22/03/2009

Desapariciones de ayer y de hoy

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El pasado viernes 20 de marzo se realizó en el estacionamiento recuperado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires una actividad que propuso como eje del debate las desapariciones tanto en dictadura, como en democracia. Desde las 17, con una instalación de fotos, collages y teatro comenzó a prepararse la muestra “1976- Desapariciones hoy como ayer- 2009”. Luego, a las 20, comenzó la charla en la que las disertantes fueron Vanesa Arruga, hermana de Luciano, desaparecido por la policía hace más de 40 días, Maria del Carmen Verdú de CORREPI, Alejandra Oberti, docente de la UBA, miembro de Memoria Abierta, Fabiana Tuñez, de la Asociación Civil La Casa Encuentro y Victoria Freire por Socialismo Libertario.


“Queremos recalcar que esta actividad se está llevando a cabo en el estacionamiento de esta Facultad de Sociales (sede Marcelo T. de Alvear), que llevó al movimiento estudiantil a estar desde comienzos del año aquí plantados, peleando en contra de una orden de desalojo que bajó de Rubén Eduardo Hallú, el rector de la Universidad.

Los estudiantes estuvimos acá firmes, defendiendo un espacio recuperado como un espacio al servicio de los estudiantes y de la comunidad universitaria en general, el espíritu de todas las fuerzas de esta facultad y de los estudiantes es que este espacio se llene de contenido político, cultural, social de solidaridad, y por eso desde la organización de esta actividad decidimos que la misma se desarrolle en este espacio.”

De esta forma comenzaba una estudiante la presentación de la charla debate con diferentes panelistas, en el marco de la proximidad del 24 de marzo, cuando se cumple el 33º aniversario del golpe militar.
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Pero antes, en la actividad denominada “1976- Desapariciones hoy como ayer- 2009”, desde las 17 estaba preparada una instalación artística y una pequeña puesta en escena de una obra que simulaba el secuestro y desaparición de una chica.

El genocidio de la década del 70, las mujeres desaparecidas por las redes de prostitución ilegales en la actualidad y los diferentes casos de gatillo fácil y represión institucional y policial fueron los ejes de la charla. Aquí, lo más destacado de las diferentes intervenciones de las expositoras.

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Vanesa, hermana de Luciano

Creo que la mejor manera de empezar esta charla es contando la primer experiencia que tiene mi hermano con el destacamento de Lomas del Mirador. El 21 de septiembre a mi hermano lo paran a las 9 de la mañana, lo llevan al destacamento y le pegan brutalmente. Lo amenazan con llevarlo a una comisaría de la calle Quintana, el destacamento depende de esta comisaría y lo amenazan con llevarlo ahí, donde hay violadores. Le dicen que va a terminar en un zanjón. A mi hermano, siendo menor lo largan a las 8 de la noche, estaba desde las 9 de la mañana detenido. Cuando está saliendo lo primero que le dice mi hermano a mi mamá es que le habían pegado. Mi mamá pide nombre y apellido de las personas que estaban en ese momento en el destacamento, se niegan a darle sus identidades y después de eso, ese mismo día nos acercamos al policlínico de San Justo. Mi hermano tenía golpes, tenía dolores en el cuerpo.

Al otro día comenzaron las persecuciones a Luciano, no podía caminar por ningún lugar lo paraban siempre, lo amenazaban, le pusieron un arma a la altura del pecho y le dijeron que se lo iban a volar. Cuando mi hermano desaparece el 31 de enero lo primero que hacemos es ir a buscarlo cuatro veces seguidas al destacamento, las sospechas estaban precisamente sobre la policía de ese lugar. 35 días duró la incertidumbre de mi familia, porque no sabíamos absolutamente nada de Lu, a pesar de que muchos vecinos habían escuchado en una plaza muy cerca de su casa que mi hermano gritaba que no iba a agarrar algo que ellos estaban obligándolo a agarrar. Después de eso vinieron los golpes, lo subieron entre dos policías arriba del patrullero, se lo llevaron al destacamento donde una persona lo vio. Esa persona pudo tener contacto con alguien que se acercó hasta la fiscalía para poder declarar esto, o sea a mi hermano lo habrían golpeado brutalmente, lo habían matado a golpes y hasta el día de hoy no sabemos que fue lo que sucedió después de haber sacado a mi hermano de ese lugar, si mi hermano esta hoy vivo, si está muerto.

Después de eso, nos dimos cuenta de todas las irregularidades que había detrás de lo que fue la detención de mi hermano. Al primer pedido de habeas corpus que presentamos el destacamento no informa de la detención de mi hermano y en el libro de allí no consta su ingreso. Ahora la causa la está llevando una nueva fiscal, porque durante 35 días la causa estuvo totalmente parada. Las primeras informaciones que aparecen en relación a donde podría estar mi hermano apuntan a desviar la investigación, a mi hermano se lo buscaba suponiendo que podía estar con alguien o que se trataba de un secuestro extorsivo, cuando nosotros ya sabíamos que a mi hermano seguramente lo habían detenido estos tipos. Afortunadamente sale el dato de esta persona, que nos da la posibilidad de poder encarar la investigación como realmente se tendría que haber encarado de entrada, que es poniendo toda la atención en ese maldito destacamento que fue puesto hace un año a pedido de los Vecinos en Alerta (VALOMI) y cuyo representante, Gabriel Lombardo, cuando esto empieza a tomar cierta difusión, sale a decir a los medios que mi hermano era un villerito que tenía diez mil causas.
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Cuando mi mamá realiza la denuncia (lo primero que hace es hacer la denuncia sin saber que en el mismo lugar habían detenido a su hijo) le pregunta al policía que la atiende en ese momento si tenía que llevarse una copia, esta persona le dice que no, mi mamá se retira, y cuando yo me acerco a la noche a retirar la denuncia habían agregado una serie de cosas, como por ejemplo que mi hermano era adicto a la marihuana y tenía antecedentes de robo. Por eso a los que preguntaban por la causa de mi hermano les decían que tuvieran en cuenta que este pibe tenía antecedentes y era adicto, como para que no se investigara lo que había ocurrido con Luciano.

Ahora la causa se está moviendo un poquito más, se está investigando. Lo que necesitamos nosotros es que esto cobre difusión, porque desde el momento que tenemos el dato de que mi hermano estuvo detenido comenzaron a aparecer los aprietes de cobardes que no dan la cara, amigos míos fueron perseguidos por autos, les hacen gestos, a mí me han seguido en una oportunidad también. Hoy me acabo de enterar de un dato de otro chico que estuvo detenido en el destacamento también. Lo habrían golpeado, le preguntaron si conocía a Luciano, el chico respondió que no y le dijeron que averiguara lo que pasó con Lu, que él iba a terminar de la misma manera. Hoy lo que hacen es presionar a todos los chicos del barrio, los quieren detener por cualquier pavada que se les ocurra, los pibes son de un barrio humilde, tienen miedo, están muy solos la gente del barrio está muy desprotegida, necesitamos protegernos mi familia y amigos que nos están acompañando, para que estos tipos no sigan manejándose con esta impunidad, tratando de meternos miedo, queremos encontrar a Luciano y ésta es la mejor manera, difundiéndolo y tratar de lo que le pasó a mi hermano no vuelva a pasar con ningún otro pibe de barrio.

Victoria Freire

La primer pregunta de mi intervención es ¿dónde está Luciano Arruga? Ya lleva 40 días desaparecido, sabemos que la policía está implicada, que fue golpeado y también sabemos que estuvo en esta delegación creada hace sólo un año en Lomas del Mirador.
Hay una característica de los medios, que es la misma en dictadura que en democracia que es ser selectivos y manipular la información es importante destacarlo, por el rol que nos compete a nosotros la difusión de este caso, poder difundirlo, colaborar con su comunicación.

Es un caso entre cientos de pibes y pibas de barrios humildes cuyas desapariciones no se conocen. Son casos que no toman relevancia, no son importantes para la agenda política ni para la agenda de los medios de comunicación. Estamos en un contexto de la mediatización de este reclamo por la inseguridad, de mano dura, de pena de muerte incluso que está acechándonos en las pantallas y en los diarios. Yo quería preguntarme qué es la inseguridad. Qué es la inseguridad para Luciano, que fue desaparecido por la policía, golpeado por la policía. Para Luciano la inseguridad es la policía, es el aparato represivo. Qué es la inseguridad para Marita Verón, que hace siete años está desaparecida, cuya causa ha sufrido numerosos obstáculos por el rol de la policía, con el amparo de la justicia y de las fuerzas de seguridad. Qué es la inseguridad para Julio López, la inseguridad es el aparato represivo de la dictadura que sigue aún operando, que lo hizo desaparecer una vez y lo hace desaparecer de nuevo por declarar contra el genocida Etchecolatz. Qué es la inseguridad para Otoño Uriarte, se sabe a través de las escuchas telefónicas que están implicados en su desaparición para las redes de prostitución el oficial César Cayumil y el subcomisario Moisés Rodríguez. En las escuchas se habla sobre la venta, la selección de Otoño. La inseguridad para ella son las redes de trata, las redes de proxenetas que existen y que hicieron que a sus 15 años ella fuera secuestrada y asesinada. Su cuerpo apareció en una localidad del Sur, en una zanja. Qué es la inseguridad para Andrea López, la inseguridad es su pareja, Víctor Purreta, entregador, proxeneta, golpeador. Y la policía también, que no ha tomado ni una de sus denuncias antes de su desaparición para las redes de prostitución.
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La policía tiene el nefasto mérito de aparecer en todos los casos de desapariciones y ésta es la primera vinculación que yo quiero señalar respecto de las desapariciones de ayer y las desapariciones de hoy. Que es el aparato represivo del estado que continúa vigente y por la impunidad se mantiene vigente y se materializa en los secuestros, en los negocios, en la tortura, en la violencia y en las complicidades. Ayer ese aparato represivo del estado hacía desaparecer a los militantes sociales y políticos, a los trabajadores y trabajadoras, a los estudiantes, hoy hace desaparecer a otras personas con los mismos métodos, con el secuestro, con las violaciones, con el silencio, no es una banalidad decir que en democracia hay desaparecidos al igual que en la dictadura, el miedo y el silencio ocultan esa trágica verdad y proponen a la sociedad un autismo político y social. Entonces cómo es posible que en el país del Nunca Más y de los escraches a los genocidas esto salga a la luz y no pase nada, cómo es posible que todo esto siga sucediendo en el país de las madres y las abuelas de plaza de mayo, en el país que condenó la expropiación de bebés y pidió que sean crímenes que jamás prescriban.
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Cómo es posible ligar las desapariciones políticas de la dictadura o la misma desaparición de Julio López, con los casos de mujeres desaparecidas para las redes de prostitución o los casos de gatillo fácil. Quienes organizamos esta actividad estamos convencidos de que es posible relacionar estos casos, no sólo por el nexo que hay entre los métodos utilizados ayer y hoy. Sabemos que no es lo mismo un desaparecido político que una chica esclavizada sexualmente, pero tampoco queremos establecer una jerarquía entre todas estas vidas y desapariciones, pero si el poder y los medios de comunicaron los presentan como casos aislados, si los dispersan y los esconden debajo de las páginas sobre robos e inseguridad, nosotros queremos que salgan a luz y queremos reunirlos porque nunca los vamos a aceptar como casos aislados, estamos convencidos que deben ser una misma causa.

Maria del Carmen Verdú

Esta charla agrupa una serie de temas que tienen hilos en común, y por sobre todas las cosas tiene protagonistas en común: el aparato represivo del estado. Esto tiene su historia.

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Para los jóvenes que por una cuestión generacional han tenido la suerte de no vivir la dictadura, a veces existe una imagen que no es casual que no es inocente sino que está perfectamente premeditada e instalada de que lo que ocurrió en la Argentina entre el 76 y el 83 fue el resultado directo de que acá había una banda de gente espantosa malísima que disfrutaba violando torturando matando secuestrando tirando gente de los aviones, sin ton ni son, y que afortunadamente se fueron en 1983 abriendo paso a la vida democrática en la que también existen el gatillo fácil, las desapariciones la tortura las detenciones arbitrarias, pero que en definitiva también son el resultado o el efecto de algunos malos funcionarios reclutados por error o por algún psicópata que quedado suelto por allí, en fin nada que no se pueda solucionar con una buena purga a fondo, y así poder disfrutar de nuestra vida en libertad y democracia. Esto es una absoluta mentira, en primer lugar porque la política represiva del terrorismo de estado de la dictadura lejos de ser la simple iniciativa de un macabro grupo de personajes que se despertaron una mañana y dijeron vamos a desaparecer 30.000 personas fue simplemente la implementación de una política concreta que era necesaria imprescindible, para poder reponer el estado de cosas garantizar la gobernabilidad por sobre todo neutralizar, aniquilar como decía aquel famoso decreto anterior del año 75, toda posibilidad real de cuestionamiento al sistema y lo cierto es que lo lograron fuimos derrotados, y pudieron asegurar su gobernabilidad y una vez garantizadas las condiciones para seguir y profundizar la explotación quedaba un solo problema pendiente, que era el tema de la legitimidad y eso tampoco fue un invento de un grupo de militares argentinos que un día dijeron bueno, basta de generales borrachos, ahora vamos a traer un señor de traje, educado, que sepa hablar frente a un micrófono, preferentemente abogado, que se recite el preámbulo de la Constitución en cada intervención pública, sino que si ustedes miran lo que pasó a lo largo de todo el continente se darán cuenta de una política sistemáticamente aplicada dirigida desde los centros de poder en ambas etapas, la instalación primero de las dictaduras y su conversión posterior a las democracias restringidas o condicionadas que tenían esa función esencial de recuperar la legitimidad de las instituciones, garantizar el consenso para así profundizar lo que las propias dictaduras no pudieron hacer.

En esa etapa que se llamaba la primavera alfonsinista la primavera democrática por los 80, es más o menos cuando empieza a existir la organización a la que yo pertenezco, la CORREPI, fines de los 80 cuado ya ese sueño de la democracia agonizaba, cuando ya se incrementaba la pobreza, se sucedían los distintos hechos represivos a pesar de la absoluta invisibilidad pública y ahí es cuando empezamos a prestar atención a esos titulares de diarios que solían poner sintéticamente “joven delincuente de frondoso prontuario abatido por las fuerzas del orden”, siempre igual, siempre en las páginas policiales, jamás en las políticas, y preferentemente de los diarios más amarillos, y que pasaba que cuando apenitas una rascaba la superficie lo único que quedaba como verdad de ese titular, era que efectivamente estábamos frente un joven morocho, pobre, habitante de alguna de las barriadas más vulnerables, oprimidas de los centros urbanos que habían sido fusilados, muertos por personal policial. En aquellas épocas no había como ahora la intervención de otras fuerzas de seguridad ni prefectura ni gendarmería participaban del patrullaje urbano como sí lo hacen desde mediados de los 90.

Lo que empezamos a tratar de entender y reflexionar en aquellos años era como vincular este tipo de hechos, donde encontrábamos una cadena de encubrimiento, armas u objetos vinculados a otros delitos plantados para desacreditar y culpabilizar a la victima, pericias fraguadas, etc, todo un armado tendiente a buscar la impunidad, que señalaba que no estábamos ante el hecho aislado, o la manzana podrida, o el loquito suelto, sino una política, y una política de estado porque quien la está implementando era el brazo armado del sistema y ahí empezamos a comprender que aquel recambio de la dictadura por la democracia de la coerción directa del terrorismo de estado por la búsqueda de consenso que incluso está documentado como línea del propio departamento de estado yanki en documentos como Santa Fe I y Santa Fe II donde se pautan los 3 ejes fundamentales a partir de de fines de los 80 y principios de los 90 acerca de la gobernabilidad democrática, por supuesto el libre comercio y la cooperación militar que son el eje central sobre el cual se apoya toda la política exterior norteamericana y se organizan las cumbre de presidentes, de ministros del interior o de seguridad, etc.
Veíamos que esa reconversión teniendo en cuenta el nivel de confrontación que había alcanzado la lucha de clases en las décadas anteriores que se sintetiza en el titulo de este famoso libro que tanto ha dado vueltas por nuestro país, Nunca Más, nunca más que? Nunca más cuestionar el sistema, dentro del sistema democrático todo, fuera nada.

Y para eso lo que es necesario, cuando falla la imposición de consenso es ejercer el control social el disciplinamiento. Y cómo se logra el control social, precisamente sobre esas grandes mayorías que van a hacer paulatinamente más expoliadas, más explotadas, pues únicamente a través de la imposición de una suerte de terror social pero que no sea percibido como tal porque no hay represión más eficaz que la que no parece represión, la que parece incluso consentida por el propio oprimido.

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Alejandra Oberti, docente de la UBA

Invito a pensar entre todos y todas qué tiene este 24 de marzo todavía de vigente. Por qué hablamos en la Argentina de hoy de la memoria del terrorismo de estado, cuando en realidad tenemos una cantidad de problemas que tienen que ver con violaciones a los Derechos Humanos que son actuales y vigentes, y pienso en violaciones ejercidas por las fuerzas represivas, pero también de violaciones a los DD. HH más elementales, como son el derecho a la vivienda, la salud, al trabajo, los problemas de pobreza y de hambre, que vivimos hoy en la Argentina. Entonces es una pregunta que no podemos evitar que surja muchas veces cuando tratamos de rememorar y pensar sobre las violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante el terrorismo de estado durante esos años en que la Argentina fue gobernada por una de las tantas dictaduras militares, qué nos queda de ello y por qué tenemos que seguir pensando en eso todavía hoy.
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Desde una perspectiva más política y más social podríamos preguntarnos en qué medida lo que sucedió durante la dictadura en una sociedad como la argentina puede volver a suceder. Hay una frase que Marx toma de Hegel que es que “la historia se repite”, hablando de determinados hechos, “una vez como tragedia y la segunda vez como comedia o como farsa”. Yo quisiera tomar la idea general de esa repetición en la historia, para preguntarme con ustedes qué significa la repetición en la Historia, particularmente con esto que nos convoca, que es hablar de violaciones a los DD HH.

Yo me atrevería a decir que las violaciones a los DD HH ocurridas durante la dictadura no se repiten tal cual y ahí esta justamente esta astucia de la Historia de la cual Marx advierte con tanta agudeza y otros autores también. Tiene que ver con que la Historia no se repite del mismo modo, entonces podríamos decir o podríamos suponer que otro 24 de marzo de 1976 con las mismas consideraciones, con un golpe de estado dado del mismo modo por unos militares tomando el poder, unos centros clandestinos de detención que hacen desaparecer personas de una determinada manera, difícilmente volvieran a suceder tal cual. Sin embargo no es ésa yo creo la lección que debiéramos extraer de la memoria de la dictadura, sino precisamente la idea de que la repetición no es la repetición de lo mismo, sino que es la actualización de esa represión, de ese autoritarismo, en otras circunstancias y en otra forma de aparición social. Que cuando hablamos de la represión policial en la democracia esa represión no es lo mismo que lo que sucedió en la dictadura pero sí es una actualización de formas muy arraigadas de autoritarismo y de una cultura política que existe en la Argentina y que habilitó a que pueda suceder el 24 de marzo de 1976 y habilita entonces también que existan estos casos de represión policial.

Una de las expresiones más claras de ese autoritarismo y de esa forma de cultura política que existe en la Argentina es algo que repetimos y decimos permanentemente desde el año 84 en adelante: “El no desmantelamiento del aparato represivo”, frase que de tanto repetir puede que suene a una frase vacía. Tiene su actualización día tras día, cada vez que uno de estos hechos que estamos denunciando aquí suceden. Quisiera retomar otra cuestión vinculada a lo que no se desmanteló y no se desarmó durante la dictadura y que provoca otra forma de actualización de esa cultura política autoritaria, que es el aparato judicial. Durante la dictadura no sólo hubo fuerzas represivas que actuaron provocando secuestros y tortura, el asesinato, la desaparición de militantes sociales políticos y de cualquier persona que contestase al sistema de alguna manera. No sólo hubo eso sino que hubo otros sectores sociales que hicieron el golpe, que pidieron el golpe y se comprometieron de alguna manera y hubo una parte del aparato judicial que trabajó legitimando muchas de esas prácticas, o sea, respondía habeas corpus que se presentaban de la misma forma que ahora responde los habeas corpus por los casos de violencia policial. Así como el aparato represivo no se desmanteló, esos jueces tampoco se movieron y podríamos decir que de alguna manera continúan hasta hoy. No porque esos jueces estén en funciones, muchos fueron retirados por casos de corrupción, otros se jubilaron. Sin embargo esos mismos jueces son los que formaron la camada de jueces que vinieron con posterioridad, son muchos de los jueces que están hasta ahora en ejercicio.
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Por otra parte, quienes estamos cercanas al movimiento feminista sabemos que hay problemas que son eminentemente políticos y esto tiene que ver con la posibilidad y la visibilidad de reconocer a la prostitución como un problema social de primer orden. Qué significa la explotación sexual y por qué puede existir una cosa como la que llamamos trata de personas, no podría existir la trata si no existiera la prostitución como problema, y la prostitución no es un problema personal meramente de decisión de algunas mujeres de vender su cuerpo porque no tienen trabajo o no tienen otra oportunidad, sino que es una parte absolutamente indisociable de una estructura social patriarcal, que no está separada de una estructura social de clase, porque la explotación sexual es un negocio económico de primera magnitud.

Este trasfondo patriarcal y entonces por lo tanto autoritario de esta sociedad tiene una expresión muy clara en la justicia a la hora que un juez no pude ver que existe un caso de explotación sexual. El autoritarismo, la violencia de estado, otras formas de violencia social no se repiten en la historia de la misma manera, no vuelven a suceder del mismo modo, pero sí se actualizan en la medida en que las sociedades no son capaces de pensarse a sí mismas de otro modo, de construir otras estructuras sociales y otras formas de cultura política más democráticas.

Fabiana Tuñez, de La Casa del Encuentro

Desde nuestra posición vamos a hablar de por qué las desapariciones de mujeres y niñas en democracia también deben ser consideradas dentro de las luchas de los Derechos Humanos. Estamos viviendo en la Argentina en una sociedad donde más de 4 millones y medio de mujeres son victimas de alguna forma de violencia, en una sociedad donde 200 mujeres han sido asesinadas por la violencia sexista, en una sociedad donde más de 600 mujeres y niñas están desaparecidas por las redes de trata para la prostitución, en una sociedad donde cientos de mujeres son violadas y abusadas a lo largo y ancho del país. Entonces cabe una pregunta básica, indispensable y urgente ¿qué pasa que la violencia hacia las mujeres no es vista ni considerada también como una cuestión política ni de DD HH? Y ahí pasan varias cosas, por un lado lo que expresaban las otras panelistas, parte de este engranaje que produce la violencia estructural del estado hacia toda la sociedad, pero en este caso en particular hacia las mujeres y las niñas. Entonces ahí también surge otro problema: qué nos pasa como sociedad que así como en el 76 que no nos metíamos, y había una parte de la sociedad que era cómplice de las atrocidades y del genocidio que produjo la dictadura militar, ahora nos está pasando exactamente lo mismo. No le damos entidad al tema de la violencia hacia las mujeres, que se expresa de diferentes formas, violencias sutiles específicas, extremas, y en este contexto la trata y la prostitución, así como los femicidios son parte de esa violencia extrema.
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Entonces por qué ligar las desapariciones como por ejemplo la de Julio López, el caso de Luciano, Marita Verón, Florencia Penacchi, Andrea López, cuál es la diferencia entre alguien que tiene una participación política, como la tiene Julio López, y una mujer desaparecida. Y hay una diferencia, que las desapariciones de mujeres no son de ahora, las mujeres que son victimas de la trata de personas con fines de prostitución no solamente están en el marco del sistema democrático, sino que viene desde los siglos de los siglos. Entonces ahí está el nudo del problema. Lo que decía Alejandra, el tema del patriarcado, de qué manera se consideran a las mujeres como objetos, como cosas que están al servicio de un otro, al servicio de una sociedad. Está naturalizado que a la mujer se las pueda violar, desaparecer, asesinar, tratar, porque total es una cosa. Una mujer no tiene derecho humano, o sea los DD HH para las humanas no existen en este país, no de ahora, desde hace mucho tiempo y ahora se supone en un período donde la vigencia de los Derechos Humanos debería estar, en el caso de las mujeres tampoco está como no lo está en la víctimas de gatillo fácil, en el caso de Julio López, en el caso de las atrocidades que suceden en las cárceles de nuestro país, en el hambre, en la pobreza, y en la marginación.

Nosotras, desde nuestra Asociación, tomamos el tema de las mujeres desaparecidas en democracia aquel 24 de marzo de 2007, donde estábamos pidiéndoles a los organismos de DD HH que convocaran a una movilización para este drama que vive nuestro país y no hubo respuesta, ni siquiera una gestualidad. En la organización y la lucha por apelar a la sensibilización de esta sociedad se convocó a la primera marcha el 3 de abril de 2007, cuando se cumplía el quinto aniversario de la desaparición de Marita Verón. Entonces aquí vamos a admitir otro elemento que es importante para el análisis: la trata de personas mueve anualmente en el mundo más de 32 mil millones de dólares, se lleva la vida de más de 4 millones de mujeres y niñas en el mundo. En nuestro país la trata y la prostitución existen por varios motivos, por las redes de complicidad de los poderes políticos, judiciales, policiales y de gendarmería, porque se siguen sosteniendo lavados la cara y responden a una misma estructura, la misma estructura del ordenamiento y del disciplinamiento social a través de la represión, a través de la desaparición, del asesinato y del secuestro. Pero también hay otro elemento a tomar en cuenta, que es que la trata y la prostitución existen porque socialmente hay una legitimación del consumo de cuerpos y vidas de mujeres y entonces para que exista esto existe alguien que va a un burdel que paga cinco pesos, 20 pesos 100 dólares, mil dólares. Paga por violar, por apropiarse del cuerpo de esa mujer de esa niña y hacer valer su preponderancia y su privilegio de ser un varón consumiendo el cuerpo de la vida de una mujer.

Y allí aparece otro análisis, el tema de la trata la prostitución y de la violencia “es un tema de las mujeres, no es un tema nuestro, no es un tema social, no es un tema cultural, no es un tema político”. Allí estamos enfrentándonos en el hoy, a lo que vimos en la performance, donde ese cuerpo en este caso representado en la imagen de una niña, pero que no es solamente porque se consuma prostitución de menores de edad, se consume prostitución de todas las edades y de todos los estratos sociales, evidentemente los sectores más vulnerables están más expuestos al secuestro al engaño, a la desaparición, a la forma estructural que está buscando estas redes mafiosas para llevarse la vida de las mujeres.

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Entonces cómo planteamos una construcción social diferente, donde se entienda que existen igualdad de derechos y oportunidades y que las mujeres tenemos derecho a vivir una vida libre de violencia. Quizás la respuesta estará dada en función de cómo somos capaces varones y mujeres de deconstruir este sistema patriarcal y machista, donde se legitima la violencia y la apropiación de los cuerpos de las vidas y los deseos de las mujeres, para transformarlo en una vida y en una sociedad donde estos elementos ya no estén especificados como una cosa cotidiana en el marco de nuestras vidas. La violencia, la trata la prostitución también figura en las páginas policiales no es considerada una cuestión política por eso es que para nosotras el tema de la desaparición de mujeres y niñas como están involucrados poderes del estado también tiene que ser un delito de lesa humanidad no solamente para que no prescriba sino para darle la entidad política y de DD HH que debe tener y que necesitamos que tenga.


La organización de la actividad estuvo a cargo de Socialismo Libertario, Un Solo Grito y estudiantes independientes.



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