráticas en los países árabes. Ahora por la participación social en el referéndum de Escocia, que no ha ganado la independencia pero ha instalado el derecho a decidir. Esto puede repetirse en Cataluña en noviembre. Lo que se ha puesto sobre el tapete, y amenaza con extenderse, es el derecho de las naciones a disponer sin tutelas sobre su futuro y el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

Europa atraviesa una crisis política y económica de larga duración, están en juego la continuidad del euro y el propio proceso de integración. Pero es la cuestión social la que está en el centro de esa crisis. La confrontación abierta con las políticas de austeridad y la búsqueda de mecanismos que afiancen una democracia radical están en la base de un programa anticapitalista para superar esta crisis, que es la crisis del capital.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.



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