26/11/2018

El Gobierno en off side: fracasan sus operativos de seguridad a días del G20

Foto: RTVE

“Vamos a tener un G20, lo de Boca y River parece algo bastante menor”, aseguró la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, en TN, el pasado 5 de noviembre. La realidad quiso que no pudiera resistir un archivo. En sólo cinco días la Policía Federal fue corrida por la barra brava de All Boys. Luego, dos veces consecutivas, la Policía de la Ciudad, junto con la Gendarmería y Prefectura, no pudieron garantizar que se pudiera realizar la promocionada “Superfinal Libertadores”, entre un River-Boca sin visitantes, y dónde sólo había que lograr que la gente y los colectivos de los dos equipos entren sanos y salvos. La pretendida imagen fuerte y firme del Gobierno en materia de seguridad se incineró en poco tiempo en la hoguera de las conspiraciones futbolísticas, internas entre fuerzas de seguridad, áreas liberadas a las barras bravas, y la “inoperancia” de funcionarios y fuerzas represivas. Por ANRed.


Fue hace tres semanas nomás. “Vamos a tener un G20, lo de Boca y River parece algo bastante menor. Al lado de tener 20 presidentes, ocho organismos internacionales y todo lo que implica en seguridad eso”, se mostró segura la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el pasado lunes 3 de noviembre en un programa de TN, ante la pregunta del periodista sobre si el superclásico podría jugarse con ambas hinchadas. La realidad quiso que no pudiera resistir un archivo.

El pasado miércoles 21 se jugó el partido por la Primera B Metropolitana entre Atlanta y All Boys, que terminó por un triunfo de 3-2 de los “bohemios” sobre All Boys. En la calle hubo enfrentamientos entre hinchas y la Policía Federal, a cargo del operativo. En las redes sociales se pudo ver a los efectivos y móviles policiales ser “corridos” por la barra brava de All Boys, en medio de piedrazos y botellazos.

Luego del enfrentamiento, tres personas fueron detenidas y 16 policías terminaron heridos. También hubo hinchas que quedaron heridos con balas de goma. Diez horas después, también efectivos de la Comisaría Comunal 12 de Floresta allanaron y clausuraron el estadio Islas Malvinas de All Boys, ubicado en el barrio porteño de Floresta.

Pero el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo, quiso – al igual que su par Bullrich – mostrarse firme para tapar la ineptitud de ambos: “Tendremos tolerancia cero con los violentos. A todas estas personas que participaron del evento las vamos a poner en la lista de admisión en el fútbol. Vamos a pedir la clausura del estadio y All Boys va a jugar por mucho tiempo sin público. Vamos a ser implacables con esto“. En una muestra de coherencia comunicativa, el funcionario hacía estas declaraciones en el mismo canal donde dos semanas antes Bullrich se mostraba orgullosa del “poder de fuego” en seguridad el Gobierno, en un claro “jueguito para la tribuna”.

A falta de un sólo episodio, el fracaso de los operativos de seguridad conjuntos entre el gobierno porteño y Nación quedaría evidenciado en los dos episodios consecutivos de violencia futbolística del pasado sábado y domingo, cuando no lograron que se den las condiciones para jugar la promocionada “Superfinal Libertadores” entre River y Boca en el Estadio Monumental. Ambos operativos estuvieron a cargo del ministro de Seguridad porteño Martín Ocampo – un apadrinado de Daniel Angelici, presidente de Boca -, y de Bullrich, por la participación cooperativa de apoyo que tuvo la Gendarmería y Prefectura en el operativo.

El sábado 24 luego de varias idas y vueltas, y tras un ataque con piedras y gas pimienta de hinchas de River al colectivo que trasladada al plantel de Boca y enfrentamientos entre hinchas del millonario y la policía, la Conmebol anunció la suspensión del partido para el domingo siguiente a las 17.

El domingo 25 se repitirían los hechos, sólo que esta vez la respuesta oficial sería que “no hubo problemas en todo el trayecto. En la curva hubo una falla de seguridad”, según declaró Marcelo D’Alessandro, secretario de Seguridad porteño, sin lograr explicar porqué el operativo hizo ingresar al micro de Boca entre hinchas de River y una lluvia de piedrazos y botellazos – tal como quedó registrado en varios videos -, y porqué la reacción insensata de la Policía de la Ciudad fue inmediatamente tirar gas pimienta y gases lacrimógenos, que afectaron incluso a los jugadores.

El broche final sería la represión abierta a los hinchas, que culminaría con una nueva suspensión del partido hasta nuevo aviso, luego de varias horas de tensión y espera, con robos y roturas de autos, y robo de entradas a los hinchas. La argentinidad futbolística y la desprolijidad al palo. Mientras, el chofer del micro de Boca, figuras xeneixes reconocidas – como Carlos Tévez – y sus voceros desfilaban en los noticieron fortaleciendo la idea del “área liberada” y la “tierra de nadie” que vivieron.

En medio de acusaciones y versiones cruzadas conspiranoicas de internas entre las fuerzas se seguridad, “emboscada”, “inoperancia” y la sospecha de “áreas liberadas” para el accionar de barras bravas – todas opciones posibles en la “cultura futbolística” del “aguante”, en la cual “la violencia es un mandato”, según lo señalado por Pablo Alabarces – lo concreto es que ni el gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta ni el gobierno nacional de Mauricio Macri pudieron, en dos oportunidades consecutivas, lograr que se juegue un partido sin visitantes y dónde sólo hay que lograr que el público y los micros de dos equipos lleguen sanos y salvos al estadio. A sólo cinco días de que se realice el G20, con un megaoperativo que bloqueará media ciudad de Buenos Aires.



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  1. La Justicia Freno la Resolución que Pretendía Legalizar el Gatillo Fácil. · 2018-12-05 15:55:16
    […] marchaba bien para el Gobierno de Mauricio Macri. Había dejado atrás el papelón internacional por el fracaso de sus operativos de seguridad por el River-Boca. Había recibido elogios a nivel internacional por la realización del G20 en Argentina. Y […]

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