22/05/2014

Neuquén, Justicia Por Matías: Día 2

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En la segunda audiencia declararon tres personas que vieron lo que sucedió una vez que Matías ya había recibido los balazos provenientes del arma reglamentaria del policía Méndez y cayó de la moto. También declaró el licenciado en criminalística y especialista en homicidios Enrique Preger, quien exhibió una presentación en la que detalladamente explicó cómo fue el homicidio por el que se está desarrollando el debate. Para finalizar comparecieron los testigos de la defensa: el jefe de la UESPO, el hijo del único imputado y un amigo de él. Elyzabeth Hernández, mamá de Braian (otra víctima de la violencia institucional en Neuquén), estaba citada para declarar, pero la jueza María Gagliano determinó que “son casos distintos” e impidió su testimonio. Mañana se conocerán los alegatos de las partes.
Por Soledad Arrieta. Foto Cecilia Maletti

“El que lo pateaba era Héctor Méndez”

En la primera parte de la segunda audiencia del juicio que se lleva adelante por el asesinato policial del joven Matías Casas, ocurrido el 22 de julio del 2012, declararon tres personas que pudieron observar lo que sucedió con la víctima luego de que cayera de la moto tras ser baleado por Méndez.

Julieta Bravo contó esta mañana que la noche del crimen vio a Matías en el piso y que “vino un hombre gordito y empezó a patearle la cabeza”, agregó que “después vinieron dos más y lo sacaron”, aunque aseguró que “la policía no hizo nada” y que uniformados estaban revisando al joven agonizante cuando Méndez actuó así. Dijo que al llegar la ambulancia tardaron en asistirlo.

Cristian Gerván es el marido de Gisel Cisneros (ver declaraciones Día 1 ) y explicó que cuando tomó conocimiento de la situación cruzó la calle y se acercó a Matías, quien llegó a darle su celular para que llame a la familia, pero de inmediato la policía le sustrajo el teléfono impidiendo que cumpliera: “la policía nos corrió”, dijo. También vio cuando el oficial Héctor Méndez lo pateaba.

Manuel Obando es vecino de la calle Novella y salió de su casa ese sábado a la noche alertado por los ruidos. Al salir vio “un patrullero, a Matías tirado y más allá una camioneta blanca”. El hombre identificó a Héctor Méndez como el que pateaba al joven en el suelo.

Las pruebas

El perito Enrique Prueger, licenciado en criminalística con especialización en homicidios, detalló esta mañana el estudio que realizó sobre el caso basándose en elementos concretos.

Con una minuciosidad destacada y exponiendo con una presentación de diapositivas, el hombre explicó que la trayectoria de la bala tuvo una leve inclinación hacia arriba, a diferencia de lo que expresó ayer el médico forense. Esto se debe a un tercer orificio que estudió, además del de ingreso y el de egreso al cuerpo: el de la moto. De esta forma, pudo determinar no solo la dirección en la que recibió el disparo (por su inclinación al conducirse en la moto), sino también que el primero de los impactos de bala (el del tobillo) lo recibió mientras se subía al vehículo.
Proeger identificó la distancia desde la que disparó el policía Héctor Méndez con su arma reglamentaria como de un metro con veinticinco centímetros aproximadamente. También demostró que los hematomas en su cabeza, resultantes de la autopsia realizada por el mismo forense Diego Marton (ver declaraciones Día 1 ), no pudieron haber sido realizados de otra forma que con una patada proveniente de un calzado de las mismas características que las que el uniformado usaba el día del crimen.

Lo indefendible

La defensa del único imputado en la causa, ejercida por el ex policía Carlos Ronda, presentó tres testigos en el juicio. El primero de ellos fue José Luis Flores, jefe de la Unidad Especial de Servicios Policiales, con el objetivo de deslegitimar la exposición del licenciado Proeger argumentando que él “no haría” una reconstrucción de la misma manera en que lo hizo el especialista.

Los otros dos fueron Enzo Méndez (hijo del policía que asesinó a Matías) y Matías Cares (amigo del primero). Ambos coincidieron en haber visto que el joven que resultó víctima la noche del 22 de julio del 2012 le dijo a Enzo que tenía “una bala para tu hermano” y que exhibió “algo brillante” que identificaron como un revólver. También estuvieron de acuerdo, por separado, en que esa supuesta amenaza no los atemorizó, sino que siguieron buscando la fiesta a la que se dirigían antes de cruzarse con Casas y Micaela, su novia (ver declaración Día 1 ).

Enzo Méndez contó que ese día había estado en una cancha de fútbol con su padre y que después fueron a la casa de Fabián Barrionuevo a comer un asado. Posteriormente, él quería salir con sus amigos (Cares y Nazareno), pero su madre no lo dejaba por “las cosas que estaban pasando con la gente que hay en el barrio”, aunque su padre terminó por darle permiso. Luego narró la situación de supuesta amenaza de Matías Casas y dijo que “le tenía miedo, no quería acercarme a él”. Contó que al volver llamó a la policía y le comentó a la madre la situación y su padre lo escuchó y salió. Minutos después, el joven, Barrionuevo y Cares salieron en su búsqueda, lo encontraron, siguieron y vieron el “accidente de tránsito”.

Enzo Méndez se refirió a la situación que su padre había protagonizado como a “un momento de adrenalina” y no quiso responder más preguntas. Héctor Méndez baleó por la espalda a Matías Casas, quien murió por desangre, y después le pateó la cabeza mientras estaba tirado en el piso.

No son casos aislados

La incorporación del testimonio de Elyzabeth Hernández fue aceptada por la justicia hace varias semanas a pedido de la querella representada por el Centro de Profesionales de Derechos Humanos. La mamá de Braian, víctima fatal del Estado con tan solo catorce años de edad, llegó a la sala y tras sentarse la hicieron salir a pedido del defensor Carlos Ronda, quien planteó que el juez que aceptó que declare se había confundido creyendo que se trataba de la madre de Matías Casas. La jueza María Gagliano no hizo lugar a la protesta del abogado del asesino policial Héctor Méndez e hizo ingresar nuevamente a Ely. Sin embargo, cuando la mujer comenzó a hablar, fue sacada nuevamente por orden de la magistrada bajo el argumento de que “son dos casos distintos”.

Sin embargo, ambas víctimas, Matías y Braian, y las innumerables que hay en todo el país, son parte de un plan sistemático de exterminio en democracia basado en la criminalización de la pobreza y de la juventud y concretado con la militarización de los barrios y el permanente abuso policial en la calle, en las comisarías y en las cárceles.
Ely Hernández aprovechó la radio abierta que se lleva en el exterior del edificio para expresar su dolor y su bronca, ampliando lo que deseaba decir antes de ser censurada por la jueza Gagliano: “la justicia neuquina intenta separar los casos y no visibilizar la situación que viven los pibes pobres en los barrios, que son asesinados por la policía. Es la política de este gobierno”.

“Braian nació en el hospital Castro Rendón y murió en el Castro Rendón. Yo sentí su último respiro en mi rostro, mi hijo se murió en mis brazos por culpa de un milico que le arrebató la vida”, dijo la mujer: “Braian y Matías son el mismo, son los hijos de todos”, concluyó.

Este jueves continúan las audiencias en Antártida Argentina 336. Además, afuera del edificio se lleva adelante una radio abierta que se transmite por Radio Zona libre y puede seguirse en vivo por esta página .


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