22/03/2014

Otro pibe caído, otro caso de gatillo fácil

Foto_tapa-4.jpg El miércoles 12 de febrero el policía perteneciente al Grupo Halcón de la Provincia de Buenos Aires, Cristian Daniel Duarte, baleó en La Plata a dos jóvenes que habrían intentado arrebatarlo. Uno de ellos, a quien sus amigos apodaban “Beiby”, recibió un disparo por la espalda y murió en el momento; mientras que Mauricio, de 17 años, estuvo internado hasta el lunes pasado, día en que falleció. Ambos habían sido abandonados por los dispositivos del Estado que debían atenderlos, cuyos directores se negaron a trabajar con ellos y sus familias. Otra historia de la juventud que el Gobierno abandona y la policía fusila. Por ANRed La Plata


“¿Cómo les disparó? No hay muchas opciones, los ejecutó cuando estaban tirados en el piso luego de caerse, o bien este asesino corrió al lado de la moto, le dijo al Mauri que se corriera y ahí le pegó el tiro por la espalda al Beiby y después a mi Mauri, por las costillas”, se preguntó Claudia, su mamá.

El pasado miércoles 12 de febrero el policía perteneciente al Grupo Halcón de la provincia de Buenos Aires, Cristian Daniel Duarte, fue arrebatado por dos jóvenes en la ciudad de La Plata a lo que respondió con balas. Respondió con el gatillo fácil. Él estaba de franco, sin embargo sacó su arma y le disparó por la espalda a Beiby, quien falleció en el momento que era asistido; y a Mauri, que estuvo internado en el Hospital Gutiérrez durante unos días y luego fue trasladado al Hospital San Juan de Dios, donde el lunes pasado falleció.

Nuevamente, otro pibe asesinado por la policía. Con tan sólo 17 años conocía “mucho de la calle”, sabía dónde resguardarse en una noche lluviosa como también sabía quién debía ayudarlo para salir de las drogas o a quién exigirle una vivienda digna. “Mauri” conocía muy bien la Dirección de Niñez y Adolescencia de la Provincia como también a su director, Carlos Dabalioni, por la cantidad de veces que se han encontrado en los distintos dispositivos con que cuenta el Estado para resguardar a nuestra juventud, que tal como vienen denunciando hace varios años sus trabajadores, se encuentran totalmente vaciados.

En la actualidad, no es una prioridad del Gobierno atender a los niños y adolescentes de los barrios populares, de la periferia, donde hay “custodia” para entrar y salir. Donde está Gendarmería disparando a mansalva. Para eso sí hay presupuesto, a diferencia de los dispositivos de niñez, que del Estado sólo conocen millonarias deudas. Basta mencionar la multitudinaria movilización realizada la semana pasada por la Obra del padre Cajade, a la que la Provincia le adeudaba meses y meses de subsidios y becas, poniendo al borde del cierre a los hogares y casas de día que atienden a este sector de la población.

De la misma forma pasa con todos los institutos y hogares distribuidos en toda la Provincia, como así también con los programas destinados a niñez y juventud, como el Envión, cuyos trabajadores y trabajadoras viven reclamando sueldos adeudados y materiales de trabajo.
La ecuación sigue igual: más fuerzas represivas e instrumentos de vigilancia al estilo “Gran Hermano” y menos educación, menos dinero para los niños, niñas y adolescentes de los barrios pobres.

Uno más”¦ y van

Luego del incidente ocurrido en calle 71 entre 23 y 24, Cristian Daniel Duarte, “supuestamente” residente del barrio Meridiano V, fue detenido durante una sola semana con el cargo de “homicidio en ocasión de robo”, que tras la muerte de Mauri se transforma en “doble homicidio”, por lo que se espera que empiecen las investigaciones correspondientes al policía que abusó del arma en su día de descanso.

Otra elemento a tener en cuenta fue la entrega del cuerpo. El joven falleció el pasado 17 de marzo a las 19hs y recién le dieron el cuerpo a la familia el miércoles 19 por la tarde, dándoles miles de vueltas con supuestos papeles.

Ya ha pasado en otras situaciones similares. Para los jóvenes de los barrios pobres asesinados por la policía las autopsias se demoran casi 48 horas, en cualquier otro asesinato los tiempos son mucho más rápidos.

Vale aclarar que en el último año y medio se registraron al menos siete casos más, de asesinatos de jóvenes de la región a manos de la policía. Entre ellos se encuentra Braian Mogica, de 16 años, ultimado por un custodio de la Casa de Gobierno el 19 de noviembre del año pasado. Y después están las seis muertes que denunció el defensor del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de La Plata, Julián Axat, ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense: Rodrigo Simonetti (11 años), Maximiliano De León (14 años), Franco Quintana (16 años), Axel Lucero (16 años), Omar Cigarán (17 años) y Bladimir Garay (16 años).

A esto hay que agregar que el último 26 de febrero otro joven de 17 años, Gastón Coronel, recibió un disparo en el abdomen por parte de un militar retirado, y se encuentra desde ese momento internado en grave estado en el Hospital Gutiérrez, superando ya ocho operaciones quirúrgicas.

En todos los casos se trata de niños o jóvenes que en el marco de un abandono total por parte de las escasas políticas de contención del Estado, sufrían la persecución y el hostigamiento por parte de la policía bonaerense.

Tirar a matar

Familiares, amigos y vecinos de “Mauri” quieren justicia. Aseguran que los disparos lanzados por el policía del Grupo Halcón estaban dirigidos a asesinar a los jóvenes. “Beiby” perdió la vida debido a la bala que impactó sobre su espalda; mientras que “Mauri” recibió un tiro en sus costillas, rozándole los pulmones y golpeando la medula.

En un contexto donde las fuerzas de seguridad se multiplican en la ciudad y en toda la Provincia, con una renovación del discurso criminalizador de los niños, niñas y jóvenes pobres, los casos de gatillo fácil parecen reproducirse al mismo ritmo.



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