08/06/2005

Trabajadores despedidos de empresa de Transportes en Neuquén inician plan de lucha

Entrevista a Nancy Lagunas, trabajadora despedida de la empresa de transporte Centenario de Neuquén.

Por La Brumaria.


Nancy Lagunas y once trabajadores de la empresa de transportes Centenario de Neuquén fueron despedidos por realizar un paro de dos días como medida para pedir la reincorporación de un chofer despedido días antes, por problemas de salud. La empresa de transportes pertenece a Raúl Vertúa, que está vinculado con el ex gobernador de Río Negro, Horacio Massaccesi.

 ¿Cómo empezó el conflicto?

El conflicto comienza con un compañero que salimos a apoyar porque lo habían despedido sin causa por estar enfermo de la columna, con 14 años de antigüedad. Entonces salimos a apoyarlo 32 personas, y paramos la empresa. La tuvimos parada dos días y de ahí se encadena toda una cuestión, la burocracia sindical en contra total, no apoyó las medidas de fuerza, los delegados tampoco. Y nos reprimieron. Ya ahí sale la conciliación obligatoria donde tuvimos que esperar diez días para saber el resultado. De un primer momento eran 32 los telegramas, después de finalizada la conciliación quedamos 12 afuera despedidos y 20 los reincorporaron con días de suspensión: algunos 10 y otros 15 días.

 ¿Tomaron alguna medida después de que les llegaron los telegramas de despidos a ustedes 12?

Sí, hemos estado movilizándonos, hemos contestado el telegrama. Esto (señalando una hoja del montón que hay sobre la mesa) es lo que nosotros le contestamos a la empresa y la empresa primero, ves, nos manda el texto (lee una de las hojas): “Teniendo en cuenta el grado de participación directa en los hechos acaecidos los pasados días 20 y 21 de abril”, que fueron los dos días de paro. Esta es la causa de los despedidos. Y dice (continúa leyendo): “Extinguida la relación laboral con justa causa y por su exclusiva culpa.” Ese es el texto del telegrama de todos igual.

 ¿Y cuál fue el rol del gremio, de la UTA?

Cero. Rol traidor total. Al punto de que el día de la conciliación, ya de la última, de la definitiva, sabíamos que (porque pidieron una prórroga de cuatro o cinco días) el último día cuando se tuvo que tomar la decisión salieron corriendo por una puerta de atrás de la subsecretaria de Trabajo en Neuquén y tuvimos que correrlos una cuadra.

 ¿Y ustedes ya estaban organizados?

Sí, ya estábamos organizados. A partir de que nos echan, nos empezamos a organizar. Empezamos a tener el apoyo de Zanon, de partidos políticos, de organizaciones, de los derechos humanos. Tenemos dos abogados que nos están representando, Federico Egea y Leopoldo Denaday. Ellos están adelante con nuestra causa porque a pesar de que nos hemos movilizado, volanteado, hemos hecho protestas, pedimos audiencias con los concejales, no hemos tenido ningún tipo de respuesta. Por eso la decisión fue venir acá a nacionalizar el conflicto.

 ¿Ese es el motivo de la venida a Buenos Aires?

Claro. Por ese mismo motivo es que estoy acá. Y en este mismo momento están viajando más compañeros y el sábado vamos a estar en un plenario de la UTA, con la venida de la oposición. Y ahí vamos a plantear nuestro caso. Es importante el plenario, porque vienen compañeros de muchas provincias, de la oposición actual a la UTA y para ver que podemos sacar del plenario.

 ¿Tienen perspectivas de que salga favorable?

Si tenemos muchas expectativas porque nuestros abogados, antes de venirnos acá a Buenos Aires, presentaron una denuncia ante el Juzgado n° 1 allá en Neuquén, una querella por despidos ilegales y discriminatorios. Pidiendo que se nos reincorpore y que se nos pague la multa por haber actuado de la forma que actuó se le pide una multa. Nos han explicado los abogados que es un trámite muy corto. Esto se resuelve muy rápido porque al patrón no le conviene.

 El resto de los compañeros, de los 32 que eran en un primer momento, ¿qué pasó con los 20 que quedaron adentro?

Quedaron sancionados con días de suspensión y castigados. Algunos ni nos saludan. Hay toda una cuestión formada adentro por la patronal y por el gremio. Pero de todas formas, no lo van a lograr así nomás. Hay compañeros que tienen dignidad y que están con nosotros en las reuniones. Es más, compañeros de esos van a viajar ahora.

 ¿Se organizan en asambleas para decidir el plan de lucha?

Si, si. No hemos logrado que venga la totalidad de los compañeros. Pero tenemos compañeros que están con nosotros y la consigna que ellos nos mandan es que si nosotros nos paramos en el portón ellos salen. Así que eso sería la última carta que nos jugaríamos al regreso de Buenos Aires.

 ¿Cuántos compañeros de la empresa los están apoyando?

Entre 30 y 35 compañeros firme. A lo mejor nos llevamos una sorpresa y son más. Antes de venir le dejamos una carta a los compañeros, donde les explicábamos todos lo que hemos estado pasando, lo que hemos vivido y lo que hemos ido viendo. La realidad de este sistema y de cómo está formado este aparato. Que es todo un aparato que es el gobierno, el gremio y el empresario corrupto este que tenemos. Es muy difícil pelear contra ellos si no estamos unidos nosotros.

 ¿Han tenido apoyo de la comunidad neuquina?

Si. Hemos trabajado mucho la comunidad. Porque realmente el servicio es pésimo. No es que estemos hablando pavadas. Hay coches que no tienen frenos, no tienen luces. Cromagnon le han puesto allá. Además, es el boleto más caro. Otra cosa, es que es la única línea que hay. No te queda otra que usar este servicio. Hay muchas quejas. La comunidad está con nosotros porque hay gente que ha perdido su trabajo por llegar tarde.

 Hace cuatro años que estás trabajando en la empresa ¿había habido algún otro conflicto en el cual hubieran 12 despedidos?

No es la primera vez que sucede. Hace un año más o menos también habían querido cerrar el catering. Supuestamente el tipo este (por Vertúa) decía que cerraba el sector y nos echó a todos. A las cuatro empleadas más la jefa del catering, porque decía que al catering no le cerraban los números. Decía que la bandeja le salía cinco pesos. Entonces nosotras nos movilizamos, la jefa no quiso hacer nada, dijo no, yo me voy, que me indemnicen. Nosotras no, decidimos pelearla, porque yo entiendo de números y atendía a los proveedores, y entonces sabía que la bandeja salía 1,97 pesos con sueldo incluído. Así que se la peleamos, volanteamos ese día y nos tuvo que reincorporar, no le quedó otra. Ya dos veces he sido despedida.

Fuente: La Brumaria



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