07/10/2018

Mastodon, el ‘Twitter libre’ que ya tiene un millón y medio de usuarios

El Fediverso, un universo de redes sociales federadas, ofrece ya alternativas libres a las principales redes sociales comerciales, como Facebook, Twitter o YouTube. Por El Salto Diario

La revolución de las redes sociales descentralizadas avanza sin prisa pero sin pausa, creando cada vez más servicios parecidos a los que ya tenemos —como Twitter, Instagram o YouTube—, pero construidos con software libre y gestionados por los propios usuarios. Es una respuesta planetaria a las empresas ávidas de datos personales.

Mastodon es conocido como el ‘Twitter libre’ por su estética y funcionamiento, muy parecidos a los de esta red social. Nació en 2016 y ya tiene cerca de un millón y medio de personas registradas. Es el servicio con más éxito del llamado Fediverso, un universo de redes sociales federadas, o en camino de federarse, que usan el mismo protocolo informático de comunicación.

Una de las definiciones más certeras de Fediverso puede leerse en su propia página, en la que, además, se muestra un mapa del mismo: “Es como un sistema feudal en el que el poder y los datos están descentralizados y dispersos por múltiples tierras, mientras que los sitios web corporativos dominantes se han convertido cada uno en rey (¿o tirano?) de su inmensa tierra, rodeados de altas vallas”.

En los últimos años, y cada vez más rápido, en el Fediverso se ha formado lo que vendría a ser el ‘Facebook Libre’ —Friendi.ca—, el ‘YouTube libre’ —Peertube—, el ‘Instagram libre’ —PixelFed—, el ‘Blogger libre’ —Plume—, un ‘Dropbox libre’ —Nextcloud— o un ‘Spotify libre’ —Funkwhale—. Y hay más.

“Trabajamos duro para preservar la descentralización, la seguridad y la privacidad en el ciberespacio, y para ir hacia una sociedad horizontal y mutualista no jerárquica, donde la tecnología esté hecha por las personas para las personas y no por las corporaciones para controlar a la gente”. Esta es la declaración de principios de una de las instancias en las que se habla en español en Mastodon, Hispagatos.Space.

Los usuarios de estas redes valoran sobre todo la libertad que conlleva su funcionamiento descentralizado, que permite “evitar que sean controlables, censurables y monetizables por gobiernos y multinacionales”, afirma uno de sus usuarios, Aitor Saiz, de 44 años y administrador informático de una empresa de Gipuzkoa, quien lleva, según declara, “varios meses intensos en Mastodon”. Dice que en su empresa decidieron “dejar de alimentar a Facebook y buscar lugares dignos donde poder hacer, aprender y compartir nuestro trabajo y el de nuestros aliados, y Mastodon y el Fediverso son ese lugar”.

Toni, de 48 años y de Girona, está en Mastodon desde diciembre de 2016 y desde enero de 2015 en GNUSocial, la antecesora de esta red, con la que está federada para que los respectivos usuarios puedan hablar entre ellos: “Me uní a GNUSocial cuando le pasó algo a Barbijaputa en Twitter sobre censura”. Aquí está contento porque no hay censura y la descentralización de la red la hace resistente a los ataques: “Se puede colgar un nodo, dos, tres… pero seguirá funcionando”. Dice Toni que “todo lo bueno lo he conocido aquí, incluso llegué a borrar mi Windows y empecé a usar GNULinux con la ayuda de esta magnífica comunidad”.

“Aquí todo el mundo está al mismo nivel y no se promociona a las empresas sobre las personas”

También Porrofolar, valenciano de 40 años, entró en estas redes cuando intentaron censurar a Barbijaputa en Twitter y valora “la libertad de decir sin miedo lo que pienso, sin que me cierren la cuenta o me denuncien”. La horizontalidad, la ausencia de publicidad y de algoritmos que obliguen a leer el contenido de unos usuarios en detrimento del resto seducen también a gente como Aab, quien administra un nodo de GNUSocial: “Aquí todo el mundo está al mismo nivel y no se promociona a las empresas sobre las personas”.

Por su parte, Kim, un barcelonés que lleva un año en Mastodon, destaca también que “aquí se respira un ambiente cordial de respeto mutuo”, alejado del ambiente de trolls, bots y haters de Twitter. PuppetMaster, 40 años y en estas redes desde 2015, destaca de ellas la resiliencia, “que no permite que el poder de la información se concentre en pocas manos, sino que todas nos autogestionamos ese poder, como único fin de compartir y aportar al común”.

Registrarse en Mastodon y el resto de redes del Fediverso es muy fácil: solo hay que poner una dirección de correo y una contraseña. Nada de números de teléfono ni nombres ni otros datos privados, que ni se almacenan ni se cogen sin permiso, porque una de las banderas de este universo es el respeto hacia los datos privados. Los dueños de las redes libres son los propios usuarios, que crean y mantienen los miles de servidores —llamados ‘instancias’— que forman la red. Los gastos de cada instancia los paga el propietario de su bolsillo o bien con donaciones de los usuarios.

Esta estructura hace que la red sea propiedad de quienes la usan, que no se ven obligados a ceder sus datos para seguir en ella. Este tipo de estructura también hace a este sistema más resistente a los ataques, como el reciente asalto de trolls españolistas en Mastodon, el pasado 1 de octubre, que durante 24 horas insultaron sin descanso al creador de Mastodon, Eugen Rochko, porque habría llamado “genocidas” a los españoles.

El ataque empezó en Twitter, donde los trolls invitaron a la gente a sumarse a la “colonización” de Mastodon y consiguieron que esta red social libre fuese trending topic. Una vez en Mastodon, abrieron más de mil cuentas en pocas horas y llenaron la instancia de Rochko, mastodon.social, de mensajes insultantes con la intención de colapsarla.

Rochko cerró los registros de nuevas cuentas cuando se percató del ataque. Mientras, los propietarios de otras instancias bloquearon el acceso a los trolls. La respuesta pudo ser rápida porque, al no haber un nodo central que tomase decisiones, actuaron todos a una, de forma coordinada pero descentralizada, dado que cada propietario de cada instancia pone sus normas, puede decidir a quien deja entrar y a quien no y se responsabiliza de su defensa.



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