20/02/2014

La Plata: El Ombú, de pie contra el desalojo

Foto_TAPA_POSTa.jpg El Club de City Bell, en el que se realizan desde actividades deportivas y culturales hasta una copa de leche y talleres de oficios corre peligro de ser desalojado de parte de los terrenos que ocupa desde el año 1957. Con una sentencia que ya se encuentra vencida hace siete años, un supuesto dueño quiere quitarles el territorio en donde más de 100 chicos y chicas realizan fútbol infantil y otros deportes. Con el apoyo de la comunidad buscan proteger el espacio. Por ANRed La Plata


“Vivimos reuniendo fondos para comprar la leche que necesitamos para la copa de leche, no tenemos 80 mil dólares o el monto que nos estén pidiendo por el terreno”, explicó a ANRed Diego Montero, tesorero del Club El Ombú, ayer mientras esperaba que el Dr. Enrique Gorostegui, a cargo del Juzgado Civil y Comercial N°16 lo atendiera en una audiencia de conciliación.

El Ombú fue fundado el 15 de septiembre de 1957, y desde entonces funciona en la calle 27 N°350 entre 472 y 473 de City Bell. El año pasado recibieron una notificación de ejecución de sentencia judicial por la cual se los obliga a retirar parte del alambrado de la cancha de futbol infantil debido a que uno de los terrenos que forma parte de la misma es reclamado por su supuesto dueño.

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“A nosotros nos están reclamando un terreno que forma parte de la cancha en donde se hace fútbol infantil. Sin ese terreno no podríamos hacer la actividad más importante que tiene el club dentro de lo deportivo, que es el fútbol”, señaló Montero.

El predio donde funciona el club se compone por un conjunto de terrenos donados por los vecinos que hace 57 años decidieron fundarlo. Sin embargo, Pablo Pennini (heredero de uno de los que permitió establecer al club en esas tierras) inició un juicio en 1994, y consiguió una sentencia favorable en 1997, que obligaba al Club a correr la canchita de fútbol donde chicos y chicas de entre 5 y 14 años entrenan todas las semanas y juegan partidos de la liga.

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La historia no concluye ahí. Pennini vende en 1999 el terreno en cuestión a Mariano Ottone y a Ana Carina Luján, quienes ahora arremeten legalmente para quitarle las tierras al club o recibir un monto en concepto de compra, que El Ombú no tiene posibilidades de abonar.

Desde el Club mostraron indignación “ya que en su infancia Mariano Ottone jugó en el club, jugó en esa canchita; por ende estaba en pleno conocimiento de la larga posesión que el club tenía de la tierra (y por lo tanto del uso que tenía) cuando compró el terreno”.

“Esta es una sentencia que Pablo Pennini le ganó al club hace 17 años, pero después vendió el terreno a Mariano Otonne, que es un ex jugador del club, que compró el terreno por un negocio inmobiliario, y hoy quiere con una sentencia vencida recuperar el terreno del cual nunca tuvo posesión”, aseguró Montero.

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A la espera de la resolución

Ayer, la familia de El Ombú decidió movilizar a la audiencia de conciliación convocada por el Juez Gorostegui. Desde las 10:30 el ruido se apoderó de la calle 14 entre 47 y 48, frente al Juzgado, donde alrededor de 50 niños y niñas golpeaban los bombos y redoblantes para hacerse escuchar.

En la audiencia, Gorostegui escuchó a las partes, que al no llegar a un acuerdo quedaron a la espera de la resolución del juez, que en tres semanas dará una respuesta sobre el conflicto. El punto más importante sobre el que tiene que expedirse es el hecho de que Ottone pretende ejecutar una sentencia que ya prescribió, dado que pasaron 17 años, y según las autoridades de El Ombú, “las sentencias prescriben a los 10 años”.

Se evalúa que tras la resolución del juez, existan las correspondientes apelaciones de las partes (de la que termine afectada negativamente) a la Cámara de Casación, por lo que la sentencia de Gorostegui no será la definitiva.

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Los intereses detrás

Desde el club entienden que el nuevo embate por parte de los supuestos dueños, está motivado por “el creciente valor de los terrenos de la zona”, es decir, intereses puramente individuales y vinculados a negocios inmobiliarios.

Del otro lado, los miembros del club y todas las familias que transitan a diario por su predio defienden el terreno del que son legítimos dueños desde hace 57 años, cumpliendo según palabras de Montero: “una función social, cultural y deportiva hacia el barrio”.

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Dentro de El Ombú se desarrollan actividades de las más diversas: danzas folklóricas, apoyo escolar, murga, biblioteca, boxeo, patín, atletismo y fútbol infantil. “A su vez, funciona una copa de leche. Este año empiezan también los cursos de formación laboral, que son cinco: electricidad, herrería, construcción, costura y cocina”, explicó el tesorero del club.

Desde el Ombú aseguraron: “El Centro de Fomento El Ombú tiene una fuerte inserción en la comunidad, es parte del barrio. Su función de inclusión social se puede visualizar simplemente acercándose y conociendo a las personas que venimos trabajando y a los chicos y chicas que participan de las actividades que con tanto sacrificio ofrecemos año a año”.

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En ese sentido, afirmaron: “Padres, vecinos, amigos e integrantes de las actividades que se desarrollan a diario en nuestro club de manera autogestiva, hemos decidido defender lo que es un derecho colectivo y un patrimonio común de todos, desde 1957”.



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