20/05/2014

Neuquén, Justicia Por Matías: Día 1

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Hoy empezó el juicio por el homicidio de Matías Casas. Declaró quien fuera su pareja y testigo presencial del hecho, un taxista que vio caer al joven, una mujer que observó cuando lo golpeaban en el suelo, dos policías, un perito, el médico forense que practicó la autopsia al cuerpo, una bioquímica especializada en toxicología y el amigo del asesino policial Héctor Méndez que se encontraba con él la noche del crimen. A sala llena se desarrolló la primera audiencia del proceso que se extenderá hasta el próximo jueves en Antártida Argentina 336.
Por Soledad Arrieta. Fotos: Cecilia Maletti

Palabras de más

“Méndez actuó como cualquier padre de un adolescente que vive en Cuenca XV”, dijo Carlos Ronda, el ex policía y defensor del asesino de Matías Casas, durante los alegatos de apertura, tras estigmatizar al joven y justificar el accionar de su cliente con que “estaba armado y drogado”.

Durante esa instancia, la querella representada por Ivana Dal Bianco y Mariano Pedrero solicitaron exhibir al jurado popular un video mostrando quién era la víctima, para equiparar la posibilidad de Méndez de sentarse allí. Sin embargo, ante la oposición del abogado defensor, la jueza María Gagliano rechazó su proyección.
Matías pudo estar presente apenas en una fotografía que levantó Dal Bianco y en las imágenes de las remeras de sus familiares, pero también invisible, en la fuerza de todas las personas que afuera y adentro de la sala exigieron justicia.

Mirá el video en el que Inés Ragni le responde a Carlos Ronda:

(Video de Beto Rivero)

“Quedamos en volver a vernos el lunes”

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Micaela Ferrari fue la primera en declarar en el juicio por el asesinato policial de Matías Casas. Estuvo más de dos años en pareja con él, y estaba con él en el momento en que Méndez llegó para terminar con su vida, momentos después de que se despidieran: “quedamos en volver a vernos el lunes”, dijo.

La joven tuvo miedo, ya no vive en Neuquén, pero viajó hasta acá para buscar justicia. Sabe con quiénes se está metiendo, por eso evita dar demasiada información sobre su paradero actual.
Matías y Micaela se encontraron el sábado 21 por la noche a charlar. Estaban terminando la relación, pero aun así se verían otra vez el 23 si las balas policiales de Méndez no se interponían.

Tras darse un abrazo, vieron llegar al policía, quien preguntó al joven si él era Matías. Sin que llegara a responder, disparó con su arma reglamentaria entre medio de la pareja y el muchacho subió a su moto buscando escapar. Esa fue la última vez que Micaela lo vio.

La adolescente de 19 años volvió a tener frente a sus ojos el arma con el que su novio fue exterminado y al autor de los disparos: reconoció a ambos. También dijo que esa noche “Méndez estaba enojado, pero sabía lo que hacía” y aseguró que Matías jamás portó armas.

Ver y contar

Héctor Toro es un taxista de 35 años que la madrugada del 22 de julio manejaba por el barrio Cuenca XV. El hombre conducía por la calle Novella cuando vio a Matías caer de su moto tras haber recibido los disparos mortales del policía Héctor Méndez. Describió que al verlo manejar se dio cuenta de que algo no estaba bien. Luego cayó. “Estaba raspado y un poco embarrado”, explicó: “me pidió ayuda y se arrastraba por la calle”. El testigo contó que llamó a emergencias y que enseguida “llegó una camioneta” que no identificó como patrullero, aunque sí que “habían policías”.

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Gisel Cisneros vivía en la vereda frente a la casa de Matías, por lo que lo conocía, además de relacionarse con una de sus hermanas. “Vi cuando le pegaron”, dijo la joven en relación al momento en que la víctima ya había recibido los balazos y estaba tendido en el piso soportando la humillación policial. Ella estaba en la casa de su suegra y fue esa mujer quien vio lo que sucedía y le advirtió que “se había caído un chico”. Salió y vio la moto y a unos metros a Matías tirado en el asfalto: “todavía no estaba muerto”. Cruzó la calle para mandar un mensaje avisando de la situación y cuando quiso volver la policía ya estaba rodeándolo. Dijo que vio llegar una camioneta Ford Ranger blanca de la que bajaron tres hombres. Uno al que describió “petiso y gordo” y fue quien lo pateó.

Testigos de uniforme

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Los oficiales Hugo Fuentes, Walter Calfuqueo y Víctor Ferrara declararon esta mañana en la primera audiencia del juicio en el que se investiga el asesinato policial de Matías Casas. El primero de ellos se desempeña en el área judicial de la comisaría 18 y concurrió al lugar tras enterarse de los hechos aquel 22 de julio. Contóque durante ese operativo no se secuestró ningún arma ni proyectil.
Calfuqueo pertenece al área de investigación de la 18. No participó del procedimiento, aunque sí de una inspección ocular posterior en la que se secuestraron las vainas. Dijo que estas se encontraban “distribuidas en la vía pública” y que pertenecían a una 9 milímetros. Las vainas poseían el número de serie 26362628, idéntico al del arma que portaba el policía Héctor Méndez. El hombre describió también que cuando los números de serie de un arma comienzan con “26” se está indicando que pertenecen a la policía provincial. En la casa de Méndez se secuestró el arma con la que mató a Matías, además de cartuchos y balas.

Víctor Ferrara llegó al lugar a las once de la mañana del 22 de julio del 2012, varias horas después del crimen. Contó que en la esquina de los hechos halló cuatro vainas que estaban moderadamente separadas entre sí, indicando que “el tirador estuvo en movimiento”.

Las manos asesinas

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Gabriela Painemal es la encargada de realizar las pericias en el gabinete bioquímico de la policía de la provincia desde hace siete años y fue quien analizó el material hallado en las manos de Héctor Méndez.
Explicó que el procedimiento consiste en retirar con una cinta adhesiva material de la superficie de las manos; esta muestra se deposita en un vidrio y así llega al laboratorio en el que la mujer realiza los análisis que determinan la presencia de elementos provenientes de la detonación de pólvora.

En la mano derecha de Héctor Méndez halló microcristales de plomo y en la izquierda microcristales de plomo y de bario. La mujer explicó que para asegurar que el hombre detonó pólvora hacía falta la presencia de un elemento más, sin embargo detalló que con apenas un lavado exhaustivo de manos estas pruebas pueden eliminarse, fundamentalmente teniendo en cuenta que el asesino policial se fue a su hogar tras asesinar a Matías.

El cuerpo y la estigmatización

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Luego del mediodía compareció a prestar declaración el médico forense Diego Marton. De la descripción de las heridas halladas en el cuerpo sin vida de Matías, se comprobó que los disparos que recibió fueron por la espalda, uno junto a la columna lumbar y otro en el tobillo. El primero fue el que le causó la muerte por desangre, puesto que atravesó la arteria ilíaca, una de las más importantes para la supervivencia.
El médico detalló que el joven tuvo un tiempo de sobrevida de cuatro horas desde que recibió los disparos hasta que falleció. También habló de los hematomas (uno en la cadera izquierda y otro sobre la ceja izquierda) indicando que tenían entre dos y tres horas de existencia cuando él lo analizó y que “estaba con vida cuando recibió los golpes”.
Tras el testimonio de Marton, prestó declaración la doctora Nélida Rubio, especialista en toxicología forense. Explicó que en el cuerpo de Matías fueron halladas tres sustancias: cocaína nidria (sin la molécula de agua), quetamina (anestésico) y lidocaína (adulterante de la cocaína).Detalló que estas fueron encontradas en la bilis del joven, aunque los exámenes de sangre e hisopados nasales, así como la alcoholemia, resultaron negativos. Esto pudo deberse a que el consumo haya sido mucho antes del momento en que se analizó. Cabe aclarar que esto forma parte de la vida personal del joven y que no tiene incidencia alguna en el crimen que cometió el policía Héctor Méndez.

Los mareados

El último en declarar hoy fue Fabián Barrionuevo, amigo del policía Héctor Méndez y quien lo llevó a buscar nuevamente a Matías después de que le disparara.

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Su versión se basó en que estaban comiendo un asado, que bebieron mucho vino y que llegó Enzo, hijo de Méndez, que además cumplía años, diciendo que Matías lo había amenazado. Contó que el policía se fue y minutos después él salió a buscarlo. Dijo que lo veía “muy mal, muy tomado” y que por eso se preocupó y partió a su encuentro. También relató que al hallarlo, éste le pidió que persiguiera la moto en la que se trasladaba el joven, pero dijo que no entendió por qué ni preguntó. Según el testigo, se enteró recién al día siguiente de lo que había sucedido.

Mañana y el jueves continúan las audiencias en Antártida Argentina 336. Además, afuera del edificio se lleva adelante una radio abierta que se transmite por Radio Zona libre y puede seguirse en vivo por esta página.

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