19/06/2011

PASA Petroquímica: historia de la toma de fábrica, con gestión y control obrero de la producción

a-26.jpgEn 1974, los miembros del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos, durante un conflicto con la empresa, protagonizaron una de las más importantes experiencias de la clase obrera argentina, cuando no se limitaron a tomar la fábrica sino que gestionaron la producción durante casi un mes. Lo hicieron como una forma más de lucha. Por Leónidas Ceruti y Mariano Resels, historiadores.

P.A.S.A. Petroquímica Argentina

Esta empresa construyó en la zona norte del Gran Rosario el complejo petroquímico más importante de América Latina para los años 60. Sus instalaciones se encuentran ubicadas en Puerto San Martín, a ocho kilómetros al norte de la ciudad de San Lorenzo, en la zona industrial del Gran Rosario.

Cinco corporaciones norteamericanas unieron sus respectivas experiencias industriales, conocimientos técnicos y recursos financieros de inversión de más de 500 millones de dólares para constituir la empresa: Continental Oil Co., Cities Service, U.S. Rubber, Fish International Corporation y Witco Chemical Compañy Incorporated.

PASA era la única planta de procesos totalmente integrada de América Latina y resumía en una sola fábrica la transformación de nafta, propano y butano, obtenidos de la industria petrolífera, en una amplia gama de hidrocarburos derivados, entre los cuales el más destacado era el caucho sintético.

La fábrica contaba con tecnología de punta, empleando 700 obreros con una preparación técnica de máxima especialización y entre cuyo personal existían técnicos químicos, mecánicos, altamente capacitados, que operaban una planta semiautomática.

El Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos – S.O.E.P.U.

Durante el gobierno de Frondizi, luego de varias negociaciones, distintas empresas multinacionales obtuvieron la aprobación para establecer “sindicatos por empresa”. Entre las más importantes estuvieron las cuatro plantas de FIAT -tres en Córdoba y una en Buenos Aires- y PASA Petroquímica.

El gremio se fundó en 1964 y los primeros dirigentes fueron “designados” por la empresa. Sus posiciones eran pro-patronales y, tras su breve mandato, fueron acusados de corrupción. Al decir de un petroquímico, surgió como un sindicato de “empresa, dócil y amarillo”, con acción geográfica limitada al radio de acción exclusivamente de los departamentos de Rosario y San Lorenzo. En 1967, obreros de distinto origen conformaron la Lista Verde, ganaron las elecciones y el sindicato “fue creciendo y desarrollándose con el transcurso de los años hasta plasmar una personalidad combativa, clasista y democrática que mantendría hasta el momento de ser el primer sindicato intervenido por los genocidas del 76.”

Provocación y asamblea en el interior de la fábrica

El 26 de julio de 1974, los petroquímicos fueron protagonistas, según sus expresiones, “de un hecho imborrable”. La agresión a un compañero del servicio del comedor por parte del concesionario motivó la respuesta inmediata de los trabajadores con el llamado a una Asamblea de Fábrica. En ella se resolvió exigirle a la patronal, en el lapso de tres horas, la caducidad del contrato, “ya que éste provocaba continuos roces entre el gremio y la patronal”.

Al ser rechazada la petición, inmediatamente se convocó a otra asamblea en el galpón de Mantenimiento, en el corazón mismo de la fábrica. Luego de un largo debate, sobre las medidas a tomar, un obrero de base, planteó toma de fábrica con gestión y control obrero de la producción. La propuesta fue aprobada, ante el entusiasmo y el júbilo de los asistentes.

Se organiza la gestión obrera de la producción

Desde ese momento, el Comité de Lucha dio a conocer una serie de Comunicados dirigidos a la opinión pública. En el Nº 1, fechado el 26-7-74, el Gremio denunció al concesionario por agresiones físicas, insultos, amenazas de muerte a un dirigente del Sindicato, manoseo del personal del comedor, trabajo de menores en horas nocturnas, suspensiones arbitrarias, mala calidad de la comida, escasa provisión de la misma, aumento del vale respectivo y que al personal no se le pagaba de acuerdo al Convenio del Gremio según dispuso el Ministerio de Trabajo.

En dicho comunicado agregaban que “los representantes de la patronal escamotearon las únicas respuestas que esperábamos los trabajadores. Nos preguntamos: ¿Qué hubiera pasado si un obrero hubiera agredido a un patrón? PASA, empresa al servicio del imperialismo yanqui, no deja de demostrar en cuanta oportunidad puede su mentalidad represora y antiobrera y en contra del pueblo argentino, provocando constantemente situaciones conflictivas, creando situaciones de desabastecimiento y promoviendo a su vez la desocupación, como prueban estos últimos acontecimientos en que permite que 18 compañeros queden cesanteados con el grave problema social que esto acarrea”. (1)

La gestión y el control obrero de la producción se organizó a partir de distintos “Comités”, cuyos miembros eran elegidos en Asambleas en cada una de las Secciones de la Fábrica; en ellos se debatieron aquellas medidas necesarias para el funcionamiento de la fábrica. Todos los trabajadores, luego de los turnos de trabajo, permanecieron dentro de la Planta y percibieron sus sueldos y aguinaldos.

El funcionamiento de la fábrica se hizo sobre la base de:

 Asamblea General

 Asambleas de Sección: Mantenimiento, Operaciones, Instrumentos

 Comité Central: Compuesto por integrantes de la C.D. y funcionó en Portería

 Comité de Producción: Compuesto por el Cuerpo de Delegados y funcionó en el Laboratorio

 Comité de Seguridad: Responsable por C.D. el compañero Echenique

 Comité de Abastecimiento: Responsable el compañero Rodríguez

 Comité de Vigilancia: Responsable por C.D. el compañero Quintana

 Comité de Propaganda: Responsable por C.D. el compañero Palmieri

 Comité de Operaciones

 Comité de Lucha

Al irse desarrollando el conflicto, en el Comunicado Nº 8 del Comité de Lucha se informó que se había creado el Comité de Disciplina, el cual tenía las funciones de analizar los distintos casos de indisciplina gremial que se fueran presentando y las facultades para sancionar a los trabajadores que dificultasen el normal desenvolvimiento de la lucha, aclarándose que las medidas a tomar se someterían a referéndum de una Asamblea.

El Comunicado Nº 2 aclaraba que “los petroquímicos estamos más unidos que nunca y estamos llevando adelante una lucha que tiene como objeto que esta patronal al servicio de los monopolios no siga pisoteando la dignidad de los trabajadores, desatendiéndose de los justos reclamos de los mismos”. En cuanto al funcionamiento de la Planta se indicaban las funciones de los distintos Comités y se daba una serie de instrucciones a los compañeros, como por ejemplo, “cuando se salga o se entre del complejo serán rigurosamente revisados los bolsos y mochilas”, aclarándose que “los directivos de la empresa permanecen en el recinto de la misma por LIBRE VOLUNTAD sin que exista oposición por parte nuestra y ante cualquier pregunta de cualquier funcionario el compañero debe manifestar que se encuentra en la empresa en ESTADO DE ASAMBLEA PERMANENTE para deliberar sobre la forma más correcta de conseguir la satisfacción de nuestros reclamos. Ante cualquier duda, negarse a declarar, sin que esto constituya una prueba en su contra”.

Las instrucciones continuaban con indicaciones de seguridad, notificando que “todos aquellos que deseen retirarse deberán retirar la planilla (previa justificación de problemas de salud o familiares o personales debidamente justificados) autorizada por los compañeros de C.D. que se encuentren en el Servicio de Vigilancia y deberán presentarlo en cada uno de los portones de acceso”. Y, anticipándose a que el conflicto se extendería por varios días, se organizaron los distintos turnos de manera de garantizar la mayor cantidad de compañeros posible dentro de la fábrica, aclarando que “después de casi una jornada que nos encontramos en estado de Asamblea Permanente es indudable que la fatiga y el sueño nos comienza a afectar. Teniendo en cuenta esta situación y por si la patronal está dispuesta a enfrentarnos durante mucho tiempo, es que debemos acumular energías y no entrar en la desesperación”.

Un mes de lucha y con récord de producción

Fueron muchos los operarios que permanecieron en la Planta durante todo el tiempo que duró la toma, realizando tareas de colaboración. Los Cursos de Capacitación continuaron dictándose, sólo que se reorganizaron los turnos.

Ante versiones que distorsionaban lo que sucedía en el interior de la fábrica, el SOEPU dio a conocer un Comunicado en el cual plantearon: “Desmentimos el contenido de un artículo aparecido el domingo en un diario matutino de Capital Federal, que informaba de un desabastecimiento de productos petroquímicos como consecuencia del conflicto. Advertimos acerca de la posibilidad de que se produzca un boicot a la provisión de materias primas, necesarias para mantener el proceso productivo. Haremos lo posible para que esto no suceda. De concretarse dicho boicot, se podría producir la disminución o suspensión de la producción, con el consiguiente desabastecimiento del que responsabilizamos a PASA”.

Además, señalaron que el personal estaba en Asamblea Permanente en la fábrica, con plena producción en el complejo, para no entorpecer el desarrollo económico del país ni provocar situaciones de desocupación en las industrias subsidiarias y aclararon: “Se ha mantenido el nivel de producción en todas las áreas del complejo y en algunos casos, como se detalla a continuación, ha sido aumentada de acuerdo con el criterio de los operadores: Planta de Etilbenceno, producción con planificación patronal: 50 toneladas de etileno, producción con planificación obrera: 58 toneladas de etileno. Se realizó la carga y descarga de camiones de diversos productos en forma totalmente normal. Fue enviado un camión con etileno a Duperial, con carga normal y con custodia obrera. La producción de las demás Plantas se realizó en forma normal”.

Se destacó que el Comité de Producción había recopilado datos de que se habían mejorado los tiempos de rendimiento de distintas reparaciones -como intercambiadores, bombas, instrumentos, pérdidas de líneas- por la eficacia de los compañeros, que demostraban en los hechos la organización dada a la producción, distinta a “la planificada por la patronal en forma rutinaria y alienante, o que posibilita en realidad una mayor productividad de la industria porque los trabajadores nos sentimos dueños de nuestro propio trabajo, lo cuidamos y damos paso a la actividad creadora, que nos ha llevado en un solo día a recoger experiencias totalmente positivas como las que relatamos”.

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A partir del momento en que se hicieron cargo de la fábrica, se insinuó el mejoramiento de la producción, lográndose superar los índices considerados habituales. Las tareas se ampliaron además con la reparación de uno de los hornos de estireno, que tenía averías preexistentes al conflicto, y se procedió a apagar una pileta utilizada para la quema de desechos que provocaba emanaciones tóxicas y otros inconvenientes para la población de la zona. Ese trabajo fue a pedido de los vecinos de la planta industrial. Se trató de evitar la contaminación ambiental y la eliminación de desechos al río Paraná. De esa manera, se anticiparon en varios años a las acciones que hoy realizan los grupos ecologistas. Los trabajos de riesgo o insalubres se realizaron tomando las precauciones y normas aconsejables, disminuyendo considerablemente los accidentes de trabajo.

La responsabilidad con que tomó la gestión de la producción se evidenció en distintos momentos. Uno de ellos fue cuando el Comité de Lucha -a sugerencia de la Supervisión- decidió parar la Sección Reacción de Estireno, con todas las consecuencias que podría implicar, para reparar una pérdida de vapor que, de no hacerse, podría transformarse en una situación de emergencia. Se movilizaron todos los trabajadores de las distintas especialidades para la reparación en el menor tiempo posible. Además, se fabricó un manchón para un compresor de Reformadora, que no había en plaza por varias semanas y que costaba $ 230.000. El costo de la tarea fue solamente las horas hombre de trabajo, destacándose que eso “demuestra lo que nosotros hace tiempo venimos denunciando: el vaciamiento de mano de obra petroquímica para dar tareas afuera que pueden realizarse en fábrica”.

En otra ocasión, cuando el conflicto llevaba casi veinte días, en el Comunicado Nº 9 quedó demostrada la responsabilidad y seriedad con que se seguía desarrollando la lucha, al expresar:

“Para encarar los trabajos de Mantenimiento de planificación y preventivos, que en las dos semanas pasadas se descuidaron por atender los trabajos de urgencia de las Plantas, se resolvió, con la opinión favorable de los compañeros, retomar el grueso del personal de día que estaba en turnos al trabajo en el horario de 8-17. Todos los días deben evaluarse los trabajos de la planificación requeridos para dar las prioridades de acuerdo al criterio obrero, descartando aquellos que pueden ser postergados. En este sentido, es fundamental la opinión de los responsables de cada Planta quienes deben explicar con claridad cuáles son los trabajos urgentes y cuáles los que pueden esperar. Más que nunca estamos comprobando la necesidad de incorporar más personal de mantenimiento efectivo, analizando la cantidad de trabajos atrasados o los que no se hacen. Se planteó al Ing. Gschwind lo imprescindible: que la empresa tome contratados para la parada de Reforma y para refuerzo en los trabajos de planificación de las Plantas, los que serían propuestos por nosotros de acuerdo a la necesidad del proceso productivo. También fueron reclamados dos vehículos para Mantenimiento para la movilización de los compañeros en las Plantas, traslado de materiales, etc. Ambos pedidos fueron negados. La semana pasada, el Supervisor General de Reforma, Ingeniero Mulet, ratificó a los compañeros de la Sección y al Comité de la Producción la necesidad de realizar la regeneración del catalizador, lo que implica la parada de la Planta. Los Compañeros evaluaron esta sugerencia, coincidiendo con el Ingeniero, por lo que se comunicó que se realizaría con control obrero, lo que fue rechazado por Mulet, quien estimaba que el personal no era lo suficiente capacitado para asumirla. Luego de varias discusiones y de amenazas de los representantes patronales, el Comité de Producción resolvió realizar la regeneración que se realizó con control obrero, aceptando cualquier sugerencia técnica como se lo ha hecho en las demás Plantas”.

Por otra parte, las actividades sociales del SOEPU continuaron desarrollándose de acuerdo a lo programado antes del conflicto: los hijos de los trabajadores realizaron las excursiones a Santa Fe y Paraná, siguieron las clases de folklore, etc. Mientras tanto, varios petroquímicos estuvieron custodiando en forma permanente el Local Sindical en la ciudad de San Lorenzo. Además, la C.D. y los distintos Comités garantizaron la llegada del camión transportador de dinero para el pago de los sueldos, con toda la seguridad necesaria dentro de la Planta, para que los pagadores pudieran desempeñar sus funciones.

Solidaridad y repercusiones

El conflicto fue llamando la atención y causó la admiración de muchas organizaciones gremiales y políticas. En el Comunicado Nº 5 se decía que: “Los ojos de país están puestos en este proceso que desarrollamos. Pero esta experiencia no ha sido casualidad. Se ha venido poniendo en práctica y acumulado, sin haber valorado que en un futuro el comentario sería: ¿Cómo los obreros en poder de la Producción?”

Entre las adhesiones que fueron llegando se hallaban las de Comisión Interna de Sulfacid, Sindicato Ceramista, Juventud Peronista, Juventud Radical, Partido Socialista de los Trabaja-dores, Peronismo Descamisado, Juventudes Políticas, obreros de Acindar, Maratón y Metcon de Villa Constitución, delegados Lista Celeste de Hanomag, Frente de Izquierda Popular, Juventud Trabajadora Peronista, Sindicato Trabajadores de la Educación Rosario, Movimiento Obrero Clasista, Poder Obrero, Sindicato Químico Sulfacid, Revistas “˜De Frente’ y “˜Nuevo Hombre’, Sindicato de la Alimentación de Firmat, delegados de Jhon Deere, Sindicato Municipal de la Zona Industrial, Sindicato de Obreros Jaboneros, Sindicato de Trabajadores de la Educación de San Lorenzo, Asociación de Médicos Residentes de Rosario, ATE, Asociación de Empleados Judiciales y Unión de Comerciantes e Industriales de San Lorenzo, como también las de distintos partidos políticos. Se pidió y se logró el apoyo de los obreros de la construcción de la Contratista Cimolai Vega y Tadero, solicitándose el acatamiento de las medidas dispuestas por los distintos Comités.

La solidaridad se expresó también en un Plenario de Gremios, Comisiones Internas y Fuerzas Vivas de la zona industrial de San Lorenzo, reunido en el Local Sindical, en el cual -entre otras medidas- se resolvió: conformar una Comisión de Apoyo que visitaría a organizaciones gremiales y políticas para interesarlas del conflicto e intercedería ante PASA para la solución del mismo; publicar una solicitada de apoyo; realizar una reunión con organizaciones de Rosario que habían hecho llegar su adhesión.

La situación del Personal Fuera de Convenio fue aclarada principalmente en el Comunicado Nº 4; en éste se explicaba que se respetaba su permanencia en el recinto de la fábrica y que su entrada y salida eran totalmente voluntarias, sin que ello constituya un elemento que pueda ser usado como provocación. Por eso, y para evitar situaciones desagradables, dicho Personal debía ajustarse a una serie de instrucciones impartidas por el Comité Central -entre ellas, que debían permanecer en sus puestos de trabajo realizando las tareas de su competencia; que toda colaboración en la producción sería bien recibida; que para los desplazamientos dentro de las plantas del complejo debían portar la autorización otorgada por los responsables de cada Departamento o ser acompañados por algún operario designado al efecto-, y se especificaba especialmente que cualquier contravención a esas normas por parte del Personal No Afiliado al Gremio sería tomada como un acto de provocación y el Comité de Disciplina decidiría las sanciones, que podían culminar con su expulsión de la Planta. A la vez, se recomendaba a los trabajadores que se hicieran cumplir estrictamente esas disposiciones, pero no en forma individual sino por el Organismo que les correspondiera y se hacía un llamado a extremar las medidas de seguridad al máximo.

Por otra parte, el APESUP –Personal de Supervisión de PASA– expresó, desde el inicio del conflicto, su solidaridad con la lucha y, en distintas ocasiones, los operarios aclararon que la medida de fuerza no era contra ellos sino contra la patronal. Dicho Personal, en una Asamblea, decidió enviar una nota a la Gerencia fijando su posición ante el conflicto. En ella, criticaban la indiferencia de la empresa ante la situación planteada, denunciaban el estado de desconocimiento por parte de los obreros del principio de autoridad, y acordaban no informar ninguna novedad ni pasar los partes diarios al personal jerárquico superior y seguir brindando cualquier asesoramiento requerido por los trabajadores pero, en este caso, a través de una Comisión Permanente en Planta formada a tal efecto.

En otra ocasión, la C.D. -a través de un Escribano- interrogó a los Jefes de los distintos Departamentos acerca de si prestarían cualquier tipo de asesoramiento técnico para el correcto funcionamiento del proceso productivo y del mantenimiento de los equipos. La respuesta en todos los casos fue afirmativa. Por otra parte, se hicieron presentes un abogado apoderado de la Empresa y un Oficial de Justicia por orden del Juez de Trabajo para efectuar una constatación de diversos aspectos relacionados con la situación en la fábrica.

El conflicto tuvo amplia repercusión en los medios de prensa de Rosario y Buenos Aires con distintas informaciones, algunas correctas y otras distorsionadas. Por ese motivo, en el Comunicado Nº 4 se denunció “una nota publicada por el diario La Nación con evidente mala intención y parcialidad, tergiversando los hechos. En efecto, nuestro Comunicado Nº 1 fija la posición de la Asamblea Permanente de mantener la plena producción del Complejo para no provocar situaciones de desabastecimiento que originarían grave consecuencia para otros trabajadores y el país, dada la importancia de la materia prima petroquímica. Los trabajadores venimos controlando la producción de la fábrica y no sólo la hemos mantenido sino que la hemos mejorado en algunos casos. Pero la campaña de acción psicológica desarrollada por los diarios de la oligarquía y otros elementos antinacionales sigue trabajando. La Nación dice que “˜nuestro conflicto ha provocado la suspensión del suministro de caucho sintético, ya que las secciones de estireno, etileno y etilbenceno se encuentran semiparalizadas’. No hace falta decir más nada sobre esto. Porque los compañeros saben perfectamente quiénes son estos señores y a qué intereses responde este diario al servicio de la patronal y el imperialismo. La producción se desarrolló en forma absolutamente normal y los distintos problemas que fueron surgiendo fueron totalmente solucionados”. También se criticaba al diario Crónica de Rosario, por un comentario patronal del conflicto.

La vida en la fábrica, debates y negaciones

El clima de confraternidad entre los Petroquímicos fue en aumento a medida que pasaban los días en un ambiente de tranquilidad, al tiempo que se aclaraba: “La patronal sepa que nuestro espíritu sigue en pie. Que nuestro corazón sigue caliente y nuestras mentes frías para poder pensar. Y aunque ellos actúen con aparente indiferencia ante este proceso, nos encontramos firmes en nuestros puestos, porque el tiempo es nuestro aliado para consolidar más nuestras fuerzas”. Mientras se referían a la Patronal de esta manera: “¿Qué dice PASA, en sus más altas esferas, cuando los obreros, esos mismos obreros a los que no les paga su eficacia acumulada durante años, están controlando la producción, la que se desarrolla en forma normal, cuidando que la materia prima, combustibles y repuestos no falten? Ante la misma sospecha de boicot, PASA será la responsable y se reafirmará que es la que drena la economía de la Nación”.

Las deliberaciones en las distintas Secciones fueron permanentes y en el Comunicado Nº 6 se hizo referencia a la Asamblea en Puerta de Fábrica, donde se comentó: “Tuvimos una de las más claras demostraciones de la conciencia de lucha de nuestro Gremio. El obrero petroquímico razonó y es por eso que ese razonar lo llevó a gritar un apoyo rotundo a continuar la lucha hasta la victoria final. Posiblemente, sería obvio decir que fue una Asamblea democrática porque, en nuestra trayectoria, el Gremio pudo siempre expresarse libremente y es así que los compañeros contratados que hoy están trabajando, que producen, que sufren todas las injusticias a que son sometidos por la patronal, tuvieron la ocasión de expresarse con su voto. Los otros compañeros que estaban en una posición distinta pero que con valentía, con la mirada al frente se expresaron en la Asamblea, tuvieron su reconocimiento con un sostenido aplauso de los demás compañeros. Pudo verse emoción y hasta lágrimas, pudieron verse abrazos de unidad porque comprendieron que al final va a ser la victoria”.

La patronal, luego de ocho días de iniciada la toma de la fábrica, denunció el hecho ante las autoridades. Los trabajadores rechazaron las intimaciones del Ministerio de Trabajo, a la vez que reafirmaron que se hallaban en Asamblea Permanente y que mantenían el ritmo de producción -incluso incrementándola en algunos casos-, subrayando que “la venta de estireno, materia prima fundamental en la industria del plástico, registra las siguientes ventas: sábado 131.990 litros, domingo 108.860, lunes 105.390, y martes 167.940 litros. En cuanto al caucho, entre los días martes y miércoles último, la venta fue de 131.910 kilogramos para el país y 162.762 kilogramos para la exportación”. (2)

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Las leyes represivas imperantes en ese momento ayudaron a concretar un deseo que estaba madurando en la conciencia de los trabajadores de PASA: la producción bajo control obrero. Esta decisión transformó la relación con los técnicos e ingenieros, ya que la producción pasó a ser organizada y dirigida por los obreros, caducando el poder patronal en cuanto director del proceso de producción. Posteriormente, durante un mes, sin la mínima participación de jefes, supervisores e ingenieros, gestionaron la planta industrial.

Durante el conflicto, la vida en la fábrica deparó a los trabajadores una muy variada experiencia en lo que hace a la organización de la producción, abastecimiento, vigilancia, propaganda, etc.. Acerca de la misma, Juan Dowling nos comentó: “Cuando los obreros, reunidos en un Comité de Producción, nos sentamos a discutir en el galpón de Mantenimiento (nuestro “˜cuartel general’) qué medidas tomar para asegurar la continuidad del proceso productivo, nos miramos por algunos instantes y alguien naturalmente dijo: “˜Lo de siempre, dejar que la Planta siga produciendo, pues ella se encarga de que las cosas continúen’. Es sólo tener un poco más de cuidado, hacer las cosas de forma tal de demostrar a la empresa y a la sociedad que los obreros somos capaces con nuestras propias manos de gestionar fábricas.

“Esto es posible entonces porque, en este caso, la industria petroquímica se trata de un proceso autosostenido en su propia estructura que, con un mínimo esfuerzo humano y con un trabajador colectivo e individual capaz, asegura de forma natural el normal funcionamiento del proceso, sin necesidad de todo el aparato montado artificialmente por el capital para mantener un poder despótico sobre el trabajo.

“La vida en la fábrica se organizó de tal manera que varios Comités funcionaron asegurando todas aquellas medidas necesarias (…) Un Comité de Producción que se reunía todos los turnos en las primeras horas de trabajo y funcionaba de la siguiente manera: cuando un conjunto de compañeros entraba a trabajar se dirigían a sus respectivos puestos. En cada Sección se reunían los operarios y discutían los problemas existentes, las prioridades en cuanto a mantenimiento, etc. Se nombraba a un Delegado que llevaba a la reunión del Comité de Producción lo resuelto en su Sección. En este Comité, el conjunto de representantes de todos los sectores de la fábrica coordinaba la forma de llevar a cabo el trabajo de turno. Se consideraban las prioridades y en función de las mismas se distribuían los compañeros de Mantenimiento.

“También en esas reuniones se consideraban todas las informaciones sobre el estado del conflicto, las discusiones con la patronal, las posiciones del Departamento de Trabajo, las posiciones de los grupos políticos, etc. Inmediatamente todos los compañeros se dirigían nuevamente a sus puestos de trabajo. Otros Comités completaban las funciones excepcionales que existían. Uno de seguridad controlaba el movimiento de entrada y hacía guardia en el perímetro de la fábrica para evitar cualquier intento de sabotaje o infiltración de elementos ajenos a los obreros. Un Comité de Abastecimiento aseguraba los alimentos necesarios para la subsistencia; otro se encargaba de las relaciones hacia afuera, como así también lo referente a las discusiones con la Empresa a través del Departamento de Trabajo para resolver el conflicto.

“La fábrica, quedando en nuestro poder, se estructuró de tal manera que se permitía el paso del Personal Fuera del Convenio, es decir jefes, supervisores, etc. Éstos podían circular libremente dentro de la fábrica, previa requisa en la entrada, cosa que irritaba a muchos “˜cascos blancos’ autoritarios. Ahora bien, esta medida vista desde fuera puede parecer como debilidad, pero en los hechos fue una de las cosas más interesantes. Los que otrora se sentían los aseguradores del funcionamiento de la fábrica, ‘irreemplazables dirigentes’, de una hora para otra, vieron sus funciones inútiles. Deambulaban por la fábrica como turistas, como visitantes que, inservibles, observaban superar récords de producción, mantenimiento, modificaciones en el proceso productivo, que ellos nunca antes hubieran aceptado, impotentes al no poder incidir de manera alguna. La reacción de este sector frente al conflicto fue diversa. Algunos más compenetrados de la realidad social, que los colocaba en la función de “˜vigilantes’ innecesarios de los hombres en vez del proceso productivo, se sentían mancomunados con los obreros, apoyaban sus luchas. Otros, más fieles a sus funciones de lacayos, sufrían terriblemente y anidaban la “˜venganza’ para cuando volviera la normalidad. Pero todos, sin excepción, recibieron el mensaje de la clase obrera, en ese momento protagonizado por un pequeño destacamento de avanzada del proletariado industrial: “˜Vuestro parasitismo no es necesario, tienen los días contados’.

“La rutina en el trabajo, la labor en turnos rotativos sin sábados, domingos ni feriados, la separación entre la planificación y ejecución, quita todo el sabor del trabajo necesario y creador de riquezas. Sumado a esto todas las enfermedades físicas y mentales hace que los 28 días de libertad significaran para muchos la mejor terapia a sus males. Compañeros escépticos, pesimistas, en esos días adquirieron tal dinamismo que parecían irreconocibles. Muchos de nosotros por varios días no salimos del Complejo, durmiendo escasas horas al día.”
(3).

Fueron numerosas las negociaciones con la patronal, las entrevistas con el Gobernador Dr. Silvestre Begnis y el Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, Dr. Rubén Dunda, enviándose telegramas a la Presidenta de la Nación, a los Ministros de Trabajo, de Economía, y a distintos Bloques de Diputados.

El conflicto tuvo repercusiones nacionales no sólo en los medios de comunicación sino también porque los miembros de la C.D. dieron una conferencia de prensa en el Sindicato de Gas del Estado y se entrevistaron con el Diputado Nacional Zabala Rodríguez, quien se comprometió a informar a los distintos bloques de la situación.

A su vez, el Ministerio de Trabajo de la Nación intimó a los trabajadores a que dispusieran la normalización de la situación, amenazando con retirar la Personería Gremial al SOEPU. El rechazo de la amenaza del Ministerio se produjo luego de una Asamblea “con la participación de 600 obreros, mientras un centenar de ellos continuaba en los lugares de trabajo”, quienes resolvieron por unanimidad mantener la actitud tomada y los reclamos iniciales. (4)

Las repercusiones sociales y políticas fueron variadas y los apoyos de distintos sectores se incrementaron con los días. La Patronal y el Sindicato se cruzaron comunicados con denuncias. Llamó la atención a los Petroquímicos el silencio de la prensa oral y escrita durante varios días y por ello, desde el SOEPU, se propagandizó el conflicto con veinticinco mil volantes repartidos en las fábricas de la zona y Rosario, con afirmaciones como las planteadas en esta Solicitada:

¡EN PASA SIGUE LA LUCHA!

“Los obreros petroquímicos llevamos 18 días de lucha, controlando la Planta de PASA Petroquímica, con un rendimiento productivo superior. Este hecho, sin precedentes en la historia del Movimiento Obrero Argentino, se produce a raíz de la agresión del Contratista del Comedor de Fábrica a un compañero, estando advertido PASA, desde tiempo antes, de las irregularidades y atropellos que este sujeto realizaba. Como consecuencia de ello se originó el conflicto y en una Asamblea de Fábrica resuelve:

a) EXIGIRLE A LA PATRONAL:

1) Expulsión inmediata del Concesionario del Comedor.

2) Que PASA se haga cargo de la dirección y administración del mismo.

3) Que tome en relación de dependencia a los 18 compañeros que en él se desempeñan.

4) Extensión del beneficio de la comida a los compañeros administrativos de Rosario (beneficio establecido por Convenio que la Patronal nunca concretó pese a reiteradas promesas).

b) Continuar el PROCESO PRODUCTIVO con CONTROL OBRERO.

c) Declararse en ESTADO DE ASAMBLEA PERMANENTE.”

ES ABSOLUTAMENTE CLARO QUE NOS ASISTE LA RAZÓN;
NUESTRO OBJETIVO A ALCANZAR SON SÓLO
LOS CUATRO PUNTOS SEÑALADOS

“En el curso del conflicto una nueva Asamblea resolvió sugerir al Gobierno Nacional que se interese en la NACIONALIZACIÓN de esta importante fuente de riqueza, estimando que éstas deben quedar a favor del pueblo de nuestro país y no engrosar las arcas del imperialismo yanqui.

“Aquí no existen veladas intenciones ni hacemos el juego a ningún sector interesado en la adquisición de dicha Empresa. Los Trabajadores Petroquímicos queremos que el pueblo sepa que ninguna maniobra se oculta tras nuestra lucha y que denunciaremos todo intento de instrumentarla tras objetivos extraños al origen del conflicto. Ni la Patronal -que sólo debe acceder a otorgar justas y mínimas reivindicaciones- ni las autoridades responsables de obligarla a satisfacer nuestros reclamos parecen darse por enteradas. Por el contrario, el Ministerio de Trabajo amenaza con disolver nuestra Organización Gremial.

“Reiteramos que, ante posibles denuncias de desabastecimiento de productos petroquímicos, nosotros los trabajadores CONTROLAMOS Y ASEGURAMOS LA PRODUCCIÓN, pero sigue siendo PASA la que comercializa y en ese sentido deslindamos responsabilidades.

“Queremos destacar la información dada de nuestro conflicto por diversos medios de difusión como la que permanentemente suministra el diario “˜Noticias’ de Buenos Aires. Solicitamos a la prensa que ha permanecido en silencio (especialmente en los últimos días) y de la que ha tergiversado la realidad sobre el conflicto una mayor y veraz información. Hemos demostrado a lo largo de 18 días nuestra capacidad de trabajar sin la dirección patronal y debe saber la población que estamos también dispuestos a continuar el tiempo que sea necesario para conseguir nuestros objetivos. Reina entre nosotros una fraternidad y espíritu de lucha en niveles superiores a los que conocíamos y que nos permite hacer esta afirmación.

CON NUESTRA UNIDAD Y ORGANIZACIÓN SEGUIREMOS ADELANTE

…HASTA LA VICTORIA!!! (5)

Entre los distintos temas que se debatieron durante la Toma, dos fueron los que produjeron más polémica. Por un lado, paralelamente a las reivindicaciones ya mencionadas, se planteó por parte de un grupo de trabajadores una conquista que consideraban debía exigirse en una empresa de las características de PASA: ¡6 horas por turno!. Por otra parte, se intercambiaron ideas sobre si se debía levantar la consigna de la nacionalización de PASA y se resolvió -con posiciones encontradas- que la defensa de fuente de riquezas concernía al Gobierno Nacional y, por lo tanto, debía interesarse y pronunciarse a favor del pueblo argentino(6)

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Los días del conflicto pasaban y la voluntad de lucha no cedía; y así lo expresaron en el Comunicado Nº 8 cuando afirmaron: “La conciencia de los trabajadores petroquímicos es lo suficientemente madura y clara como para comprender que acá no hay claudicación posible. PASA se equivoca si pretende jugar a nuestro desgaste, porque, si hay algunos compañeros embargados de cierto pesimismo, de ninguna manera han podido contagiar a la inmensa mayoría de los trabajadores petroquímicos que permanecen con una moral irreductible y con un gran espíritu combativo”. Se informaba a los operarios qué consecuencias resultarían si se claudicaba en la lucha; éstas serían posibles despidos, quite de la personería gremial y jurídica o la afiliación compulsiva a otra Federación, que no se tendría fuerza para continuar con otros reclamos, pasar de ser trabajadores a ser siervos de la patronal, y “que una derrota significaría un duro golpe al movimiento obrero y al pueblo argentino que en estos momentos están emprendiendo la lucha por la liberación”.

El factor tiempo era aquel con el que especulaba la Empresa, pero fue sucediendo todo lo contrario; y en el Comunicado Nº 9 se analizaba el estado de ánimo de los trabajadores de esta forma: “Dieciocho días al frente del control de la producción no es un hecho casual, es el fruto de la eficacia, responsabilidad y esfuerzo común puesto al servicio de un solo objetivo: PRODUCIR PARA TRIUNFAR. (…) Los compañeros que están firmes en sus puestos ven pasar los días sin una solución concreta, pero sin desaliento y cada vez con más organización, conscientes que el triunfo está cerca, y cuando éste llegue será el júbilo de 700 hombres que a través de años fueron postergados y manoseados.

“Hay compañeros que durante estos días consciente e inconscientemente han puntualizado errores o señalado a los compañeros que han tomado con responsabilidad el control productivo. A ellos les decimos que ningún movimiento, ni siquiera el obrero, es puro. Pero lo que es necesario dejar en claro es que lo que importa es el balance final y ese balance de 18 días nos muestra la inmensidad de hechos favorables, hasta emocionantes, frente a las pequeñeces de casos ingratos, de señores que siembran la desunión o de compañeros que han defraudado, LO BUENO HA SIDO ENORMEMENTE SUPERIOR A LO MALO, y ante el posible cansancio físico opusimos los rostros felices, fruto de nuestro trabajo en libertad”.

El Comunicado finalizaba con esta arenga:
“Compañeros: Queremos que el espíritu de unidad siga como hasta ahora: éste se suele templar en la fragua de la injusticia. Nuestras armas son nuestras manos y nuestro cerebro. Fruto de ellos es la producción que sacamos al servicio de la Sociedad. Esta es nuestra lucha. No necesitamos matones, y los partidos políticos, legisladores, fuerzas vivas, etc. que quieren ayudarnos en los hechos, deben ponerse a nuestra disposición y hacer eje en nuestra forma de lucha”.

La Empresa, ante la firmeza de los trabajadores en sostener la lucha, comenzó a tender líneas de negociaciones. Primeramente surgió un llamado desde Buenos Aires, adonde concurren los trabajadores Sosa y Gervasoni, no llegándose a ningún acuerdo. Posteriormente, en Planta, el Departamento Relaciones Laborales informó sobre los deseos de iniciar un diálogo, proponiendo levantar la medida y disentir en el Ministerio, propuesta confirmada por el Ingeniero Dietl. Luego, el Sr. Haslop pidió una entrevista con Sosa, “de amigo a amigo”. La prudencia de los trabajadores hizo que decidieran que fuese acompañado por Gervasoni y Alonso, este último elegido por una Asamblea. La situación molestó al representante de la patronal, quien no atendió a la delegación obrera, reafirmando la posición de que se debía levantar la medida y conciliar en el Ministerio.

La medida de lucha produjo distintas posiciones dentro del Movimiento Obrero, desde los que apoyaron hasta la postura de las 62 Organizaciones de San Lorenzo, que se expresó a través de un Comunicado que nos permite entender el clima sindical reinante: “El nucleamiento gremial peronista califica el accionar de SOEPU como puramente político que tiende a poner escollos en el camino del gobierno popular de la compañera Isabel y crear por el lado de la izquierda cipaya mediante la agitación y el desorden, el clima propicio para un golpe gorila… Las 62 advierten luego a los trabajadores que no deben responder a la provocación de la derecha y de la izquierda unidas, que tratan de poner incesantemente vallas a la auténtica revolución nacional que está consolidando el gobierno del pueblo. No se debe permitir que se use a los trabajadores para defender intereses oscuros de enanos enrolados en la antipatria.” (7).

El Movimiento Nacional de Solidaridad con los Presos Políticos, a través de una Solicitada expresó, en esos días, que denunciaba “todas las formas que asume la represión en nuestro país, a los allanamientos y detenciones arbitrarias, a las torturas físicas y morales que se están desatando en estos momentos contra militantes y hombres del pueblo; se agregan también otras formas encubiertas de represión, como son los despidos arbitrarios, la desocupación, el desabastecimiento de los artículos de primera necesidad, etc. Dentro de esta avanzada de la represión debemos mencionar: allanamientos y detenciones en las ciudades de Rosario, Villa Constitución y Villa Diego, asesinato del Diputado del Pueblo Rodolfo Ortega Peña y posterior represión en su velatorio, atentado con explosivos en el local de la Lista Marrón de Acindar (Villa Constitución), intimidación del Ministerio de Trabajo amenazando retirar la Personería al SOEPU por el conflicto existente en la empresa imperialista PASA.

“Llamamos a la Unidad de todos los sectores para movilizarse contra la represión y por la democracia. Libertad a todos los presos políticos!!!”
(8).

Triunfo y reflexión

Los Petroquímicos, en la Asamblea realizada el 22 de agosto, logradas las exigencias peticionadas a la patronal, dieron por culminada la medida de lucha. (9)

Juan Dowling analizó así lo vivido en esos días: “Por primera vez, ejercitamos una forma de democracia directa, ahora como productores, una experiencia nunca antes experimentada por nosotros, que dio mayor sentido a nuestros días de trabajo, otrora interminables. Una forma de participación libre, con elección rotativa de funciones en las distintas Comisiones necesarias para gestionar la fábrica y el conflicto, con delegación de mandatos temporarios. Cada uno de nosotros, además de ejercer nuestras funciones habituales, participábamos alternativamente en las diversas tareas. Por un momento, percibimos que, por lo menos, para una industria con tal grado de automatización como PASA deja de tener sentido un trabajo esclavizante, alienante, desprovisto de cualquier atractivo. Sólo se justifica tal aberración por la existencia de un sistema económico social, basado en la explotación de los trabajadores.” (10).

Breves datos históricos

De esa manera, los Petroquímicos se sumaron a la lista de empresas tomadas por sus operarios y autogestionadas. En Argentina, uno de los primeros antecedentes se dio en 1951, con las fábricas textiles Royaltex, Produtex y Medias Paris, que llegaron a comercializar sus productos en Uruguay. Debemos destacar que los Programas de La Falda (1957) y Huerta Grande (1960) planteaban el control obrero de la producción.

La autogestión obrera tiene su nacimiento, a nivel internacional, en la Comuna de París, pues ella fue la primera que entregó a “las asociaciones obreras, a reserva de indemnización, todos los talleres y fábricas cerrados, lo mismo si sus respectivos patronos habían huido que si habían optado por parar el trabajo”. (12)

Posteriormente, en un breve repaso, podemos citar las experiencias en algunas fábricas, durante el alzamiento revolucionario de 1905 en Rusia y la Revolución Rusa de 1917, entre los meses de marzo y julio. Vinieron más tarde las tomas en Turín y Baviera en 1920; en Francia, en junio de 1936; en Cataluña, durante la Guerra Civil Española; en Yugoslavia, en la pos Segunda Guerra Mundial; y en Japón en 1946 y 1947, bajo la ocupación militar de EE.UU., las cuales fueron reprimidas, significando una derrota para la clase obrera nipona. Con los años, la vivencia se repitió en Francia, en cientos de empresas, durante el Mayo del “˜68.

En América Latina sobresalieron, entre otras, las ocupaciones de las salitreras en Chile; también en las minas de estaño en Bolivia, con los Programas de Pulacayo y Colquiri, durante el doble poder en la Revolución Boliviana de 1952, declarando el control obrero con derecho a veto sobre la minería nacionalizada; en las minas de cobre en Perú; en Costa Rica y Honduras; en Uruguay, en junio de 1973, contra la asonada militar; y en Chile, ante el golpe de Pinochet en septiembre de 1973.


Estas líneas forman parte del libro “Democracia Directa y Gestión Obrera. El SOEPU, la intersindical de San Lorenzo y la Coordinadora de Gremios: 1962 – 1976”, de Leónidas Ceruti / Mariano Resels.


CITAS

(1) La Capital – 30 de Julio de 1974; pág. 5.-

(2) La Capital – 02 de Agosto de 1974; pág. 5.-

(3) Dowling, Juan Alfonso. “Petroquímicos. La Intersindical y la Democracia. Una experiencia de lucha en la Zona Industrial de San Lorenzo”. En: Autores Varios. Nuevas Tendencias en el Sindicalismo Argentina – Brasil. Editorial Biblos / Fundación Simón Rodríguez, 1992.-

(4) La Nación – 02 de Agosto de 1974; pág. 5.-

(5) La Capital – 13 de Agosto de 1974; pág. 5.-

(6) La Capital – 13 de Agosto de 1974; pág. 5.-

(7) Crónica – 21 de Agosto de 1974; pág. 3.-

(8) La Capital – 09 de Agosto de 1974; pág. 2.-

(9) La Capital – 24 de Agosto de 1974; pág. 5.-

(10) Dowling, Juan Alfonso. Op. cit..-

(11) Bourgin, Georges. “La Comuna”. EUDEBA, Buenos Aires, 1962; pág. 73.-



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