01/05/2014

La huelga más grande en China aterra al capitalismo transnacional

tapa-1908.jpg Desde hace 12 días, los 48 mil trabajadores y trabajadoras de la fábrica de calzado para Nike y Adidas del gran grupo Yue Yen están en huelga en dos de las principales fábricas de China. Se declararon en paro para exigir el pago de los atrasos de las contribuciones a la Seguridad Social, un aumento significativo del salario y la firma de contratos legales, después de descubrirse que la empresa hizo que los trabajadores firmaran contratos falsos.


La empresa respondió con la oferta de un magro aumento salarial y un subsidio que fue rechazado por las asambleas de trabajadores. La amplitud y duración de esta acción con la misma convocatoria de huelga representa un punto de inflexión histórico en la formación del capitalismo global. Hay una serie de razones por las que esta crisis es aterradora no sólo para los empresarios proveedores chinos, sino también para el capitalismo global.

El grupo Yue Yen tiene su origen en Taiwan y fue creado en 1969 por la familia Tsai. Desde el principio se centró esencialmente en las zapatillas de deporte. En 1988 la familia se instala en Hong Kong y establece sus primeras fábricas en la República Popular de China, en la provincia de Guangdong. Es el tiempo de las reformas de Deng Xiaoping y las negociaciones con Margaret Thatcher con Hong Kong. El grupo también está, desde ese año, en la Bolsa de Hong Kong.

Al mismo tiempo, los Tsai disponen de una participación significativa en la firma de distribución de calzado deportivo y productos similares con el nombre de Pou Chen Corporation. Cotiza en la Bolsa de Taipei. En la década de los 2000, Yue Yen llegó a tomar el control completo de Pou Chen. Compró Pro Kingtex, que tiene fábricas en China y México, luego en 2005 Eagle Nice. Su expansión a través de adquisiciones y reorganizaciones de la producción continúa.

Actualmente es el grupo mundial más grande en todas las líneas de calzado deportivo. Yue Yen da trabajo a 423.000 empleados en todo el mundo. Posee fábricas y centros en China (cinco en total) así como en Camboya, Vietnam, Bangladesh, Indonesia, México y Estados Unidos. Yue Yen produce para grandes marcas como Nike, Adidas, Reebok, ASCIS, New Balance, Puma, Under Amour, Salomon y Timberland. Los precios cobrados por las grandes marcas ““ con la huelga, Adidas acaba de cambiar de proveedores en China ““ Yue Yen indica que la respuesta a esta presión se hizo en 2013, por un lado localizando volúmenes de producción en aquellos sitios que permiten jugar con la depreciación de la moneda, y por otra parte, sobre un aumento de la productividad (en el sentido de la productividad “racionalizada” técnicamente) y de una intensificación del trabajo (duración, jornada laboral sin “tiempos muertos”).

Hay que señalar en este punto que de 2012 a 2013 el grupo ha reducido el total de sus empleados de 460.000 a 423.000, mientras que producción de todo 2013, en los 12 meses, ha aumentado ligeramente en relación a 2012.

La huelga arrancó en Dongguan, ciudad en el sureste de China. Se trata de la huelga convocada por el mayor número de trabajadores y trabajadoras en la historia de la República Popular China. Yue Yen no ha pagado las cotizaciones para la pensión y para el fondo de adquisición de una vivienda. A esto hay que sumar que un buen número de empleados siguen teniendo contratos a tiempo parcial después de años de trabajo, parte de la política de intensificación del trabajo que elimina las cotizaciones sociales.

El otro método para “reducir el coste de trabajo” es el siguiente: sobre un sueldo de 480 dólares, Yue Yen paga “sus cotizaciones” tomando como cantidad de referencia 288 dólares. Todo esto lleva a que las pensiones percibidas estén por debajo del nivel de la pensión considerada legal, que es miserable. Por último, se añade la exigencia de reajuste salarial ligado a la subida de los precios, que es de 37 dólares.

Según un reportaje de NBC News y las informaciones de China Labour Watch, los salarios de 1,7 dólares la hora son muy comunes. Para alcanzar los 400 dólares mensuales, la semana de trabajo de 60 horas es por lo tanto más que obligatoria.

La huelga comenzó el 13-14 de Abril. Para no sufrir una represión demasiado brutal, los trabajadores fichan por la mañana y luego bien se manifiestan un tiempo delante de la fábrica y vuelven a sus hogares. Dada la ausencia de un sindicato independiente, las estructuras de ayuda a los propios trabajadores y trabajadoras juegan, en parte, un papel de instrumento sindical equivalente, y un comité de organización les presta ese servicio.

Desde el 22 de Abril, cuando la huelga se extendía a la segunda fábrica más importante del grupo, la policía arrestó a dos representantes del comité, registró sus locales y llegó a incautar los ordenadores. El 25 de Abril uno ha sido liberado. Sin embargo, se negó a firmar una orden conminándole a no acercarse a la fábrica y no apoyar la huelga. El otro todavía está en prisión en un “lugar desconocido”. La policía “visita” los domicilios de los huelguistas para intimidarlos. El resultado parece por ahora poco eficaz.

Los trabajadores han rechazado el acuerdo propuesto por la dirección. Esta última se comprometía a pagar las cotizaciones a partir del 1º de mayo de 2014. El temor de que nunca se pagaran las cotizaciones pendientes motivó el rechazo. De hecho, las sumas que debe Yue Yen alcanzan la cantidad de entre 3200 y 4800 dólares para una gran parte de los empleados, siendo a menudo más de un año de sueldo. Frente a esta situación, los trabajadores y trabajadoras decidieron continuar la huelga hasta el primero de Mayo. En la República Popular China, el 1 de este mes es también una “fiesta del trabajo”. Esta fecha parece querer ser conmemorada de una manera radicalmente diferente por el conjunto de los empleados de las fábricas de la familia Tsai, en Guangdong, y por el camarada-presidente Xi Jinping, también secretario general del comité central del Partido Comunista y por tanto a la cabeza de la “fábrica del mundo”.

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Razones por las que la huelga es temida a nivel transnacional

En primer lugar, es la mayor huelga en la China moderna. Hasta ahora no ha habido una huelga de estas dimensiones y magnitud en el país. Si bien las huelgas terminan en cuanto se obtiene respuesta a las reivindicaciones sobre un determinado asunto, esta huelga es indefinida y escalonada: una especie de negociación colectiva a través del motín. Aquí las reivindicaciones son más estructurales; los trabajadores rechazaron las migajas de la mesa de los patrones y la protesta se extendió a las provincias vecinas.

Los cambios en la producción china pueden llegar a tener repercusión en la producción mundial. Como señaló Jacques Rancière: “La dominación del capitalismo a nivel global depende de la existencia de un Partido Comunista Chino que proporciona a las empresas capitalistas deslocalizadas mano de obra barata y precios bajos, privando a los trabajadores de su derecho a la autoorganización”. Debido a las huelgas, el salario medio en China ha subido un 17% por año desde 2009 y hoy es ya cinco veces mayor de lo que era en 2000, a pesar de poder ser considerado esclavista. La generalización de huelgas de esta dimensión sin precedentes sólo servirá para profundizar la crisis para el capitalismo industrial.

Una segunda razón es que la represión estatal china se ha atenuado. Aunque claro que se han producido detenciones en Yue Yuen, en los últimos años el estado chino ha estado menos dispuesto a reprimir como hacía las manifestaciones que en décadas anteriores. Debemos entender esto como una decisión política calculada con un fin meramente económico.

Un informe de 2012 del FMI señalaba que la economía china atravesaba un proceso de reorientación en la inversión interna y en una transición que se aleja del crecimiento inducido por las exportaciones. Si este paso se hace correctamente, se profundizará en la crisis de rentabilidad y acumulación en la “economía real”, al menos en corto plazo, para el capitalismo internacional. El capital depende del estado chino para continuar su papel de comprador y una salida de esta configuración mina sus cimientos.

Una tercera y poderosa razón es la huelga de los empelados de Yue Yen se ha hecho global. Las organizaciones locales en la provincia de Guangdong y Hong Kong, que ha apoyado a los trabajadores en huelga, hicieron un llamamiento a sus aliados internacionales para actuar en el sentido de obligar a Adidas a intervenir y asegurar que las reivindicaciones sean aceptadas. Desde el 23 de Abril las acciones se han extendido por el mundo, de Taiwan a Melbourne, San Francisco, Los Ángeles, Chicago, Milwaukee y Nueva York. El día 25 se realizaron protestas en tiendas de Adidas en Manchester, Oxford y Londres.

Fuente: www.esqueda.net

Traducción de Tomás Martínez para Izquierda Anticapitalista



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